
Buenas linces! Hoy les traigo una segunda parte del ejercito romano en el Alto Imperio. Espero que les guste 



Reclutamiento:
El reclutamiento romano durante el Imperio alto romano era voluntario, aunque en algunas ocasiones ante la escasez de voluntarios se acudió al reclutamiento obligatorio, empezaba en invierno para que en la primavera los reclutas estuviesen preparados para la guerra.
Voluntarii (voluntarios): esta clase de reclutamiento pasaba por distintos altibajos según en el momento en que se encontraba el Imperio, como era lógico, abundaban más candidatos en tiempos de calma o en campañas donde el botín fuera substancioso, por el contrario en momentos de campañas largas y arriesgadas el voluntariado era escaso.
Lecti (forzosos): solamente se empleaba en caso de emergencia cuando no había voluntarios suficientes y había que reclutar soldados de forma obligatoria llamado delectus o leva. La incorporación a filas de forma forzosa, se hacía por sorteo entre los ciudadanos en edad militar. Estas levas eran dirigidas y supervisadas por oficiales o en su caso por las autoridades locales pertinentes y su duración era solo durante la crisis.
Reclutamiento romano forzoso. Augusto tuvo que recurrir a este sistema cuando no había voluntarios suficientes sobre todo durante la revuelta Iliria, se utilizó métodos expeditivos e incluso las ejecuciones como último recurso.
Habitualmente en su mayoría, los reclutas procedían del as regiones rurales del Imperio, asimismo y aunque en menos medida provenían de los centros urbanos, esto se debía a que el ejército prefería que sus filas se nutriesen con soldados provenientes del campo, estos estaban acostumbrados al trabajo duro y a la falta de comodidades, condiciones con las que se topaba el soldado romano con más frecuencia en el ejercito. Así mismo Los reclutas provenientes del campesinado no necesitaban un excesivo entrenamiento físico, por el contrario los llegados de centros urbanos necesitan una formación extra.
Se reclutaba por un período mínimo que con Augusto se alargó hasta los 20. Los auxiliares tenían una duración de 25. Al término de éste período, el legionario tenía dos opciones: o se reenganchaba o se licenciaba con una paga de 3.000 denarios o una porción de tierra para crear una granja o una explotación agrícola, solían acabar el servicio con una edad de 45 a 50 años.
Condiciones:
La edad de reclutamiento oscilaba entre los 17 y 46 años, auque en su mayoría los reclutas estaban entre las edades de 17 y 23 años, se tiene constancia de reclutas jóvenes con edades de 13 y 14 años, y de edades mas maduras de 36 años. Debiendo cumplir unos requisitos legales y físicos.
Requisitos legales:
Los ciudadanos romanos tenían que cumplir unos requisitos legales para poder ser alistados:
- Ser ciudadano romano, sólo los ciudadanos romanos podían servir en las legiones.
- Estar legalmente censado y tener el visto bueno de las autoridades municipales o provinciales. Una especie de certificado de buena conducta que incluía avales de familiares y amigos recomendando al joven aspirante.
- Ser soltero. Un legionario romano tenía prohibido casarse, aunque una vez alistado se solía hacer la vista gorda si vivía con una mujer en contubernio es decir sin estar casado, algunos incluso tuvieron hijos.
- Estar libre de cargos. Resultaba tentador alistarse para ocultar ciertos delitos o crímenes graves cometidos, si esto era descubierto se llevaba a cabo la expulsión inmediata del cuerpo.
Requisitos fisicos:
- Tener entre la edad estipulada que variaba a lo largo del tiempo.
- Tener una estatura mínima de 1,70. Hay que tener en cuenta que en la Alta Edad Media la estatura media de los hombres bajó alrededor de 5 centímetros. Aunque no era determinante, ya que un hombre sin la altura reglamentaria, pero gozando de una buena corpulencia, bien podía ser aceptado en el ejército
- No sobrepasar un determinado peso y tener una determinada masa muscular. En general se buscaba un tipo de recluta delgado pero fibroso.
- Superar las pruebas físicas. No las conocemos pero serían prácticamente iguales que las de hoy en día, para demostrar que el aspirante a recluta era capaz de correr, saltar, etc.
