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Info4/26/2017




LA IDEA NO ES ARMAR POLÉMICA.

ÉSTE ES UN POST CATÓLICO PARA REAFIRMAR LA FE DE LOS CATÓLICOS.

SI VAS A VENIR A PROVOCAR, ANDATE.

HAY MILES DE POST CREADOS PARA TROLLEAR.


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¿Estas triste, enojado, preocupado, ansioso, sin fe, deprimido o lo que sea?
Acá te dejo unas lecturas que te van a traer enseguida las ganas de volver a disfrutar la vida.

biblia

¿Te sentís ansioso? Lee Filipenses 4:4-9

4Estén siempre llenos de alegría en el Señor. Lo repito, ¡alégrense! 5Que todo el mundo vea que son considerados en todo lo que hacen. Recuerden que el Señor vuelve pronto.4:5 En griego el Señor está cerca.
6No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. 7Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.
8Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza. 9No dejen de poner en práctica todo lo que aprendieron y recibieron de mí, todo lo que oyeron de mis labios y vieron que hice. Entonces el Dios de paz estará con ustedes.


ayuda

¿Te sentís infeliz? Lee Colosenses 3:12-17

12Dado que Dios los eligió para que sean su pueblo santo y amado por él, ustedes tienen que vestirse de tierna compasión, bondad, humildad, gentileza y paciencia. 13Sean comprensivos con las faltas de los demás y perdonen a todo el que los ofenda. Recuerden que el Señor los perdonó a ustedes, así que ustedes deben perdonar a otros. 14Sobre todo, vístanse de amor, lo cual nos une a todos en perfecta armonía. 15Y que la paz que viene de Cristo gobierne en sus corazones. Pues, como miembros de un mismo cuerpo, ustedes son llamados a vivir en paz. Y sean siempre agradecidos.
16Que el mensaje de Cristo, con toda su riqueza, llene sus vidas. Enséñense y aconséjense unos a otros con toda la sabiduría que él da. Canten salmos e himnos y canciones espirituales a Dios con un corazón agradecido. 17Y todo lo que hagan o digan, háganlo como representantes del Señor Jesús y den gracias a Dios Padre por medio de él.


lecturas

¿Te sentís tentado por algo que no debes? Lee 1 Corintios 10: 13

13Las tentaciones que enfrentan en su vida no son distintas de las que otros atraviesan. Y Dios es fiel; no permitirá que la tentación sea mayor de lo que puedan soportar. Cuando sean tentados, él les mostrará una salida, para que puedan resistir.


Estados de animo

¿Te sentís enfermo? Lee Isaías 53:5

5Pero él fue traspasado por nuestras rebeliones
y aplastado por nuestros pecados.
Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz,
fue azotado para que pudiéramos ser sanados.


versiculos

¿Te sentís decepcionado? Lee Lucas 23:34

34Jesús dijo: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Y los soldados sortearon su ropa, tirando los dados.


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¿Te sentís sin dirección y no sabes para dónde ir? Lee Salmos 73:21-26

21Entonces me di cuenta de que mi corazón se llenó de amargura,
y yo estaba destrozado por dentro.
22Fui tan necio e ignorante,
debo haberte parecido un animal sin entendimiento.
23Sin embargo, todavía te pertenezco;
me tomas de la mano derecha.
24Me guías con tu consejo
y me conduces a un destino glorioso.
25¿A quién tengo en el cielo sino a ti?
Te deseo más que cualquier cosa en la tierra.
26Puede fallarme la salud y debilitarse mi espíritu,
pero Dios sigue siendo la fuerza de mi corazón;
él es mío para siempre.


biblia

¿Te sentís sin paz? Lee Mateo 11:25:30

25En esa ocasión, Jesús hizo la siguiente oración: «Oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, gracias por esconder estas cosas de los que se creen sabios e inteligentes, y por revelárselas a los que son como niños. 26Sí, Padre, ¡te agradó hacerlo de esa manera!
27»Mi Padre me ha confiado todo. Nadie conoce verdaderamente al Hijo excepto el Padre, y nadie conoce verdaderamente al Padre excepto el Hijo y aquellos a quienes el Hijo decide revelarlo».
28Luego dijo Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso. 29Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma. 30Pues mi yugo es fácil de llevar y la carga que les doy es liviana».


