Hippolyte de Bouchard, conocido como Hipólito Bouchard o Hipólito Buchardo (Bormes-les-Mimosas,1 cerca de Saint-Tropez, Francia, 15 de enero de 1780-Nazca, Perú; 4 de enero de 1837) fue un militar y corsario francés con nacionalidad argentina que luchó al servicio de las Provincias Unidas del Río de la Plata y del Perú.
Bouchard fue uno de los corsarios que cumplió un importante papel en las luchas por la independencia argentina. Entre sus acciones más relevantes se encuentran los asedios a las costas de California y Centroamérica, así como sus combates en las costas peruanas y ecuatorianas. Se caracterizó por un duro carácter que lo llevó a protagonizar varios incidentes con su tripulación y a tomar feroces represalias contra quienes se insubordinaban.
Su viaje a Hawaii
El 17 de agosto de 1818, Bouchard arribó a la bahía de Kealakekua, donde se encontraba un pequeño puerto, en la costa oeste de la isla de Hawái. Al fondear, una canoa tripulada por nativos se les acercó y les informó, en un rudimentario inglés, que en el puerto se encontraba una corbeta que pertenecía al rey Kamehameha I, pero que anteriormente había sido española. También les indicaron que la noche anterior había zarpado una fragata con rumbo desconocido.
Bouchard decidió perseguir la fragata, que pronto tuvieron a la vista porque la falta de viento la había clavado en el mar. Le ordenó a Sheppard que tomara un bote y preguntara al comandante de la fragata sobre la nave que se encontraba en el puerto hawaiano. Tras las indagaciones, Sheppard informó que se trataba de la Santa Rosa o Chacabuco, una corbeta que había zarpado de Buenos Aires en los mismos días que La Argentina. La tripulación de la Santa Rosa se había amotinado en las costas de Chile, y había cambiado el rumbo hacia Hawái.
Tras enterarse del destino de la Santa Rosa, Bouchard ordenó a la fragata regresar al puerto, ya que sospechaba que entre su tripulación se encontraban algunos de los amotinados. Tras revisar la tripulación, reconoció a nueve hombres que había visto en Buenos Aires y, como castigo, les puso una barra de hierro que les aferraba los pies y las manos. Tras un interrogatorio averiguó que los líderes de la revuelta se encontraban en la isla de Kauai.
Al llegar al puerto se encontró con la Santa Rosa prácticamente desarmada, por lo que decidió reunirse con el rey Kamehameha I vestido con su uniforme de Teniente Coronel de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Durante el encuentro, Bouchard le demandó la devolución de la corbeta. Sin embargo, el rey argumentó que había pagado por ella y que merecía una compensación. Diversos autores afirman que durante esta reunión Kamehameha I reconoció la soberanía de las Provincias Unidas; no obstante, otros autores desestiman esto argumentando que Bouchard en su diario nunca mencionó la firma de un instrumento tan importante, y que resultaba lógico ya que el corsario no tenía la autoridad para hacerlo.6
Tras la negociación, Bouchard regreso a la bahía de Kealekekua, acondicionó la Santa Rosa y esperó que el rey le enviase las provisiones acordadas.Como esto no ocurría, se dirigió con sus barcos de guerra a reunirse nuevamente con el monarca en su residencia de Kailua.7 Frente al riesgo que entrañaban dos barcos de guerra en su capital, Kamehameha le indicó que podría aprovisionarse en Maui 8 (Bouchard la llamaba Mohoohy). El 26 de agosto se hizo cargo de la Santa Rosa, embarcación a la que tuvo que rearmar para darle utilidad. Tras obtener víveres en Maui se dirigió a Oahu, recalando en Honolulu9 , allí conoció al jerezano Francisco de Paula y Marín, a quien nombró representante de las Provincias Unidas de Sudamérica y capitán de los ejércitos10 . También reclutó a Peter Corney, a quien puso a cargo de la corbeta Santa Rosa11
Luego el 1 de octubre fondeó en la isla de Kauai. Allí capturó a quienes habían realizado el motín de la Santa Rosa, fusilando a los líderes y castigando con doce azotes al resto.12 Tras reaprovisionarse de víveres, municiones y contratar a ochenta nuevos tripulantes, la flota partió rumbo a California.