Australia, la nación construida por expresidiarios británicos, es el lugar más peligroso del mundo. En ningún otro país del planeta puedes encontrar tal densidad de bichos mortalmente peligrosos por metro cuadrado. El autocompletar de Google nos ofrece alguna pista: cuando comienzas a teclear "dangerous animals" acto seguido aparece, de forma sutil, velada, elegante, "IN AUSTRALIA". Todos lo sabemos: en esa isla del demonio hay demasiados bichos que quieren matarte.
El último es un tiburón tigre de proporciones mastodónticas que está revolucionando las redes por motivos evidentes. Observemos su tamaño y cómo apenas cabe en el propio barco.
La criatura sólo impresiona por su tamaño, pero Australia cuenta en su haber con un largo listado de animales más pequeños y discretos cuyas picaduras, moderduras, rozaduras o cualquier otra acción cotidiana deriva en la muerte segura del ser humano que la recibe.
Australia y cocodrilos gigantescos sedientos de sangre humana son dos conceptos que van de la mano. El reptil más grande del planeta se encuentra repartido entre las zonas costeras del norte del país y otras islas entre Papúa, Indonesia y Filipinas, además de gran parte del sudesde asiático. Puede alcanzar los seis metros de largo, es un carnívoro audaz y bastante hambriento, y hay quien afirma haber visto ejemplares de 7,5 metros de largo y 2.000 kilos de peso. Suerte lidiando con él.
Ah, por cierto, durante la Segunda Guerra Mundial devoraron a 1.000 japoneses en Birmania, tras una emboscada británica en la batalla de la isla de Ramree. Adorables, ¿verdad?
El simpático animal que observáis más arriba es el pez piedra, y es el bicho marino pez más venenoso del globo terráqueo. Por supuesto, es sencillo encontrarse con uno de ellos en el norte de Australia. Pese a su comportamiento huidizo y poco agresivo, el pez piedra cuenta con dos sacos de veneno y trece espinas dispuestas a causar parálisis, shocks y muertes instantáneas a todo ser humano que ose rozarse con su peculiar cuerpo. Se consume tanto en Filipinas como en Japón.
Si te encuentras una serpiente en Australia, huye. "No, es que parece una culebra insignificante". Da igual, huye, corre, compra un billete para salir de esa isla de inmediato. Seis de las once serpientes más venenosas del mundo son nativas de Australia, y algunas, como el taipán del interior, sólo se dan allí. Esta en concreto es la más venenosa de todas. Conocida por los aborígenes como Dandarabilla, se estima que una moderdura contiene suficiente veneno para matar a cien humanos. A la vez.
Perteneciente a la familia de los pulpos de anillos azules, el pulpo de líneas azules (Hapalochlaena fasciata) es uno de los animales marinos más venenosos que se conocen. Su mordedura causa la parálisis del sistema nervioso en cuestión de minutos, provocando fallos respiratorios y, en última instancia, el fallo del corazón. El resto de pulpos de su familia, pese a su escaso tamaño, son también bastante venenosos. Se encuentran repartidos a lo largo de la costa este de Australia.
Sólo en Australia se podía encontrar una especie de pájaro no volador capaz de arrancarte el abdomen de cuajo. Hablamos del casuario austral, una especie de pavo real meets avestruz meets emu de precioso plumaje y envergadura media que, sin embargo y provocado con la suficiente energía, puede matarte. ¿Cómo? Gracias a sus prominentes garras, tan poderosas como para atravesarte el pecho. En serio, son bichos chungos, no te metas con ellos.
De un modo inexplicable, Australia se las ha apañado para que las inofensivas abejas peludas que polinizan tus plantas y te dan miel se hayan convertido en el segundo animal más peligroso de todo el país. ¿Cómo? Por culpa de la alta incidencia de la alergia a estos bichos en la población del país. Se cree que más del 2% del total es alérgico a las abejas y, dadas las circunstancias, su picadura se convierte en una cuestión de vida o muerte. Sólo las serpientes matan a más australianos.