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¿Te sentís enojado? Lee Juan 14

Jesús, el camino al Padre
1»No dejen que el corazón se les llene de angustia; confíen en Dios y confíen también en mí. 2En el hogar de mi Padre, hay lugar más que suficiente.14:2a O Hay muchas habitaciones en la casa de mi Padre. Si no fuera así, ¿acaso les habría dicho que voy a prepararles un lugar?14:2b O Si no fuera así, les habría dicho que voy a prepararles un lugar. Algunos manuscritos dicen Si no fuera así, se los habría dicho. Voy a prepararles un lugar. 3Cuando todo esté listo, volveré para llevarlos, para que siempre estén conmigo donde yo estoy. 4Y ustedes conocen el camino que lleva adonde voy.
5—No, Señor, no lo conocemos —dijo Tomás—. No tenemos ni idea de adónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?
6Jesús le contestó:
—Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí. 7Si ustedes realmente me conocieran, también sabrían quién es mi Padre.14:7 Algunos manuscritos dicen Si ustedes realmente me han conocido, sabrán quién es mi Padre. De ahora en adelante, ya lo conocen y lo han visto.
8Felipe le dijo:
—Señor, muéstranos al Padre y quedaremos conformes.
9Jesús respondió:
—Felipe, ¿he estado con ustedes todo este tiempo, y todavía no sabes quién soy? ¡Los que me han visto a mí han visto al Padre! Entonces, ¿cómo me pides que les muestre al Padre? 10¿Acaso no crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que yo digo no son mías, sino que mi Padre, quien vive en mí, hace su obra por medio de mí. 11Solo crean que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí; o al menos crean por las obras que me han visto hacer.
12»Les digo la verdad, todo el que crea en mí hará las mismas obras que yo he hecho y aún mayores, porque voy a estar con el Padre. 13Pueden pedir cualquier cosa en mi nombre, y yo la haré, para que el Hijo le dé gloria al Padre. 14Es cierto, pídanme cualquier cosa en mi nombre, ¡y yo la haré!
Jesús promete el Espíritu Santo
15»Si me aman, obedezcan14:15 Otros manuscritos dicen obedecerán; incluso otros dicen deben obedecer. mis mandamientos. 16Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Abogado Defensor,14:16 O Consolador, o Alentador, o Consejero. En griego dice Paráclito; también en 14:26. quien estará con ustedes para siempre. 17Me refiero al Espíritu Santo, quien guía a toda la verdad. El mundo no puede recibirlo porque no lo busca ni lo reconoce; pero ustedes sí lo conocen, porque ahora él vive con ustedes y después estará en ustedes.14:17 Algunos manuscritos dicen y está en ustedes. 18No los abandonaré como a huérfanos; vendré a ustedes. 19Dentro de poco, el mundo no me verá más, pero ustedes sí me verán. Dado que yo vivo, ustedes también vivirán. 20Cuando yo vuelva a la vida, ustedes sabrán que estoy en mi Padre y que ustedes están en mí, y yo, en ustedes. 21Los que aceptan mis mandamientos y los obedecen son los que me aman. Y, porque me aman a mí, mi Padre los amará a ellos. Y yo los amaré y me daré a conocer a cada uno de ellos.
22Judas (no Judas Iscariote, sino el otro discípulo con el mismo nombre) le dijo:
—Señor, ¿por qué te darás a conocer solo a nosotros y no al mundo en general?
23Jesús contestó:
—Todos los que me aman harán lo que yo diga. Mi Padre los amará, y vendremos para vivir con cada uno de ellos. 24El que no me ama no me obedece. Y recuerden, mis palabras no son mías; lo que les hablo proviene del Padre, quien me envió. 25Les digo estas cosas ahora, mientras todavía estoy con ustedes. 26Sin embargo, cuando el Padre envíe al Abogado Defensor como mi representante —es decir, al Espíritu Santo—, él les enseñará todo y les recordará cada cosa que les he dicho.
27»Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo. 28Recuerden lo que les dije: me voy, pero volveré a ustedes. Si de veras me amaran, se alegrarían de que voy al Padre, quien es más importante que yo. 29Les he dicho estas cosas antes de que sucedan para que, cuando sucedan, ustedes crean.
30»No me queda mucho tiempo para hablar con ustedes, porque se acerca el que gobierna este mundo. Él no tiene ningún poder sobre mí, 31pero haré lo que el Padre me manda, para que el mundo sepa que amo al Padre. Vamos, salgamos de aquí.


