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MIENTRAS ESCRIBO: 50 frases de Stephen King para escritores aficionados

Stephen King: 50 frases para escritores aficionados


Hace pocos días terminé de leer por segunda vez el libro Mientras Escribo, de Stephen King. Un libro que pongo entre mis preferidos de su larga trayectoria, dado a mi afición por la escritura y la admiración que tengo por él.

El libro Mientras Escribo consta de tres partes. En la primera parte, Stephen King rememora su época de juventud y cómo fue dando sus primeros pasos en el mundo de la escritura. En la segunda, brinda consejos que él considera importantes a la hora de ponerse a escribir, herramientas básicas que todo aficionado debe saber. La tercera y última parte, habla de cómo su pasión por la escritura lo estimuló para recuperarse del accidente que casi termina con su vida en el año 2000.

Antes hay que tener en cuenta estas 3 cosas


-Las frases están ubicadas por orden de lectura (claro está), así que vas a notar que hay frases que tienen correlación con la anterior. Dejo los números de página por si en algún momento podes chequear el libro y profundizar en el tema.

-King recomienda un libro llamado The Elements of Style, de William Strunk Jr. y E. B. White. Un libro corto y lleno de técnicas muy importantes a la hora de escribir. No lo encontré en internet. Había encontrado un blog en el cual resumían los capítulos (o parte de ellos) en castellano, pero hace poco lo dieron de baja. Pude leer los resúmenes y el libro vale la pena tenerlo a mano. Si estás interesado y lo encontras en la web, te pido encarecidamente que me lo pases por MP.

-Stephen King es un escritor mundialmente reconocido. Sus obras fueron adaptadas al cine, series de televisión y teatro. Así como es aclamado por un sector, también es rechazado por otro. Si no te gustan las obras de King, igual te recomiendo que leas sus consejos, ya que el escritor no da ideas de lo que podes escribir, sino que te brinda las herramientas básicas para que tengas en cuenta a la hora de sentarte a escribir tus historias. Un escritor con tanta trayectoria tiene algunos consejos que te pueden llegar a servir.

MIENTRAS ESCRIBO


“Con Carrie White aprendí dos cosas: primero, que la impresión inicial del autor sobre el personaje o personajes puede ser tan errónea como la del lector. Segundo, darse cuenta de que es mala idea dejar algo a medias sólo porque presente dificultades emocionales o imaginativas. A veces hay que seguir aunque no haya ganas. A veces se tiene la sensación de que se está juntando mierda, y al final sale algo bueno”. Página 86.

“Para sacar el máximo partido a la escritura hay que fabricarse una caja de herramientas, y luego muscularse hasta poder llevarla”. Página 126.

“La bandeja superior es para las herramientas normales. La más normal, el pan del escritor, es el vocabulario. En este caso puedes aprovechar lo que tengas sin sentimiento de culpa ni de inferioridad. Es lo que dijo la puta al marinero vergonzoso: <<Oye, guapo, que no es cuestión de lo que tienes, sino como lo usas>>”. Página 127.

“Pon el vocabulario en la bandeja de encima, y no hagas ningún esfuerzo consciente de mejorarlo. Poner el vocabulario de tiros largos, buscando palabras complicadas por vergüenza de usar las normales, es de lo peor que se le puede hacer al estilo. Es como ponerle un vestido de noche a un animal doméstico. El animal pasa vergüenza, pero el culpable de la presunta monería debería pasar todavía más”. Página 129.

“Que no te cohíba tener en cuenta el decoro”. Página 130.

“Los verbos pueden conjugarse en dos voces, activa y pasiva. El sujeto en una frase en voz activa hace algo, mientras que al de una frase en voz pasiva le están haciendo algo. El sujeto no interviene. Te recomiendo evitar la voz pasiva”. Página 135.

“Un ejemplo en voz pasiva sería el siguiente: <<El primer beso siempre será recordado por mi memoria como el inicio de mi idilio con Shayna>>. La misma frase en voz activa: <<Mi idilio con Shayna empezó con el primer beso. No lo olvidaré>>”. Página 136.

