El 30 de abril de 1945, en Berlín, Alemania; con la ciudad a punto de ser tomada por el ejército soviético, y dejando tras de sí a una Alemania al borde de la derrota; Adolfo Hitler se suicida oficialmente junto con la que había sido durante largo tiempo su compañera y convertida dos días antes en su legítima esposa, Eva Braun. El suicidio oficial se produce en el bunker principal del Fuhrer alemán, con los soviéticos a 300 metros del mismo; que por aquel entonces era uno de los últimos baluartes de resistencia alemana ante el imparable avance soviético. El panorama de la guerra había sido notablemente modificado entre 1942 y 1943, donde las victorias aliadas de El Alamein y Stalingrado y luego Kursk y Sicilia comenzaron a mostrar el colapso del Reich en múltiples frentes.
La movilización alemana lejos de disminuir, aumentó, fomentada por el nacionalismo exacerbado que tanto marcó a la Segunda guerra mundial. En 1944 se produce una ruptura casi al mismo tiempo: los soviéticos desarrollan la “Operación Bagration” donde expulsan a los alemanes de la URSS, y los estadounidenses con los británicos lideran el Día D que comenzará la reapertura del frente Occidental (segundo frente que tanto anhelaba Stalin) y el colapso final del Reich. Para 1945, la resistencia alemana colapsó completamente y se cerró el cerco sobre Berlín, allí ante las últimas noticias del asesinato de Mussolini y la captura de algunos jerarcas nazis que intentaron escapar, las fuentes citan que Hitler cometió suicidio, en parte por sentir una humillación tal que no podría soportar: ver la Alemania que construyó destruida y dominada por comunistas y capitalistas.
Hitler quien gobernó Alemania entre 1933 y 1945, fue una figura clave del siglo XX, que dividió opiniones en su momento y sin dudas supo personificar la tercera alternativa al movimiento de naciones del mundo ante un socialismo solo presente en la URSS y un capitalismo herido de muerte.
Tras manifestar sus ideales claramente en “Mi Lucha”, Hitler necesitaba arremeter y anexionar el ‘espacio vital’ así como eliminar al judeo-bolchevismo, mientras se afianzaba la idea nacionalsocialista en el viejo continente, dentro de ese proyecto el mismo soñaba con consolidar previamente una Gran Alemania, que fue consolidando con la recuperación de Renania, la anexión de Austria y luego la toma de Checoslovaquia ante un silencio de los aliados.
La política de Hitler en su totalidad, acompañada del contexto de la lucha entre liberalismo, comunismo y fascismo; dejo una huella en la sociedad del siglo XX, convirtiéndose en un personaje clave para entender los fenómenos del mundo de la post guerra y en parte también del actual.
En cuanto a los que afirman la teoría de su escape, existen diversos puntos que aun chocan y no terminan de cerrar: uno de ellos son quienes adjudican a Hitler que pudo vivir hasta los 85-86 años en territorio argentino, algo improbable puesto que el Parkinson que Hitler llevaba estaba bastante avanzado y con esos rasgos teniendo mucha suerte podría haber vivido 4 o 5 años más, si a nivel medico hablamos para la tecnología de ese tiempo. Siendo entonces, la muerte de Hitler uno de los grandes enigmas de la historia moderna.