¿Es cierto que el cuerpo no lo digiere y se queda intacto en tu estómago por años? ¿Que se pega irremediablemente a tus paredes intestinales? Acá la respuesta al misterio.
Parece una leyenda urbana: cuando pierda su sabor, escupe tu chicle, pues si te lo tragas se quedará en tu aparato digestivo durante varios meses, incluso años, pues nuestro cuerpo no es capaz de descomponer sus sustancias.
El portal BuzzFeed le pidió a la gastroenteróloga Dr. Lisa Ganjhu que devele el misterio.
Ella concluye que al igual que cualquier otro alimento, el chicle atraviesa el organismo, pero no es digerido del todo. Un tracto intestinal suficientemente poderoso como para digerir un bistec, no debería tener problemas con un chicle. Así que los jugos gástricos y los movimientos del aparato digestivo son suficientes para disolver el chicle, excepto su base química. Por sus componentes, esta no puede ser disuelta y termina no siendo absorbida como ocurre con el resto de comidas.
Es así que esta parte de la goma es evacuada como normalmente hace nuestro organismo con el resto de desechos. No se quedará pegada a ninguna parte del cuerpo (salvo que se lo pegues a tu peor enemigo en el pelo) no formará una gran bola de goma en nuestro interior. Si por casualidad, torpeza o emoción te tragaste ese chiclecito, créenos, estás a salvo.
Parece una leyenda urbana: cuando pierda su sabor, escupe tu chicle, pues si te lo tragas se quedará en tu aparato digestivo durante varios meses, incluso años, pues nuestro cuerpo no es capaz de descomponer sus sustancias.
El portal BuzzFeed le pidió a la gastroenteróloga Dr. Lisa Ganjhu que devele el misterio.
Ella concluye que al igual que cualquier otro alimento, el chicle atraviesa el organismo, pero no es digerido del todo. Un tracto intestinal suficientemente poderoso como para digerir un bistec, no debería tener problemas con un chicle. Así que los jugos gástricos y los movimientos del aparato digestivo son suficientes para disolver el chicle, excepto su base química. Por sus componentes, esta no puede ser disuelta y termina no siendo absorbida como ocurre con el resto de comidas.
Es así que esta parte de la goma es evacuada como normalmente hace nuestro organismo con el resto de desechos. No se quedará pegada a ninguna parte del cuerpo (salvo que se lo pegues a tu peor enemigo en el pelo) no formará una gran bola de goma en nuestro interior. Si por casualidad, torpeza o emoción te tragaste ese chiclecito, créenos, estás a salvo.
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