Hola llego la fogata al campamento y tienes que contar una historia de terror. Aqui te dejo un PAR
La leyenda de la Autopista Fantasma
La carretera principal que va de Baltimore a Nueva York al llegar al kilómetro 12 se cruza con una importante autopista. Se trata de un cruce muy peligroso, y en muchas ocasiones se ha hablado de construir un paso subterráneo para evitar accidentes, aunque todavía no se ha hecho nada. Un sábado por la noche, el doctor Eckersall regresaba a su casa después de asistir a una sala de fiestas. Al llegar al cruce redujo la velocidad y se sorprendió al ver a una deliciosa jovencita, vestida con un traje largo de fiesta y haciendo auto-stop. Frenó de golpe y le hizo una señal para que subiera a la parte trasera de su descapotable. - El asiento de delante está lleno de palos de golf y de paquetes -se disculpó. Y a continuación le preguntó: - Pero, ¿qué está haciendo una chica tan joven como tú sola a estas horas de la noche? - La historia es demasiado larga para contarla ahora -dijo la chica. Su voz era dulce y a la vez aguda, como el tintinear de los cascabeles de un trineo. - Por favor, lléveme a casa. Se lo explicaré todo allí. La dirección es North Charles Street, número XX. Espero que no esté muy lejos de su camino. El doctor refunfuñó y puso el coche en marcha. Cuando se estaba acercando a la dirección que le indicó ella, una casa con las contraventanas cerradas, le dijo: - Ya hemos llegado. Entonces se giró y vio que el asiento de atrás estaba vacío. - ¿¡Qué demonios...!? -murmuró para sí el doctor. La chica no se podía haber caído del coche, ni mucho menos haberse desvanecido. Llamó repetidas veces al timbre de la casa, confuso como no lo había estado en toda su vida. Después de un largo tiempo de espera, la puerta se abrió y apareció un hombre de pelo gris y aspecto cansado que lo miró fijamente. - No sé como decirle qué cosa más sorprendente acaba de suceder -empezó a decir el doctor-, una chica joven me dió esta dirección hace un momento. La traje en coche hasta aquí y... - Sí, sí, lo sé -dijo el hombre con aire de cansancio-, esto mismo ha pasado otras veces, todos los sábados por la noche de este mes. Esa chica, señor, era mi hija. Murió hace dos años en un accidente de automóvil en ese mismo cruce donde usted la encontró...
La leyenda de la luz
Se cuenta la historia de una joven universitaria que acudió de madrugada a su habitación para llevarse algunas de sus cosas antes de volver a marcharse y pasar la noche junto a su novio. Ella entró pero no encendió la luz ya que su compañera estaba durmiendo. Anduvo varios minutos por el cuarto a oscuras buscando algo de ropa y algunos libros, finalmente salió.
Al día siguiente de regresó se encontró a la policía. Le preguntaron si ella vivía allí y contestó que sí, le dejaron pasar y se encuentra en la pared escrita con sangre estas palabras "Suerte que no encendiste la luz". Su compañera había sido asesinada la noche anterior estando ella en la habitación.
Esta historia cuenta con muchas variantes y se conoce desde hace más de 40 años en EE.UU. El tema es repetitivo y recurrente en colegios y universidades y pretende alertar a los adolescentes de ciertos peligros mundanos que pueden sucederles cuando se apartan de sus obligaciones o infringen ciertas normas. Así, unas veces la protagonista se marcha a dormir con su novio (infringe una norma moral) o a una fiesta cuando al día siguiente tiene un examen (no atiende a sus obligaciones).
La leyenda de la discoteca Androides
En los años ochenta, la discoteca Androides era una de las más conocidas de la ciudad. Estaba situada en la Calle Alfares muy cerca de un cruce de calles denominado popularmente Cuatro Caminos. Muchos son los hechos extraños que se contaron acerca de ese local. Algunos hablaban de vasos que se estallaban sin nadie tocarlos. Una joven describió perfectamente como de los baldosines de las paredes del cuarto de baño brotaban chorros de sangre. Alguien contó que durante un apagón durante una nochevieja un frió intenso recorrió todo el local e hizo que las copas se congelaran en las manos de la gente en cuestión de segundos.
De todas maneras la historia más extraña y terrorífica de la que tenemos noticias, y que según muchos fue la causa de su cierre, fue la historia que narramos a continuación con nombres supuestos ya que los protagonistas son una familia muy conocida en la ciudad: La noche de un sábado cualquiera de invierno Pablo conducía su moto hacia la discoteca Androides. Aquella noche, sus amigos no habían regresado de Madrid, pues estaban allí estudiando, pero Pablo decidió tomar una copa con la esperanza de encontrar otra alma solitaria con quien hablar. De repente, cuando enfilaba la calle Alfares, un fuerte aguacero comenzó a caer sobre la ciudad. Gracias a Dios, Pablo estaba muy cerca de la discoteca, así que aparcó su moto en un callejón cercano llamado Cerrillo de San Roque y bajo una cornisa, comenzó a atar con su cadena, los radios de la moto al poste de una señal de tráfico. De repente un escalofrío rozó su nuca y miró atrás. La sombra de una joven de unos dieciséis años, vestida con una leve blusa de seda y una falda también de tela muy ligera estaba observándole. La chica estaba totalmente calada. El agua caía de su pelo rubio y lacio sobre sus hombros, y el color de rimel de sus ojos formaba un reguero de lágrimas negras sobre su cara. Pablo, se puso en pie y viendo que la chica temblaba, se quitó su chaqueta motera de cuero y se la echó encima. Pablo le sugirió llevarla a su casa pero ella se negó, así que le invitó a entrar a la discoteca y tomar una copa. La cara de la muchacha era pálida y triste, pero esgrimió una leve sonrisa y entró junto con el chico al local. Allí conversaron durante horas y casi a las cinco de la mañana, Pablo cogió su moto y la llevó hasta su domicilio. Una pequeña casa baja, en la calle de la Luna. Allí en la puerta, la muchacha cuyo nombre no había preguntado le dió un pequeño beso en la mejilla y le entregó una fotografía de carnet.
Al día siguiente, Pablo, muy ilusionado por tener una nueva amiga que además le gustaba como no le había gustado otra mujer en su vida, se encaminó hacia la casa de la muchacha. Tras varios golpes. Una mujer de unos cincuenta y muchos años abrió la puerta. -¿Está su hija? - Preguntó Pablo. - No haga usted bromas, joven - Contestó la mujer - Mi hija murió hace tres años en un accidente de moto.- Pablo no daba crédito a lo que oía. La foto que había colocado bajo su almohada coincidía con la hija de aquella triste señora. Pablo no se resignaba y creía que todo era una macabra broma. Tan empeñado estaba Pablo en su afirmación que la mujer le acompañó hasta el
cementerio. Allí sobre una tumba con el nombre de su amada estaba colocada la chaqueta que la noche anterior le había prestado. Ahora Pablo continúa en tratamiento psiquiátrico. Tras conocerse la historia que incluso salió publicada en la prensa local, la discoteca Androides cerró.
La joven fantasma dicen que hoy sigue vagando por la zona y a veces, las noches de lluvia algunos motoristas al parar en el semáforo de Cuatro Caminos creen ver a una joven vestida de seda que calada hasta los huesos se esconde entre los bancos y los árboles de la plaza de Zamora.