- Gozar de buena salud. Se les hacían un reconocimiento médico completo que incluía pruebas de oído y vista a la que se daba mucha importancia.
Si el aspirante creía reunir todos los requisitos se presentaba ante las autoridades locales de su municipio que debían certificar que había tenido un buen comportamiento y que era apto para el servicio. Entonces era enviado a la capital de su provincia donde se les hacía un primer examen físico o probatio, la inspección de los reclutas era dirigida por el gobernador provincial, y una vez pasadas las pruebas y el reconocimiento médico y se les daba un certificado o probatus, se les hacía entrega de un viaticum o dieta consistente en unas monedas (75 denarios) para pagar el viaje y eran enviados al cuartel general de la legión a la que habían sido adscritos.
Una vez en el cuartel general de la legión, que era su sede administrativa, los funcionarios militares revisaban los documentos de los aspirantes dándoles el visto bueno y se les sometía a un nuevo examen médico y a una prueba física. Si pasaban este trámite eran formalmente aceptados como reclutas o tiros.
El centurión les informaba del sueldo que iba a recibir en 4 pagas (era de 225 denarios con Augusto y en el siglo III llegó a 750) y de que en los depósitos de la legión encontrarían todo su equipo: lorica hamata, galea, espada, pugio, pila, etc. Ese equipo debían pagarlo de su bolsillo, así era difícil que lo perdieran y podían adquirir el estándar fabricado en serie para el ejército o uno más caro adquirido a artesanos especializados con bonitos adornos. Lo normal era adquirír el estándar, cuyo coste se descontaba de su sueldo.
Nuevos reclutas o tiros incorporándose a una unidad auxiliar.
La instruccion:
Durante la probatio o instrucción, los novatos practicaban dos veces al día con las armas, mientras que los veteranos solo una. Para ello, les daban una espada de madera y un escudo más pesados que los de guerra, y debían pasar horas golpeando un poste vertical al que apuñalaban sin cesar, para aprender los rudimentos de la esgrima. Debían lanzar las pila hasta que alcanzaban la distancia y precisión requeridas.
Legionarios romanos haciendo instrucción. Se ve un grupo marchando, otro practicando con la gladius y otro practicando equitación con equipo completo. Se observa a los suboficiales que llevan el bastón dirigiendo la instrucción.
Instrucción de legionarios romanos con el equipo completo siglo II con gladius y pilum, se observa que el brazo derecho le llevan por una manica o protección de brazo usada por los gladiadores.
Cuando habían alcanzado un cierto grado de instrucción y habilidad se enfrentaban entre ellos por parejas y más tarde frente a veteranos que no tenían piedad.
Auxiliares romanos haciendo esgrima por parejas un fuerte del Muro de Adriano. Un centurión supervisa la instrucción.
Se les enseñaba a desfilar marcando el paso. Luego se les llevaba de marcha, forzándolos al máximo hasta que fueran capaces de recorrer 20 millas romanas (30 km) en cinco horas. El entrenamiento continuaba hasta que eran capaces de recorrer 24 millas (36 km) en cinco horas con el equipo completo, que incluía armas y armaduras, utensilios de cocina, estacas para la empalizada, instrumentos para cavar y provisiones para varios días, pues al final de cada marcha tenían que levantar un campamento con terraplenes y fosos de defensa incluso con condiciones climatológicas adversas.
Legionarios levantando un campamento bajo la lluvia. Las condiciones climatológicas adversas no detenían la instrucción.
Aprender a maniobrar, adoptando de forma fulminante las órdenes de las distintas formaciones: en círculo, en cuña, formar testudo, etc. Y todo ello bajo los gritos del centurión y sus ayudantes, de forma que, cuando caía la noche y podían retirarse a sus contubernia, caían como muertos en sus piltras.
Se les enseñaba también a cavar los fosos, levantar los terraplenes y las empalizadas y montar las tiendas del campamento. Además había otros los ejercicios obligatorios como montar a caballo, natación, etc. No es extraño que las primeras semanas el valetudinarium (hospital) del cuartel estuviera siempre lleno de reclutas quejándose de ampollas y dolores musculares, aunque lo que de verdad funcionaban en estos casos eran los remedios caseros de los veteranos que los novatos se apresuraban a aplicarse con gran alivio.