“La voz activa es una manera de facilitarle las cosas al lector, y siempre hay que pensar primero en el lector; sin él sólo eres una voz que pega rollos sin que la oiga nadie”. Página 137.

“Desconfía del adverbio. Ocurre con el adverbio lo mismo que con la voz pasiva, que parecen hechos a la medida del escritor tímido”. Página 137.

“Cuando un escritor emplea la voz pasiva, esta suele expresar miedo a no ser tomado en cuenta. Mediante los adverbios, lo habitual es que el escritor nos diga que tiene miedo de expresarse con claridad y de no transmitir el argumento o imagen que tenía en la cabeza”. Página 137.

“Soy de la opinión de que los defectos de estilo suelen tener raíces en el miedo, un miedo que puede ser escaso si sólo se escribe por gusto, pero que amenaza con intensificarse en cuanto aparece un plazo de entrega”. Página 140.

“Para saber si un libro es fácil o difícil de leer solo basta con abrirlo. Los fáciles contienen gran cantidad de párrafos cortos (incluidos los diálogos, que pueden tener solo una o dos palabras) y mucho espacio en blanco. Los libros difíciles, con densidad de ideas, narración o descripción, presentan un aspecto más macizo, más apretado. El aspecto de los párrafos son igual de importante que lo que dicen. Son mapas de intenciones”. Página 143.

“La secuencia <<frase-tema más descripción y profundización>> le exige al escritor organizar sus ideas, además de protegerlo de las divagaciones. En las redacciones no pasa nada si divaga; de hecho es casi de rigor; pero en registros más formales causa muy mal efecto”. Página 145.

“Al escribir conviene no pensar demasiado en dónde empieza y termina el párrafo. El truco es dejar que sigan su curso. Después, si no te gusta el resultado, lo arreglas y listo. Es lo que se llama revisar”. Página 145.

“Escribir es seducir. La seducción tiene mucho que ver con hablar con gracia. Si no, ¿por qué hay tantas parejas que empiezan cenando juntas y acaban en la cama?”. Página 147.

“Si quieres ser escritor, lo primero es hacer dos cosas: leer mucho y escribir mucho. No conozco ninguna manera de salteárselas. No he visto ningún atajo”. Página 159.

“Cada libro que se elige tiene una o varias cosas que enseñar, y a menudo los libros malos contienen más lecciones que los buenos”. Página 160.

“Leyendo prosa mala es como se aprende de manera más clara a evitar ciertas cosas. Una novela mala equivale a un semestre en una buena academia de escritura. Por otro lado, la buena lectura enseña al aprendiz cuestiones de estilo, agilidad narrativa, estructura argumental, elaboración de personajes verosímiles y sinceridad creativa”. Página 161.

“La mezcla de estilos es un escalón necesario en el desarrollo de uno propio, pero no se produce en el vacío. Hay que leer de todo, y al mismo tiempo depurar constantemente lo que se escribe”. Página 162.

“Leer es el centro creativo de la vida de escritor”. Página 162.

“La gente bien considera de mala educación leer en la mesa, pero si aspiras a tener éxito como escritor deberías poner los modales en el penúltimo escalón de prioridades. El último debería ocuparlo la gente bien y sus expectativas. De todos modos, si adoptas la sinceridad como divisa de lo que escribes, tus días como integrante de tan selectiva colectividad están contados”. Página 162.

“Cuando escribo, me gusta hacer diez páginas al día, es decir, dos mil palabras. En tres meses son 180.000 palabras, que para un libro no está mal”. Página 169.

“Como ejercicio, propongo unas mil palabras al día y añadiré un día de descanso semanal, al menos al principio. Más de uno no, porque perderías la urgencia e inmediatez de tu relato”. Página 171.

