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Objeto y Cosas Extrañas y Paranormales. Part. 1

Paranormal6/13/2012



Hola este es mi primer post de cosas extrañas y paranormales y espero que lo disfruten.

Comieza el post

San Miguel in Excelsis. El ángel que parece un astronauta.



En la cima de la sierra de Aralar, Navarra, se encuentra la ermita de San Miguel in Excelsis. Así llamada por estar dedicada al arcángel Miguel, e in excelsis, que significa “en lo más alto” o “en las alturas”, en latín. Porque de allí vino el santo para matar a un dragón.

Esta ermita del siglo XII, románica, se levanta sobre otra más antigua, del siglo VIII, en una región plagada de dólmenes neolíticos, por lo que se supone que desde tiempos muy remotos toda la región se consideraba un enclave sagrado. Los romanos levantaron aquí su altar del cielo, Ara Coelis, y en tiempos visigodos comenzó el culto al Arcangel San Miguel como artífice de un milagro, matando al dragón – serpiente que habitaba la cima del monte.

En la iconografía clásica, se representa al San Miguel vestido con armadura y con un yelmo en la cabeza, aunque no siempre. El yelmo del santo en esta ermita es un poco más peculiar, aquí la sorpresa nos la llevamos al ver la imagen de San Miguel. Hay quien ve en lugar de un ángel un astronauta con escafandra, aunque a mí siempre me ha parecido más un buzo.

La explicación es sencilla. La imagen original, del siglo X, muy venerada, fue robada y solo se recuperaron unos fragmentos muy deteriorados, por eso construyeron un relicario, pero no un relicario cualquiera, sino uno en forma de ángel o de figura humanoide con alas con una especie de escafandra por cabeza, con una puertecita en la cara, que sería el relicario, y donde se depositaron los trozos de la primera imagen, y otra en el pecho con pedazos de la cruz que bajó del cielo San Miguel cuando mató al dragón.


El extraño ser antropomorfo del cementerio del Casar.



“Cuando yo la vi me llevé una impresión tremenda. Realmente era algo inusual y jamás visto en la arqueología. Los restos romanos y celtibéricos, con los que se la asoció, son radicalmente distintos. Estas tradiciones culturales intentaron, en la provincia, reflejar lo más fielmente a los retratados. Las estelas funerarias antropomorfas son de otro tipo, no existen de cuerpo entero… y menos con esos ojos, ese cráneo, esas botas… y esa inscripción misteriosa aún no traducida”. Estas palabras dichas por el escritor trujillense, Alfonso Naharro, que descubrió la losa con este curioso ser esculpido en relieve en una tapia del cementerio del Casar de Cáceres, ilustran y resumen a la perfección tan excepcional hallazgo. El que algunos llaman “extraterrestre” celtibérico del Casar, se encontraba en un tapia que daba hacia el exterior del cementerio, mirando hacia el cielo y el campo. En la piedra de granita se puede ver una estela antropomórfica que representa una figura humana muy geométrica, desnuda, frontal, de cabeza abombada, ojos orientales sonrientes, largo cuello, hombros levantados, piernas desproporcionadas y musculosas y pies calzados con lo que parecen unas gruesas botas.

Se data en el apartado de las estelas de la Edad del Bronce, sobre el siglo I a. de C. No se sabe de donde fue extraída ni quien o cuando fue adosada a la tapia del cementerio. Sobre el cuerpo, están talladas unas serie de inscripciones que muchos investigadores han tratado de resolver con escaso éxito. La única palabra completa que se ha podido analizar es “ILUCIA”, que según el geólogo Juan Gil puede tener su raíz en “Lux-Lucis”, o lo que es lo mismo, “LUZ”. Según otras investigaciones, pese a que las inscripciones son letras latinas, el dialecto se asemeja a una lengua indoeuropea céltica influida por corrientes íberas. Curiosamente, el cementerio del Casar se encuentra en muy cercano a Arroyo de la Luz, considerado desde hace cientos de años como un “punto caliente” en cuanto a avistamientos ovni y apariciones que se han atribuido en muchas ocasiones a un origen divino. Ya en 1134 existen leyendas de extrañas entidades que ayudaron a los cristianos en una de las batallas de la reconquista. Toda la zona está plagada de tumbas de origen celta, en forma de colmena, donde los reportes de avistamientos de extrañas luminarias se han vuelto algo de lo más común. En la actualidad, la estela se encuentra en el museo provincial de Cáceres. El investigador Iker Jiménez, mientras documentaba este caso, hizo referencia a otra figura que se encuentra a más de 11000 kilómetros de este lugar, en la pampa peruana, en las conocidas pistas de Nazca. Allí, otro ser de apariencia muy similar conocido como “el astronauta”, permanece inmóvil mirando al cielo desde hace 2500 años. No se puede negar que la similitud entre ambas figuras es asombrosa y no podemos más que hacernos algunas preguntas como; ¿Es esto fruto de la casualidad o simplemente nuestros antepasados hicieron toscas reproducciones de lo que vieron?

Por otro lado, este tipo de figuras se tallaron en más lugares de Europa y en distintas épocas. Parece ser que era una especie de estilo que se caracterizaba principalmente por la forma de la cabeza, con lo que podría ser un casco o birrete. El origen y la conexión entre ellas no acaba de estar muy claro.


Arqueología insólita: el disco del príncipe Sabu.



Rescatamos hoy de la primera planta del Museo Egipcio de El Cairo una pieza que se halla en una vitrina solitaria, quizás porque los sucesivos conservadores del museo no han sabido donde ubicarla entre el gran catálogo de objetos recuperados de las ruinas egipcias en las excavaciones arqueológicas del siglo pasado. Se trata de la rueda o disco del príncipe Sabu.


Nos remontamos hasta su descubrimiento, allá por el año 1936 en la región de Sakkara, más exactamente en el Templo de Zóser. Allí dirigía Brian Walter Emery una de las muchas excavaciones arqueológicas que se realizaban en Egipto cuando dio con la tumba del Príncipe Sabu (nº 3111), entre los muchos utensilios encontrados en la tumba, uno en concreto llamó la atención de Emery, se trataba de un objeto circular de 61 centímetros de diámetro y 10.6 centímetros de altura en la zona central, fabricado con suma delicadeza en un tipo de piedra llamada esquisto, que según parece requiere de un tallado muy trabajoso.

El objeto tenía forma de plato o volante cóncavo, con tres palas curvadas hacia el interior que recuerdan a una hélice de barco, con un orificio en el centro que se asemeja al de las poleas de o las ruedas, y que se puede presuponer como receptor de algún eje.

Apuntamos que el Príncipe Sabu fue hijo del Faraón Adjuib, correspondiente a la I Dinastía que reinó en Egipto aproximadamente sobre el 3000 A.C. y que junto al enigmático disco del que hablamos, también fueron encontradas varias piezas de cobre en su ajuar fúnebre, lo que indican el gusto refinado y exigente del príncipe ya que el cobre hacía varios siglos que se trataba en Egipto, pero su uso todavía estaba restringido a los personajes más poderosos.

La cuestión es que, como dijo Walter Emery haciendo mención al disco “…no se ha conseguido ninguna explicación satisfactoria sobre el curioso diseño de este objeto”.

Y así seguimos setenta y pico años después. Ahora viene la ronda de explicaciones y especulaciones sobre el posible uso o motivo por el que fue creado el disco. En realidad, aunque en la mayoría de webs o blogs que tratan el tema, el disco se cataloga como oopart, éste no cumple con los requisitos básicos para formar parte de tan elitista lista. (Salió un pareado).

Está fabricado con un material corriente en la época y, pese a su curiosa forma, su desarrollo no requiere de una tecnología futurista ni tiene una perfección que vaya más allá de la de las habilidosas manos que lo tallaron, de modo que su extrañeza para catalogarlo como un “objeto fuera de su tiempo” se basa simplemente en su forma y en nuestra incapacidad para encajarlo dentro de un uso lógico o conocido en la época en que fue construido.


El “sputnik” de Montalcino. ¿Un satélite en el siglo XVI?



Tras este título tan sugerente se esconde uno de los enigmas pictóricos más controvertidos de los últimos tiempos. En un retablo del siglo XVI aparece un extraño objeto que guarda una tremenda similitud con los primeros satélites artificiales que fueron enviados al espacio. ¿Cómo fue a parar a esta pintura un objeto tecnológicamente imposible hace cuatro siglos? ¿O quizás este objeto no tenga nada que ver con satélites ni tecnologías modernas? Conozcamos algo más sobre el famoso “Sputnik” de Montalcino.


Para poder ver este retablo tenemos que viajar hasta la ciudad de Montalcino, a unos cuarenta kilómetros de Siena, en Italia. La pintura se encuentra en la iglesia de San Pedro y fue pintada, junto a otros retablos de la misma iglesia, por el pintor Sienes Ventura Salimbeni, especialista en este tipo de representaciones religiosas.

El cuadro se conoce como “La glorificación de la Eucaristía” y fue ejecutado entre 1598 y 1614, junto con el resto de la decoración pictórica de la iglesia que fue renovada en esas fechas.

Como su título indica, el cuadro es una representación bastante típica de la eucaristía. En la parte superior se puede observar, sobre una gruesa nube, a Jesús, en la izquierda y a Dios Padre a la diestra, quienes sujetan con sus manos, uno con la izquierda y otro con la derecha, dos especie de antenas que parecen estar enroscadas en una esfera de aspecto sólido y semitransparente. La punta de una de estas “antenas” está rematada por una cruz y la otra por una pequeña esfera. Sobre la esfera se observa una paloma, como representación del Espíritu Santo, que irradia una intensa luz. En el interior de la esfera, y para dar más efecto de esfericidad, se observa una escena de lo que parece ser una habitación con una puerta. Con apenas relieve, una faja ecuatorial circunda la esfera que, con la transparencia, se puede apreciar incluso por la parte trasera y que subraya de nuevo la materialidad del objeto.

En la parte superior de la esfera se observa una mancha circular de color amarillento con cierto resplandor exterior y en la parte inferior, a la izquierda, aparece una protuberancia que se asemeja a los modernos objetivos de las telecámaras, donde incluso se puede adivinar la presencia de una lente.

En la parte inferior del retablo, bajo la nube, se ilustra la reunión de Obispos y Cardenales que tuvo lugar en el Año de Jubileo de 1600, fecha que se señala en el extremo derecho del fresco.


Bueno eso fue todo espero que el post aya sido de su agrado.
Comenten y recuerden que cada vez que se van del post sin comentar les pasa esto:




Luego sacare la 2da parte mientras tanto esperen.

Si te gusto mi aporte segime je es asi de facil:

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