No sólo de animales muere el hombre. También de plantas, y Australia tiene una larga lista de especies dispuestas a causarte toda clase de dolor imaginable. La excoecaria agallocha, también conocida como el manglar que es capaz de dejarte ciego, se reparte entre Asia, todo el sudeste asiático y parte del norte y este de Australia. Incluso el más ligero contacto con ellas causa irritación de la piel. Consumirlas no es una buena idea. Quemarlas tampoco: sus humos son tóxicos.
Si acabas de descubrir que existe tal cosa como un "cono de mar", tranquilo, es mejor así. Significa que no te has cruzado con ellos a lo largo de tu vida y que, por tanto, no has corrido el riesgo de ser aniquilado por su mortal veneno. Un cono de mar es algo que, de lejos, parece una concha marina, pero cuyo efecto en tu organismo es mucho peor. Hay diversas especies repartidas por todo el mundo, pero en ningún otro lugar como Australia podemos encontrar tantas y tan variadas.
Bajo el gracioso nombre común con el que se ha bautizado en castellano a la dendrocnide moroides, se esconde el organismo vegetal más venenoso de Australia. Ya hablamos ayer de los peligros del árbol capaz de dejarte ciego con sólo rozarte, pero el gimpi gimpi le supera en todos los sentidos. Por un lado, es urticante. Por otro, su toxina es mucho más poderosa. Según cuentan algunos pobres desgraciados australianos que lo han sufrido en sus carnes, el dolor provocado por su picotazo es insoportable, comparable a nada, y se prolonga durante días o incluso semanas.
En su particular carrera para convertirse en el país con la flora y fauna más peligrosa del mundo, Australia hace de lo imposible una realidad. Si ayer veíamos cómo un extraño correcaminos era capaz de atravesar tu tórax con sus garras o cómo las abejas, tan simpáticas, eran el segundo animal que más australianos mataban al año, hoy nos detenemos en el ornitorrinco. Porque sí, si hay un país donde un mamífero peludo es venenoso, ese es Australia. No son muy agresivos y son un símbolo del país, pero provocados expulsan un veneno que puede causar terrible dolor a los humanos.
Ya hablamos ayer de la especie de serpiente más venenosa del mundo, pero nos dejamos una variante: las serpientes marinas. Australia está llena de ellas, y también cuenta con la especie más venenosa dentro de su categoría. Se trata de la serpiente marina de Dubois (aipysurus duboisii), cuya picadura es sólo menos mortal que la de la taipán terrestre. Está entre las tres más mortíferas del mundo y, en caso de picadura, tu vida corre serio peligro.
Por si el nombre no fuera lo suficientemente amenazante, este árbol repartido por todo el sudeste asiático y por parte de Australia te puede envenenar de tres formas diferentes. O bien por contacto directo con su corteza, o bien por contacto directo con sus flores, o bien ingiriendo alguno de los muchos frutos redondos y naranjas que ofrece. Es neurotóxica, causa convulsiones, daña al sistema nervioso y, en ocasiones, puede llegar a causar la muerte.
Nativa del este de Australia, la araña de Sidney (atrax robustus) es quizá la peor de entre las muchas especies de arañas mortalmente peligrosas que habitan esta cándida e inofensiva isla. No demasiado grandes, su veneno se considera uno de los más peligrosos del mundo. Las puedes encontrar en cualquier lugar de la costa este de Australia, la única que vas a visitar. Cuidado con: rocas, tablones de madera, lugares húmedos, grietas, estiércol... Cuidado con todo, es Australia.
¿Qué sucede cuando mezclas la maldad intrínseca de toda avispa al indescriptible dolor que produce la picadura de cualquier medusa? Que nos encontramos ante la avispa de mar, también conocida como cubomedusa, un precioso organismo marino considerado el animal más venenoso del planeta. De aspecto discreto, es capaz de parar el funcionamiento del corazón humano en cuestión de minutos. Se encuentran repartidas por Australia y Filipinas. Algunos científicos creen que El Mal más puro y cristalino se fabrica en el interior de estas medusas. La joya de la corona.