La instrucción finalizaba cuando los tiros o reclutas realizaban la instrucción por unidades, que terminaba con el enfrentamiento entre centurias, e incluso contra centurias veteranas para comprobar su grado de instrucción. Desde luego los veteranos ponían todo su empeño en no ser ridiculizados por los novatos.
Instrucción de centurias. El emperador Adriano observando la instrucción de la Legion III Augusta en Lambesis en el año 128. Dos centurias se enfrentan durante el ejercicio.
El Juramento:
El juramento era el último de los pasos que el tiro o recluta debía realizar para consagrarse al ejercito, por lo general se realizaba al cuarto mes después de la provatio, el juramento se prestaba ante los dioses y el emperador y se consideraba un rito religioso que vinculaba al soldado con el estado y con el emperador, a sí mismo el juramento comprometía al soldado a mantenerse firme bajo cualquier situación en el campo de batalla, obedeciendo a sus oficiales y protegiendo a sus compañeros en cualquier situación de combate.
El juramento implicaba la obediencia de legionario hacia el comandante al mando, y la formula era: ”obedecerás las ordenes con entusiasmo y sin vacilar. Renunciaras a la protección de la ley civil romana y reconoces el poder de tus comandantes de matarte sin juicio por desobediencias o deserción. Prometes servir bajo los estandartes durante tu periodo de servicio y no abandonarlo hasta que tu comandante te releve. Servirás a Roma con lealtad, incluso a costa de tu propia vida, y respetaras la ley en lo que respecta a los civiles y a tus comandantes en el campamento”.
Y después un segundo juramento hacia los compañeros de armas: ”Jamás abandonare a los camaradas para salvar mi vida, jamás abandonare el puesto en la línea de batalla, excepto para recoger un arma, atacar al enemigo o salvar a un compañero de armas”.
Una vez cumplimentado todos los requisitos, se les enviaba a sus respectivas unidades, a estos soldados se les entregaba el signaculum, que era una tablilla la cual identificaba al soldado, esta iba introducida en una bolsita que iba colgada al cuello, llevaba su nombre junto a cualquier característica indentificativa para que pudiera ser reconocido en cualquier circunstancia.
Equipo del legionario:
El equipo del legionario al principio del Imperio era muy similar al de la república, pero después se modificó el yelmo a la galea, el escudo se hizo semicilíndrico y la coraza se adoptó la lorica segmentata.
Yelmo galico-imperial o galea:
El yelmo evolucionó desde el tipo coolus que era semiesférico con protección de nuca y carrilleras, y que estuvo en vigor hasta la mitad del siglo I, fue sustituido por el yelmo galico-imperial o galea.
Este tipo de casco presenta una evolución tecnológica muy superior a sus predecesores, también adaptada a su nuevo contexto bélico (limes germano-danubiano y Dacia). Existiendo varios modelos dentro del mismo tipo con pocas variaciones, es el que más protección y adaptabilidad a la cabeza tiene de los cascos romanos. Su uso se extiende desde el siglo I al III. Fueron fabricados en hierro, no en bronce, de forma artesanal en la zona gala, posteriormente fueron fabricados en Italia y recibieron el nombre de italico-imperial. Este yelmo estaba fabricado en láminas de hierro de 1,5 a 2 mm de grosor pesando de 2 a 3,5 kg. Tiene multitud de detalles que deben ser estudiados.
Evolución del yelmo gálico-imperial o galea.
El cubrenuca se amplía hasta llegar a los 10 cm o más de anchura, pero a diferencia de los anteriores no acompaña su recorrido por todo la circunferencia del casco, sino que frena a la altura de las orejas. El uso combinado de este cubrenuca con el levantamiento de los hombros, junto con la flexión del cuello hacia ese lateral o contrayéndose en sí mismo, provoca una protección total hacia cualquier ataque que se dirija al cuello o cara. En esta zona trasera consta de una franja de escalones o pliegues en la zona vertical del casco, que dan una protección extra cuando el soldado es atacado por la espalda o con armas curvas, como la sica judía, la falx dacia o la rhomphaia tracia. Este elemento del casco, tiene una peculiaridad, que en los modelos F al H, son cubrenucas rectos, siguiendo el eje de la zona frontal, mientras que otros modelos, tiene una inclinación que parece cubrir mejor el cuello. Esto supone un hueco entre la espalda y el cubrenuca que debe ser resuelto mediante otro elemento protector, la focale o especie de pañuelo que protege el cuello de rozaduras y posibles tajos. Se deduce, que los modelos F-H no se desarrollaron a lo largo de las Guerras Dacias, sino en el periodo de pre-guerra Dacia (usados para las guerras contra germanos y Próximo Oriente) y al principio de la misma, pero la gran mayoría ya serían reemplazados los I y J.