lecturas

¿Te sentis cargado? Lee Salmos 18:1-29

1Te amo, Señor;
tú eres mi fuerza.
2El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi salvador;
mi Dios es mi roca, en quien encuentro protección.
Él es mi escudo, el poder que me salva
y mi lugar seguro.
3Clamé al Señor, quien es digno de alabanza,
y me salvó de mis enemigos.
4Me enredaron las cuerdas de la muerte;
me arrasó una inundación devastadora.
5La tumba me envolvió con sus cuerdas;
la muerte me tendió una trampa en el camino.
6Pero en mi angustia, clamé al Señor;
sí, oré a mi Dios para pedirle ayuda.
Él me oyó desde su santuario;
mi clamor llegó a sus oídos.
7Entonces la tierra se estremeció y tembló;
se sacudieron los cimientos de las montañas;
temblaron a causa de su enojo.
8De su nariz salía humo a raudales,
de su boca saltaban violentas llamas de fuego;
carbones encendidos se disparaban de él.
9Abrió los cielos y descendió;
había oscuras nubes de tormenta debajo de sus pies.
10Voló montado sobre un poderoso ser angelical,
remontándose sobre las alas del viento.
11Se envolvió con un manto de oscuridad
y ocultó su llegada con oscuras nubes de lluvia.
12Nubes densas taparon el brillo a su alrededor,
e hicieron llover granizo y carbones encendidos.
13El Señor retumbó desde el cielo;
la voz del Altísimo resonó
en medio del granizo y de los carbones encendidos.
14Disparó sus flechas y dispersó a sus enemigos;
destelló su relámpago, y quedaron muy confundidos.
15Luego, a tu orden, oh Señor,
a la ráfaga de tu aliento,
pudo verse el fondo del mar,
y los cimientos de la tierra quedaron al descubierto.
16Él extendió la mano desde el cielo y me rescató;
me sacó de aguas profundas.
17Me rescató de mis enemigos poderosos,
de los que me odiaban y eran demasiado fuertes para mí.
18Me atacaron en un momento de angustia,
pero el Señor me sostuvo.
19Me condujo a un lugar seguro;
me rescató porque en mí se deleita.
20El Señor me recompensó por hacer lo correcto;
me restauró debido a mi inocencia.
21Pues he permanecido en los caminos del Señor;
no me he apartado de mi Dios para seguir el mal.
22He seguido todas sus ordenanzas,
nunca he abandonado sus decretos.
23Soy intachable delante de Dios;
me he abstenido del pecado.
24El Señor me recompensó por hacer lo correcto;
él ha visto mi inocencia.
25Con los fieles te muestras fiel;
a los íntegros les muestras integridad.
26Con los puros te muestras puro,
pero te muestras hostil con los perversos.
27Rescatas al humilde,
pero humillas al orgulloso.
28Enciendes una lámpara para mí.
El Señor, mi Dios, ilumina mi oscuridad.
29Con tu fuerza puedo aplastar a un ejército;
con mi Dios puedo escalar cualquier muro.


Estados de animo

¿Te sentís solo? Lee Salmos 23


1El Señor es mi pastor;
tengo todo lo que necesito.
2En verdes prados me deja descansar;
me conduce junto a arroyos tranquilos.
3Él renueva mis fuerzas.
Me guía por sendas correctas,
y así da honra a su nombre.
4Aun cuando yo pase
por el valle más oscuro,23:4 O el oscuro valle de la muerte.
no temeré,
porque tú estás a mi lado.
Tu vara y tu cayado
me protegen y me confortan.
5Me preparas un banquete
en presencia de mis enemigos.
Me honras ungiendo mi cabeza con aceite.
Mi copa se desborda de bendiciones.
6Ciertamente tu bondad y tu amor inagotable me seguirán
todos los días de mi vida,
y en la casa del Señor viviré
por siempre.


versiculos

¿Pecaste y te sentís mal? Lee Salmos 51

1Ten misericordia de mí, oh Dios,
debido a tu amor inagotable;
a causa de tu gran compasión,
borra la mancha de mis pecados.
2Lávame de la culpa hasta que quede limpio
y purifícame de mis pecados.
3Pues reconozco mis rebeliones;
día y noche me persiguen.
4Contra ti y solo contra ti he pecado;
he hecho lo que es malo ante tus ojos.
Quedará demostrado que tienes razón en lo que dices
y que tu juicio contra mí es justo.51:4 La versión griega dice y ganarás tu caso en los tribunales. Comparar Rm 3:4.
5Pues soy pecador de nacimiento,
así es, desde el momento en que me concibió mi madre.
6Pero tú deseas honradez desde el vientre51:6 O desde el corazón; en hebreo dice en las partes íntimas.
y aun allí me enseñas sabiduría.
7Purifícame de mis pecados,51:7 En hebreo Purifícame con una rama de hisopo. y quedaré limpio;
lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
8Devuélveme la alegría;
deja que me goce
ahora que me has quebrantado.
9No sigas mirando mis pecados;
quita la mancha de mi culpa.
10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio
y renueva un espíritu fiel dentro de mí.
11No me expulses de tu presencia
y no me quites tu Espíritu Santo.51:11 O tu espíritu de santidad.
12Restaura en mí la alegría de tu salvación
y haz que esté dispuesto a obedecerte.
13Entonces enseñaré a los rebeldes tus caminos,
y ellos se volverán a ti.
14Perdóname por derramar sangre, oh Dios que salva;
entonces con alegría cantaré de tu perdón.
15Desata mis labios, oh Señor,
para que mi boca pueda alabarte.
16Tú no deseas sacrificios; de lo contrario, te ofrecería uno.
Tampoco quieres una ofrenda quemada.
17El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado;
tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios.
18Mira a Sión con tu favor y ayúdala;
reconstruye las murallas de Jerusalén.
19Entonces te agradarán los sacrificios ofrecidos con un espíritu correcto;
con ofrendas quemadas y ofrendas quemadas enteras.
Entonces volverán a sacrificarse toros sobre tu altar.