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La leyenda del Novio Decapitado
Como no se si sabrán en Ciempozuelos hay un famoso manicomio al cual van a parar individuos de todas partes de España con todo tipo de problemas mentales, algunos de ellos son realmente peligrosos. Un sábado por la tarde corría por el pueblo el rumor de que se había escapado del manicomio un "loco" de los mas trastornados y peligrosos. Esa misma noche una pareja de enamorados de un pueblo vecino y a punto de casarse, se disponía a volver a casa después de una noche de juerga. A un par de kilómetros de su casa el coche se les queda sin gasolina y se detiene en el arcen de la carretera. Después de estar un tiempo esperando a que alguien les pudiese socorrer sin fortuna, el novio decide acercarse a por una lata de gasolina ya que la gasolinera estaba cerca, quedándose la novia al cuidado de el coche. Habían pasado ya 2 horas, el novio aun no había regresado y estaba ya muy nerviosa cuando de repente comienza a escuchar unos sonidos fuertes, secos y entrecortados en el techo del coche, como si lo estuvieses aporreando. Aterrorizada decide salir corriendo del coche y cuando esta un tanto alejada gira la cabeza y observa que sobre el coche hay una persona dando golpes sobre el techo con una cabeza humana. (la de su novio) A partir de esa noche la chica cayo en una profunda crisis nerviosa que no superó y fue internada en el manicomio, donde aun permanece. Esa misma noche, un par de horas mas tarde, la Guardia civil de Ciempozuelos detuvo al "loco" que se había escapado con las manos y la ropa completamente empapada en sangre...
La leyenda del último adiós
Toda mi historia ocurrió en el año 1991. Por aquel entonces tenía 20 años para cumplir 21. Mi abuela. que vivía con nosotros, se rompió la cadera al caerse de una silla, tenía 91 años, por lo que los médicos dijeron que no se la podía operar y quedó recluida a pasar lo que le quedaba de vida en la cama. Fue un mes nada más pero fue horrible ver como se iba debilitando hasta que dejó de comer. En una de las conversaciones que tuvimos, cuando aún hablaba, me dijo que se estaba muriendo, a lo que yo contesté: "Aún te queda mucho tiempo por estar con nosotros y además tienes que estar en mi cumpleaños (el 15 de Marzo)", "Dios te oiga, me contestó". A primeros de Marzo estaba en mi habitación con mi sobrina cuando me vino a la cabeza el pensamiento de que mi abuela se estaba muriendo, no hice caso creyendo que era una tontería. En ese momento entró un amigo a ver a mi abuela y empezó a llamarnos diciendo que estaba agonizando, si no llega a ser por él, ni siquiera habríamos estado en el momento de su partida.
Esa noche no pude dormir. La puerta de la habitación estaba abierta, y de pronto vi que venía mi abuela por el pasillo, empecé a gritar como una loca. Mi padre se levantó enseguida y encendió las luces, me agarraba diciendo que no pasaba nada, pero yo veía a mi abuela a su lado, la cual se acercó a mí y me dijo: "Tranquila hija que no te voy a hacer nada, solamente vengo a despedirme". Me dio un beso y se marchó otra vez por el pasillo. Aunque no volví a verla, por toda la casa seguí notando su presencia y oyendo los lamentos de cuando estaba enferma hasta el día de mi cumpleaños. Ese día fue el último en que la sentí. Cuando me ocurrió todo esto casi caigo en una depresión, pues tenía sentimientos contradictorios, ya que quería mucho a mi abuela, sin embargo la rechacé cuando vino a despedirse de mí y sentía pánico cada vez que notaba su presencia u oía su voz. Logré superarlo gracias a una compañera del trabajo que conoce todos estos fenómenos y que me hizo comprender que mi abuela entendía el terror que yo sentía.
La leyenda del extraño crimen
Hasta no hace mucho tiempo, justo antes de construir la Avenida de la Real Fábrica de Sedas o Ronda Sur de Talavera, existían las ruinas de un viejo caserón en la zona de Entretorres. Este caserón fue utilizado durante la posguerra y hasta bien entrados los años cincuenta como prostíbulo. La casa era regida por un hombre llamado Carlos el cual iba siempre vestido de blanco. Llevaba un sombrero de ala ancha y corbatas de lo más extravagantes. A pesar de que todo el mundo conocía la dedicación de ese lugar, Carlos era un hombre bien acogido por la sociedad, y sus negocios si bien no estaban bien vistos, se toleraban por parte de las autoridades.
Al parecer una noche de 1951, una de las prostitutas que ejercían su labor en la casa apareció muerta en su cama con una puñalada en el vientre. La policía y la Guardia Civil, después de realizar sus investigaciones concluyeron en que se trataba de un hecho muy extraño. Nadie oyó los gritos de la mujer mientras era asesinada. En sus manos había heridas producidas por la hoja de un cuchillo y todo aparentaba como si hubiera sido ella misma la que se lo hubiera clavado. Los análisis forenses determinaron un suicidio y algo más: la prostituta estaba embarazada. Dos años después todo parecía haberse olvidado, aunque la habitación donde murió la joven no volvió a ser utilizada. Carlos, el amo del local, mandó cerrar con llave la habitación y nadie entró allí durante varios meses.
En verano de 1953, una mujer de unos 30 años llegó al prostíbulo. Como aquella noche de mercado, todo estaba lleno, Carlos no tuvo más remedio que alojarla en la habitación de la pobre prostituta muerta dos años antes. Cuando abrieron la puerta la sorpresa y el pánico aterrorizaron a ambas personas. En las paredes alguien había dibujado caras con terribles lamentos, también había cruces y animales como lechuzas, gatos y ratones. Carlos alojó a la nueva mujer junto con una compañera y a la mañana siguiente mandó pintar el cuarto. Sin embargo y a pesar de su esfuerzo, las caras de lamento volvían a aparecer una y otra vez en la pared. Carlos empapeló el cuarto, pero una súbita humedad hacía que los lienzos se cayeran y brotaran de nuevo las terribles imágenes. La voz se empezó a correr por la ciudad y un mal día Carlos tuvo que cerrar su negocio y se marchó de Talavera. Desde entonces la casa permaneció en ruinas hasta aproximadamente 1994 en la que fue derrumbada para hacer una avenida. Existe una película en super8 en la que se reflejan las horribles caras de pena que se suponen son de aquella mujer que se clavó un puñal desesperada por algo que nunca sabremos realmente...
La leyenda de Madame V
El siguiente suceso fue recogido y estudiado por el gran parapsicólogo francés Robert Tocquet, profesor de la Escuela de Antropología y miembro del Consejo Directivo del Instituto Metapsíquico Internacional de París. En el cual el fantasma fue, además, fotografiado dos veces. El principal testigo de este caso fue una señora, quien confió sus notas escritas a Robert Tocquet, rogándole que no revelase su nombre, a medida que se desarrollaban los hechos. Por sugerencia de Tocquet, "Madame V." trató de hacer algunas atrevidas experiencias en un gran caserón del siglo XVII, Le Prieuré (El Priorato), donde tuvieron lugar los hechos. Allí, efectivamente, había residido una comunidad de frailes, que fue disuelta durante la Revolución Francesa, y su prior fue torturado y muerto. "Madame V." quiso pasar una temporada de descanso en el lugar arriba mencionado, le Prieuré. El día 6 de julio de 1955 se alojó allí con sus dos hijos, de veinte y treinta años, cuyos nombres respectivos eran Jean y Gastón. A los cuatro días de estar instalados allí, el fantasma de un monje encapuchado y sin manos se apareció a la señora en su habitación, que había sido, en tiempos pasados la habitación del prior. "Madame V." relato su experiencia: Aquella noche del 10 de julio, vi por primera vez vagar por mi habitación una sombra oscura, formada por una niebla opaca, detrás de la cual parecía haber una luz. Aquella sombra, de forma humana, llevaba una larga vestimenta, un manteo, y parecía tener la cabeza cubierta por una capucha.