Las carrilleras consiguen proteger todo el lateral del rostro dejando libres la zona auditiva, pero protegiendo incluso parte lateral del cuello. La forma que tienen en la parte delantera, las carrilleras, permiten, igual que en caso del Montefortino, proteger la cara, permitiendo una visión de 180º. Éstas tienen un refuerzo central para evitar la penetración de armas por esa zona y añade una protección más a la zona ocular o labial. Aparte de que están adaptadas a la cara, teniendo una forma abombada que otorga un ajuste óptimo, evitando huecos entre el rostro y el metal. Esto permite una sujeción mejor del casco con una serie de cuerdas que van desde la nuca hasta las carrilleras, ajustado al cuello para evitar que con los golpes, se desplace el casco. A esto se añade un elemento peculiar, un saliente en la parte trasera de la carrillera, que permite el desplazamiento del arma enemiga hacia el exterior, así como proteger mejor orejas y cuello. Además envuelven la cara, arropándola de golpes procedentes del enemigo o de choques involuntarios del propio escudo.
El frontal, tiene una visera algo más amplia, lo que denota que el enemigo seguía atacando de arriba abajo, algo que efectivamente hacían con la especie de guadaña o falx, y además con más contundencia. Es por el uso de estas armas en las Guerras Dacias, lo que obligará a perfeccionar el casco, creando el itálico-imperial, que ofrece, principalmente, la protección extra en la parte superior del casco, en forma de cruz completa, como el modelo gálico-imperial G, que hace de guía para reflectar los golpes hacia los laterales, teniendo un refuerzo extra en la parte superior; ampliación del guardanuca y más anchura y grosor de la protección frontal, como el casco encontrado en Berzobis.
Continuando con el gálico-imperial, y situándonos en la zona superior del casco, aparece una novedad, que son las cejas curvadas. Existe una controversia entre estudiosos y aficionados a la materia, en que esas cejas podían constituir funciones decorativa o de refuerzo, o quizás ambas.
Los cubreorejas, otra novedad que tiene este casco, es la protección extra de las orejas, se debe a que por la forma de la visera del casco, los golpes con espada son repelidos o desplazados a los laterales sobre todo a la zona de las orejas, para solucionar los tajos o desvíos de estos golpes, los romanos protegieron la oreja con un reborde para pararlos.
Los yelmos itálico-imperiales, se diferencian en cuanto a los otros, los gálicos, en el simple hecho de que no poseían decoración. Estos cascos se denominan así por ser creados por herreros itálicos en grandes cantidades, a diferencia de los anteriores se sustituyó el trabajo de decoración por la rapidez, o posiblemente peor manejo de los metales. También fueron usados desde el siglo I hasta principios del siglo III . Varios modelos usan un sistema de fijación de la cresta en forma plana, posiblemente para las crestas de los prtorianos o cohortes urbanas. El refuerzo central es más delgado y en forma de “L” en algunos casos, se debe a que buscan una mayor contundencia. A pesar de no tener decoración de cejas, en algunos casos se adornaban con remates en latón y figuras muy labradas. Posiblemente esto se deba a que eran para tropas como pretorianos, y el resto de legionarios tuvieran cascos sin adornos.
La coraza o lorica:
Protegía el pecho del legionario y las había de varios tipos: lorica segmentata, lorica hamata, lorica squamata y lorica musculata.
