Carlos Monzón fue uno de los más importantes boxeadores argentinos de todos los tiempos. Alcanzó el título de campeón mundial de la categoría mediano, entre los años 1970 y 1977.
Carlos Monzón era descendiente de los “mocovíes”, una tribu indígena que seguramente le proporcionó a su sangre un arrojo y determinación que forjarían al que iba a ser campeón del mundo del peso medio.
El “Negro” había nacido en el humilde barrio “La Flecha”, de San Javier, el 7 de Agosto de 1942. Sus padres, Amalia Ledesma y Roque Monzón, tuvieron 13 hijos. Cuando se encontraba en el tercer grado de la educación primaria, abandonó los estudios para comenzar a trabajar y colaborar con el sustento familiar. Trabajó como repartidor de aguas gasificadas (sodero), repartidor de leche, canillita (vendedor de diarios), al tiempo que, interesado por el boxeo, ingresó a los gimnasios para participar en la liga local amateur.
A los 6 años llegó a Santa Fe, al barrio Barranquitas donde se crió y se hizo boxeador.
Carlos Monzón era descendiente de los “mocovíes”, una tribu indígena que seguramente le proporcionó a su sangre un arrojo y determinación que forjarían al que iba a ser campeón del mundo del peso medio.
El “Negro” había nacido en el humilde barrio “La Flecha”, de San Javier, el 7 de Agosto de 1942. Sus padres, Amalia Ledesma y Roque Monzón, tuvieron 13 hijos. Cuando se encontraba en el tercer grado de la educación primaria, abandonó los estudios para comenzar a trabajar y colaborar con el sustento familiar. Trabajó como repartidor de aguas gasificadas (sodero), repartidor de leche, canillita (vendedor de diarios), al tiempo que, interesado por el boxeo, ingresó a los gimnasios para participar en la liga local amateur.
A los 6 años llegó a Santa Fe, al barrio Barranquitas donde se crió y se hizo boxeador.
Comienzos deportivos con Amílcar Brusa
A los 16 años, luego de ser, desde peón rural en una estancia, hasta vendedor de diarios, debuta el 7 de octubre de 1959 como boxeador amateur en el Club Cochabamba de Santa Fe.
Carlos necesitaba confiar en alguien y por eso en una de las primeras charlas le aclaró: “Mire, Brusa, a mí hace poco me robaron con un porcentaje. Yo sé que usted no roba. Por eso vengo a verlo”.
Desde entonces se formó un verdadero trabajo entre ambos y en conjunto con profesionales de la talla de José Lemos, Adolfo Inocencio Robledo y Pedro Coria, también pupilos de Amílcar. La regla base consistió en incorporar conocimientos técnicos y sociales. Brusa hacía las veces de entrenador – amigo – padre.
Un triángulo que daría muchas satisfacciones. Una derecha terrible, frío, calculador, guapo, tenaz, contundente, feroz, eran algunas de sus virtudes con las cuales demolía rivales.
El 12 de Diciembre de 1962 venció por puntos, en 5 asaltos, a Bienvenido Cejas. Ahí culminó la etapa inicial de su carrera, porque ese fue su último combate como amateur. Había llegado el tiempo de pegar el salto al profesionalismo. Eran días claves para el santafesino. La decisión fue acertada, no se equivocó.
El 6 de febrero de 1963 hizo su debut como profesional, enfrentando a Ramón Montenegro, a quien noqueó en el 6 round. El 17 de julio de 1963 pelea por primera vez en el Luna Park en pelea televisada y le gana por K.O. Técnico a Andrés Cejas.
El “Negro” medía 1,83 metros y pesaba 72 kilos, un largo de brazos excepcional y una derecha mortífera que lo llevó, profesionalmente durante 14 años, a combatir 100 veces, con 89 victorias, 7 empates, 3 derrotas y 1 sin decisión.
Entre 1963 y 1964 sufrió algunas derrotas producto de su inexperiencia y la calidad de sus rivales, pero a partir de 1965 su suerte y su pericia para este deporte dieron un vuelco y todas fueron victorias.