“Si resulta que eres aficionado a la ciencia ficción, es normal que tengas ganas de escribir ciencia ficción. Si lo que te gusta son las novelas de misterio, querrás escribirlas, y si te gustan las románticas, es normalísimo que quieras hacer alguna. En mi opinión, lo que sería una pena es renegar de lo que conoces y te gusta a favor de otras cosas sólo porque te parece que impresionarás más a los amigos, la familia y los demás escritores que conoces. Tan erróneo es eso como dedicarse a conciencia a algún género o clase narrativa sólo para ganar dinero”. Página 174.

“El truco en la descripción, es encontrar un buen punto medio. También es importante saber qué describir y qué descartar en el proceso principal, que es contar algo”. Página 192.

“La descripción arranca en la imaginación del escritor pero debería acabar en la del lector”. Página 192.

“Para que el lector se sienta dentro de la historia, concedo más importancia al escenario y al ambiente que a la descripción del personaje”. Página 192.

“No es aconsejable hacer descripciones más frondosas de la cuenta sólo porque sea fácil. No es esa la carne que hay que poner en el asador”. Página 194.

“Muchas veces, cuando un lector deja a medias un libro aburrido, el aburrimiento se debe a que el autor quedó fascinado por sus poderes de descripción, perdiendo de vista su prioridad, que es que no se pare la pelota”. Página 196.

“Cuando el diálogo es bueno, el lector se da cuenta. Cuando es malo, también, porque irrita al oído como un instrumento desafinado”. Página 201.

“Para aprender a escribir diálogos conviene hablar y escuchar mucho; sobre todo escuchar, y fijarse en los acentos, los ritmos, los dialectos y la jerga de varios grupos”. Página 201.

“La clave de escribir diálogos buenos, como en todos los aspectos de la narrativa, es la sinceridad. Si la practicas, si pones honradez en las palabras que salen de boca de tus personajes, descubrirás que te expones a bastantes críticas”. Página 204.

“Decir la verdad es fundamental para que el diálogo posea resonancia y realismo”. Página 205.

“Cuando se sufre un atasco imaginativo, el aburrimiento puede ser muy aconsejable. Mis paseos consistían en aburrirme y reflexionar sobre mi gigantesco despilfarro de páginas”. Página 224.

“Sobre las revisiones, ¿cuántas? ¿Cuántas versiones? En mi caso, la respuesta ha sido siempre dos versiones y una última mano”. Página 230.

“Si eres principiante, permíteme el siguiente consejo: no bajes de dos versiones, una con la puerta del estudio abierta y otra con la puerta cerrada. Cuando está cerrada la puerta y vierto directamente en la página lo que tengo en la cabeza, escribo todo lo deprisa que puedo pero sin agobiarme. El quid de escribir a puerta cerrada es que te obliga a concentrarte en la historia sin pensar en casi nada más”. Página 231.

“Después de unos días es posible que te apetezca enseñar tu trabajo a algún un amigo íntimo, sea por orgullo o por inseguridad. Te aconsejo encarecidamente que resistas al impulso. Mantén constante la presión. No la diluyas exponiendo lo escrito a la duda, el elogio o las preguntas, aunque sean bienintencionadas, de un habitante del <<mundo exterior>>. Página 231.

“Evita oír comentarios como <<¡es buenísimo!>> y correrás menos riesgos de relajarte y enfocar tu trabajo en algo equivocado, como en escribir virguerías en vez de contar bien la historia”. Página 232.

“El tiempo de descanso que le concedas al libro (habla una vez terminada la primera versión) depende exclusivamente de ti, pero considero que no debería bajar de seis semanas. Durante ellas, el original descansará a salvo en un cajón de la mesa, criándose como un buen vino”. Página 233.

“Una vez concluida la relectura, y hechas todas las revisioncitas, llega la hora de abrir la puerta y enseñar lo que he escrito a cuatro o cinco amigos íntimos que hayan mostrado buena disposición”. Página 236.

“Alguien, cuya identidad no recuerdo, escribió que en el fondo todas las novelas son cartas a una persona. Pues oye, estoy de acuerdo. Creo que todos los novelistas tienen un lector ideal, y que el escritor, en varios momentos de la redacción de la historia, se pregunta <<¿Qué pensará cuando lea esta parte?>>”. Página 236.

