"Algunos documentos indican que nací en Tacuarembó, República Oriental del Uruguay, y que a los pocos días mis padres se trasladaron a Buenos Aires, a
Santos
Lugares, mas precisamente, a una casa de inquilinato ubicada en una calle que ya no existe: Ombú 1116, a tres o cuatro cuadras de la estación del ferrocarril San Martin, en donde trabajaba mi padre. No encontré ni la calle ni la casa, se ve que la demolieron, pero hay muchas fotos mías en ese lugar, incluso el festejo de mi cumpleaños número 4. ", dijo Rodolfo Garavagno mientras paseaba por lugares emblemáticos de su lugar de nacimiento.
"Muchas de mis últimas fotos, me las saca Lara Michelle, mi amada nieta de apenas 5 años. Tiene una intuición increíble para encuadrar imagenes y buscar el ángulo ideal.", dice con orgullo Rodolfo Garavagno.
"La foto con los graffities como fondo y la que tiene la rosa blanca, están tomadas en Trujuí, y tienen muy pocos días", agrega el talentoso maestro.
"La plazoleta de la estación Santos Lugares, en donde pasé gratos momentos de mis primeros años de vida, tiene algunos cambios. Una glorieta que nunca había visto, un monolito, y juegos nuevos. Recuerdo especialmente aquel viejo tobogán de donde tantas veces me tiré. En la Avenida La Plata, reconozco el edificio de la "Galería Santos Lugares", que se construyó cuando yo tenía tres años y nos llamaba mucho la atención. Por allí estaba la heladería "Pololo", cuyo slógan era: "El rey del helado es uno solo: Pololo". Me acuerdo de que Pololo era un tipo regordete de bigotes. Ahí, en la Avenida La Plata había unos corsos impresionantes para la época, con las veredas pobladas de disfrazados que a mi, siendo niño, me asustaban mucho". Rodolfo Garavagno y su testimonio.
"Muchas de mis últimas fotos, me las saca Lara Michelle, mi amada nieta de apenas 5 años. Tiene una intuición increíble para encuadrar imagenes y buscar el ángulo ideal.", dice con orgullo Rodolfo Garavagno.
"La foto con los graffities como fondo y la que tiene la rosa blanca, están tomadas en Trujuí, y tienen muy pocos días", agrega el talentoso maestro.
"La plazoleta de la estación Santos Lugares, en donde pasé gratos momentos de mis primeros años de vida, tiene algunos cambios. Una glorieta que nunca había visto, un monolito, y juegos nuevos. Recuerdo especialmente aquel viejo tobogán de donde tantas veces me tiré. En la Avenida La Plata, reconozco el edificio de la "Galería Santos Lugares", que se construyó cuando yo tenía tres años y nos llamaba mucho la atención. Por allí estaba la heladería "Pololo", cuyo slógan era: "El rey del helado es uno solo: Pololo". Me acuerdo de que Pololo era un tipo regordete de bigotes. Ahí, en la Avenida La Plata había unos corsos impresionantes para la época, con las veredas pobladas de disfrazados que a mi, siendo niño, me asustaban mucho". Rodolfo Garavagno y su testimonio.