El último es un tiburón tigre de proporciones mastodónticas que está revolucionando las redes por motivos evidentes. Observemos su tamaño y cómo apenas cabe en el propio barco.
La criatura sólo impresiona por su tamaño, pero Australia cuenta en su haber con un largo listado de animales más pequeños y discretos cuyas picaduras, moderduras, rozaduras o cualquier otra acción cotidiana deriva en la muerte segura del ser humano que la recibe.
El cocodrilo marino
Australia y cocodrilos gigantescos sedientos de sangre humana son dos conceptos que van de la mano. El reptil más grande del planeta se encuentra repartido entre las zonas costeras del norte del país y otras islas entre Papúa, Indonesia y Filipinas, además de gran parte del sudesde asiático. Puede alcanzar los seis metros de largo, es un carnívoro audaz y bastante hambriento, y hay quien afirma haber visto ejemplares de 7,5 metros de largo y 2.000 kilos de peso. Suerte lidiando con él.
Ah, por cierto, durante la Segunda Guerra Mundial devoraron a 1.000 japoneses en Birmania, tras una emboscada británica en la batalla de la isla de Ramree. Adorables, ¿verdad?
El pez piedra
El simpático animal que observáis más arriba es el pez piedra, y es el bicho marino pez más venenoso del globo terráqueo. Por supuesto, es sencillo encontrarse con uno de ellos en el norte de Australia. Pese a su comportamiento huidizo y poco agresivo, el pez piedra cuenta con dos sacos de veneno y trece espinas dispuestas a causar parálisis, shocks y muertes instantáneas a todo ser humano que ose rozarse con su peculiar cuerpo. Se consume tanto en Filipinas como en Japón.
El taipán del interior
Si te encuentras una serpiente en Australia, huye. "No, es que parece una culebra insignificante". Da igual, huye, corre, compra un billete para salir de esa isla de inmediato. Seis de las once serpientes más venenosas del mundo son nativas de Australia, y algunas, como el taipán del interior, sólo se dan allí. Esta en concreto es la más venenosa de todas. Conocida por los aborígenes como Dandarabilla, se estima que una moderdura contiene suficiente veneno para matar a cien humanos. A la vez.
El pulpo de líneas azules
Perteneciente a la familia de los pulpos de anillos azules, el pulpo de líneas azules (Hapalochlaena fasciata) es uno de los animales marinos más venenosos que se conocen. Su mordedura causa la parálisis del sistema nervioso en cuestión de minutos, provocando fallos respiratorios y, en última instancia, el fallo del corazón. El resto de pulpos de su familia, pese a su escaso tamaño, son también bastante venenosos. Se encuentran repartidos a lo largo de la costa este de Australia.
El casuario común
Sólo en Australia se podía encontrar una especie de pájaro no volador capaz de arrancarte el abdomen de cuajo. Hablamos del casuario austral, una especie de pavo real meets avestruz meets emu de precioso plumaje y envergadura media que, sin embargo y provocado con la suficiente energía, puede matarte. ¿Cómo? Gracias a sus prominentes garras, tan poderosas como para atravesarte el pecho. En serio, son bichos chungos, no te metas con ellos.
Las abejas
De un modo inexplicable, Australia se las ha apañado para que las inofensivas abejas peludas que polinizan tus plantas y te dan miel se hayan convertido en el segundo animal más peligroso de todo el país. ¿Cómo? Por culpa de la alta incidencia de la alergia a estos bichos en la población del país. Se cree que más del 2% del total es alérgico a las abejas y, dadas las circunstancias, su picadura se convierte en una cuestión de vida o muerte. Sólo las serpientes matan a más australianos.
El manglar que te ciega
No sólo de animales muere el hombre. También de plantas, y Australia tiene una larga lista de especies dispuestas a causarte toda clase de dolor imaginable. La excoecaria agallocha, también conocida como el manglar que es capaz de dejarte ciego, se reparte entre Asia, todo el sudeste asiático y parte del norte y este de Australia. Incluso el más ligero contacto con ellas causa irritación de la piel. Consumirlas no es una buena idea. Quemarlas tampoco: sus humos son tóxicos.