“Suelo enviar copias a una serie de personas que llevan varios años valorando mis relatos. Repartir seis u ocho copias de un original equivale a recibir seis u ocho opiniones muy subjetivas acerca de lo que tiene de bueno y malo. Si todos tus lectores coinciden en que te ha salido bien, es probable que sea verdad. Son casos de unanimidad poco frecuentes, incluso entre amigos”. Página 238.

“¿Pesan lo mismo todas las opiniones? Para mí, no. Si escribes para una persona en concreto, aparte de para ti mismo, te aconsejo que te fijes mucho en su opinión”. Página 238.

“El lector ideal te ayudará a salir un poco de ti mismo, a leer lo que sale de tu pluma como un lector cualquiera. Quizá sea la mejor manera de cerciorarte de que te mantienes fiel a la historia: una manera de interpretar en público, aunque no lo haya y mandes tú en todo”. Página 242.

“Ahora toca hablar de la investigación. Hazme un favor: si no tienes más remedio que investigar, porque hay partes de tu historia que tratan de cosas que conoces poco o nada, ten presente las palabras <<de fondo>>. Es donde le corresponde estar a la investigación: lo más al fondo que puedas ponerla. A ti puede que te apasione lo que estas averiguando sobre bacterias carnívoras, el alcantarillado de Nueva York o el potencial de inteligencia de los cachorros de Collie, pero es de prever que a tus lectores les interesen mucho más tus personajes y tu historia”. Página 251.

“Como mínimo, los cursos y seminarios de escritura suelen tener la siguiente ventaja: que en ellos se toman en serio las ganas de escribir narrativa o poesía. Para los aspirantes a escritores que han sido objeto de condescendencia por parte de amigos y parientes, no hay nada mejor. Las clases de escrituras son de los pocos lugares, si no el único, donde no está mal visto pasar porciones generosas de tiempo libre en un mundo de sueños. Aunque ¿necesitas permiso de alguien para visitarlo? ¿En serio? Para creerte escritor, ¿Tiene que hacerte alguien una cartulina de identificación donde figure la palabra? Espero encarecidamente que no”. Página 260.

“Las clases o seminarios de escritura son tan poco <<necesarios>> como este libro o cualquier otro sobre el oficio de escribir. Faulkner lo aprendió trabajando en la oficina de correos de Oxford, Mississippi. Hay otros escritores que han asimilado lo básico estando en el ejército, trabajando en una función o haciendo vacaciones en una cárcel cuatro estrellas. Yo aprendí la parte más valiosa de lo que sería mi oficio lavando sábanas en un motel y manteles de restaurante en la lavandería New Franklin de Bangor. La mejor manera es leyendo y escribiendo mucho, y las clases más valiosas las que se da uno mismo. Son clases que se imparten casi siempre con la puerta de estudio cerrada”. Página 261.

“Escribir no es cuestión de ganar dinero, hacerse famoso, ligar mucho ni hacer amistades. En último término, se trata de enriquecer las vidas de las personas que leen lo que haces, y al mismo tiempo enriquecer la tuya. Es levantarse, recuperarse y superar lo malo. Ser feliz, vaya. Ser feliz. Una parte (quizá demasiado larga) ha tratado de cómo aprendí a escribir. Otra, mayor parte, de qué se puede hacer para mejorar. El resto (y quizá lo mejor) es un permiso: tú puedes hacerlo, debes hacerlo y, si tienes la valentía de empezar, lo harás. Escribir es mágico; es, en la misma medida que cualquier otra arte de creación, el agua de la vida. El agua es gratis. Conque bebe. Bebe y sacia tu sed”. Página 297.

“Si no tiene tiempo para leer, no tendrá tiempo o las herramientas necesarias para escribir”. Contratapa.


Final

Traté de poner todas las frases que me parecieron relevantes, pero puede que haya quedado alguna que otra en el tintero. También puede que no entiendas del todo algunas, para eso te recomiendo que compres el libro y profundices en el tema o hagas un comentario con tu duda.

SALUDOS!
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