Quizás uno de los peores males de esta época en nuestro país -sin contemplar, por supuesto, los socioeconómicos- sea la necesidad implícita o explícita de elegir un bando. Lo que antes era una valiosa neutralidad, hoy es una imperdonable tibieza que merece ser castigada. Esta lógica ya no sólo se aplica a los dirigentes políticos o periodistas especializados: todos tienen que opinar y pararse a uno u otro lado de la grieta, convertida en el nuevo parámetro editorial.
Por eso se caía de maduro que los actores más famosos y con trayectoria reconocible terminaran en el mismo baile. Lo llamativo es la virulencia con que referentes populares -Pablo Echarri, Andrea del Boca, Fabián Gianola- hacen su ingreso al ring mediático: sin filtro, ventilando los trapitos que antaño se guardaban puertas adentro del gremio.
El declive de la imagen del gobierno ante indicadores negativos, y la calle convertida en un laberinto insondable debido a las protestas y marchas continuas, fueron caldo de cultivo para que los medios reproduzcamos lo que pasa, pero también busquemos otras voces que traigan aire y nos "cambien las caras de siempre".
La renovación fue un éxito: la picante entrevista de Mirtha Legrand al matrimonio presidencial reveló que incluso alguien con la experiencia y cintura de la Chiqui puede verse afectado por la pasión espontánea (bronca, desilusión) y transmitir un sentimiento que se presume común a muchos ciudadanos.
Quizá por su sangre artística, tanto la conductora como los actores antes mencionados parezcan algo desbordados en su manera de expresarse y de criticar (atacar) a colegas que hoy son oponentes. En tiempos en que muchos comunicadores de alta influencia son mirados un poco de reojo por el público que cree ver "arreglos" o afinidades político monetarias, no está mal el surgimiento de voces que, a priori, se perciben sinceras y honestamente brutales.
Habrá que ver más adelante si esta actitud no afectará sus respectivas imágenes ante la audiencia, que olvida algunas cosas y otras no. Si no, pregúntenle a Florencia Peña.