Ningún período de la historia ha sido más malinterpretado o más subestimado que la Edad Media, los diez siglos desde la caída del Imperio Romano en el siglo quinto hasta el inicio del Renacimiento en el siglo quince.
Esto es especialmente cierto entre el año 1000, cuando el calentamiento global trajo uvas a Inglaterra y cereales a la costa de Groenlandia, duplicando la población y haciendo resurgir la vida en las ciudades de toda Europa, y en 1348, cuando el calentamiento terminó y llegó la peste negra desde el este.
Veamos lo que sucedió en estos años. Empezaremos por aclarar algunos absurdos. La gente de la Edad Media no creía que la tierra era chata. Sabían que era redonda: los antiguos decían que era redonda; los padres de la Iglesia decían que era redonda. Observaban su sombra durante un eclipse de luna y la sombra era redonda. Veían cómo los mástiles de las embarcaciones desaparecían en el horizonte. Redonda.
La Edad Media no era triste. Justamente lo contrario. Estaba repleta de colores y de celebraciones en las que participaban todos los que habitaban la ciudad. Inventaron el carnaval. Hicieron revivir el teatro popular, que había estado latente durante miles de años.
Lo que fuera que hicieron, ya sea pecar o pelear o arrepentirse o enamorarse o viajar miles de kilómetros hasta Roma o hasta la Iglesia del Santo Sepulcro, lo hicieron con energía y entusiasmo.
¿Qué le debemos a la Edad Media?
La Educacion
Las primeras universidades de Europa fueron fundadas en Italia y en Francia para el estudio del derecho, la medicina y la teología. La parte central de la enseñanza envolvía el estudio de las artes preparatorias, o artes liberales; el trivium: gramática, retórica y lógica; y el quadrivium: aritmética, geometría, música y astronomía. Después, el alumno entraría en contacto con estudios más específicos.
Es aquí cuando se generan las ideas que darían lugar al Renacimiento y el Humanismo.
Un joven Tomás de Aquino, nacido en el sur de Italia a principios del siglo trece, viajó a Colonia para estudiar filosofía con el filósofo-biólogo Alberto Magno y luego viajó a Paris, en donde enseñó teología y filosofía, para ir luego a Roma y regresar a Francia. Y este tipo de conductas era la regla y no la excepción entre los pensadores.
La Ciencia
El hombre medieval creía que Dios hizo el mundo como un todo ordenado. Lo aprendieron tanto de las Escrituras como de los pensadores paganos, como Aristóteles. La ciencia no apareció en escena con Galileo. Copérnico murió en el siglo dieciséis, pero fue sacerdote-astrónomo en una universidad polaca fundada en la Edad Media. Ni siquiera fue el primer hombre en proponer que la tierra giraba alrededor del sol. Otros también se habían aventurado en esta propuesta. El más destacado fue un filósofo y cardenal de la Iglesia, Nicolás de Cusa, que vivió durante la baja Edad Media.
También se produce en la Edad Media una desmitologicación de la naturaleza; se acaba con el mito de dioses, hadas y otros seres que animan a la naturaleza y se estudia ésta desde un punto científico y no divino.
Se utilizó la idea de un miedo generalizado a que se acabara el mundo en el año 1000 pero esto era un mito, no hay una fecha concreta para ello. Había una presencia continua al miedo por el fin del mundo. Estos supuestos terrores fueron una creación de autores del siglo XIX y se consideraron movimientos de herejes.
La Arquitectura
Sí, construyeron las catedrales góticas sin herramientas potentes labraron encajes en piedra y vidrio, inundando los amplios espacios interiores de color y luz. No tenemos nada que pueda estar a la altura de su complejidad y belleza.
En la arquitectura de la Edad Media se desarrollan principalmente tres estilos: El bizantino, a que influye durante todo el período, el románico entre los siglos XI y XII, y el estilo gótico entre el siglo XII hasta el siglo XV.
El Arte
Estudiando a los antiguos, el hombre medieval produjo géneros enteros de arte que el mundo nunca antes había visto. No hubo nada igual a la Divina Comedia de Dante, a los Cuentos de Canterbury de Chaucer, a las leyendas del Rey Arturo de Chrétien de Troyes, a las pinturas de Giotto, o al trabajo sorprendentemente hermoso y preciso de los ilustradores de manuscritos.
La pintura medieval es sobre todo una pintura religiosa (arte religioso) salvo excepciones, que se hacen más numerosas al final de la Edad Media (retratos, sobre todo como donantes que aparecen en una composición principalmente religiosa).
¿Qué más le debemos a ellos?
La música occidental. Inventaron nuestras notas musicales y la armonía occidental, sin mencionar los humildes villancicos que disfrutamos en la época de Navidad.
Una tradición de autogobierno local. Observemos los pueblos que se originaron con cartas de población en todo Europa. Asociaciones libres de hombres unidos por el bien común. Frailes, gremios, miembros de órdenes laicas dedicados a buenas obras. Personas que instalaron escuelas, orfanatos y hospitales.
Lejos de ser una Edad Oscura, como popularmente se la conoce, la Edad Media podría calificarse mejor como la Edad Brillante. Una epopeya asombrosa de progreso, desde la ciencia hasta el arte, desde la filosofía hasta la medicina. Por cierto, en una forma crucial, somos menos civilizados que quienes realzaron la existencia humana hace más de mil de años atrás: descartamos los logros de nuestros ancestros y nos quedamos cortos con los nuestros. Ellos les rindieron honor a sus ancestros y los superaron.