María Maley estaba haciendo un viaje sola en kayak en Alaska cuando ella tuvo la suerte de recibir la visita de un oso. Naturalmente, ella disfrutó de su majestuosa belleza le pegó en la cara.
“Vete, te voy a rociar en la cara,” ella le grita a una criatura que no entiende el lenguaje humano. Luego, habiendo dado la advertencia, le rocía.
Naturalmente, el oso retrocede debido a que no es un idiota, y trata de ir por el kayak. Fue entonces cuando María le gritó, “Aléjate de kayak. Ven aquí.”
#1 Demasiado tarde, María. Ningún oso va a “venir aquí”, cuando ya lo has rociado con gas pimienta.
#2 A continuación, pasa los próximos minutos gritando futilmente “no te comas mi kayak”, y dice cosas que no podrás creer como “Es el final de septiembre, se supone que debes estar dormido,” para que el resto de nosotros pueda reír mientras lo vemos en YouTube.
#3 Puedes ver el video aquí:
He aquí un consejo fascinante, María. Si no quieres que un oso pueda arruinar tu único medio de transporte, tal vez no le golpees. ¿Si sabes?
“Vete, te voy a rociar en la cara,” ella le grita a una criatura que no entiende el lenguaje humano. Luego, habiendo dado la advertencia, le rocía.
Naturalmente, el oso retrocede debido a que no es un idiota, y trata de ir por el kayak. Fue entonces cuando María le gritó, “Aléjate de kayak. Ven aquí.”
#1 Demasiado tarde, María. Ningún oso va a “venir aquí”, cuando ya lo has rociado con gas pimienta.
#2 A continuación, pasa los próximos minutos gritando futilmente “no te comas mi kayak”, y dice cosas que no podrás creer como “Es el final de septiembre, se supone que debes estar dormido,” para que el resto de nosotros pueda reír mientras lo vemos en YouTube.
#3 Puedes ver el video aquí:
He aquí un consejo fascinante, María. Si no quieres que un oso pueda arruinar tu único medio de transporte, tal vez no le golpees. ¿Si sabes?