“Ser DJ no es solo apretar un botón”
Así lo afirmó Virginia Da Cunha en un mano a mano con Diarioshow.com, en el que contó cómo llegó al universo de la música eléctronica: “Hace tres años que me metí. Es completamente distinto... Aunque sigo cantando, me involucré mucho en esto", dijo la ex Bandana.
"Cuando me ofrecieron ser DJ, sentí que era una involución”, comienza el relato Virginia da Cunha, abocada casi por completo a estar tras las bandejas y hacer incluso lo imposible para que la gente baile. En charla con DiarioShow, la rubia que conocimos de muy pequeña como una de las Bandana, que creció entre micrófonos, guitarras y pianos, explica lo difícil que fue aquella decisión de pasar a otra plataforma muy diferente a la que conocía.
Es que, cuando la artista empieza a enumerar lo que significa ese universo de la música electrónica y cómo llegó a él en un proceso que implicó despojarse de prejuicios, todo suena con más ritmo: “Hace tres años que me metí. Es completamente distinto... Aunque sigo cantando, me involucré mucho en esto. Es un arte completamente diferente que me permitió contactarme con toda la música del mundo. En vez de estar limitada a mi canciones, mi banda, mi sonido, conectar de nuevo con la música que está sonando”.
Virginia entiende que mucho de su historia ligada a la música analógica fue una gran herramienta para este presente que la tiene yendo de discoteca en discoteca: “El tema de la mezcla es aplicar esa cultura y trayectoria musical, lograr lindas armonías. Así como cuando estás cantando uno maneja desde el escenario al público, lo mismo es hacerlo con canciones. Uno incluso es más flexible con el público como DJ que como cantante”.
Dejándose llevar por lo que le dictaba el destino, Da Cunha siente que pasar a hacer música electrónica desde las bandejas fue un momento bisagra, pero también un proceso que fue decantando con la suma de los días: “Me re saqué un prejuicio. Cuando me ofrecieron ser DJ, lo veía como un retroceso total: pasar de escribir canciones y cantarlas a poner play. Pero entendí que era algo complementario a mi camino como cantante y súper complejo, nada que ver con apretar un botón. La electrónica es pura producción. Son esos climas, esos efectos que lográs sentándote en la computadora, con una creatividad inagotable”. A la hora de poner música, no se queda con un estilo o método propio, sino que trata de mantenerse desestructurada y fiel a lo que le suceda ese día: “De acuerdo a mi estado de ánimo voy variando lo que quiero hacer. Está todo acá adentro y sale. Eso es lo mágico en este estilo de crear. Hay días en que me gusta pasar completamente desapercibida, viajando en la música, con ojos cerrados. Y otros en los que me toca ser main (principal) del boliche y puedo hacer bailar, arengar y estar en el centro de todo”.