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¿Te sentís preocupado? Lee Mateo 8:19-31

19Entonces uno de los maestros de la ley religiosa le dijo:
—Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.
20Jesús le respondió:
—Los zorros tienen cuevas donde vivir y los pájaros tienen nidos, pero el Hijo del Hombre8:20 «Hijo del Hombre» es un título que Jesús empleaba para referirse a sí mismo. no tiene ni siquiera un lugar donde recostar la cabeza.
21Otro de sus discípulos dijo:
—Señor, deja que primero regrese a casa y entierre a mi padre.
22Jesús le dijo:
—Sígueme ahora. Deja que los muertos espirituales entierren a sus propios muertos.8:22 En griego Deja que los muertos entierren a sus propios muertos.

23Luego Jesús entró en la barca y comenzó a cruzar el lago con sus discípulos. 24De repente, se desató sobre el lago una fuerte tormenta, con olas que entraban en el barco; pero Jesús dormía. 25Los discípulos fueron a despertarlo:
—Señor, ¡sálvanos! ¡Nos vamos a ahogar! —gritaron.
26—¿Por qué tienen miedo? —preguntó Jesús—. ¡Tienen tan poca fe!
Entonces se levantó y reprendió al viento y a las olas y, de repente, hubo una gran calma.
27Los discípulos quedaron asombrados y preguntaron: «¿Quién es este hombre? ¡Hasta el viento y las olas lo obedecen!».

28Cuando Jesús llegó al otro lado del lago, a la región de los gadarenos,8:28 Otros manuscritos dicen gerasenos; incluso otros dicen gergesenos. Comparar Mc 5:1; Lc 8:26. dos hombres que estaban poseídos por demonios salieron a su encuentro. Salían de entre las tumbas y eran tan violentos que nadie podía pasar por esa zona.
29Comenzaron a gritarle: «¿Por qué te entrometes con nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para torturarnos antes del tiempo establecido por Dios?».
30Sucedió que a cierta distancia había una gran manada de cerdos alimentándose. 31Entonces los demonios suplicaron:
—Si nos echas afuera, envíanos a esa manada de cerdos.


biblia

¿Te sentís en peligro? Lee Salmos 91

1Los que viven al amparo del Altísimo
encontrarán descanso a la sombra del Todopoderoso.
2Declaro lo siguiente acerca del Señor:
Solo él es mi refugio, mi lugar seguro;
él es mi Dios y en él confío.
3Te rescatará de toda trampa
y te protegerá de enfermedades mortales.
4Con sus plumas te cubrirá
y con sus alas te dará refugio.
Sus fieles promesas son tu armadura y tu protección.
5No tengas miedo de los terrores de la noche
ni de la flecha que se lanza en el día.
6No temas a la enfermedad que acecha en la oscuridad,
ni a la catástrofe que estalla al mediodía.
7Aunque caigan mil a tu lado,
aunque mueran diez mil a tu alrededor,
esos males no te tocarán.
8Simplemente abre tus ojos
y mira cómo los perversos reciben su merecido.
9Si haces al Señor tu refugio
y al Altísimo tu resguardo,
10ningún mal te conquistará;
ninguna plaga se acercará a tu hogar.
11Pues él ordenará a sus ángeles
que te protejan por donde vayas.
12Te sostendrán con sus manos
para que ni siquiera te lastimes el pie con una piedra.
13Pisotearás leones y cobras;
¡aplastarás feroces leones y serpientes bajo tus pies!
14El Señor dice: «Rescataré a los que me aman;
protegeré a los que confían en mi nombre.
15Cuando me llamen, yo les responderé;
estaré con ellos en medio de las dificultades.
Los rescataré y los honraré.
16Los recompensaré con una larga vida
y les daré mi salvación».


ayuda

¿Te sentís deprimido? Lee Salmos 27

1El Señor es mi luz y mi salvación,
entonces ¿por qué habría de temer?
El Señor es mi fortaleza y me protege del peligro,
entonces ¿por qué habría de temblar?
2Cuando los malvados vengan a devorarme,
cuando mis enemigos y adversarios me ataquen,
tropezarán y caerán.
3Aunque un ejército poderoso me rodee,
mi corazón no temerá.
Aunque me ataquen,
permaneceré confiado.
4Lo único que le pido al Señor
—lo que más anhelo—
es vivir en la casa del Señor todos los días de mi vida,
deleitándome en la perfección del Señor
y meditando dentro de su templo.
5Pues él me ocultará allí cuando vengan dificultades;
me esconderá en su santuario.
Me pondrá en una roca alta donde nadie me alcanzará.
6Entonces mantendré mi cabeza en alto,
por encima de los enemigos que me rodean.
En su santuario ofreceré sacrificios con gritos de alegría,
y con música cantaré y alabaré al Señor.
7Escúchame cuando oro, oh Señor;
¡ten misericordia y respóndeme!
8Mi corazón te ha oído decir: «Ven y conversa conmigo».
Y mi corazón responde: «Aquí vengo, Señor».
9No me des la espalda;
no rechaces a tu siervo con enojo.
Tú siempre has sido mi ayudador.
No me dejes ahora; no me abandones,
¡oh Dios de mi salvación!
10Aunque mi padre y mi madre me abandonen,
el Señor me mantendrá cerca.
11Enséñame cómo vivir, oh Señor.
Guíame por el camino correcto,
porque mis enemigos me esperan.
12No permitas que caiga en sus manos.
Pues me acusan de cosas que nunca hice;
cada vez que respiran, me amenazan con violencia.
13Sin embargo, yo confío en que veré la bondad del Señor
mientras estoy aquí, en la tierra de los vivientes.
14Espera con paciencia al Señor;
sé valiente y esforzado;
sí, espera al Señor con paciencia.


