
En su momento nos olvidó rendir tributo por su 30 aniversario a una de las mejores películas de la historia del Cine, Karate Kid. Obviamente nos referimos única y exclusivamente a la primera entrega de la saga, que, como no podía ser de otro modo, fue de muy arriba a muy abajo hasta acabar en 2010 con algo que se parecía remotamente a Karate Kid (en el nombre y en poco más) y cuyo protagonista era el hijo de Will Smith.
Así que ya son casi 32 años desde que el bueno de Daniel LaRusso y su madre hicieron las maletas y se fueron de su Nueva Jersey natal a la soleada California en busca de una vida mejor. Un viaje que no empezó demasiado bien para Daniel Sam pero que logró reponerse gracias a las enseñanzas del Sr. Miyagi, interpretado por el maravilloso Pat Morita.
1. Karate Kid era un cómic.
Antes de Daniel LaRusso ya había un chaval llamado Val Armorr que se apodaba Karate Kid y que llegó incluso a enfrentarse a Batman. De hecho, los productores de la película lograron un permiso especial de DC Comics, que poseían los derechos del nombre que pertenecía a la serie de libros La Legión de los Superhéroes. Al final de la película, en los créditos, hay una mención explícita a DC Comics.

2. Pensaron en Charlie Sheen para el papel de Daniel LaRusso.
Imagínate qué hubiera pasado si Charlie Sheen no hubiera declinado la oferta del director para protagonizar Karate Kid. Ahora mismo la película estaría ordenada en la estantería de comedia.

3. Pat Morita tampoco era la primera opción del director para hacer del Sr. Miyagi.
El motivo esta vez era que Morita era tremendamente conocido por su cómico personaje de Arnold, el propietario del restaurante que aparecía en la exitosa y divertidísima serie americana de los 80, Happy Days. Morita lo sabía y por eso, para el casting, se dejó crecer una barba y se presentó hablando con acento japonés. El productor Jerry Weintraub quedó impresionado y le dieron el papel.

4. Morita no habla con acento japonés y no sabe nada sobre artes marciales.
Esto puede resultar un poco descorazonador, pero el actor que encarnó al Sr. Miyagi no habla con acento japonés y no tiene ni idea de karate. Quizás por todo esto le nominaron al Oscar al Mejor Actor Secundario en 1984. Vaya si se lo merecía.
5. La canción de Joe Esposito, tampoco iba a ser para Karate Kid.
Da la impresión de que la película se hubiera hecho con retales de otras, pero es verdad: la canción titulada You’re The Best fue concebida para Rocky y no para Karate Kid. Sin embargo, para Rocky acabó eligiéndose Eye Of The Tiger de Survivor y el resto de la historia ya la conocemos.
6. La importancia de la Literatura en Karate Kid.
La historia está basada en un libro llamado A veces el corazón de la tortuga, de Kenzaburo Oe, escritor japonés de 80 años de edad que ganó el premio Nobel de Literatura en 1994. El eje principal de su obra es la deficiencia mental, un tema que le toca muy de cerca porque su hijo Hikari Oe padece una hidrocefalia que le ha condenado al autismo.

7. La edad de los protagonistas.
Tanto Ralph Macchio (el actor que hacía de Daniel LaRusso) como Pat Morita tenían una edad que no se correspondía con la de sus personajes en la película. Morita tenía 51 años en 1984, pero hacía de un longevo maestro de artes marciales, mientras que Macchio tenía 22 años cuando se rodó Karate Kid y en la película hace de chaval de 15. Macchio se pasó toda la película tratando de convencer a los técnicos de que de verdad tenía 22 años. Nadie le creía.
8. El cochazo que acabó en manos de Ralph Macchio.
En la película, el Sr. Miyagi le presta a Danny un coche para que lleve a Ali ( Elisabeth Shue ) a cenar. En la realidad, los productores le regalaron un coche igual que ese a Macchio cuando acabó la película.

9. Elisabeth Shue interrumpió sus estudios en Harvard para participar en la película.
Fue la primera vez que participaba en un largometraje, así que Elisabeth Shue no se lo pensó: dejó de lado temporalmente los estudios para perseguir su sueño e interpretar el papel de Ali. Al terminar la película quiso retomarlos, y es por eso que no aparece en ninguna otra entrega de Karate Kid. Sin embargo, en 1988 volvió a intentarlo, pero Hollywood la superó. Volvió a Harvard en el 2000.

10. La leyenda de Chuck Norris.
Existían rumores de que se le había ofrecido el papel de Maestro del Cobra Kai Dojo (el Dojo “enemigo” de Daniel LaRusso) al lineal Chuck Norris y que él lo había rechazado porque se negaba a dar una imagen negativa y “diabólica” de las artes marciales. Según la web IMDB, Norris negó que nadie le propusiera nada, pero dijo que si se lo hubieran propuesto, hubiera dicho que no.
11. Las localizaciones eran reales.
Y, como muestra Google Street View, muchas de ellas siguen intactas, igual que hace 31 años.

12. Algunos golpes eran reales.
Durante la fiesta de Halloween, Daniel recibe una buena tunda de unos tipos (amigos de Johnny), disfrazados de esqueletos. En un momento dado, le lanzan contra una verja y Macchio no pudo evitar hacerse la rozadura del pómulo que vemos en la imagen. Nada de maquillaje.

13. Los muñecos de coleccionista.
¿Cuándo se sabe que una película ha pasado a ser una película de culto? Cuando Reaction Figures hace una serie con tus personajes y se venden como churros.

14. La patada final (conocida en inglés como crane kick) se la inventaron para la película.
Una de las críticas más recurrentes a la película es que la gran patada del final que le hace vencedor a Daniel y que se convirtió en un auténtico icono cinematográfico, no forma parte del catálogo de movimientos de ninguna arte marcial: sencillamente se inventaron esa patada para que Karate Kid se distinguiera del resto de películas de Kung fu
15. Un grupo de post-rock de culto llamado Sweep The Leg, Johnny.
Una de las frases más míticas de toda la película (“Sweep the leg, Johnny”, que es lo que le dice el entrenador a Johnny en la pelea final para que éste ataque a la pierna mala de Danny), fue utilizada por una banda de post-rock de Chicago para dar nombre al grupo. Estuvieron activos de 1996 a 2002