#1 El incitador
En esta categoría entran los manipuladores que alardean de fuerza y de cierta agresividad. Si eres una persona pasiva y tranquila, cederás para no generar conflictos. Este manipulador consigue mediante la coacción lo que quiere.
#2 El interpretador
Esta persona trabaja en grupos de personas, siendo de especial nocividad, ya sea en el trabajo o en la familia. Su personalidad es absolutamente maquiavélica, actúa absorbiendo tus comentarios y palabras, manipulando su significado y sentido, llevándolo a algo que tú realmente nunca quisiste comunicar.
Así, con cualquier comentario que hagas, al fin y al cabo te hará desear haberte tragado tus palabras. Hará que sientas que realmente te equivocaste o te pasaste de la raya, hiriendo a otra persona. Así, controla todas tus palabras, comunicándolas a la persona que más le conviene, cambiando tus intenciones y dejándote como el malvado. Pone de esta manera a todos en contra y consigue ser el único “gran compañero” o “buena persona” del grupo.
#3 El desprestigiador
Aquí se encuentran los sujetos completamente narcisistas. Estas personas se sienten perfectas y sus reglas son las únicas que valen. Este “don” de perfección que poseen lo utilizan para hacerte notar que estás equivocado en todo lo que dices y, cada vez que tenga oportunidad, pondrá de relieve tus defectos y te ridiculizará. Estas personas se dedican a juzgar a los demás y hablan de ellas sólo para alabarse.
#4 La rémora
Debes intentar no cruzarte con este tipo de personas. Ellos poseen una personalidad tan retorcida que te hacen sentir absolutamente superior a su lado. Te muestran que a tu lado él/ella es un ser débil, torpe e incapaz de realizar ciertas cosas que, por supuesto, al fin y al cabo terminarás haciendo tú.
Alimenta tu propio ego para obligarte inconscientemente a realizar todo lo que él/ella desea. De esta manera, las consecuencias de los actos serán sólo tuyas y no obtendrás ninguna recompensa más que la sensación de capacidad, que más tarde se convertirá en un derroche de esfuerzo y agotamiento.
#5 La víctima
Estas personas no dejan de lamentarse por todo lo malo que les sucede y preguntarse “¿por qué todo me pasa a mi?”. Entra en el papel de víctima permanentemente en cualquier situación, centrándose en su propio dolor y escudando todas sus actitudes y conductas detrás de ese “gran sufrimiento”. Es “la persona más desafortunada del mundo” y hace que pensemos que todas las demás personas abusan de él/ella.
Síndrome de Job
Éste último comportamiento es muy común y suele conocerse como el Síndrome de Job. Con sus discursos de inocente maltratado, la persona hace que te sientas culpable y bajes tu guardia, así te obliga a hacer cualquier cosa que te pida por lástima o culpa. Más tarde te darás cuenta que hiciste algo que va en contra de tus reglas y principios por esa persona que siempre lo consigue mediante sus lloriqueos.
Ten mucho cuidado si te cruzas con alguna de estas personalidades. Procura interpretar sus intenciones y actitudes y actúa para resolverlo de la mejor manera. Aléjalos de ti.
En esta categoría entran los manipuladores que alardean de fuerza y de cierta agresividad. Si eres una persona pasiva y tranquila, cederás para no generar conflictos. Este manipulador consigue mediante la coacción lo que quiere.
#2 El interpretador
Esta persona trabaja en grupos de personas, siendo de especial nocividad, ya sea en el trabajo o en la familia. Su personalidad es absolutamente maquiavélica, actúa absorbiendo tus comentarios y palabras, manipulando su significado y sentido, llevándolo a algo que tú realmente nunca quisiste comunicar.
Así, con cualquier comentario que hagas, al fin y al cabo te hará desear haberte tragado tus palabras. Hará que sientas que realmente te equivocaste o te pasaste de la raya, hiriendo a otra persona. Así, controla todas tus palabras, comunicándolas a la persona que más le conviene, cambiando tus intenciones y dejándote como el malvado. Pone de esta manera a todos en contra y consigue ser el único “gran compañero” o “buena persona” del grupo.
#3 El desprestigiador
Aquí se encuentran los sujetos completamente narcisistas. Estas personas se sienten perfectas y sus reglas son las únicas que valen. Este “don” de perfección que poseen lo utilizan para hacerte notar que estás equivocado en todo lo que dices y, cada vez que tenga oportunidad, pondrá de relieve tus defectos y te ridiculizará. Estas personas se dedican a juzgar a los demás y hablan de ellas sólo para alabarse.
#4 La rémora
Debes intentar no cruzarte con este tipo de personas. Ellos poseen una personalidad tan retorcida que te hacen sentir absolutamente superior a su lado. Te muestran que a tu lado él/ella es un ser débil, torpe e incapaz de realizar ciertas cosas que, por supuesto, al fin y al cabo terminarás haciendo tú.
Alimenta tu propio ego para obligarte inconscientemente a realizar todo lo que él/ella desea. De esta manera, las consecuencias de los actos serán sólo tuyas y no obtendrás ninguna recompensa más que la sensación de capacidad, que más tarde se convertirá en un derroche de esfuerzo y agotamiento.
#5 La víctima
Estas personas no dejan de lamentarse por todo lo malo que les sucede y preguntarse “¿por qué todo me pasa a mi?”. Entra en el papel de víctima permanentemente en cualquier situación, centrándose en su propio dolor y escudando todas sus actitudes y conductas detrás de ese “gran sufrimiento”. Es “la persona más desafortunada del mundo” y hace que pensemos que todas las demás personas abusan de él/ella.
Síndrome de Job
Éste último comportamiento es muy común y suele conocerse como el Síndrome de Job. Con sus discursos de inocente maltratado, la persona hace que te sientas culpable y bajes tu guardia, así te obliga a hacer cualquier cosa que te pida por lástima o culpa. Más tarde te darás cuenta que hiciste algo que va en contra de tus reglas y principios por esa persona que siempre lo consigue mediante sus lloriqueos.
Ten mucho cuidado si te cruzas con alguna de estas personalidades. Procura interpretar sus intenciones y actitudes y actúa para resolverlo de la mejor manera. Aléjalos de ti.