lecturas

¿Te sentís sin fe? Lee Éxodo 14

1Entonces el Señor le dio a Moisés las siguientes instrucciones: 2«Ordénales a los israelitas que den la vuelta y acampen cerca de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar. Que acampen allí, a lo largo de la orilla, frente a Baal-zefón. 3Entonces el faraón pensará: “Los israelitas están confundidos. ¡Quedaron atrapados en el desierto!”. 4Y una vez más endureceré el corazón del faraón, y él saldrá a perseguirlos. Lo haré así para manifestar mi gloria por medio del faraón y de todo su ejército. ¡Después los egipcios sabrán que yo soy el Señor!». Así que los israelitas acamparon donde se les dijo.

5Cuando al rey de Egipto le llegó la noticia de que los israelitas habían huido, el faraón y sus funcionarios cambiaron de parecer. «¿Qué hemos hecho al permitir que todos estos esclavos israelitas se fueran?», se preguntaban. 6Entonces el faraón preparó su carro de guerra y llamó a sus tropas. 7Llevó consigo seiscientos de los mejores carros de guerra, junto con los demás carros de Egipto, cada uno con su respectivo oficial al mando. 8Así que el Señor endureció el corazón del faraón, rey de Egipto, quien por lo tanto salió a perseguir a los israelitas, los cuales se habían marchado con puños en alto en señal de desafío. 9Los egipcios los persiguieron con todas las fuerzas del ejército del faraón —todos sus caballos y sus carros de guerra, sus conductores y sus tropas— y alcanzaron al pueblo de Israel mientras acampaba junto al mar, cerca de Pi-hahirot, frente a Baal-zefón.
10Mientras el faraón se acercaba, los israelitas levantaron la vista y se llenaron de pánico al ver que los egipcios los alcanzaban. Entonces clamaron al Señor 11y le dijeron a Moisés:
—¿Por qué nos trajiste aquí a morir en el desierto? ¿Acaso no había suficientes tumbas para nosotros en Egipto? ¿Qué nos has hecho? ¿Por qué nos obligaste a salir de Egipto? 12¿No te dijimos que esto pasaría cuando aún estábamos en Egipto? Te dijimos: “¡Déjanos en paz! Déjanos seguir siendo esclavos de los egipcios. ¡Es mejor ser un esclavo en Egipto que un cadáver en el desierto!”.
13Pero Moisés les dijo:
—No tengan miedo. Solo quédense quietos y observen cómo el Señor los rescatará hoy. Esos egipcios que ahora ven, jamás volverán a verlos. 14El Señor mismo peleará por ustedes. Solo quédense tranquilos.

15Luego el Señor le dijo a Moisés: «¿Por qué clamas a mí? ¡Dile al pueblo que se ponga en marcha! 16Toma tu vara y extiende la mano sobre el mar. Divide las aguas para que los israelitas puedan pasar por en medio del mar, pisando tierra seca. 17Yo endureceré el corazón de los egipcios y se lanzarán contra los israelitas. La grandeza de mi gloria se manifestará por medio del faraón y de su ejército, sus carros de guerra y sus conductores. 18Cuando mi gloria se exhiba por medio de ellos, ¡todo Egipto verá mi gloria y sabrán que yo soy el Señor!».
19Entonces el ángel de Dios, que iba al frente del pueblo de Israel, se trasladó hacia atrás del campamento. La columna de nube también se cambió de lugar y pasó a estar detrás de ellos. 20La nube se puso entre los egipcios y el campamento de los israelitas. Al atardecer, la nube se convirtió en fuego e iluminó la noche, pero los egipcios y los israelitas no se acercaron unos a otros en toda la noche.
21Luego Moisés extendió la mano sobre el mar y el Señor abrió un camino a través de las aguas mediante un fuerte viento oriental. El viento sopló durante toda la noche y transformó el lecho del mar en tierra seca. 22Entonces el pueblo de Israel cruzó por en medio del mar, caminando sobre tierra seca, con muros de agua a cada lado.
23Entonces los egipcios —con todos los carros de guerra y sus conductores, y con los caballos del faraón— persiguieron a los israelitas hasta el medio del mar. 24Pero poco antes del amanecer, el Señor miró al ejército egipcio desde la columna de fuego y de nube, y causó gran confusión en sus fuerzas de combate. 25Torció14:25 Así aparece en la versión griega, en el Pentateuco Samaritano y en la versión siríaca; en hebreo dice Quitó. las ruedas de los carros para que les resultara difícil manejarlos. «¡Salgamos de aquí, alejémonos de los israelitas! —gritaban los egipcios—. ¡El Señor está luchando por ellos en contra de Egipto!».
26Cuando todos los israelitas habían llegado al otro lado, el Señor le dijo a Moisés: «Extiende otra vez tu mano sobre el mar, y las aguas volverán con fuerza y cubrirán a los egipcios, a sus carros y a sus conductores». 27Entonces, cuando el sol comenzaba a salir, Moisés extendió su mano sobre el mar y las aguas volvieron con fuerza a su estado normal. Los egipcios trataron de escapar, pero el Señor los arrastró al mar. 28Enseguida las aguas volvieron a su lugar y cubrieron todos los carros y a sus conductores: el ejército completo del faraón. No sobrevivió ni uno de los egipcios que entró al mar para perseguir a los israelitas.
29En cambio, el pueblo de Israel caminó por en medio del mar sobre tierra seca, mientras las aguas permanecían levantadas como muros a ambos lados. 30Así es como el Señor aquel día rescató a Israel de las manos de los egipcios. Y los israelitas vieron los cadáveres de los egipcios a la orilla del mar. 31Cuando el pueblo de Israel vio el gran poder que el Señor había desatado contra los egipcios, se llenaron de temor reverente delante de él. Entonces pusieron su fe en el Señor y en su siervo Moisés.


