Registrate y eliminá la publicidad! Testimonio sobre Jesús Algunos párrafos de una entrevista el 31 Marzo de 2003 (según la fuente) hecha a una dama llamada Raquel o "Camaleón" en la historia, quien detalla su testimonio cercano entorno a la vida de Jesús de Nazareth o Jashua según en el escrito. Al final de la página, se encuentra la descarga de todo el texto que contiene casi 70 respuestas o si prefieres puedes visitar el link de la fuente de información. Izquierda: Imagen de Jesús en el manto de Turín Derecha: Imagen reconstruida a partir del manto. POR CIERTO, Y CAMBIANDO DE TERCIO...¿CÓMO ERA SU CARÁCTER?. Vaya preguntita...,pero intentaré responderte lo más fiel posible. Jhasua era un hombre maravilloso, un ser humano de piés a cabeza. Era sensible, perceptivo, amante de la vida, un poco poeta, aunque sus elevados pensamientos no rimaban demasiado. Para él, la amistad era sagrada. Muy responsable con el trabajo, ya que en todo lo que hacía con sus manos y voluntad, buscaba la perfección. Sin embargo, en cuanto a las personas, esa perfección perdía para él interés. Buscaba siempre en ellas lo más íntimo, lo que no se ve pero se escapa por la mirada, por el tono de voz: el corazón. Era muy idealista, y aunque muy consciente de la realidad en la que estaba sumergido, intentaba y casi siempre lo conseguía, vivir conforme a sus ideales. . . . ¿TE ACUERDAS DE LO QUE TE CONTÓ DE AQUÉL VIAJE?. De todo. Pero permíteme que en este caso concreto, hable también yó. Camaleón fue la receptora hace veinte siglos, pero con mi consciencia de hoy, le daré sentido. Entonces, como ya te he dicho anteriormente, lo recibía como algo nuevo y distinto, sin embargo me encajaba perfectamente, me resultaba familiar todo lo que Jhasua me decía y relataba. Ese cambió que observé en mí misma no lo entendía, pero él me explicó, que aunque fue sólo a ese viaje, y afrontó físicamente aquella experiencia, el corazón de todos sus hermanos, los hijos del Sol, habían participado también, y ese conocimiento lo llevaban dentro igualmente. Entonces no entendí esta última matización, pero hoy sí. El comenzó a contarme la historia de cómo, hace miles de años, los Hijos del Sol trajeron información al planeta. Pero este sol no era el que conocíamos y veíamos todas las mañanas. Vinieron de un planeta, mucho más grande que el nuestro, a muchísima distancia de nuestro sol, pero que es invisible, salvo para algunos cuantos. Este planeta tiene una gran fuente de la que emana agua azul, con una melodía que transmuta todo. Pero además de la fuente azul, este planeta tiene en sus entrañas un gigantesco Sol interior, el Padre. Toda la información traída por ellos, salvo una décima parte que fue entregada a la humanidad de entonces, fue codificada y metida en las mismas paredes del templo circular que hay dentro de la Esfinge del león. Aquél mausoleo fue levantado con ese propósito, y el día que el verdadero descodificador se haga con ella de nuevo, la Esfinge se convertirá en arena del desierto como lo fue en un principio. . . . . DIME...¿Y POR QUÉ TUVO QUE MORIR JHASUA, POR QUÉ TUVO QUE SUFRIR TANTO?. ES ALGO QUE NUNCA HE COMPRENDIDO. Jhasua sabía lo que iba a acontecer mucho tiempo antes. No fue una decisión de última hora, y cuando lo compartió conmigo, me sentí morir de angustia. Yo tampoco lo entendía, y le llamé de todo. Me enojé con él. Creí que se había vuelto loco, o mucho peor, que no nos quería... Me había hablado tanto del Padre...,de su amor, comprensión, grandeza..., que me costaba creer que permitiera que un hijo suyo sufriera de aquélla manera. Aquélla tarde me dí media vuelta y le dejé plantado sin mediar palabra. Recuerdo que esa noche, en mi alcoba, lloré por toda la eternidad.Mi mente se había bloqueado y mi corazón estaba destrozado, pero más que por lo que me había dicho, por haberle dejado de aquélla manera. Había sido una egoista. El tampoco lo estaría pasando muy bien. Intenté conciliar el sueño, pero imposible, mi mente estaba con él, y mis piés querían tomar tierra y echarse a correr. ¿Pero hacia dónde...?. ¿Dónde estaría él?. Pero mis pies lo sabían, siguieron corriendo hasta alcanzar la entrada del orificio de la gruta. La noche estaba cerrada, el silencio era sepulcral, y yo estaba allí en camisón y con el pelo al aire y descalza. Cualquiera que me hubiese sorprendido habría pensado que se trataba de una pobre demente. Jhasua apareció por el orificio, y al ver que era yo me ayudó a entrar. Noté húmedos sus ojos y yo me abracé a él sin mediar palabra. No era necesario. Le pedí que me explicara el por qué de aquélla decisión, quería comprenderle y apoyarle si era lo que necesitaba. Nos sentamos los dos apoyados en la pared, y sin dejar de abrazarme me fue explicando. La revelación de quíen era, de dónde venía y su compromiso con la Humanidad, le fue dada aquélla noche en el templo de la Esfinge. Eramos Hijos del SOL , y como tal, y para ser su vehículo, había venido Jhasua a esta dimensión de nuevo. El era