Doppelgänger
Es el vocablo alemán para definir el doble fantasmagórico de una persona viva. La palabra proviene de doppel, que significa "doble", y gänger, traducida como "andante". Su forma más antigua, acuñada por el novelista Jean Paul en 1796, es Doppeltgänger, 'el que camina al lado'. El término se utiliza para designar a cualquier doble de una persona, comúnmente en referencia al "gemelo malvado" o al fenómeno de la bilocación.
Queremos pensar que entre los casi siete mil millones de personas que habitan el planeta nosotros somos entes únicos, independientes y diferenciados del resto, tanto a nivel físico como espiritual. ¿Pero hasta qué punto esto es cierto? ¿Existen personas en otros lugares del planeta que son exactamente iguales a nosotros?
En la historia existen diferentes tipos de bilocaciones y casos de gemelos malvados o duplicados, en la literatura clásica como en las religiones más antiguas.
En la ciencia ficción los viajeros de dimensiones paralelas o Deslizadores. Un recurso literario bastante usado en el Thriller y las historias de misterio. Se ha usado para describir el fenómeno parasicológico de la bilocación o estar en dos lugares a la vez.
A veces esto puede ser considerado como un milagro, especialmente en la historia de los Santos del Catolicismo o como una aviso de mal agüero en la tradición nórdica. Los dioses Griegos podían imitar la forma de un ser humano para manipular o confundir a su enemigos o persuadirlos para que tomen ciertas acciones como Poseidón que toma la forma de Calcas para animar a los Aqueos en la lucha contra Troya y Zeus. También para acostarse con las esposas de sus enemigos humanos y darles un castigo, aunque está presente en la mitología mesopotámica e hindú comportamientos parecidos.
Caso famoso del fenómeno Doppelgänger
* Las supuestas apariciones públicas del Doppelgänger de Emilie Sagée, una maestra de escuela del siglo XIX, fueron registradas por Robert Dale Owen, después de que Julie von Güldenstubbe diera a conocer el caso.
Los relatos de personas que aseguran haberse encontrado con su doble son, generalmente, tratados como casos de alucinación. Alucinación que puede ser peligrosa y provocar desórdenes tan graves como para llevar a algunos al suicidio. Pero también se produce el caso contrario: Una persona puede no tener conciencia del doble presente a su lado y son los testimonios de los que la rodean los que lo hacen descubrir esta presesncia. Este es el caso de la profesora Emilie Sagée a mediados del siglo pasado.
En 1845, el director de un instituto para niñas jóvenes de la nobleza, el pensionado Von Neuwelcke, ubicado en la actual Letonia a unos 60 kilómetros de Riga, contrata como profesora de fránces a una joven mujer llamada Emilie Sagée, que dice haber nacido hace 32 años en Dijon. La nueva institutriz tiene un temperamento muy alegre, demuestra una inteligencia y un sentido de la educación que llaman favorablemente la atención del director Herr Bush. Pero algunas semanas después de su llegada, empiezan a circular rumores entre las 42 alumnas del pensionado.
En efecto, se producen unos extraños fenómenos: varias veces mientras un alumno dice haber visto a la profesora en un extremo del edificio, una afirma haberse cruzado con ella en el extremo opuesto. Al principio, los profesores no prestan oídos a estos comentarios absurdos. Pero el caso se complica. Un día, mientras Emilie Sagée está ante la pizarra dando una clase de gramática a trece jóvenes ( entre las cuales se encuentra una cierta Julie Von Güldenstubbe), aparece a su lado una silueta imitando sus movimientos a la perfección. El único detalle que difiere, es la tiza en su mano. El doble sigue manifestándose durante las semanas siguientes ( también es visto por los empleados domésticos), y adopta progresivamente un comportamiento más y más independiente. Así, un día, las 42 alumnas están ocupadas en un trabajo de costura en un cuarto en la planta baja, y una profesora las vigila. Por la ventana, las niñas pueden ver a Emilie Sagée en el jardín. En un momento dado, su supervisora se ausenta para ser reemplazado por el doble inmóvil y silencioso. Afuera, Emilie Sagée parece tener súbitamente dificultades para moverse. En clase, algunas alumnas se atreven a acercarse y constatan que el doble de la profesora ofrece sólo una ligera resistencia a las manos que lo atraviesan. El doble termina por desaperecer.