Estados de animo

¿Te sentís no amado? Lee Juan 15

1»Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 2Él corta de mí toda rama que no produce fruto y poda las ramas que sí dan fruto, para que den aún más. 3Ustedes ya han sido podados y purificados por el mensaje que les di. 4Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vid, y ustedes tampoco pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mí.
5»Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada. 6El que no permanece en mí es desechado como rama inútil y se seca. Todas esas ramas se juntan en un montón para quemarlas en el fuego. 7Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pueden pedir lo que quieran, ¡y les será concedido! 8Cuando producen mucho fruto, demuestran que son mis verdaderos discípulos. Eso le da mucha gloria a mi Padre.
9»Yo los he amado a ustedes tanto como el Padre me ha amado a mí. Permanezcan en mi amor. 10Cuando obedecen mis mandamientos, permanecen en mi amor, así como yo obedezco los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. 11Les he dicho estas cosas para que se llenen de mi gozo; así es, desbordarán de gozo. 12Este es mi mandamiento: ámense unos a otros de la misma manera en que yo los he amado. 13No hay un amor más grande que el dar la vida por los amigos. 14Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. 15Ya no los llamo esclavos, porque el amo no confía sus asuntos a los esclavos. Ustedes ahora son mis amigos, porque les he contado todo lo que el Padre me dijo. 16Ustedes no me eligieron a mí, yo los elegí a ustedes. Les encargué que vayan y produzcan frutos duraderos, así el Padre les dará todo lo que pidan en mi nombre. 17Este es mi mandato: ámense unos a otros.

18»Si el mundo los odia, recuerden que a mí me odió primero. 19Si pertenecieran al mundo, el mundo los amaría como a uno de los suyos, pero ustedes ya no forman parte del mundo. Yo los elegí para que salieran del mundo, por eso el mundo los odia. 20¿Recuerdan lo que les dije? “El esclavo no es superior a su amo”. Ya que me persiguieron a mí, también a ustedes los perseguirán. Y, si me hubieran escuchado a mí, también los escucharían a ustedes. 21Les harán todo eso a causa de mí, porque han rechazado a aquel que me envió. 22Ellos no serían culpables si yo no hubiera venido a hablarles, pero ahora no tienen ninguna excusa por su pecado. 23Cualquiera que me odia a mí también odia a mi Padre. 24Si yo no hubiera hecho entre ellos esas señales tan milagrosas que nadie más podría hacer, no serían culpables; pero la verdad es que vieron todo lo que hice, y aun así nos siguen odiando a mí y a mi Padre. 25Con eso se cumple lo que está registrado en sus Escrituras15:25 En griego en su ley. Sal 35:19; 69:4.: “Me odiaron sin motivo”.
26»A ustedes yo les enviaré al Abogado Defensor,15:26 O Consolador, o Alentador, o Consejero. En griego dice Paráclito. el Espíritu de verdad. Él vendrá del Padre y dará testimonio acerca de mí, 27y también ustedes deben dar testimonio de mí porque han estado conmigo desde el principio de mi ministerio.


