Entre tantas y tantas teorías que existen hoy en día, me pareció interesante profundizar un poco sobre el tema.
En esta ocasión veremos la Teoría de cuerdas y espero que se encuentren con ganas de leer un poco.

Primero vamos a poner el asunto en contexto.
Nuestro universo está regido por cuatro fuerzas fundamentales que le dan a la materia el aspecto que todos conocemos: la gravedad, el electromagnetismo, la fuerza nuclear fuerte y la fuerza nuclear débil. Pero cada una de ellas actúa en un campo distinto.
La fuerza nuclear fuerte aparece entre los protones y neutrones en el núcleo de los átomos y los mantiene unidos. Basta con esta breve definición para ver su importancia: si no existieran átomos estables, no estaría armando este post ahora mismo.



Su efecto es palpable tanto en las interacciones entre átomos como entre objetos macroscópicos como, por ejemplo, cuando acercamos un clavo de hierro a un imán y se queda pegado.


Cada una de las cuatro fuerzas fundamentales puede ser explicada con su propia teoría pero, desde mediados del siglo pasado, se ha intentado unir estos cuatro tipos de interacciones tan distintos en una sola teoría bajo la premisa de que debe existir algún fenómeno en común detrás de todas ellas que provoca los distintos tipos de interacciones.

Pueden levantar en el aire un clavo con un imán de la heladera para comprobarlo: pese a que toda la masa de la Tierra está tirando del clavo hacia abajo, no conseguirá despegarlo de ese pequeño campo magnético.

Como parece que el enfoque de las partículas elementales no sirve para unificar todas las fuerzas, han aparecido muchas teorías que intentan explicar qué fenómeno común las causa. Y una de ellas es la teoría de cuerdas.
Ahora bien, pasemos a hablar sobre la teoría mencionada.
“Todo ente de este universo, en su mínima expresión, esta formado de pequeñas cuerdas hiperactivas“
La teoría de cuerdas es un modelo físico que intenta explicar la naturaleza de la materia y sus interacciones (gravedad, electromagnetismo y fuerzas nucleares). Bajo la mira de esta teoría, todo está compuesto de cuerdas o filamentos vibrando sobre un número indeterminado de dimensiones.

Diferentes vibraciones dan diferentes notas.

Según los defensores de esta teoría, el tamaño de las cuerdas rozaría la longitud de Planck o 0.00000000000000000000000000000000001 metros.

Dicho de otra manera, si hincháramos un átomo hasta que tuviera el tamaño del sistema solar, entonces las cuerdas que contienen las partículas elementales que lo forman tendrían el tamaño de un árbol.
Mientras que el modelo estándar de la física considera el electrón como una partícula, los teóricos de las cuerdas lo conciben como una vibración determinada de una cuerda infinitesimal, que de oscilar de una manera diferente, podría dar lugar a otras partículas fundamentales, como los quarks.
No se entiende la materia por su composición, sino por cómo vibra.
El planteamiento es interesante pero, ¿Se ha demostrado que sea verdad esto de la teoría de cuerdas?

Pese a que la teoría se empezó a desarrollar en los 80 y a que contiene un extenso marco matemático, los físicos que trabajan en ella no han logrado hacer una sola predicción práctica que la respalde.
Pero si la teoría de cuerdas tiene tantos opositores y es tan incapaz de arrojar resultados prácticos, ¿Por qué se habla tanto de ella?

Porque es interesante y, si bien se necesita de décadas para comprender las matemáticas que rigen esta teoría, da lugar a algo nuevo sobre lo que pensar ya que va “contra lo establecido”.