Si como yo siempre habías creído que los gatos adiaban el agua porque en sus genética existía un cromosoma caprichoso que a lo largo de la evolución se volvió repelente al líquido más común y mayoritario de nuestro planeta, siento decirte que tanto tu, como yo, estábamos equivocados.
Ahora hablando un poco más en serio, cualquier gato que desde pequeño se acostumbre a estar en contacto con el agua, no tendrá ningún problema a la hora de la ducha, ni se pondrá histérico tal y como solemos estar acostumbrados a ver. Todo es cuestión de perderle el miedo a ese extraño líquido insípido e incoloro.
Si desde pequeño un gato se acostumbra al agua, puede que incluso le llegue a gustar tanto como a estos que verás a continuación:
