Registrate y eliminá la publicidad! La ficcion del prime time Todos los secretos detrás de ‘Los Pells’ La historia desconocida del piloto que grabó Luis Ortega con Flor de la V y Erika Rivas en marzo y durante diez días en Canal 9. El dinero que costó, cuánto cobraron los actores y por qué se bajaron la travesti más famosa del país y la esposa de Rodrigo de la Serna. El peso de Tinelli, antes del debut. Hoy, es el programa más visto de la televisión argentina, con un rating que promedia los 20 puntos. Reemplazó en el horario a Vidas robadas, con Facundo Arana y Soledad Silveyra, que promedió 16 puntos en el año. Consiguió ganarle la pulseada a Marcelo Tinelli, quien, con su ShowMatch, parecía reinar en la pantalla chica. Sin embargo, para quienes son los responsables de la ficción no fue fácil acceder a este punto envidiable. El origen. Noviembre de 2007. En América, Lalola se instituía como la revelación de un año con pocas ficciones. Lo que no se apreciaba en la pantalla era que Sebastián Ortega –dueño de la productora Underground y autor de la idea original de la tira– y Dori Media –coproductor– habían terminado en juicio. “Me dolió –dijo Sebastián Ortega–. Hay que ser práctico: cuando dos empresas no son compatibles, hay que terminar con el compromiso y seguir adelante.” Para Ortega, seguir adelante era afrontar una nueva ficción. Reunió a su productor Pablo Culell y a los guionistas Esther Feldman y Alejandro Maci para preparar lo que sería, un año más tarde, Los exitosos Pells. Las figuras. La primera actriz que se contactó para el papel de Sol Pells fue Carla Peterson. La actriz dijo que la idea le interesaba, pero la rechazó: el 2007 había sido agotador, y necesitaba un descanso. Ante esa negativa, recurrieron a Erika Rivas. En cuanto al protagonista masculino, convocaron a Mike Amigorena para un casting. El actor había desarrollado su carrera fundamentalmente en teatro. Con el objetivo de quitarle presión, desde la productora le dijeron que el casting era para un papel secundario del futuro programa, y apenas interpretó las primeras líneas tanto Culell como Ortega comprendieron que habían dado con el protagonista. ¿Por qué se permitieron ubicar en los protagónicos a actores con poca trayectoria televisiva? Porque el producto había sido pensado fundamentalmente para ser vendido al mercado externo y con Lalola habían aprendido que las primeras figuras no influían tanto en la exportación de ficciones. Es decir: optaron por actores que iban rendir profesionalmente y, al mismo tiempo, iban a resultar más barato que otros. Y los rodearon de actores experimentados como Hugo Arana y Mirtha Busnelli. Y, claro, Florencia de la V, coprotagonista de lujo. El hogar. Una vez que se terminó el piloto, Ortega pensó en socios. Y recurrió a Endemol. El programa no tenía canal asegurado, y la aparición de Martín Kweller abrió una puerta en Telefe. Por entonces, la relación Villarruel-Ortega era, al menos, distante. El productor había abandonado Telefe cuando Marcelo Tinelli pegara el portazo para marchar a Canal 9, y desde entonces habían quedado recriminaciones cruzadas. Incluso, Ortega le había presentado a Villarruel el proyecto de Lalola, y lo habían rechazado. Sin embargo, en esta oportunidad fue distinto, ya que el gerente de programación en la primera reunión dio el ok para avanzar con la coproducción. Abandonos. Paradójicamente, la concreción del proyecto trajo dificultades. Dos de las actrices que habían formado parte del piloto preferían no continuar con el programa. Erika Rivas adujo motivos profesionales: prefería protagonizar una película dirigida por Alejandro Doria, Tuya. El caso de Florencia de la V fue distinto. Cuando se grababa el piloto, la actriz había declarado: “Para armar el personaje de Amanda Weather vi a Meryl Streep en El diablo viste a la moda. A mí me encanta llevarle alegría a la gente. El ‘Bailando por un sueño’ tiene que ver con mi faceta de teatro de revistas, pero siento que ahí ya hice todo”. Cuando llega la hora de afrontar El exitoso señor Pells como tira, De la V recibió una oferta por integrar el jurado de “Patinando por un sueño” y prefirió ese dinero –y promocionar su participación teatral en El champagne las pone mimosas– a continuar en la tira. La producción, entonces, buscó reemplazos. Para el rol de Sol Pells, recurrieron una vez más a Carla Peterson, quien por entonces acababa de volver de sus vacaciones y, ya descansada, aceptó integrar el elenco –a partir de entonces, el programa dejó de llamarse El exitoso señor Pells y fue rebautizado como Los exitosos Pells–. Para Amanda Weather, sedujeron a Andrea Bonelli. Un detalle no menor: el cachet de Bonelli es notoriamente inferior al de De la V, con lo cual se pudieron abaratar costos. Más allá de eso, lo cierto es que Tuya aún no comenzó a filmarse y “Patinando por un sueño” fue la pata más débil del ShowMatch de este año, con lo cual las apuestas de Erika Rivas y Florencia de la V resultaron, al menos, contraproducentes. Temores. Underground y Endemol, antes de salir al aire, ya habían llegado a un acuerdo con Garbarino y Peugeot para que las empresas hicieran publicidad no tradicional en Los Pells. Había, incluso, preacuerdos comerciales de venta al exterior con Chile, Uruguay y España. Pero iba a aparecer un nuevo conflicto. Las grabaciones de capítulos avanzaban, y desde Telefe no fijaban día de inicio de emisión al aire. Si la puesta en pantalla se demoraba, Underground y Endemol podían afrontar serios riesgos financieros. Para peor, en septiembre Todos contra Juan, la producción de Gastón Pauls, se vio obligada a pasar a América. En octubre, con cincuenta capítulos grabados, el proyecto podía llegar al naufragio. Justo entonces Telefe decidió terminar Vidas robadas y que Los exitosos Pells fuera en su reemplazo. El resto, es historia conocida. El costo del piloto El costo del piloto de Los exitosos Pells –por aquel entonces, El exitoso señor Pells– fue de alrededor de US$ 75 mil. El elenco cobró el mínimo establecido por el sindicato de actores –$ 700 por día de grabación, que duró diez jornadas–, a lo que deben sumarse los costos técnicos –lo que usualmente en el medio se denominan “fierros”, salas de edición, personal, etc., más la dirección de Luis Ortega, hermano de Sebastián– y de locación –los estudios de Canal 9, los exteriores que se hicieron en Palermo y Puerto Madero, donde se grabó el accidente automovilístico–, y las casas de los personajes, por las que se pagó alrededor de $ 2 mil por día. Estos montos los cubrió la productora Underground, de Sebastián Ortega, quien por entonces decía: “Pongo el cuello en la guillotina y asumo el riesgo. Es el precio que prefiero pagar para trabajar con libertad absoluta. Eso lo pagás con salud y con nervios. Lo que hago tiene un riesgo más grande que el de otras productoras. Mi sostén es mi equipo”. Cada capítulo cuesta alrededor de US$ 33.500 –lo cual, si se toma en cuenta que las primeras dos semanas Telefe puso al aire un capítulo y medio para imponerse en el rating, se extiende a un valor de unos US$ 45 mil–. Aun con el éxito alcanzado, con la puesta en pantalla local sólo se alcanzará a cubrir los costos, y la ganancia provendrá de las ventas al exterior. Es decir, la apuesta aún no ha dado sus frutos económicos. De hecho, los acuerdos comerciales finalizan en enero, y deberán renovarlos –en un contexto adverso– para febrero, marzo, abril. Fuente
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