La sombra avanzó lentamente hacia mí. Presa de espanto, me senté en la cama, con la espalda contra la pared y la garganta seca. Estaba helada pero al mismo tiempo sudaba. Quise levantarme, gritar, pero ningún sonido salía de mi boca: un terror indescriptible me mantenía clavada allí. La sombra avanzó hasta situarse ante la chimenea, entonces se arrodilló y yo sentí el golpe de sus rodillas contra el pavimento. Se prosternó tres veces, con las mangas juntas, en un gesto de súplica. Después de permanecer mucho tiempo arrodillada, se prosternó de nuevo tres veces más, se alzó poco a poco y se encaminó hacia la puerta de una pequeña habitación que se encuentra al lado de una alcoba. Pocos segundos después noté como la caída de un cuerpo a tierra, dentro de la pequeña habitación. La pobre señora pasó el resto de la noche despierta, mientras su corazón latía desordenadamente. La luz del día, por fin, entró en la habitación y la señora se levantó para ir al jardín, donde lucía un sol radiante.
Pasaron unas cuantas semanas sin que nada sucediera. "Madame V.", interiormente, deseaba el retorno de la aparición, porque lamentaba no haber trabado conversación con ella. Este deseo, no formulado, no tardó en cumplirse. Una tarde, cuando ya se había acostado, la puerta de la habitación se abrió lentamente y el espectro del viejo monje entró. Traía consigo un fuerte olor a moho, a tumba. Muy espantada, la señora vio que la aparición lloraba; sus espaldas se sacudían como si sollozase, y por tres veces, dio golpes en el suelo con la cabeza. Cada vez, una voz extraña, indescriptible, que parecía venir de lejos, decía: "Dios mío, misericordia, tened piedad de mí; tened piedad, Dios mío, perdonadme, Jesús."
Se inició entonces un extraordinario diálogo entre la señora y la aparición: ésta comenzó por recriminarla por alojarse en un lugar que pertenecía a los religiosos; después le hizo una serie de profecías. Dijo que el globo terrestre estallaría por la locura de los hombres; Europa, Asia y África se sumergirían y no quedaría emergida más que la parte sur de América. Luego el fantasma habló de un cautivo al que había dejado morir en un calabozo; en otras entrevistas con la señora, le habló de una imagen de la Virgen que estaba rota y enterrada en un lugar del jardín -donde, efectivamente, fue encontrada- y dijo que a él lo habían matado los revolucionarios, que le cortaron las manos y lo emparedaron. Rogó que rezasen por él. Los hijos de "Madame V." terminaron dándose cuenta que a su madre le pasaba algo: adelgazaba, estaba pálida y mostraba un gran desasosiego. Aconsejada por Tocquet, la señora habló finalmente de la aparición a sus hijos, que de momento no le creyeron... hasta que Jean, el pequeño, también lo vio, cosa que le trastornó de sobremanera. Tocquet les dijo entonces que trataran de fotografiar al fantasma y, si les fuese posible, lo tocaran. Ambas cosas se realizaron: el fantasma fue fotografiado dos veces por Jean el 26 de octubre de 1959, y a finales de noviembre, la señora se tropezó con el monje espectral en un relleno de la escalera y, sin pensarlo dos veces, toda ella en tensión, le puso la mano a la altura de la cintura, aunque eso sí, con los ojos cerrados. Inmediatamente sintió un violento golpe en el mismo lugar de su propio cuerpo, y después un frío glacial, que casi la ahogaba, mientras la forma se disgregaba ante ella y ante Jean, que había asistido a la escena desde el pie de la escalera. Casi inmediatamente las manos de la señora se hincharon y notó un dolor intenso, como de quemaduras producidas por el frío. La hinchazón y las pequeñas quemaduras duraron muy bien un par de meses y tuvieron ocasión de ser examinadas por Robert Tocquet. "El fantasma estaba formado por una especie de vapor glacial, ligeramente viscoso. Por debajo no había nada; ningún esqueleto, que era lo que yo pensaba encontrar", explicó la señora al parapsicólogo.
La leyenda de las monedas de oro
Esta es una leyenda de terror típica de Córdoba que se escucha en todas las zonas de la ciudad. La historia trata sobre una antigua casa del centro de la ciudad que se dice está encantada y cuenta que en ella hace mucho tiempo vivía una familia acomodada que tenía una hija pequeña y varias criadas a su servicio.
Una noche mientras la niña dormía escuchó unos ruidos en el pasillo, abrió lentamente la puerta de su cuarto para mirar el pasillo que comunicaba los cuartos, enormemente largo y oscuro, lleno de cuadros y enlosado.
Al final del pasillo la niña vio lo que parecía un niño de su edad levantando una de las losetas y metiendo algo dentro de un hueco en el suelo. La niña no podía creerlo, lo que vió relucir en la mano del muchacho al pasar por la tenue luz que entraba por la ventana eran monedas de oro.
Cuando el niño se fue salió y se dirigió hacia allí; entonces apareció una de las criadas con una vela enorme que también había visto lo que había pasado y quería sacar partido.
Decidieron que no dirían nada a nadie, todas las noches se acercarían y con la ayuda de la luz de la vela levantarían la loseta y sacarían las monedas hasta acabarlas. Todas las noches la niña, que por su tamaño cabía dentro, se metía en el hueco bajo la loseta e iba dando monedas a la criada, quien las iba guardando en un enorme saco. Las noches pasaban y aquel tesoro parecía no acabarse nunca. Cada noche que pasaba la vela iba consumiéndose más y más, pero las monedas seguían saliendo a pares y no querían dejarse ninguna.
Una noche en medio de su labor la vela comenzó a parpadear haciendo amagos de apagarse, la criada le dijo a la niña que saliera del hueco, que ya tenían dinero de sobra. La niña le hizo caso y abandonó el escondrijo, pero en el último momento una moneda cayó del saco al hueco y, en un acto de avaricia y sin pensárselo siquiera, la muchacha se metió de nuevo en el hueco. La criada intentó agarrarla pero no pudo, mientras le gritaba que por favor saliera de allí y dejara la moneda, pero en medio de ese griterío la vela terminó de apagarse. En el momento justo en que el último rayo de luz salió de la vela la loseta se cerró ante los ojos de la criada dejando a la niña dentro.
La criada decidió no decir nada a nadie, los padres dieron a la niña por desaparecida y el tema se fue olvidando con el tiempo. Pero aún en la actualidad dentro de esa casa se siguen oyendo por las noches los gritos de auxilio de la niña que repiten noche tras noche en el pasillo "Por favor...socorro...sacadme de aquí...". Incluso la policía ha acudido multitud de veces ante la llamada de los vecinos que oían voces pidiendo ayuda, pero al llegar al viejo caserón lo único que siempre han encontrado es una vela vieja y consumida puesta justo en el centro de una loseta...
La leyenda de la historia de Verónica
Tal vez esta sea la leyenda urbana más reciente. Vanessa, es una joven de Gijón que estudia Terapia ocupacional en la Universidad de Talavera. Junto con otras dos chicas alquiló un piso en la calle de los Templarios para que los gastos fueran menores.
Durante el segundo curso, Vanessa suspendió dos asignaturas y sus padres le enviaron el mes de agosto para estudiar. Una noche de verano en la que estaba sola, cuatro golpes secos sonaron a su puerta. Vanessa creyó que se trataba de algún amigo con el que salir a tomarse una copa, pero se trataba de una niña de alrededor de siete años.