Los conos de mar
Si acabas de descubrir que existe tal cosa como un "cono de mar", tranquilo, es mejor así. Significa que no te has cruzado con ellos a lo largo de tu vida y que, por tanto, no has corrido el riesgo de ser aniquilado por su mortal veneno. Un cono de mar es algo que, de lejos, parece una concha marina, pero cuyo efecto en tu organismo es mucho peor. Hay diversas especies repartidas por todo el mundo, pero en ningún otro lugar como Australia podemos encontrar tantas y tan variadas.
El gimpi gimpi
Bajo el gracioso nombre común con el que se ha bautizado en castellano a la dendrocnide moroides, se esconde el organismo vegetal más venenoso de Australia. Ya hablamos ayer de los peligros del árbol capaz de dejarte ciego con sólo rozarte, pero el gimpi gimpi le supera en todos los sentidos. Por un lado, es urticante. Por otro, su toxina es mucho más poderosa. Según cuentan algunos pobres desgraciados australianos que lo han sufrido en sus carnes, el dolor provocado por su picotazo es insoportable, comparable a nada, y se prolonga durante días o incluso semanas.
El ornitorrinco
En su particular carrera para convertirse en el país con la flora y fauna más peligrosa del mundo, Australia hace de lo imposible una realidad. Si ayer veíamos cómo un extraño correcaminos era capaz de atravesar tu tórax con sus garras o cómo las abejas, tan simpáticas, eran el segundo animal que más australianos mataban al año, hoy nos detenemos en el ornitorrinco. Porque sí, si hay un país donde un mamífero peludo es venenoso, ese es Australia. No son muy agresivos y son un símbolo del país, pero provocados expulsan un veneno que puede causar terrible dolor a los humanos.
La serpiente marina de Dubois
Ya hablamos ayer de la especie de serpiente más venenosa del mundo, pero nos dejamos una variante: las serpientes marinas. Australia está llena de ellas, y también cuenta con la especie más venenosa dentro de su categoría. Se trata de la serpiente marina de Dubois (aipysurus duboisii), cuya picadura es sólo menos mortal que la de la taipán terrestre. Está entre las tres más mortíferas del mundo y, en caso de picadura, tu vida corre serio peligro.
La nuez vómica
Por si el nombre no fuera lo suficientemente amenazante, este árbol repartido por todo el sudeste asiático y por parte de Australia te puede envenenar de tres formas diferentes. O bien por contacto directo con su corteza, o bien por contacto directo con sus flores, o bien ingiriendo alguno de los muchos frutos redondos y naranjas que ofrece. Es neurotóxica, causa convulsiones, daña al sistema nervioso y, en ocasiones, puede llegar a causar la muerte.
La araña de Sidney
Nativa del este de Australia, la araña de Sidney (atrax robustus) es quizá la peor de entre las muchas especies de arañas mortalmente peligrosas que habitan esta cándida e inofensiva isla. No demasiado grandes, su veneno se considera uno de los más peligrosos del mundo. Las puedes encontrar en cualquier lugar de la costa este de Australia, la única que vas a visitar. Cuidado con: rocas, tablones de madera, lugares húmedos, grietas, estiércol... Cuidado con todo, es Australia.
La avispa de mar
¿Qué sucede cuando mezclas la maldad intrínseca de toda avispa al indescriptible dolor que produce la picadura de cualquier medusa? Que nos encontramos ante la avispa de mar, también conocida como cubomedusa, un precioso organismo marino considerado el animal más venenoso del planeta. De aspecto discreto, es capaz de parar el funcionamiento del corazón humano en cuestión de minutos. Se encuentran repartidas por Australia y Filipinas. Algunos científicos creen que El Mal más puro y cristalino se fabrica en el interior de estas medusas. La joya de la corona.