Lorica segmentata:
La designación lorica segmentata nace, según creemos, en el siglo XVI y significa “coraza de segmentos o seccionada”. La ventaja de la lorica segmentada era su fácil desmonte. Desajustando los sujetadores internos era fácil apilar la armadura en cuatro secciones y empacarla para su transporte. De hecho se cree que éstas eran desensambladas durante la marcha de las legiones para facilitar su traslado. Su estructura principal consta de cuatro secciones: Una parte superior compuesta de dos secciones que cubrían los hombros y una parte inferior, también compuesta por dos secciones, que cubría el torso.
Estas secciones, a su vez, estaban armadas, o compuestas, por bandas de hierro dobladas de tal manera que ofrecían una protección muy superior a cualquier cota de malla. Las bandas metálicas que conformaban las diferentes secciones estaban sujetadas entre si mismas por un sistema de hebillas y tiras de cuero, algo que la convertía en una pieza extremadamente modular. Las bandas de las secciones que protegían los hombros eran situadas en posición vertical mientras que las del torso eran ubicadas horizontalmente.
Este tipo de coraza confería mucha mayor protección que la cota de malla, permitiendo también libertad de movimientos. Detenía golpes más fuertes sin sufrir daños y proporcionaba una buena protección no solo contra elementos arrojadizos ligeros sino también contra lanzas y jabalinas. A ello deberíamos unir que su coste de fabricación era menor y que pesaba solo entre 6-9 kg, por lo que mejoraba los movimientos de los soldados en combate y facilitaba su transporte en los desplazamientos.
Se conocen 4 tipos de lorica segmentata. Estos tipos son denominados en base al lugar donde se descubrió la primer pieza, ya que al igual que con la armadura, realmente no sabemos la denominación Romana para cada variante. Dichas variantes no son en realidad cambios estructurales muy significativos. Sino que constan, principalmente, en cambios internos de la armadura y diferentes puntos de ajuste para sus partes.
Kalkriese: Se cree que ésta fue una de las primeras variantes en ser utilizadas y se calcula su utilización desde el 20 AC al 50 DC. El hallazgo de ésta lorica fue realizó donde se encontraba emplazado el campamento legionarios de Carnuntum en Kalkriese (Alemania). Es muy posible que muchos legionarios del general Varo la vistieran, aunque no estaba extendido a todas las legiones.
Tipos de lorica segmentata, de izquierda a derecha: Kalkriese, Corbridge, Newstead, y Alba Iulia
Corbridge: Localizada en la región del Noreste de Inglaterra denominada Corbridge, dentro de una caja de madera. Constaba de 12 secciones: 6 hombros y 6 torsos. Hasta el día de hoy la lorica segmentada del tipo Corbrige es de la que más detalles se posee. Se calcula que fue utilizada desde el 40 al 120.
Newstead: Se calcula su utilización entre los años 120 al 250 aproximadamente. Fue encontrada por vez primera en Newstead y posteriormente gracias nuevos hallazgos realizados en Carlisle, se pudo establecer que la diferencia más importante, que fue notada un tiempo después de su descubrimiento, son las bisagras de mayor tamaño con respecto a los otros tipos. Esto, en teoría, le podría llegar a otorgar una movilidad más amplia. Junto a estos cambios también se pudo establecer que el sistema de ajuste entre las secciones superiores e inferiores dejó de ser por hebillas y se pasó a utilizar ganchos.
Alba Iulia: De la escultura Alba Iulia (Rumania) se deduce un cuarto tipo de lorica segmentata. Se trata de una armadura mixta, el cuerpo está protegido por 4 bandas o segmentos telescópicos que se superponen unos con otros, mientras que los hombros están protegidos por lorica squamata o de escamas. El brazo derecho está protegidos por bandas de metal llamada lorica manica.
Las loricas segmentatas se completaron después de la primera batalla de Tapas o Tapae, debido a los numerosos costes producidos por las falces dacias con la lorica manica, que protegía en brazo derecho y que hasta entonces había sido llevada por los gladiadores romanos.