versiculos

¿Te sentís desalentado? Lee Josué 1

1Después de la muerte de Moisés, siervo del Señor, el Señor habló a Josué, hijo de Nun y ayudante de Moisés. Le dijo: 2«Mi siervo Moisés ha muerto. Por lo tanto, ha llegado el momento de que guíes a este pueblo, a los israelitas, a cruzar el río Jordán y a entrar en la tierra que les doy. 3Te prometo a ti lo mismo que le prometí a Moisés: “Dondequiera que pongan los pies los israelitas, estarán pisando la tierra que les he dado: 4desde el desierto del Neguev, al sur, hasta las montañas del Líbano, al norte; desde el río Éufrates, al oriente, hasta el mar Mediterráneo,1:4 En hebreo el mar Grande. al occidente, incluida toda la tierra de los hititas”. 5Nadie podrá hacerte frente mientras vivas. Pues yo estaré contigo como estuve con Moisés. No te fallaré ni te abandonaré.
6»Sé fuerte y valiente, porque tú serás quien guíe a este pueblo para que tome posesión de toda la tierra que juré a sus antepasados que les daría. 7Sé fuerte y muy valiente. Ten cuidado de obedecer todas las instrucciones que Moisés te dio. No te desvíes de ellas ni a la derecha ni a la izquierda. Entonces te irá bien en todo lo que hagas. 8Estudia constantemente este libro de instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Solamente entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas. 9Mi mandato es: “¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas”».

10Luego Josué les dio la siguiente orden a los jefes de Israel: 11«Vayan por el campamento y díganle al pueblo que preparen sus provisiones. En tres días, cruzarán el río Jordán y tomarán posesión de la tierra que el Señor su Dios les da».
12Entonces Josué reunió a la tribu de Rubén, a la tribu de Gad y a la media tribu de Manasés. Les dijo:
13—Recuerden lo que les mandó Moisés, siervo del Señor: “El Señor su Dios les da un lugar de descanso. Él les ha dado esta tierra”. 14Sus esposas, hijos y animales pueden permanecer aquí, en la tierra que Moisés les asignó, al oriente del río Jordán; pero los guerreros fuertes, completamente armados, deben guiar a las otras tribus hasta el otro lado del Jordán para ayudarlas a conquistar su territorio. Quédense con sus hermanos 15hasta que el Señor les dé descanso a ellos, tal como se lo ha dado a ustedes, y hasta que ellos también tomen posesión de la tierra que el Señor su Dios les da. Solo entonces ustedes podrán regresar y establecerse aquí, al oriente del río Jordán, en la tierra que les asignó Moisés, siervo del Señor.
16Ellos le respondieron a Josué:
—Haremos todo lo que nos ordenes e iremos a donde nos envíes. 17Te obedeceremos tal como obedecimos a Moisés. Que el Señor tu Dios esté contigo tal como estuvo con Moisés. 18Cualquiera que se rebele contra tus órdenes y no obedezca tus palabras y todo lo que tú ordenes, será ejecutado. Así que, ¡sé fuerte y valiente!


Guardalo en favoritos: te devuelvo las ganas de vivir

¿Estas mal económicamente? Lee Salmos 37

1No te inquietes a causa de los malvados
ni tengas envidia de los que hacen lo malo.
2Pues como la hierba, pronto se desvanecen;
como las flores de primavera, pronto se marchitan.
3Confía en el Señor y haz el bien;
entonces vivirás seguro en la tierra y prosperarás.
4Deléitate en el Señor,
y él te concederá los deseos de tu corazón.
5Entrega al Señor todo lo que haces;
confía en él, y él te ayudará.
6Él hará resplandecer tu inocencia como el amanecer,
y la justicia de tu causa brillará como el sol de mediodía.
7Quédate quieto en la presencia del Señor,
y espera con paciencia a que él actúe.
No te inquietes por la gente mala que prospera,
ni te preocupes por sus perversas maquinaciones.
8¡Ya no sigas enojado!
¡Deja a un lado tu ira!
No pierdas los estribos,
que eso únicamente causa daño.
9Pues los perversos serán destruidos,
pero los que confían en el Señor poseerán la tierra.
10Pronto los perversos desaparecerán;
por más que los busques, no los encontrarás.
11Los humildes poseerán la tierra
y vivirán en paz y prosperidad.
12Los malvados conspiran contra los justos;
les gruñen de manera desafiante.
13Pero el Señor simplemente se ríe,
porque ve que el día de su juicio se acerca.
14Los perversos sacan sus espadas
y ponen cuerdas a sus arcos
para matar al pobre y al oprimido,
para masacrar a los que hacen lo correcto.
15Pero sus espadas atravesarán su propio corazón,
y se les quebrarán los arcos.
16Es mejor ser justo y tener poco
que ser malvado y rico.
17Pues la fuerza de los malvados será destrozada,
pero el Señor cuida a los justos.
18Día a día el Señor cuida a los inocentes,
y ellos recibirán una herencia que permanece para siempre.
19No serán avergonzados en tiempos difíciles;
tendrán más que suficiente aun en tiempo de hambre.
20Pero los perversos morirán;
los enemigos del Señor son como las flores del campo,
desaparecerán como el humo.
21Los perversos piden prestado y nunca pagan,
pero los justos dan con generosidad.
22Los bendecidos por el Señor poseerán la tierra,
pero aquellos a quienes él maldice, morirán.
23El Señor dirige los pasos de los justos;
se deleita en cada detalle de su vida.
24Aunque tropiecen, nunca caerán,
porque el Señor los sostiene de la mano.
25Una vez fui joven, ahora soy anciano,
sin embargo, nunca he visto abandonado al justo
ni a sus hijos mendigando pan.
26Los justos siempre prestan con generosidad
y sus hijos son una bendición.
27Aléjate del mal y haz el bien,
y vivirás en la tierra para siempre.
28Pues el Señor ama la justicia
y nunca abandonará a los justos.
Los mantendrá a salvo para siempre,
pero los hijos de los perversos morirán.
29Los justos poseerán la tierra
y vivirán allí para siempre.
30Los justos ofrecen buenos consejos;
enseñan a diferenciar entre lo bueno y lo malo.
31Han hecho suya la ley de Dios,
por eso, nunca resbalarán de su camino.
32Los malvados esperan en emboscada a los justos,
en busca de una excusa para matarlos.
33Pero el Señor no permitirá que los perversos tengan éxito
ni que los justos sean condenados cuando los lleven a juicio.
34Pon tu esperanza en el Señor
y marcha con paso firme por su camino.
Él te honrará al darte la tierra
y verás destruidos a los perversos.
35He visto a gente malvada y despiadada
florecer como árboles en tierra fértil.
36Pero cuando volví a mirar, ¡habían desaparecido!
¡Aunque los busqué, no pude encontrarlos!
37Miren a los que son buenos y honestos,
porque a los que aman la paz les espera un futuro maravilloso.
38Pero los rebeldes serán destruidos,
para ellos no hay futuro.
39El Señor rescata a los justos;
él es su fortaleza en tiempos de dificultad.
40El Señor los ayuda,
los rescata de los malvados.
Él salva a los justos,
y ellos encuentran refugio en él.