La niña, de hermosos tirabuzones rubios y grandes ojos castaños miró a Vanessa y le dijo que se había perdido. Vanessa le dejó entrar, le preparó un vaso de leche y le dijo que iban a ir a la policía. Verónica le rogó que no lo hiciera esa noche pues tenía mucho sueño y quería dormir. Vanessa accedió y le preparó la cama. Por la mañana temprano cuando Vanessa iba a llevarla a la policía, entró en el cuarto y vió que la niña, llamada Verónica, no estaba.
Un año después en idéntica situación, la niña volvió a aparecer. Parecía que no había crecido nada. De nuevo Vanessa le preparó la cena y le dejó dormir pero al día siguiente Verónica volvió a desaparecer sin dejar rastro. Vanessa fue a la policía y dió todos los datos de la chiquilla pero no se habían producido denuncias ni nadie había reclamado una desaparición. Tras dar muchas vueltas, Vanessa llegó al Hospital de San Prudencio. Un hospicio para niños y niñas huérfanos. Allí la madre Sonsoles, le explicó que no tenían ninguna niña de esas características. Justo cuando se disponía a salir Vanessa del lugar, otra monja llegó con un calendario de dos cursos atrás. Allí estaba la foto de Verónica, tal y como Vanessa le había visto. - Sí ¡es ella! - gritó. Las dos monjas se miraron extrañadas - Verónica murió hace dos años.
Aquella noche, cuatro golpes secos sonaron en la puerta de Vanessa. La muchacha observó por la mirilla de la puerta. Allí estaba de nuevo Verónica, con los brazos cruzados y cara de enfadada. - Has tardado mucho en abrirme, tengo hambre y sueño - Dijo la niña. Vanessa aterrada preparó todo como lo había hecho habitualmente. Cuando acostó a Verónica no pudo soportar el terror y entró despacio a su habitación. La niña estaba totalmente arropada. Vanessa retiró la sábana y bajo ella, como un suspiró pareció desvanecerse un cuerpecito en una nube. Sobre la almohada, con letra infantil y varias faltas había una nota "Gracias por la leche y los dulces, ahora tengo que irme a llevar al infierno a las otras tres chicas que no me dejaron entrar a sus casas."
La leyenda de la habitación de arriba
Esta es una historia que le ocurrió a un amigo mío, o tal vez al primo de mi amigo, o al primo del primo de mi amigo... ¡en fin, lo cierto es que esto es completamente cierto!
Todo ocurrió durante una fría noche de invierno, cuando Christen Myers, una universitaria de 19 años de edad, tuvo hacer las veces de canguro para conseguir algo de dinero. La joven debía hacerse cargo de los hijos de un matrimonio que vivía dos manzanas más abajo de su casa. Se trataba de dos niños, uno de 4 años y el otro de 14 meses, que apenas le causarían molestias. Al dar las diez de la noche, Christen acudió al domicilio del matrimonio donde pasaría la peor noche de toda su vida... Era una casa enorme, tenía dos pisos y una buhardilla de esas antiguas que parecía haber salido de una película de terror. Arriba se encontraba la habitación de los niños y la de la pareja y en la parte de abajo había un gran salón donde la joven aprovecharía para seguir con sus estudios mientras estaba pendiente de las necesidades de los críos.
A las diez y media les puso el pijama y los subió a la habitación en la que dormían rodeados de unos grandes muñecos de peluche que parecían tener vida propia. El tiempo comenzó a pasar lentamente y por fin llegó la media noche. El cielo estaba completamente oscuro y una fina lluvia comenzó a golpear los cristales de la casa. Minutos más tarde, empezó a empeorar el tiempo, y lo que en un principio era una inofensiva lluvia de cuatro gotas de agua, llegó a convertirse en una de las más aterradoras tormentas de los últimos tiempos. Debido a una subida de tensión en los conductos de corriente, las luces del salón se fundieron una por una y la joven comenzó a notar como el miedo recorría su cuerpo de pies a cabeza. De pronto comenzó a sonar el teléfono y la muchacha corrió a cogerlo pensando que se trataría del matrimonio. Pero no fue así, al otro lado del teléfono podían escucharse los gemidos de un hombre que parecía querer asustarla. Era una voz profunda y tétrica, realmente aterradora! La joven apenas podía entender lo que aquel hombre decía, era casi imposible descifrarlo! El miedo la envolvía cada vez más y la voz de ese personaje se hacía más aterradora. La casa estaba completamente congelada, hacía un frío espantoso, pero... ¿de donde procedía? Era como si alguien se hubiese dejado una ventana abierta, pero ella ya se había asegurado de cerrarlas todas antes de acostar a los niños.
El teléfono comenzó a sonar de nuevo; en ese mismo instante los críos comenzaron a gritar de una forma agonizante. Christen recordó que podía utilizar el localizador de llamadas para poder saber de donde procedían las llamadas y de quien era la misteriosa voz que la acosaba. Descolgó el teléfono, pulsó la tecla de localización y esperó durante unos cuantos segundos. Un 'bip' fue el decisivo para desvelar el misterio, pero no hizo que el miedo desapareciese, ¡sino todo lo contrario!. Lo que la joven descubrió en esos instantes la dejó sin apenas poder respirar! Las llamadas procedían... ...DE LA HABITACIÓN EN LA QUE SE ENCONTRABAN LOS NIÑOS DURMIENDO!!!!!! Por el auricular del teléfono pudo escuchar como la voz del hombre le decía a gritos: - "Quédate ahí quieta, enseguida bajaré a por ti..." "Si alguna vez os quedáis solos en casa aseguraros de cerrar bien todas las puertas y ventanas o el mal podrá colarse a través de ellas"
La leyenda del Consuelo de los Muertos
Esta historia trata de una joven, hija de nobles que una noche se fue con otras dos amigas para dormir juntas. Esta joven vivía en un cortijo enorme, casi como un palacio. Esa noche se supone que iban a estar con su abuela pero ésta (que estaba muy enferma) tuvo que marcharse al hospital dejando a las tres muchachas solas en el cortijo. Aquella no fue una noche nada agradable, además de lo de su abuela, estaban en pleno mes de Julio y una gran tormenta de verano caía sobre su comarca. Asustadas por los ruidosos truenos que rompían contra las montañas cercanas decidieron cogerse de las manos para pasar mejor la noche, era un dormitorio muy grande con tres camas cada una al lado de la otra, con una ventana a la izquierda y la puerta a la derecha, era tan grande que dejaba un buen espacio entre ellas, pero a pesar de eso llegaron a tocarse las manos, cosa que las ayudo a pasar mejor la noche.
Al día siguiente sus padres volvieron trayendo con ellos a la abuela, algo extenuada pero mejor que la noche anterior y su hija empezó a contarles el miedo que habían pasado y como se dieron las manos para tranquilizarse, entonces la madre rió y les dijo que había demasiado espacio entre las camas, las muchachas con incredulidad la llevaron a la habitación para demostrarle que si pero al tumbarse e intentar darse las manos descubrieron que les faltaban casi medio metro para tocarse, entonces la abuela se incorporo y dijo " quizás había alguien mas que buscaba consuelo anoche, no solo los vivos pasan miedo"
La leyenda de la Cita en Sarea
Un hombre descubrió que el jueves vendría la muerte a buscarle para llevarle.
El miedo le hizo explicárselo todo a su amo y le pidió ir el jueves a Sarea para esconderse y así, cuando la muerte viniera a buscarle, no le encontrara.
Llegó el jueves y la muerte llamó a la puerta del amo. Cuando salió la muerte le preguntó por el criado y el hombre, aunque invadido por un terror indescriptible, se atrevió a mentir a la muerte y le dijo:
-.Lo siento mucho, pero está enfermo y ahora mismo está en la cama, lo lamento pero no puede salir.