Lorica hamata:
La lorica hamata o cota de malla que estaba en uso al final de la Républica, fue sustituida por lorica segmentata, posiblemente como resultado de la perdida de equipos tras la batalla de Teotoburgo en el Rin. No obstante siguió utilizándose para las unidades de caballería, los auxiliares y por los centuriones, signifers y cornicens. A pesar de ser muy pesadas (8-14 kg) eran cómodas ya que la mayor parte del peso descansaba en los hombros y el resto en la cadera al apoyarse en el cinturón, cuya misión también era la de evitar que la coraza fuera muy suelta en combate y dificultara los movimientos del soldado. Así, las cotas de malla ofrecían una aceptable protección contra las armas de punta, y una mejor contra las de corte y contra proyectiles ligeros.
Loricas o corazas romanas: de izquierda a derecha: hamata, squamata, plumata y musculata con pteruges (tiras de cuero) en cintura y hombros.
Lorica squamata:
La lorica squamata o de escamas fue utilizada por primera vez durante la República Romana y en periodos posteriores. Estaba formada por pequeñas escamas de metal cosidas para formar la armadura. Solían llevarla los portadores de estandartes, músicos, centuriones, tropas de caballería e incluso algunas unidades de infantería auxiliar, aunque también podían portarlas los legionarios regulares sobre todo en Asia. Tenía la misma forma que la lorica hamata, con la misma longitud y las coberturas de los hombros.
Las escamas indidividuales podían ser de hierro o de bronce, e incluso podían alternarse ambos metales en la misma armadura. Podían recibir también algún baño que les protegiese de la oxidación (nos ha llegado un fragmento de armadura con escamas de bronce con baños de metal).
El metal no solía ser muy grueso: posiblemente entre 0,5 y 0,8 mm. Sin embargo, y dado que las escamas se sopreponían unas a otras en todas direcciones, las múltiples capas daban una buena protección. El tamaño de las escamas variaba entre 6 mm de ancho y 1,2 cm de alto hasta unos 5 cm de ancho por 8 cm de alto, siendo los tamaños más comunes alrededor de 1,25 por 2,5 cm. Todas las escamas de la misma armadura solían ser del mismo tamaño, aunque las escamas de distintas armaduras podían variar de forma muy significativa. Muchas tenían la parte inferior redondeada, mientras que otras terminaban en punta o tenían la parte inferior plana con cortes en las esquinas.
Lorica musculata:
Estaban fabricada en bronce puro, y protegían todo el tronco superior del oficial, mostrando marcados músculos pectorales y abdominales fielmente conseguidos en metal por los maestros herreros. Se hacía a medida y la llevaban los legados y los tribunos, para el día a día usaban una de cuero con la misma forma.
Una variedad era la lorica plumata se debe a su nombre al parecido con las plumas de un pájaro, las escamas tenían un nervio central.
El escudo o scutum:
El scutum ovalado y curvo de la época de la república se fue haciendo durante el imperio cada vez más semicilíndrico al hacerse los extremos cada vez mas rectilíneos. El único ejemplar entero se encontró en Dura Europos y data del siglo III.
Al igual que el de la república estaba formado por tres capas de madera desbastada de unos 3 milímetros de espesor, encoladas de forma entrecruzada para formar un plancha entrechapada y curva, toda el escudo estaba revestido de una capa de piel, y ademas en la parte delantera tenía una capa de lino. En la parte central estaba el umbro que era semiesférico y estaba construido de una aleación de cobre y de hierro, su objeto era proteger el asa del escudo, aunque se utilizaba de forma ofensiva, siendo lo suficientemente pesado y denso como para aturdir o desplazar a un oponente, lo cual facilitaba al legionario el siguiente ataque con su gladius. Los legionarios solían avanzar de forma alterna primero con el scutum ligeramente alzado para bloquear al oponente, y despues atacar con la gladius. Los bordes del escudo también se forraban de metal para mayor protección, pudiendo también ser usados de forma ofensiva para golpear.
Escudos romanos de Dura Europos siglo III. A la izquierda un scutum, en el que se observa las tres capas de madera,la capa de lino y la de cuero, asi como el reborde de latón. A la derecha un escudo redondo tipo parma, usado por los centuriones, cornicen, aquilifer y signifer.
La forma del scutum permitía las formaciones compactas de legionarios sobre todo el testudo o tortuga, en que se superponían los escudos de forma que diesen una mayor protección contra las armas arrojadizas. El tamaño estándar del scutum va desde el hombro del legionario hasta la parte superior de su rodilla, es decir 1 x 0,5 metros con unos 6 kg de peso. Esta medida es eficiente y muy bien adaptada al modo de combate de la legión romana, otorgando no solo una cobertura formidable sino que además resulta ideal para cubrir parte del cuerpo del compañero de fila en una formación cerrada, de la que los romanos eran muy partidarios.