El 1 de febrero de 1966 fue coronado campeón de peso mediano de su provincia, Santa Fe, y el 3 de septiembre del mismo año ganó su pelea contra Jorge Fernández, obteniendo el título de Campeón Argentino de Peso Mediano. Al año siguiente y frente al mismo pugilista obtuvo el Cetro Sudamericano de Peso Mediano.
En 1969 obtuvo el campeonato Sudamericano de los Medianos que le abrió las puertas a disputar el cetro mundial que por entonces ostentaba el italiano Nino Benvenuti.
La contienda se llevó a cabo en el Palazzo Dello Sport de Roma el 7 de noviembre de 1970. En ella Monzón noqueó al campeón en el duodécimo asalto, obteniendo la corona mundial de peso mediano de la Asociación y el Consejo Mundial de Boxeo. A partir de ese momento hizo 14 defensas de su título contra los grandes boxeadores de la época, ganándolas todas hasta su retiro en 1977.
Defensas exitosas
- 07/11/1970 Roma ´ Nino Benvenuti GKOT 12
- 08/05/1971 Montecarlo Nino Benvenuti GKOT 3
- 25/09/1971 Buenos Aires Emile Griffith GKO 14
- 04/03/1972 Roma Denny Moyer GKOT 5
- 17/06/1972 París Jean Claude Bouttier GKOT 13
- 19/08/1972 Copenhague Tom Bogs GKOT 5
- 11/11/1972 Buenos Aires Bennie Briscoe GPP 15
- 02/06/1973 Montecarlo Emile Griffith GPP 15
- 29/09/1973 París Jean Claude Bouttier GPP 15
- 09/02/1974 París Mantequilla Nápoles GKOT 7
- 05/10/1974 Buenos Aires Tony Mundine GKO 7
- 30/06/1975 Nueva York Tony Licata GKOT 10
- 13/12/1975 París Gratien Tonna GKO 5
- 26/06/1976 Montecarlo Rodrigo Valdez GPP 15
- 30/07/1977 Montecarlo Rodrigo Valdéz GPP 15
Su vida personal
Se casó a los 16 años por primera vez con Zulema Encarnación Torres, con quien tuvo a Carlos, su primer hijo.
En el año 1963, lo hace por segunda vez con Mercedes Beatriz García, o mejor conocida como “Pelusa”. Convivieron durante 14 años y en los momentos de gloria su figura pasaba inadvertida, pero en los más dramáticos su persona era un referente obligado a la hora de una opinión, de un recuerdo o de una palabra de aliento para su segundo amor. Con ella tuvo a Silvia, Abel y Raúl. Al nacer Silvia, en febrero del ‘63, se salvó de hacer el servicio militar.
Un amor de película
Carlos Monzón estaba en el apogeo de su carrera y próximo a batirse contra José "Mantequilla" Nápoles en una pelea organizada en París, Francia, por el famoso actor Alain Delon. Justo en ese momento le acercaron el guión de La Mary. El santafecino llevaba casado más de una década con Mercedes Beatriz "Pelusa" García, con quien tenía tres hijos, a los que amó con locura hasta el último día de su vida. Su corazón estaba dividido por dos realidades opuestas: una como pasajero del mundo, la otra con su Santa Fe natal, donde aun vivía su familia, totalmente ajena a ese universo de gloria y glamour.
L
"El 15 de abril filmamos en la Isla Maciel a la noche, ella me invitó a tomar un café en su casa. Yo no sabía qué hacer allí adentro. Por algún lado tenía que empezar. Le di las gracias por lo mucho que me ayudaba en la película, le dije que era un fenómeno... y le fui de frente: ‘Mi matrimonio estaba terminado antes de conocerte y estoy enamorado de vos’. Me miró, se mordió los labios, y se le llenaron los ojos de lágrimas y me dijo: ‘La nuestra podía ser una linda historia de amor’. Apagamos la luz. Fue una noche inolvidable, de locos. A partir de ahí empezó el escándalo", así de frente se confesó el campeón ante la revista El Gráfico de mayo de 1997.
