¿Nunca han estado despiertos en medio de la madrugada?
¿Dando vueltas un lado a otro viendo el techo en la fría y oscura noche? Pero… ese no es ningún problema pues uno sólo amanece con ojeras colosales que muestran tu severo problema para conciliar el sueño al siguiente día por la mañana ya sea en la escuela o trabajo aparte de que no rindes tu día al máximo pero tiene una solución muy sencilla pues es tomar algún té relajante o pastillas sin embargo para los más abierto un cigarrillo de cannabis puede arreglar ese problema pero no siempre es insomnio lo que a uno agobia por las madrugadas.
Es bien por muchas personas que alrededor de las 3 de la mañana o 3 a.m es cuando se liberan portales o un sinfín de fenómenos sobrenaturales tales como fantasmas, yo en lo personal que reservare mi nombre, desde niña nunca les tome importancia, si quiera sabía de su existencia pues bien, nunca sufrí algún incidente paranormal ni en mi infancia ni adolescencia o más bien siempre estuvieron ahí y nunca me percate de ello sino hasta mí temprana adultez, alrededor de los 18 años una noche que no pude conciliar el sueño, no tengo ni idea de por qué no podía, quizá por la nula actividad que tuve en el día o por comer mucho no lo sé, pero no podía dormir, sólo daba vueltas en la colcha acobijada pues era invierno y hacía un frío tremendo, pensaba que sí daba vueltas me cansaría por lo que a consecuencia me dormiría pero mi plan falló pues sólo conseguí mareo y sed, ya eran alrededor de las 2:55 y no conciliaba lo ya mencionado.
Me levante por un vaso con agua entre la fría casa y extensa sala me lancé a caminar, estaba muy oscura pero al ser mi casa no tuve miedo alguno y para no molestar a mis progenitores decidí no prender la luz además de considerar que ya era suficientemente madura para temerle a la oscuridad, arribé a la cocina, me tome mi vaso y regresé, esa caminada me arrulló un poco por lo que empecé a caer en sueño es cuando me percaté que algo estaba raro en mi ambiente del cuarto, sentía como si hubiera alguien en el, como si te miraran de algún rincón, pensé, era el sueño pero no era así, no decidí tomarle importancia creyendo era efecto del sueño pero no me dejaba dormir sentía como algo me clavaba la mirada en el cuarto o por la ventana que da al patio del el cuarto era incomodidad pura, sentía acoso e incluso repulsión por esa sensación de observación, volteaba a ver mis muñecas que donde alguna vez encontré refugio ahora se veían completamente aterradoras y a el armario de mi ropa que donde era mi escondite de niña favorito ahora era donde se ocultaba lo desconocido para mí, aterrada prendí la luz y no divise nada extraño, todo estaba en orden, salvo una cosa la ventana de mi cuarto que da al patio estaba un entre abierta, raro pues yo en estas fechas acostumbro cerrar todo para no escapara el calor, cuestionándome sí lo hice o no lo cerré sin más y regresé a dormir, apagué la luz y acobijé y en cuanto empezaba a arrullarme vuelvo a sentir esa presión encima de mí, esa mirada, me sugestionaba ¿no seré yo quien me afecte yo misma con esto? Me destapé y vi de nuevo alrededor y no veía nada, todo era oscuridad y solo un destelló de luz alumbraba el cuarto y aunque yo no veía nada esa sensación me asqueaba e incomodaba, como cuando un hombre te ve en la calle así me sentía pero ¿por qué? Sí no hay nada aquí, empecé a creer que era yo hasta que escuché unos pasos en afuera de mi cuarto, me asusté, creí se habían metido a robar o algo por el estilo pero no eran pasos comunes sino pasos muy livianos de repente decidí y de verdad me arrepiento de ello mirar por debajo de mi puerta y ahí estaba justo enfrente de mí pero por detrás de la puerta una especie de pies o zapatos parados detrás de la puerta, me aterró creí era un ladrón viendo que se llevaba o la forma de abrir la puerta y lo peor es que no encontraba la forma de hablar a mis padres, me acobijé aún más y esa presencia me perturbaba más, no sabía qué hacer y aunque sólo fueran unos pies me daba mucho miedo el no saber que era y porque me miraba, lo primero que pensé fue en prender la luz y quizá se iría por lo que lo hice y al prender la luz, los pies no estaban más, me levanté pues no pensaba que un ladrón se esfumara así por lo que me levante a ver que pudo haber sido al quererme poner mis pantuflas una estaba movida lejos de donde la había dejado lo cual me perturbo y para no pensar en algo escalofriante acomedí pensar en que fue imaginación mía y la aventé sin querer, al tomarla y ponérmela me levanté caminé, me agaché en busca de los pies extraños sin divisar absolutamente nada, me sugestioné imaginación mía supongo acto seguido abrí la puerta y sólo vi la oscura y fría sala pero esta vez era diferente, la sala era demasiada oscura parecía un negro sin fin, empecé a asustarme pues no era normal pensaba: ¿mi mente juega conmigo? No supe responder ya que por más que me tallaba los ojos seguía viendo muy oscura la sala al punto de que ya no diferenciaba la mesa o algún mueble, parada razoné y dije insolente que era por la luz de mi cuarto pues al prenderla me había encandilado.
Pensé en ir con mis padres a decirles lo que vi pero tenía miedo, un miedo si bien no justificable para mí era suficiente para ir pero la sala no me lo permitía al estar tan en penumbra me sentía como un conejo rodeado de depredadores, no podía meterme a la boca del el lobo pero no sabía qué hacer por lo que pensé ¿y si regreso a dormir? Total quizá ni fue mi imaginación al decir eso en el fondo de la sala empecé a oír de nuevo esos pasos, esta vez más pesados, venían de el fondo y en el techo de la casa también se escuchaban pasos, me asusté creyendo que esta vez sí era un ratero cerré la puerta, puse seguro y me acobije, los perros empezaron a aullar y algunos a ladrar, era demasiado extraño para mí a este punto quise llorar del miedo sólo quería que acabara ya esto pero lo que sí derramó la gota el vaso fue que empecé a sentir frío de nuevo y es cuando me di cuenta que la ventana de mi cuarto esta vez estaba de nuevo abierta, pensé ¿¡cómo pudo pasar eso si la cerré muy bien!?
me tapé con mi cobija de nuevo estaba asustada no quería ni pararme al borde del llanto cuando de repente esos pies de nuevo por detrás de la puerta, no lo podía creer no pensaba quebrarme tan fácil como otras personas hasta que no sé cómo pero tocaron a mi puerta muy levemente, me rompí, lloré me sentía insegura, quería escapar de alguna forma pero era prisionera en mi cuarto y lo peor de todo es que no sabía qué era lo que estaba pasando, sólo quería hablar a mis padres y que todo estuviera bien pero no podía, los ruidos en el techo seguían al punto de escucharse cadenas o como si movieran cosas, los perros ladraban otros aullaban y los pies seguían ahí, cuando de pronto empezaron a alejarse, la mirada que sentía desapareció pero no me había percatado que los pies eran pequeños, del pavor que sentía no le había prestado atención pero no eran grandes, parecían de un niño no tan chico, los pasos empezaron a escucharse lejos, el ruido del techo empezó hasta cesar y los perros a dejar de ladrar, decidí echar un vistazo abrí la puerta y la sala esta vez no se veía tan oscura, divisaba un mueble o silla de la mesa, el pasillo, nada que ver de cuando la abrí la primera vez, ya avalentada camine con los ojos llorosos y sensible, prendí las luces y no vi nada extraño, salvo a que en la puerta de la sala que daba a la cochera vi la huella de un zapato, abrí la cochera y solo estaba el coche de mi padre y un mi perro y un frío intenso, acaricié el perro que hace un momento estaba ladrando para mostrarle que lo hizo bien por lo que proseguí a cerrar la puerta y ya adentro cheque cocina y sala, al dar la vuelta para caminar a mi cuarto por el pasillo vi como una sombra o bulto no sé qué palabras describirlo un algo rápidamente en cuanto gire la cabeza vi como se metió a mi cuarto, había dejado mi puerta entre abierta y logré ver como eso se metió, me asusté, corrí al cuarto de mis padres ambos dormidos prendí la luz y me escondí en sus cobijas, ellos alarmados y entre lagañas me dijeron ¿Qué pasa que sucede hija? ¿Qué pasó? ¿Se metieron acaso a la casa o por qué tan asustada? Les comente lo que vi y viví y lo que me madre se rió y risueña me dijo ¿Nunca te habías percatado de que a veces hay ruidos en la casa? A veces nos mueven la mesa otras escuchamos una risa de una niña o niño y a veces vemos bultos que pasan en el pasillo o se sale a la cochera, de hecho hemos visto a la niña en algunas ocasiones ¿verdad querido? Mi padre adormilado comentó, así es, una vez llegué tarde del banco pues había mucho trabajo y decidí adelantar y cuando venía de regreso ya eran las 11 de la noche, tu madre me marcó preguntando qué pasaba o si había ocurrido algo por lo que demoraba tanto a lo que le contesté que era por el trabajo y aproveché para decirle si no quería comer algo a lo que me contesto un sí y ya me dijo que se le antojaba, fui pedí su comida y la mía y llegué a la casa entre risas y platicas nos dieron las 2 de la madrugada, acomodé el carro revise algunos documentos en lo que tu madre acomodaba la cocina y nos dio las 3 de la noche, tú ya estabas en el quinto sueño mientras que nosotros apenas íbamos a empezar y vi que en el baño una pequeña cabeza se asomaba al filo de la puerta, tenía unas especies de coletas y una sonrisa diría algo macabra, le dije a tu madre volteara sin que perdiera la vista y ella también lo vio, no sé cómo pero ella hasta se animo a hablarle a decirle viniera, pero notaba su voz quebradiza que del miedo cualquier momento iba a llorar, yo estaba muy asustado la verdad así que no quería ni verla pero me levanté, y al dirigirme a ella se metió rápido al baño, la luz estaba apagada por lo que se perdió en la oscuridad y al prenderla no había nada, tu madre y yo realmente nos asustamos, eso ocurrió hace alrededor de 4 o 5 años sin mencionar que a veces cuando te ibas con tus amigos en pleno día alrededor de la tarde se escucha que corren o que tocan la puerta y además hemos visto bultos que desaparecen en el pasillo cuando las luces están apagada. Para esto yo estaba aterrada pues nunca me había ocurrido semejante cosa y menos vivirlo mientras que mis padres era ya algo normal, me seguían comentado que la habían visto a la niña en la cocina o mi cuarto viendo las muñecas que por eso mi madre a veces las acomodaba y el bulto siempre se perdía en baño o en el pasillo y ya una vez me calmaron diciendo diciéndome que no eran malos y todo iba a estar bien me permitieron dormir en su cama en donde la protección se hacía sentir y después de este suceso aprendí que es verdad lo que dicen de los portales y más aún aprendí no desvelarme en esta hora ni nunca o bueno al menos no en mi casa donde han ocurrido este tipo de eventos, espero hayan disfrutado mi historia y sin más gracias por leerme.
¿Dando vueltas un lado a otro viendo el techo en la fría y oscura noche? Pero… ese no es ningún problema pues uno sólo amanece con ojeras colosales que muestran tu severo problema para conciliar el sueño al siguiente día por la mañana ya sea en la escuela o trabajo aparte de que no rindes tu día al máximo pero tiene una solución muy sencilla pues es tomar algún té relajante o pastillas sin embargo para los más abierto un cigarrillo de cannabis puede arreglar ese problema pero no siempre es insomnio lo que a uno agobia por las madrugadas.
Es bien por muchas personas que alrededor de las 3 de la mañana o 3 a.m es cuando se liberan portales o un sinfín de fenómenos sobrenaturales tales como fantasmas, yo en lo personal que reservare mi nombre, desde niña nunca les tome importancia, si quiera sabía de su existencia pues bien, nunca sufrí algún incidente paranormal ni en mi infancia ni adolescencia o más bien siempre estuvieron ahí y nunca me percate de ello sino hasta mí temprana adultez, alrededor de los 18 años una noche que no pude conciliar el sueño, no tengo ni idea de por qué no podía, quizá por la nula actividad que tuve en el día o por comer mucho no lo sé, pero no podía dormir, sólo daba vueltas en la colcha acobijada pues era invierno y hacía un frío tremendo, pensaba que sí daba vueltas me cansaría por lo que a consecuencia me dormiría pero mi plan falló pues sólo conseguí mareo y sed, ya eran alrededor de las 2:55 y no conciliaba lo ya mencionado.
Me levante por un vaso con agua entre la fría casa y extensa sala me lancé a caminar, estaba muy oscura pero al ser mi casa no tuve miedo alguno y para no molestar a mis progenitores decidí no prender la luz además de considerar que ya era suficientemente madura para temerle a la oscuridad, arribé a la cocina, me tome mi vaso y regresé, esa caminada me arrulló un poco por lo que empecé a caer en sueño es cuando me percaté que algo estaba raro en mi ambiente del cuarto, sentía como si hubiera alguien en el, como si te miraran de algún rincón, pensé, era el sueño pero no era así, no decidí tomarle importancia creyendo era efecto del sueño pero no me dejaba dormir sentía como algo me clavaba la mirada en el cuarto o por la ventana que da al patio del el cuarto era incomodidad pura, sentía acoso e incluso repulsión por esa sensación de observación, volteaba a ver mis muñecas que donde alguna vez encontré refugio ahora se veían completamente aterradoras y a el armario de mi ropa que donde era mi escondite de niña favorito ahora era donde se ocultaba lo desconocido para mí, aterrada prendí la luz y no divise nada extraño, todo estaba en orden, salvo una cosa la ventana de mi cuarto que da al patio estaba un entre abierta, raro pues yo en estas fechas acostumbro cerrar todo para no escapara el calor, cuestionándome sí lo hice o no lo cerré sin más y regresé a dormir, apagué la luz y acobijé y en cuanto empezaba a arrullarme vuelvo a sentir esa presión encima de mí, esa mirada, me sugestionaba ¿no seré yo quien me afecte yo misma con esto? Me destapé y vi de nuevo alrededor y no veía nada, todo era oscuridad y solo un destelló de luz alumbraba el cuarto y aunque yo no veía nada esa sensación me asqueaba e incomodaba, como cuando un hombre te ve en la calle así me sentía pero ¿por qué? Sí no hay nada aquí, empecé a creer que era yo hasta que escuché unos pasos en afuera de mi cuarto, me asusté, creí se habían metido a robar o algo por el estilo pero no eran pasos comunes sino pasos muy livianos de repente decidí y de verdad me arrepiento de ello mirar por debajo de mi puerta y ahí estaba justo enfrente de mí pero por detrás de la puerta una especie de pies o zapatos parados detrás de la puerta, me aterró creí era un ladrón viendo que se llevaba o la forma de abrir la puerta y lo peor es que no encontraba la forma de hablar a mis padres, me acobijé aún más y esa presencia me perturbaba más, no sabía qué hacer y aunque sólo fueran unos pies me daba mucho miedo el no saber que era y porque me miraba, lo primero que pensé fue en prender la luz y quizá se iría por lo que lo hice y al prender la luz, los pies no estaban más, me levanté pues no pensaba que un ladrón se esfumara así por lo que me levante a ver que pudo haber sido al quererme poner mis pantuflas una estaba movida lejos de donde la había dejado lo cual me perturbo y para no pensar en algo escalofriante acomedí pensar en que fue imaginación mía y la aventé sin querer, al tomarla y ponérmela me levanté caminé, me agaché en busca de los pies extraños sin divisar absolutamente nada, me sugestioné imaginación mía supongo acto seguido abrí la puerta y sólo vi la oscura y fría sala pero esta vez era diferente, la sala era demasiada oscura parecía un negro sin fin, empecé a asustarme pues no era normal pensaba: ¿mi mente juega conmigo? No supe responder ya que por más que me tallaba los ojos seguía viendo muy oscura la sala al punto de que ya no diferenciaba la mesa o algún mueble, parada razoné y dije insolente que era por la luz de mi cuarto pues al prenderla me había encandilado.
Pensé en ir con mis padres a decirles lo que vi pero tenía miedo, un miedo si bien no justificable para mí era suficiente para ir pero la sala no me lo permitía al estar tan en penumbra me sentía como un conejo rodeado de depredadores, no podía meterme a la boca del el lobo pero no sabía qué hacer por lo que pensé ¿y si regreso a dormir? Total quizá ni fue mi imaginación al decir eso en el fondo de la sala empecé a oír de nuevo esos pasos, esta vez más pesados, venían de el fondo y en el techo de la casa también se escuchaban pasos, me asusté creyendo que esta vez sí era un ratero cerré la puerta, puse seguro y me acobije, los perros empezaron a aullar y algunos a ladrar, era demasiado extraño para mí a este punto quise llorar del miedo sólo quería que acabara ya esto pero lo que sí derramó la gota el vaso fue que empecé a sentir frío de nuevo y es cuando me di cuenta que la ventana de mi cuarto esta vez estaba de nuevo abierta, pensé ¿¡cómo pudo pasar eso si la cerré muy bien!?