Los centuriones, siginifer, aquilifer y otros empleaban un escudo redondo llamado parma.
Armamento:
Pilum. se siguen usando una pilum ligera y una pilum pesada, pero las versiones producidas durante el Imperio eran un poco más ligeras que las de la república.
Gladius: Espada gladius se sigue usando, pero en el II, se empieza a usar la spata, más larga y que posibilitaba la distancia con el enemigo y estaba diseñada para que en vez de ser principalmente un arma punzante fuese un arma de corte. Medía entre los 70 y 100 cm.
Pugio: se sigue usando este tipo de puñal, al principio tenía una anchura de 4 cm, con el tiempo se hizo más finos.
Equipo del legionario romano en el 103 durante las Guerras Dacias
Prendas:
La túnica
Era la principal vestimenta bajo la armadura de todos los soldados de la república y de comienzos de la era imperial. Normalmente estaba hecha de lana, y los primeros diseños utilizados por los legionarios consistían en una simple tela rectangular cosida en los laterales y con huecos para los brazos. La parte superior simplemente se dejaba descosida. Más tarde fueron apareciendo túnicas más elaboradas a las que se les añadían mangas.
Los braccae
Eran pantalones que llegaban a media rodilla y fueron usados en climas más fríos. Eran de color marrón o pardo para los legionarios.
El subarmalis
Era una pieza que se coloca bajo la armadura para amortiguar su peso y los golpes durante el combate. Su uso no era obligatorio, su elaboración se deja a criterio de cada legionario. No obstante se aconsejaba utilizar fieltro forrado de lino, haciendo hincapié en necesidad de reforzar la parte de los hombros. Los oficiales llevaban flecos o pteruges que asoman por debajo de la cota sobre los hombros y alrededor de la cintura.
El focale
Era un pañuelo de unos 140 x 40 cm usado para proteger el cuello de las rozaduras causadas por el contacto constante con la armadura. Todos los de una misma legión eran del mismo color.
El sagun
Pieza de lana gruesa, cuadrada de 2 x 1,5 mts, aproximadamente, que sirve de abrigo. Se coge un doblez en la parte superior y se pone sobre los hombros cogiéndolo con una fíbula en la parte delantera. El doblez superior se pone sobre la cabeza en casa de frío extremo.
La paenula
Capa de lana tipo poncho con capucha hasta media pantorrilla. Impermeabilizada con lanolina o grasa para protegerse de la lluvia. Se abrocha con botones de madera o hueso.
El cingulum o balteus
Era un cinto servía para sujetar sus armas de filo, pugio y gladius y cumplir su función de cinturón, por delante llevaba unas tiras de cuero o pteryges con adornos.
Los udones
Eran calcetines
Los putee
Tiras de tejido que se enrollaban en las piernas desde el tobillo hasta la rodilla a modo de leguis.
Las caligae
Se sigue usando este tipo de sandalias, las legiones que estaban más al norte fueron sustituyéndolas por botas.
Herramientas:
La furca
Estaba compuesta por dos palos atados en cruz, de la que se colgaban otros elementos necesarios del legionario.
La sarcina
La sarcina era el macuto o mochila de cuero en el que transportaban los legionarios sus enseres.
La patella
La patella era un cuenco utilizado para beber, normalmente en un contexto ritual.
La vanga
Pequeña cantimplora para llevar aceite.
El securis
Era un hacha normal, para evitar cortes, cuando era transportada se cubría el filo con esa especie de capuchón de bronce.
La dolabra
Era un zapapico, compuesto de un hacha y pico, era sumamente versátil y, por supuesto, imprescindible para cavar los fosos que, cada vez que el ejército se detenía para acampar en territorio hostil, debía cavar y formar un talud con la tierra extraída. La parte del hacha también se protegía con un capuchón de bronce. En caso de necesidad se podía emplear como arma.
Pala
Herramienta transportada por los legionarios para la construir.