La revancha con Rodrigo Valdés, en 1977, fue el fin de la carrera de Monzón como boxeador. Aunque muchos le achacaron a Susana haberlo sacado del ring a los 35 años, fue el propio Carlos quien tomó la decisión. Ya no era el mismo, ya no tenía hambre ni tenía sentido el sacrificio de levantarse al alba y entrenar todo el día. La vida del boxeador es muy esforzada. Además, era un secreto a voces que sus manos estaban más frágiles que nunca, producto de un raquitismo que acarreaba desde esa niñez desnutrida. La última pelea fue dura. Se fue campeón, sin haber sido nunca derrotado.
De tanto jugar con fuego, terminaron perdiéndose entre las cenizas. Adioses, retornos, más adioses, más retornos, y al empezar febrero de 1978, tras casi cuatro años, Susana declaró: "Se terminó. Esta vez es para siempre. Los conflictos, las discusiones, lo incompatible de nuestros mundos pudieron más". Sobre los mitos y verdades, como las hazañas amatorias que alcanzaron promedios inhumanos, las infidelidades de los dos, los escándalos, las peleas, Susana y Carlos siempre guardaron silencio.
El crimen de Alicia Muñiz y el ocaso de Carlos Monzón
El 2 de marzo de 1988 apareció un testigo ocular que declaró tajante: "Yo vi cuando (Monzón) la agarró (a Alicia Muñiz) y se la puso al hombro como una bolsa de papas y la tiró por el balcón". Rafael Crisanto Báez –conocido como "el cartonero Báez"– aseguró haber visto el crimen desde atrás del alambrado perimetral de la casa. Mientras tanto, eran revelados los resultados de la segunda necropsia sobre el cuerpo de la bella modelo: los peritos informaron que "faltaba el esternocleidomastoideo, músculo del cuello donde habían quedado las improntas de Monzón". La popularidad que cobró el testigo y los nuevos datos de la investigación hicieron que el hombre (fallecido el 19 de septiembre de 2003) cambiara la declaración y que agregara datos que antes no había declarado. Pese a ello el fiscal de la causa, Carlos Pellizza, quien entrevistó a Monzón luego de la muerte de Muñiz, dijo que "no se le notaba demasiada preocupación por lo que había pasado", fue contundente sobre Báez: "Su versión de primera mano fue la más sólida, la más cercana a los hechos, la menos contaminada. Todos los que estuvimos cerca de Báez conocemos la personalidad que tenía y que su situación lo hacía permeable a muchas cosas. Entonces no le reprocho que en las sucesivas declaraciones, a medida que se fue enterando de cosas, reaccionando a toda clase de estímulos que tuvo debido a su notoriedad, fuera agregando cosas, quitando y hasta victimizándose en algún momento (...), sin perjuicio de los reparos con que recibió su testimonio, describiera la mecánica del hecho como la describió Báez: la trompada, el estrangulamiento y la caída"
Fallecimiento
Carlos gozaba de un régimen de salidas transitorias de la Unidad Penitenciaria N° 2 de Las Flores, aquí en Santa Fe. Era la última etapa de su condena, en 14 meses o quizás algo menos, hubiera salido en libertad por buena conducta.
Desde hacía 3 años (agosto del ‘92) estaba al frente de un gimnasio montado en las instalaciones del Club de Campo del gremio U.P.C.N. Allí estaba de 8 a 20 y regresaba para dormir en el pabellón. Los fines de semana solía reunirse con familiares y amigos. Ese domingo lo había disfrutado en un camping de la zona de Cayastá.
El accidente se produjo entre las 17.30 y 18 hs., cerca del Paraje denominado “Los Cerrillos”, 10 kilómetros al norte de Santa Rosa de Calchines, en la Ruta Provincial N° 1, a unos 40 kilómetros de Santa Fe. Carlos conducía un Renault 19 gris, de regreso a Santa Fe.
Aparentemente el ex campeón perdió el control del vehículo, y tras morder la banquina dio un vuelco de campana, salió despedido y cayó tras la cuneta, a unos 20 metros de la ruta donde dio entre 6 y 7 vuelcos. Como Carlos, falleció instantáneamente también Gerónimo Mottura, un amigo suyo de la infancia, y salvó por milagro su vida Alicia Fessia, cuñada del ex pugilista.