A lo que la muerte respondió:
- Que extraño... Debe haberse confundido pues tengo con él una cita hoy en Sarea.
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La leyenda de la Voz Burlona
Esto le paso a mi profesora de inglés, me lo contó mientras nos grabábamos para escuchar nuestros fallos en inglés.
Ella se grabó leyendo un texto para ver sus fallos en pronunciación, y al rebobinar y reproducir la cinta, pudo escuchar perfectamente como algún tipo de voz burlona repetía lo que ella decía pero con acento sarcástico de tipo "ña ña ña ñañañaña "
Pero para mas ni, cuando ella se paró un momento, se oía claramente la palabra "Puta" en la cinta.
No sé , yo he escuchado la cinta y esa voz no es humana, parece como cansada, como de ultratumba.
La leyenda de la Niña que murió de pena
Yo estaba solo escuchando la radio cuando empiezan a contar la historia que en breve os relataré.
Cuenta la leyenda que en la edad media en un castillo antiguo Vivian una familia noble con una sola hija. La hija estaba enamorada de un negro y su amor no era posible porque su padre no le aceptaba por ser de otra raza. Al año siguiente ella se quedó embarazada de él y cuando su padre se enteró de aquello, no lo aceptó, pero ella siguió con el embarazo hasta dar a luz a la niña. Su padre no quería a su nieta y se la llevó lejos de aquella ciudad, la encerró en una casa aislada del exterior dónde sólo su madre podría ir a visitarla una vez al año o tal vez dos.
La niña murió de pena en aquella casa. Su espíritu fue al castillo donde vivía su madre, y se instaló allí. Sólo su madre la intuía pero no dijo nada. La niña a pesar de haber sido maltratada psíquicamente por su abuelo no le mató, ella solo se dedico a ver como les llegaba su hora.
La madre de la niña murió de una larga enfermedad el 12 de Marzo del 1815. Se cuenta que cada aniversario de su muerte, en aquel castillo, se oyen voces y yo mismo las oí en la radio mediante psicofonías, y una luz muy misteriosa se pasea por todo el castillo como queriendo decir algo. De momento no se sabe de quien es aquella luz pero se sospecha que sea de la madre o de la niña. Fue impresionante oír la forma en la que hablaban, me quede atónito de aquello... ¿de quién será aquella luz?
La leyenda de la Mano Huesuda
La hermana, que tiene 7 años, de un amigo mío. Se había quedado con su abuela en su pequeño piso porque sus padres se habían ido al cine; todo fue normal, cenaron y se rieron un rato charlando juntas. A las diez de la noche, la abuela se puso ha hacer sus costuras, y la niña se puso a ver la tele, pero de repente a la abuela le entró una sed increíble, y le dijo a su nieta si le podía traer un vaso de agua.
-Está oscuro -dijo la niña
-No temas, sigue el pasillo que justo al lado de la puerta del baño hay un interruptor.
La niña se decidió, y al entrar al pasillo no veía nada porque estaba muy oscuro, por lo que se arrimó a una pared y fue palpando y tanteando a ciegas en busca de un interruptor, al seguir andando y llegar al marco de la puerta del baño, se paró y siguió tanteando, y de repente notó como una mano huesuda intentaba arrastrarla a la oscuridad del baño. La niña logró apartarse y fue llorando a su abuela. Ya lleva dos años en tratamiento psicológico. ¿que pasó si solo estaban ellas dos en la casa y la abuela estaba en el salón cosiendo?
La leyenda del Bosque de Gizcy
En un pueblo llamado Gizcy, circulaba una historia que contaba que los jóvenes que acampaban en aquel bosque amanecían con su mapa pintado de sangre y con letras de pequeños niños. Estos jóvenes siempre acababan volviéndose locos...y algo más sucedía. Al cabo de los años esto dejó de pasar...Pero ahora unos chavales quieren saber si aquella historia es cierta o simplemente es una leyenda urbana.
Tres jóvenes universitarios deciden hacer un trabajo sobre "la leyenda". Decididos cogen su cámara y la tienda de campaña para pasar la noche en el bosque y grabar todo lo que sucede. Todo va muy bien hasta que empieza a anochecer. Cuando todos están en la tienda de campaña empiezan a oír misteriosos chillidos y carcajadas de pequeños niños, asustados salen de la tienda pero como estaban tan intrigados sacaron su cámara y empezaron a grabar. Lo único que escucharon fueron aquellas extrañas carcajadas.
Al amanecer decidieron coger todo y marcharse al campus. Cuando empezaron a caminar para buscar el coche se dieron cuenta que estaban totalmente perdidos. Preocupados sacaron el mapa, cual fue su sorpresa al ver que éste estaba totalmente pintado con sangre y con letras de niños pequeños, la pregunta era: ¿quién pintó ese mapa aquella noche?. Empezaron a sentir mucho miedo porque no querían volver a pasar la noche en el bosque pero ellos no sabían que de esa manera empezaba la misteriosa leyenda del pueblo de Gizcy.
Poco a poco iba pasando el día y el pánico a que anocheciera no les dejaba pensar en nada. Sin quererlo llegó la noche y tuvieron que volver a acampar, teniendo la esperanza de que pronto amaneciera. Esa noche volvieron a escuchar aquellos misteriosos ruidos, con la cámara en mano escaparon de allí adentrándose en aquel frondoso bosque. Al mirar hacia atrás vieron que faltaba uno de ellos. Los otros dos empezaron a llamarle y mientras esperaban su respuesta sólo oían aquellas carcajadas de los niños como si estos supiesen donde se encontraba él su compañero perdido.
A la mañana siguiente los dos chicos estaban totalmente locos por ese miedo que se había creado en el bosque. Empezaron a sospechar mutuamente pensando que el otro era el asesino y culpable de la desaparición de su amigo.
Intentaron buscar una salida pero lo único que encontraron fue una casa donde poder pasar la noche más tranquila (o al menos eso pensaban). Esa noche se adentraron en la casa en busca de refugio y empezaron a buscar alimentos ya que llevaban dos días sin probar bocado. Al no encontrar nada ni a nadie bajaron al sótano y allí descubrieron a su joven amigo rodeado de pequeños niños que cantaban felizmente "ahora os toca a vosotros..." Al oír esto los dos chicos salieron despavoridos del sótano pero era demasiado tarde...
A los pocos días las familias de los jóvenes encontraron una cinta de video donde se mostraba la espantosa muerte de sus tres hijos, y todos se preguntaban ¿quién fue el que grabó aquella masacre?
¿Vienes a jugar conmigo?
Hace un tiempo, una amiga mía y yo decidimos hacer espiritismo por primera vez, ya que nunca antes no habíamos atrevido a hacerlo. Llamamos a otras dos amigas para que nos acompañaran ya que a mí me habían dicho que probablemente con sólo dos personas sería más difícil que saliera algo. Nos costó trabajo convencerlas pero al final cedieron. Lo preparamos todo y, un poco asustadas, comenzamos.
Pasó mucho tiempo y una de las compañeras a las que habíamos llamado, dijo -"Yo me voy de aquí, menuda tontería esta de la ouija". Nosotras nos asustamos un poco y decidimos dejarlo para otro día.