consciente de que desde su nacimiento, el Padre, la energía del SOL, se fue acoplando en su ser, en su cuerpo, y esa misma energía, ese Amor, fue el que le movió para ir a Egipto. Era necesario que él tuviera consciencia de Sí Mismo. Su aceptación fue total e incondicional. Asumió su compromiso y se entregó a él. La energía del Padre que bullía en él como un volcán a punto de entrar en erupción, no era solo para él, para su disfrute, para su propia elevación espiritual. Era para entregarla a todos sus hermanos, a la humanidad entera.Y no sólo estaba él con ese compromiso, sino unos cuantos más en todo el planeta, que en el mismo instante, harían explosión, e inundarían al mundo de la Luz y del Amor del Padre. Yo le pregunté que cómo sería aquélla explosión, a lo que me contestó que en un momento determinado, el SOL se apagaría durante unos instantes y toda la energía del Padre que no estuviera en los cuerpos de sus Hijos, se introduciría en ellos. Sólo así la energía y la esencia del SOL puede llegar hasta sus hijos. Pero estos hijos ahora portadores del Padre SOL experimentarán dentro de sí la explosión de esa gran energía, y sus cuerpos se abrirán. Ello supone que el cuerpo físico se destruye, pero sin dolor, ya que inmediatamente se funde con la energía. Los Hijos del Sol pierden su soporte físico, pero vuelven a CASA. Yo entonces le pregunté que por qué él había optado por el camino más doloroso, ya que sabía perfectamente que iba a sufrir la muerte más atroz para un judío.: la muerte en cruz. Y un escalofrío me entró por los piés y se me quedó anidado en la garganta. Jhasua me abrazó con más fuerza y siguió hablando: “Os quiero, Camaleón, amo a mis hermanos, también le amo a él, a Luzbel, y yo no quiero volver a CASA sin vosotros. Yo haré explosión, con los demás hermanos, seré el instrumento del Amor del Padre, pero me quedaré aquí, compartiendo, sintiendo y amando a esta Humanidad. Me preguntas que por qué he elegido esta muerte y pasar por el dolor...la ignorancia del ser humano la ha creado, no el Amor, está ahí...y muchos de nuestros hermanos en un futuro muy próximo, por ser testigos del Amor del Padre, sufrirán esa horrible muerte en manos de sus propios hermanos, y yo quiero estar con ellos, y ser el primero en subir a esa cruz, y abrazar desde ella a tanto dolor, miedo, ignorancia, odio, quiero amarlos hasta el final, para que todos los hermanos que vengan detrás comprendan que el sufrimiento no es mas que el Amor incomprendido. El mundo es como un niño deforme, rebelde, bruto, un niño a quien todos repudian y alejan de su corazón, porque es incómodo, violento y nefasto. Y ese niño crece sin amor, y se va convirtiendo en un pequeño monstruo, con más furia y más odio. Yo quiero abrazar a ese niño, Camaleón, y decirle que le amo, que es un niño maravilloso y precioso a los ojos del AMOR. Y este niño vendrá a mí, porque está muy necesitado, pero descargará contra mí toda su rabia, violencia y rencor, y me hará daño, y destruirá con sus zarpazos mi cuerpo, pero no al Amor que le abrazará hasta el final, que le mirará con sus ojos al corazón, y que le devolverán la niñez perdida. Se sentirá amado, hermoso y llegará a ser el Niño-Dios que estaba destinado desde el Principio SER. Por ello quiero subir a esa Cruz, Camaleón, y el Padre no me lo ha pedido. Soy yo que conozco el corazón de Nuestro Padre, quien desea llevarlo a cabo. No lo olvides, nada de lo que acontezca cuando llegue el momento, lo ha elegido el hombre, sino yo.”. Cuando llorosa le pregunté si yo podría acompañarle en su decisión, él me sonrió, acarició mi rostro lleno de lágrimas y me respondió: “Si cuando llegue ese momento es tu Corazón el que quiere hacerlo, y no tus sentimientos, Si.” No comprendí muy bien el matiz final. Yo me quedé tranquila, pero algo en mi interior me puso en alerta. Por ello, cuando después de amanecer, me acompañó un buen tramo de vuelta a casa le volví a preguntar sobre lo que me había dicho, y él me volvió a responder: “Será como tú quieres, si tu Corazón ama a la humanidad tanto como para entregarte a ella, y no solo ame a un hombre, por mucho amor que me tengas”. Y entonces sí que me dejó hundida del todo, porque yo le amaba a él, al mundo...¡tendría que ocurrir un milagro para que yo amase al mundo como lo hacía él!. Pero al despedirme me dijo: “Tranquila, Camaleón, confía en tu Corazón”. Y aquélla fue una despedida para un largo tiempo. El volvió a viajar, y esta vez iba acompañado de varios hombres, entre los cuales estaba Jhoan, mi entrañable filósofo, como yo le llamaba. Le conocía, era del entorno familiar de Jhasua, y para él era una persona muy especial, y para mí también. Yo me quedé en casa de mi Padre, estudiando, experimentando con mis hierbas y pócimas, pero sobre todo trabajando conmigo misma y mano con mano con mi Corazón. Fuente: elmistico.com.ar http://www.elmistico.com.ar/novedades/entrevista_sobre_jashua.htm posts de huggho
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