Impulsada por la deuda el aumento de las reservas en la historia Argentina derivo en crisis económicas liberales. Las reservas de un país tienen como objetivo contribuir a un mayor crecimiento económico, pero cuando estas reservas destinadas al desarrollo económico son utilizadas solo para respaldar responsabilidades monetarias se produce la disminución de la actividad comercial e industrial que a su vez provoca la disminución de los salarios y del empleo. Lo que se conoce como Ajuste y Recesión. La década del 60 Tras el derrocamiento de Perón en el golpe de Estado de 1955, el Gobierno dictatorial dirigido por el general Pedro Eugenio Aramburu, adquirió un nuevo préstamo externo para financiar importaciones desde Europa. Así se contrata con varios bancos europeos un crédito de 700 millones de dólares, que se suponía podría ser amortizado en el transcurso de un año. Durante su régimen apareció el efecto inflacionario, que había sido casi inexistente durante la primera mitad del siglo XX. Esta rotación de la política exterior independiente a una totalmente alineada con Estados Unidos se conjuga con la incorporación de la Argentina al FMI, decidida por el régimen de Pedro Eugenio Aramburu, en 1956, al mismo tiempo que se desnacionalizan los depósitos bancarios, y se anula la reforma constitucional de 1949, dejando sin efecto el artículo 40, protector de los recursos naturales. la Argentina ingresa por la fuerza en el círculo de endeudamiento, e inflación con nuevos créditos para pagar los intereses de préstamos anteriores. Liberalismo económico cívico-militar (1975-1983) Las políticas económicas neoliberales adoptadas desde el golpe de Estado cívico militar de 1976 determinaron el declive de la actividad industrial, una concentración progresiva de la riqueza e hicieron que la población perdiera el nivel de vida. La deuda externa nacional se elevó de 7875 millones de dólares a 45 087 millones de dólares desde finales de 1975 hasta 1983. Esto significó un serio obstáculo para las políticas de desarrollo. El Gobierno militar establece que Argentina como un país primario y financiero y no industrial. Las políticas que se aplicaron a partir de 1976 fueron la devaluación de la moneda, el congelamiento de los salarios, la liberalización de los precios y el congelamiento salarial. En el plano laboral Martínez de Hoz decretó el congelamiento de salarios provocando una caída del nivel de vida de la población sin precedentes, se prohibió el derecho a huelga, e intervino todos los sindicatos. El salario real, sobre una base 100 en 1970, había subido a 124 en 1975, pero 1976, en un solo año, cayó a 79, el nivel más bajo desde los años treinta (según datos de la OIT, de 1988). La participación del salario en el PBI entre 1975 y 1977, se redujo del 43 al 25 %. La década del 90´ En la década del 90´ el gobierno liberal intento aumentar las reservas del banco central contrayendo más deuda. Esto provocó un crecimiento de los intereses del gasto público, lo que generó un aumento del déficit fiscal y a este déficit fiscal se lo cubrió con nuevas deudas. Cuando Domingo Cavallo asumió como ministro de Economía en enero de 1991, la deuda pública era de 61.400 millones de dólares. El restablecimiento pleno de los pagos se había concretado recién en 1993, tras la puesta en marcha del Plan Brady. Se produjeron fusiones y adquisiciones que disminuyeron el número de bancos de casi 300 en 1990 a menos de 100 en 1999. Sin embargo estas reservas fueron usadas para respaldar las responsabilidades monetarias, según la Ley de la convertibilidad por cada peso argentino en circulación debía haber un dólar en reserva. Año 2001 A principios de marzo de 2001 comenzaron a circular evidencias de que Argentina no lograría cumplir con las metas de gasto público y déficit fiscal comprometidas con el FMI, con lo cual peligraban los futuros desembolsos. La salida de depósitos se reanudó: a lo largo del mes de marzo se produjo una fuga de depósitos de 5.543 millones de pesos/dólares, la mayor salida mensual de depósitos de toda la historia Argentina. El presidente Fernando de la Rúa decreto la medida el 3 de diciembre de 2001, por la cuál todos los depósitos en Argentina fueron retenidos, se obligo a la restricción de la libre disposición de dinero en efectivo de plazos fijos, cuentas corrientes y cajas de ahorros impuesta por el gobierno de la UCR. Al restringir bruscamente la liquidez monetaria estas medidas ahogaron todo movimiento económico, paralizando el comercio y el crédito, rompiendo las cadenas de pago y asfixiando a la “economía informal o no formal”. La crisis del 2001 Sin embargo el sistema bancario sufrió un defecto fatal: prestó dólares y tomó depósitos en pesos. Antes de principios de 2001 había alcanzado los 87.000 millones de dólares, pero cuando la economía tomó una segunda pendiente, el capital comenzó a irse. Esto tarde o temprano condujo a una carrera bancaria y una congelación de los depósitos, y una devaluación de las divisas, que incluyó una devaluación asimétrica de préstamos y depósitos. Los bancos forzaron a recoger sus préstamos en dólares a una tarifa de conversión mucho más abajo que la tarifa aplicada a sus depósitos en dólares. Esto hizo que muchos bancos se fueran a la bancarrota y destruir así la confianza de la población argentina sobre el sistema financiero. Los depósitos se cayeron a menos de 40.000 millones de dólares hacia el final de 2002. Bancos extranjeros cerraron sus sucursales en el país durante 2002 y 2003 y vendieron sus operaciones a bancos locales más pequeños. Solo los bancos extranjeros más grandes decidieron quedarse en el país. La generación de puestos de trabajo y el desarrollo económico Por lo general los altos niveles de actividad económica llevan a un mayor ingreso fiscal, pero en períodos de recesión económica se produce un aumento del déficit fiscal y del endeudamiento publico.
Las reservas de Argentina y el falso déficit fiscal
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