Al cabo de unos días, la compañera que se había ido, me llamó, aterrorizada, diciéndome que, de camino a casa después de haber ido a estudiar a la biblioteca, al pasar por delante de una casa en ruinas que hay cerca de su casa, una niña vestida de blanco le había pedido que jugara con ella. Mi amiga le dijo que no podía ya que tenía prisa por llegar a su casa, y acto seguido, ala niña comenzó a llorar con lágrimas de sangre. Mi amiga salió de allí corriendo y al llegar a casa, me había llamado. Hasta ahí fue lo que me contó mi amiga. Yo en un principio me lo tomé a broma, pero algo me hacía pensar que mi amiga hablaba muy en serio.
En mi habitación comencé a darle vueltas al asunto y me acordé del día en que habíamos hecho espiritismo y de las malas maneras con las que mi amiga se había retirado. Pensé que no tendría nada que ver y me dormí. Al día siguiente esa misma amiga me llamó porque iba a quedarse sola en casa estudiando y tenía miedo, así que decidí acompañarla ya que yo tenía también que estudiar.
Cogí un autobús y, ya en su casa, nos pusimos a estudiar. De repente, oímos a nuestra espalda un ruido como de arañazos. Las dos miramos y comprobamos horrorizadas que la niña que ella me había descrito estaba sentada sobre la cama de mi amiga arañando la pared. Salimos corriendo de la habitación y al llegar a la puerta observé que mi amiga no estaba, pero yo estaba demasiado asustada para esperarla.
Un rato después, la policía llamó a mi casa informándome de que mi amiga había muerto de un ataque de asma, ya que mi amiga era asmática. La habían encontrado en las escaleras de su casa, con una expresión de terror en su cara. Yo estuve en tratamiento psiquiátrico unos meses y ya me estaba recuperando pero el otro día en mi buzón apareció una nota escrita con letra de niña pequeña que decía: "tu amiga murió por no jugar conmigo. tengo una muñeca nueva..." Yo creo que es una broma de algún chico del pueblo, ya que nuestra historia se ha hecho bastante popular en el pueblo, pero por otra parte tengo miedo... ¿vendrá a por mí?
La presencia
Pues no sé como llamarla, supongo que también se podría describir como la presencia. Bueno comienzo vosotros le ponéis nombre.
Ésta historia me ocurrió a mí, cuando vivía en Meco, en Madrid.
Bueno yo desde que tengo memoria, siempre he vivido allí, hasta los 9 años. Una noche, que estaba yo en la cama, siento como si alguien arañara y llamaran, pero no a la puerta, era debajo de mi cama, tenía yo mi muñeca que miraba a la pared, podría ser mi perra, pero entonces mi perra estaba con mi cuñado, mire debajo de la cama y no había nadie, me incorporé a la cama y el muñeco había cambiado de posición, mirándome a mi.
He de admitir que a mí siempre me ha gustado lo paranormal, y no lo oculto porque me da lo mismo lo que piense la gente. En la habitación que dormía, tenía un armario empotrado y todos los días cuando estaba yo sola en casa, se oían como voces, encantadoras, podía quedarme escuchándolas todo el día, si no fuese porque no hacían mas que repetir mi nombre; Raquel, Raquel.... la voz salía del interior del armario, y yo pensaba que era alguno de mis hermanos, haciéndome rabiar, pero salía al salón, a la cocina... recorría la casa y no encontraba a nadie. Luego a la noche no hacían mas que pasar sombras, por la casa y hasta a veces llegaba a sentir la presencia de alguien en mi cama.
He de decir un detalle que se me ha olvidado mencionar. En el barrio que vivía en Meco, antes era un cementerio, de moros según me contaron... Y enfrente de mi edificio una mansión donde solía verse salir a un viejo llevando una bolsa de basura que chorreaba.... muchos pensaban que cortaban cabezas.... en esa mansión se encontraros muchos cadáveres, según la policía suicidas... pero...¿quién sabe? Yo sólo sé lo que os he contado.
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La Casa Embrujada
Esta historia es verdadera porque le pasó a mi hermana.
Mi hermana entonces tendría 16 años y mi tía le invitó a pasar unos 15 días en su casa de sotillo, un pueblecito que hay cerca de Soria.
Bueno pues en la noche de su primer día en la casa se quedó sola porque mis primas se fueron a dar una vuelta por ahí con sus novios y mis tíos se fueron de marcha con lo cual mi hermana se quedó sola a cenar con un perro de mi tía era un boxer.
Mientras mi hermana cenaba oyó como la puerta de la buhardilla se abría y se cerraba de un portazo y seguidamente bajaba por las escaleras alguien. Se oían como si fuesen tacones. Entonces el perro levantó las orejas y empezó a ladrar. Mi hermana asustada corriendo cogió las llaves (porque se encerró con llave) y abrió la puerta y salió a la calle. De repente pasó mi prima delante de la casa y le preguntó a mi hermana que hacía en la calle. Como mi prima no creía en esas cosas, mi hermana le dijo que estaba tomando el fresco...
En esa casa todos los días se oyen pasos y gritos de gente que vivía antes ahí...
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La curva maldita
- Esta historia es real ya que mi mejor amiga fue la que murió en la siniestra curva. Hace 3 años, mi amiga Ersebeth y yo habíamos salido de fiesta, ella tenía 18 años y siempre me llevaba con ella, un día mi amiga y yo fuimos a la fiesta del pueblo de al lado ella, estaba muy contenta ya que ese día iba a verse de nuevo con su novio. Ella estrenaba vestido y estaba realmente radiante y provocativa, después de la fantástica noche, ella y su novio Alejandro se prometieron verse al día siguiente porque Alejandro tenía mucha prisa por irse porque su hermano le estaba esperando, pero en realidad era una chica quien le esperaba.
Cuando volvíamos, Ersebeth y yo tuvimos un accidente por culpa de una persona que conducía borracha y con la luz larga, yo sobreviví pero mi amiga murió estrellada en el árbol de la curva, me costó muchísimo superarlo.
Cuando fue enterrada Alejandro fue capaz de llevar al funeral a su "amiguita" yo me enfurecí y él me contestó que él solo iba a ver a Ersebeth para romper la relación y como no tuvo valor de decirlo aquella noche se lo pensaba decir al día siguiente. Pasó 2 o 3 semanas y mientras una noche yo dormía mi amiga se me apareció con una sonrisa maligna y aterradora que me heló el corazón ella solo decía: -El árbol será mi venganza. Yo la miraba mientras se repetía continuamente. a la mañana siguiente no sabía si fue un sueño o fue realidad y preferí callar, pero aquella noche el hermano de Alejandro me llamó para saber si su hermano había pasado por mí casa pero yo le dije que no, entonces me vino a recoger para ir a buscarlo y encontramos su coche delante del nuestro así que le tocamos la pita para que parara pero no paró, justo cuando pasábamos por aquella curva nuestro coche se descontroló y la luz larga se disparó sola sin que nadie la tocara, de repente y por causa de la luz larga Alejandro y su novia sufrieron un accidente contra el mismo árbol con el que mi amiga Ersebeth y yo nos estrellamos, su novia murió y cuando él dormía una noche se le apareció mi amiga y la dijo que le volvería loco porque ella sabía que el culpable de su muerte era Alejandro, él fue el borracho que conducía con la luz larga.
Alejandro fue internado en un manicomio y sin explicarnos como llego a la que ya llamábamos "la curva maldita" apareció muerto y con un mensaje escrito en el árbol: "El árbol que lleva cobradas 3 vidas ¿cuál será la próxima vida que me cobre? pero el árbol extrañamente tenía un nombre firmado y ponía lo siguiente: firmado por la primera víctima de la curva, ERSEBETH....la policía no se lo creía y pensaron que era un acto macabro hecho por otra persona pero Javi y yo Nuria que es así como me llamo sabemos la realidad y sin ninguna duda sabemos que mi mejor amiga volverá a cobrarse a otra vida...No sabemos cuando pero si sabemos donde: "En la curva maldita"
La Venganza del Tunchi
Esta es una leyenda muy conocida en la amazonia peruana, una leyenda que ha pasado de generación en generación y aunque yo no soy de ese lugar, el tiempo que he vivido allí me ha servido para cuidarme de esas pequeñas "presencias".