me tapé con mi cobija de nuevo estaba asustada no quería ni pararme al borde del llanto cuando de repente esos pies de nuevo por detrás de la puerta, no lo podía creer no pensaba quebrarme tan fácil como otras personas hasta que no sé cómo pero tocaron a mi puerta muy levemente, me rompí, lloré me sentía insegura, quería escapar de alguna forma pero era prisionera en mi cuarto y lo peor de todo es que no sabía qué era lo que estaba pasando, sólo quería hablar a mis padres y que todo estuviera bien pero no podía, los ruidos en el techo seguían al punto de escucharse cadenas o como si movieran cosas, los perros ladraban otros aullaban y los pies seguían ahí, cuando de pronto empezaron a alejarse, la mirada que sentía desapareció pero no me había percatado que los pies eran pequeños, del pavor que sentía no le había prestado atención pero no eran grandes, parecían de un niño no tan chico, los pasos empezaron a escucharse lejos, el ruido del techo empezó hasta cesar y los perros a dejar de ladrar, decidí echar un vistazo abrí la puerta y la sala esta vez no se veía tan oscura, divisaba un mueble o silla de la mesa, el pasillo, nada que ver de cuando la abrí la primera vez, ya avalentada camine con los ojos llorosos y sensible, prendí las luces y no vi nada extraño, salvo a que en la puerta de la sala que daba a la cochera vi la huella de un zapato, abrí la cochera y solo estaba el coche de mi padre y un mi perro y un frío intenso, acaricié el perro que hace un momento estaba ladrando para mostrarle que lo hizo bien por lo que proseguí a cerrar la puerta y ya adentro cheque cocina y sala, al dar la vuelta para caminar a mi cuarto por el pasillo vi como una sombra o bulto no sé qué palabras describirlo un algo rápidamente en cuanto gire la cabeza vi como se metió a mi cuarto, había dejado mi puerta entre abierta y logré ver como eso se metió, me asusté, corrí al cuarto de mis padres ambos dormidos prendí la luz y me escondí en sus cobijas, ellos alarmados y entre lagañas me dijeron ¿Qué pasa que sucede hija? ¿Qué pasó? ¿Se metieron acaso a la casa o por qué tan asustada? Les comente lo que vi y viví y lo que me madre se rió y risueña me dijo ¿Nunca te habías percatado de que a veces hay ruidos en la casa? A veces nos mueven la mesa otras escuchamos una risa de una niña o niño y a veces vemos bultos que pasan en el pasillo o se sale a la cochera, de hecho hemos visto a la niña en algunas ocasiones ¿verdad querido? Mi padre adormilado comentó, así es, una vez llegué tarde del banco pues había mucho trabajo y decidí adelantar y cuando venía de regreso ya eran las 11 de la noche, tu madre me marcó preguntando qué pasaba o si había ocurrido algo por lo que demoraba tanto a lo que le contesté que era por el trabajo y aproveché para decirle si no quería comer algo a lo que me contesto un sí y ya me dijo que se le antojaba, fui pedí su comida y la mía y llegué a la casa entre risas y platicas nos dieron las 2 de la madrugada, acomodé el carro revise algunos documentos en lo que tu madre acomodaba la cocina y nos dio las 3 de la noche, tú ya estabas en el quinto sueño mientras que nosotros apenas íbamos a empezar y vi que en el baño una pequeña cabeza se asomaba al filo de la puerta, tenía unas especies de coletas y una sonrisa diría algo macabra, le dije a tu madre volteara sin que perdiera la vista y ella también lo vio, no sé cómo pero ella hasta se animo a hablarle a decirle viniera, pero notaba su voz quebradiza que del miedo cualquier momento iba a llorar, yo estaba muy asustado la verdad así que no quería ni verla pero me levanté, y al dirigirme a ella se metió rápido al baño, la luz estaba apagada por lo que se perdió en la oscuridad y al prenderla no había nada, tu madre y yo realmente nos asustamos, eso ocurrió hace alrededor de 4 o 5 años sin mencionar que a veces cuando te ibas con tus amigos en pleno día alrededor de la tarde se escucha que corren o que tocan la puerta y además hemos visto bultos que desaparecen en el pasillo cuando las luces están apagada. Para esto yo estaba aterrada pues nunca me había ocurrido semejante cosa y menos vivirlo mientras que mis padres era ya algo normal, me seguían comentado que la habían visto a la niña en la cocina o mi cuarto viendo las muñecas que por eso mi madre a veces las acomodaba y el bulto siempre se perdía en baño o en el pasillo y ya una vez me calmaron diciendo diciéndome que no eran malos y todo iba a estar bien me permitieron dormir en su cama en donde la protección se hacía sentir y después de este suceso aprendí que es verdad lo que dicen de los portales y más aún aprendí no desvelarme en esta hora ni nunca o bueno al menos no en mi casa donde han ocurrido este tipo de eventos, espero hayan disfrutado mi historia y sin más gracias por leerme.