Creepy Things
Nos gusta lo bizarro porque nos encanta sentir miedo. El miedo es la antesala del placer. El miedo se interna en nuestros terrores infantiles y nos pone los pelos de punta. El miedo se ríe de los gemidos. El miedo tiene hambre de infinito. El miedo es una utopía. La utopía no es algo hermoso y bonito. La utopía es una gruta oscura, donde no hay cisnes ni góndolas.
Nos gusta lo bizarro porque vivir no es algo sencillo. Vivir es levantarse cada mañana sin saber lo que nos espera. La vida no es una novela romántica, sino una putada sangrienta. Shakespeare es el poeta más bizarro de todos los tiempos. Seguimos acudiendo a sus páginas porque ahí está toda la verdad: la ingratitud, la deslealtad, la traición, la malicia, la cobardía, la codicia, la infamia, la crueldad, los celos, la venganza, la hipocresía, el furor homicida, el parricidio. “Ser o no ser: he ahí el dilema”. ¿Se puede escribir algo más bizarro? Shakespeare nos has tatuado la piel con un hierro candente y nada podrá borrar esa marca. Somos los idiotas de ese cuento que nada significa.