Dice la leyenda (aunque tal vez sea un caso que se deriva de esta), que una chica acababa de entrar a un convento como misionera y fue trasladada a la selva, ella venía de España.
No conocía muy bien las leyendas, y sobre todo por ser religiosa las que conocía, no les tomaba importancia. Esa noche, se habían reunido todas las monjas después de un viaje en lancha hasta una tribu llamada Los Boras, a rezar el rosario nocturno, como lo hacían diariamente.
Cuado iban por el segundo Ave María escucharon un silbido muy agudo, casi como el que hace una uña contra la pizarra, pero era diferente, era un silbido de alguna criatura. A la monja le extrañó que todas se hubieran quedado paralizadas y nadie dijera nada. Ella dijo: "¿Qué pasa?¿No lo oyen, es horrible?¿Qué es eso?". Las demás se miraron y aparentemente se asustaron. En el instante en que la monja terminó la pregunta, el silbido cesó.
Todas se fueron a la cama, como si nada. Esa misma noche, todas dormían cuando escucharon un grito desgarrador que provenía de uno de los cuartos. Era la monja, no se sabe como enloqueció y aparentemente se suicidó. La leyenda no lo narra así.
Los nativos que conocen la historia dicen que fue la venganza del Tunchi, un ser al que solo se le percibe por su silbido agudo (como el de una uña contra una pizarra), y que si alguien lo ofende tal como lo hizo la monja (¡Qué horrible!), vendrá por ti y te matará de la forma más horripilante que puedas imaginar. No se sabe como mató a la monja pero encontraron a su cuerpo y una expresión de horror inimaginable en su rostro. ¿Habrá sido el Tunchi o simplemente fanatismo religioso a pesar que no tuviera sentido para hacerlo?
María y su abuela
Hace mucho tiempo la madre de María le dijo que vaya a la bodega a comprar carne para la cena. En el camino María decidió entrar a una tienda de dulces y se gasto toda la plata de su mamá en los dulces.
Ya no había dinero para la carne que la mamá le había encargado entonces fue al cementerio donde estaba su abuela, la abrió y le saco el hígado para dárselo a su mamá. Cuando ya era hora de la cena la mamá de María le pregunto si quería cenar pero como María sabia que era el hígado de su abuela no lo comió, y como el papá no estaba en la casa la mamá tuvo que cenar sola.
Más tarde ese día la mamá y el papá de María fueron al cine, en el camino la mamá de Mará se desmayo y pronto murió, el papá estaba asustado así que la tiro y la boto en un basurero. María estaba sola y en eso sonó el teléfono cuando contesto escucho una voz conocida que le decía:
María estoy a 3 cuadras de tu casa, soy tu abuela.
María colgó y después de 5 minutos volvieron a llamar:
María estoy a 2 cuadras de tu casa, soy tu abuela. María volvió a colgar, después de 5 minutos volvieron a llamar:
María estoy a 1 cuadra de tu casa, soy tu abuela, María volvió a colgar.
María estoy dentro de tu casa y te estoy observando.
Cuando el papá de María llego a su casa encontró a María tirada en el piso con el cuerpo ensangrentado y con los órganos en el lavadero.
La invocación
Todo empezó una tarde de agosto de 1999, yo acababa de cumplir dieciséis años y estaba de "picnic" con los amigos de mi pueblo de la sierra de Madrid. Éramos cinco y a eso de las ocho y media de la tarde, cuando el sol empieza a esconderse detrás de las montañas, a uno de mis compañeros se le ocurrió la maravillosa idea de invocar a los muertos jugando a la tabla de la ouija.
Yo quise largarme de ahí cuanto antes y me marché junto a otro "escéptico" bien lejos. Al volver los dos hacia el lugar donde se produjo la supuesta invocación, el resto de mis compañeros nos advirtieron que habían contactado con una señora, muerta hace unos setenta años en la guerra, y que les había dicho que tendríamos problemas para bajar al pueblo de vuelta a casa.
Dos de mis amigos bajaron en moto y avisaron a mi primo para que viniera a recogernos al resto. La espera se hizo corta y enseguida apareció él con su enorme volvo 740, un coche que en sus doce años de existencia jamás había dado ningún problema. Nos montamos y prácticamente nada más arrancar, el motor se para. Los tres de atrás nos miramos con cara de poema cuando mi primo arrancó hasta tres veces el motor del volvo únicamente consiguiendo que el motor se volviese a parar sin razón alguna. El terror se acentuó cuando notamos que ganábamos velocidad con demasiada facilidad. No era común ver a mi primo conducir a más de 90 Km/h bajando un puerto de montaña con cara de parecer normal. El frenazo no se hizo esperar, y el coche quedó atravesado en la carretera. Cuando por fin llegamos a nuestro destino y con los pantalones sospechosamente húmedos, descubrimos la trama. Efectivamente el flamante volvo de mi primo no tenía ningún problema, fueron los dos chicos que bajaron en moto los que planearon la broma en un instante y la mecánica hizo el resto.
La Casita del Pueblo
La historia que voy a contar le pasó a mi padre cuando era jovencito.
Tenía 19 años y vivía en Francia, en una casa bastante grande que estaba a las afueras, rodeada de campo.
Mi padre tenía dos hermanas más pequeñas, la más pequeña de los tres tenía 6 años y solía subir a jugar a la buhardilla con las muñecas.
Un día empezó a decirle a mi padre que cuando subía a jugar siempre oía ruidos como si tirasen algo redondo y rodase por el suelo, pero que luego nunca veía nada. Mi padre le quitaba importancia puesto que pensaba que eran las típicas imaginaciones de una niña, pero mi tía insistía en que se oían ruidos sin verse nada.
Mi padre se lo contó a mi abuelo y viendo que mi tía dejó de subir allí a jugar decidieron comprobar un día si era cierto que se oían esos ruidos extraños.
Subieron arriba, se colocaron uno a cada lado de la buhardilla con una linterna cada uno y todo apagado y si oían algo encender las linternas para ver si verdaderamente había algo allí que provocase los ruidos.
Permanecieron un buen rato allí parados esperando, y de repente, verdaderamente se empezaron a oír ruidos como los que había mencionado mi tía. Un sonido como si tirasen una nuez desde arriba del todo y cayese rodando por el suelo, y en ese momento encendieron las linternas pero no consiguieron ver nada, de manera que las apagaron y esperaron otra vez pensando que habían llegado tarde a encenderlas y que sería alguna rata o algún animal que se habría colado.
Estuvieron así un buen rato sin conseguir ver nada, pero oyendo los ruidos que cada vez eran más frecuentes, y al final desistieron y bajaron. La historia quedó ahí y pasaron varios días, uno de ellos le dijo mi abuelo a mi padre que tenía que bajar al pozo a por agua porque no había, le agarró mi abuelo con cuerda (ya que no podía coger el agua de otra manera) y le bajó abajo.
Estaba bastante oscuro y mi padre un poco asustado, pero tenía que bajar. Así que bajó, se desató y empezó a subirle cubos de agua a mi abuelo, hasta que sintió cómo una presencia detrás de él le respiraba cerca. Mi padre se giró rápidamente para ver si veía algo y oyó cómo unas voces suplicaban que desapareciesen de allí, que no pretendían hacerles daño, pero que ésa era su casa y habían muerto allí y no se iban a ir. Mi padre se quedó blanco gritándole a mi abuelo que por favor le subiese mientras comenzó a ver dos personas que se aparecían mientras le suplicaban que se alejaran de allí.