biblia

¿Sentís que Dios está lejos? Lee Salmos 139

1Oh Señor, has examinado mi corazón
y sabes todo acerca de mí.
2Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto;
conoces mis pensamientos aun cuando me encuentro lejos.
3Me ves cuando viajo
y cuando descanso en casa.
Sabes todo lo que hago.
4Sabes lo que voy a decir
incluso antes de que lo diga, Señor.
5Vas delante y detrás de mí.
Pones tu mano de bendición sobre mi cabeza.
6Semejante conocimiento es demasiado maravilloso para mí,
¡es tan elevado que no puedo entenderlo!
7¡Jamás podría escaparme de tu Espíritu!
¡Jamás podría huir de tu presencia!
8Si subo al cielo, allí estás tú;
si desciendo a la tumba,139:8 En hebreo al Seol. allí estás tú.
9Si cabalgo sobre las alas de la mañana,
si habito junto a los océanos más lejanos,
10aun allí me guiará tu mano
y me sostendrá tu fuerza.
11Podría pedirle a la oscuridad que me ocultara,
y a la luz que me rodea, que se convierta en noche;
12pero ni siquiera en la oscuridad puedo esconderme de ti.
Para ti, la noche es tan brillante como el día.
La oscuridad y la luz son lo mismo para ti.
13Tú creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo
y me entretejiste en el vientre de mi madre.
14¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo!
Tu fino trabajo es maravilloso, lo sé muy bien.
15Tú me observabas mientras iba cobrando forma en secreto,
mientras se entretejían mis partes en la oscuridad de la matriz.
16Me viste antes de que naciera.
Cada día de mi vida estaba registrado en tu libro.
Cada momento fue diseñado
antes de que un solo día pasara.
17Qué preciosos son tus pensamientos acerca de mí,139:17 O Qué preciosos son para mí tus pensamientos. oh Dios.
¡No se pueden enumerar!
18Ni siquiera puedo contarlos;
¡suman más que los granos de la arena!
Y cuando despierto,
¡todavía estás conmigo!
19¡Oh Dios, si tan solo destruyeras a los perversos!
¡Lárguense de mi vida, ustedes asesinos!
20Blasfeman contra ti;
tus enemigos hacen mal uso de tu nombre.
21Oh Señor, ¿no debería odiar a los que te odian?
¿No debería despreciar a los que se te oponen?
22Sí, los odio con todas mis fuerzas,
porque tus enemigos son mis enemigos.
23Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan.
24Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda
y guíame por el camino de la vida eterna.


ayuda

¿Te sentís desesperanzado? Lee Salmos 126

1Cuando el Señor trajo a los desterrados de regreso a Jerusalén,126:1 En hebreo Sión.
¡fue como un sueño!
2Nos llenamos de risa
y cantamos de alegría.
Y las otras naciones dijeron:
«Cuántas maravillas ha hecho el Señor por ellos».
3¡Así es, el Señor ha hecho maravillas por nosotros!
¡Qué alegría!
4Restaura nuestro bienestar, Señor,
como los arroyos renuevan el desierto.
5Los que siembran con lágrimas
cosecharán con gritos de alegría.
6Lloran al ir sembrando sus semillas,
pero regresan cantando cuando traen la cosecha.


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