Mi abuelo subió a mi padre, que estaba pálido y temblando y con la voz entrecortada le explicó que los famosos ruidos de la buhardilla eran de estas almas que se le habían aparecido y que tenían que desaparecer de allí cuanto antes.
En cuanto pudieron se marcharon y la dejaron vacía como ellos pidieron. Mi padre me contó esta historia hace ya muchos años, yo al principio no me creía que estas cosas pudieran ser ciertas, pero creo que mi padre no me mentiría en algo así y nunca olvidará esas almas que se le aparecieron para cumplir un deseo y descansar en paz.
Demetrio y la niña quemada
El viejo reloj cucú de Demetrio marcó las 10:00 de la noche, mientras este apagaba las lámparas de aceite alrededor de su casa para ir a dormir, había sido un día muy pesado. Pasados 8 minutos después de que el reloj le diera la bienvenida a las 10:00 de la noche, cuando ya Demetrio se acomodaba en su cama de paja, se escuchó tocar la puerta.- TOC, TOC, TOC- se escuchaban lentas y pesadas aquellas tocadas, como si quien las diera estuviera sufriendo mucho al hacerlo. Demetrio algo extrañado, encendió la lámpara que descansaba a su lado en la mesa de noche, y fue destinado a abrir la puerta. Cual fue la sorpresa de Demetrio al abrirla, alcanzó a ver por el brillo que emanaba su lámpara, a una niña de no más de 7 años, totalmente quemada, que le decía -Agua!!, Agua por favor!, AGUA!!!. Demetrio con el corazón casi saliéndole por la garganta, cerró la puerta de un azote, cerró las ventanas y casi infartado se acostó a dormir. Al día siguiente, exactamente a la misma hora sucedió lo mismo cuando Demetrio ya se estaba acomodando para dormir. Fue por eso que al día siguiente se lo comentó, a un amigo que vivía cerca de su casa, y este le recomendó ir a que una señora espiritista que tenía un pequeño tarantín a las afueras del pueblo. Demetrio; que no creía en esas cosas; decidió ir con el objeto de darle fin a aquella molesta situación que le espantaba el sueño todas las noches. Salió tempranito, cuando a lo lejos divisó el tarantín rojo donde hacía su trabajo aquella vieja bruja. Al entrar, a la señora le dió una fuerte corazonada cuando vio entrar a Demetrio, pero no le hizo caso. -Bienvenido, que desea?- Preguntó Madame lalou a Demetrio. Éste contó lo que le sucedía, y ésta comenzó a llorar. Le dijo que esa niña era su sobrina, que había muerto en un incendio a las 10:08 de la noche, ella estaba dormida, y tenía sed. Toda su familia murió en ese incendio, pero es el alma de mi sobrina María el que vaga, pidiendo un poco de agua. Demetrio aún con los pelos erizados, preguntó:
- Y no hay forma alguna de hacer que se vaya?, que no me moleste mas?
- Sí, si hay una forma- Dijo la anciana - Cuando la niña se aparezca de nuevo por su casa, sencillamente ábrale la puerta y dele un poco de agua, es la única forma de que deje de molestarlo.
Ese día, Demetrio padeció un escalofrío constante a lo largo de su cuerpo. El reloj, dió las 10. Faltaban 8 minutos!, Demetrio se ponía las manos en la cabeza y sudaba a litros. De repente, se escuchó el crujir de la paja seca, y...... TOC, TOC, TOC.
Demetrio brincó, corrió a la cocina, y tomó agua fresca en un tarro que ya tenía preparado para ese momento. Abrió la puerta. Y ahí estaba, aquel cuerpo casi amorfo a causa de las llamas que la cobijaron aquella noche, a aquella misma hora. -Agua!!!, por favor agua!!, AGUA!!-Suplicó la niña.
Ya con el tarro en la mano y sin pensarlo dos veces, Demetrio le sirvió agua, la cual la niña bebió en un segundo. -Más por favor!!- Le dijo la niña de nuevo.
Éste le sirvió de nuevo. En los ojos de la pequeña niña, Demetrio distinguió perfectamente, como si fuera una película, el momento en el que la niña se quemaba, un frío intenso heló la piel de Demetrio, y en los ojos de la infante, aún se reflejaba el momento de su tragedia. Ya acabado el tarro, la niña se volteó y se fue, atravesando los matorrales, atravesando el bosque como si flotara, hasta que se perdió de los ojos de aquel asustado hombre. Se volteó y se acostó, su cama se encontraba hirviendo!!!, como si fuera el infierno propio.
Al día siguiente cuando fue a buscar leña para su consumo, observó parte del bosque totalmente quemada, del cual obtuvo un exquisito carbón que vendió en el pueblo y que le dió mucho dinero. Dicen, que de esta forma aquella niña dió gracias a Demetrio por saciarle su necesidad, y así, poder descansar en paz.
La chica de la Radio
Annie era una chica de 19 años, que trabaja como presentadora en un programa de radio. En los descansos entre el programa, ella y sus compañeras solían ir a una cafetería cercana. Allí preparaban unos bollitos exquisitos, pero la dueña era una vieja amargada y muy arisca.
Un día que fueron allí en un descanso a tomar algo. Y como de costumbre pidieron un café y unos de los famosos bollitos. La vieja se los sirvió. Pero esta vez fue tan grosera, que la chica se enfadó y derramó el café. La vieja se puso histérica, y empezó a insultar a la chica. A la que está le contestó de la misma forma: "estoy harta de ti vieja insolente, ojalá se te quemara todo el negocio y te murieras para siempre." Y se marchó. Durante el programa, su jefe les avisó que tenía una noticia de última hora. Esta era: "Les avisamos con una noticia de última hora de que la cafetería que ahí al lado de nuestra emisora ha salido ardiendo y han muerto quemadas todas las personas que había en ella."
La chica salió al baño incrédula de lo que había escuchado. El pasillo estaba desierto, y de pronto empezó a oír unos ruidos. El temor recorrió su cuerpo, y fue aligerando el paso. Hasta que unas sombras la rodearon. Entre ellas estaba la vieja, con todo el cuerpo quemado, y todos los clientes con los cuerpos calcinados. La vieja le dijo: "¡Ahora querrás no haber deseado nada!"...
Cumpleaños Maldito
Tres amigos fuimos a casa de uno de ellos y decidimos hacer la ouija. Tras unos intentos no conseguimos contactar con nadie ni con nada y decidimos intentarlo una última vez. La moneda con la que estábamos haciéndolo se empezó a mover, nosotros, creyendo que era un juego pero en el fondo muy asustados, le hacíamos preguntas estúpidas. El espíritu era una niña de unos 5 años llamada Anastasia nos dijo que había sido asesinada por su madre en esa misma casa. Tras rato de entretenimiento uno de nosotros tuvo que irse y los demás lo acompañamos.
Al día siguiente, lo volvimos a hacer y nos salió lo mismo. Entonces tuve que irme a misa de un difunto familiar y decidimos dejarlo por segunda vez pero mis amigos siguieron con ello. Cuando llegué a la casa donde estaban todos, estaban hablando con Lucifer y a una amiga le dijo que iba a acabar con ella y con su padre en un día especial. Nosotros no le dimos mayor importancia ya que pensábamos que eran meramente tonterías.
Un mes más o menos después, el día de mi cump"