En este post, quizá toda la historia no la publique por completo porque en realidad no sé el efecto e interés que pueda causar. No obstante no deja de ser un relato de vivencias personales que protagonicé en esos días.
Estamos en los 70 más precisamente (creo) en 1975. En esa época yo recién había cumplido los 18, había terminado 4º año Nacional, y en verdad no quería seguir estudiando más, por lo que mi viejo (sin oponerse a la decisión) me dijo simplemente que si no quería seguir concurriendo al colegio, en la casa “no quería vagos”, y qué tendría que buscar un laburo lo antes posible.
En realidad mucho no me jodía, porque desde pibe siempre estaba haciendo algo, y además me gustaba tener guita propia en el bolsillo a pesar que en casa afortunadamente no teníamos problemas económicos, puesto que papá tenía un buen trabajo.
Claro, era distinto a todas las horas que tienen que laburar los viejos ahora para juntar unas monedas y puedan llegar a fin de mes, porque recuerdo que el mío trabajaba de 8 a 12, después se tomaba el subte que lo dejaba a 2 cuadras de casa, venía al mediodía a morfar, y recién otra vez ingresaba a las 2 de la tarde hasta las 6. Es decir que laburaba 8 horas diarias y con eso alcanzaba para bancar a su familia.
Pero no pasaba solo con él, con los negocios sucedía lo mismo, abrían a las 7 u 8 de la mañana, cerraban a la una, y después abrían nuevamente a eso de las 2 hasta las 7 de la tarde. No estaban todo el día atendiendo como ahora. Que increíble no ?.
Bué, ya que tengo que laburar voy a emplear mi ingenio a ver como planteo la cosa.
Resulta que desde los 16, los fines de semana concurría a un boliche bailable que estaba en la calle Azcuénaga al 1.000 a metros de Marcelo T. de Alvear y me había hecho muy amigo del encargado, a punto tal, que muchas veces le faltaba el disc jockey y yo lo reemplazaba a cambio de no pagar lo que consumía.
Resulta que desde los 16, los fines de semana concurría a un boliche bailable que estaba en la calle Azcuénaga al 1.000 a metros de Marcelo T. de Alvear y me había hecho muy amigo del encargado, a punto tal, que muchas veces le faltaba el disc jockey y yo lo reemplazaba a cambio de no pagar lo que consumía.
Puerta actual donde estaba el local
Me parece que por ese lado puedo encontrar ”la clave” para hacer unos mangos.
El local abría todos los días y era solo para parejas. Los días de semana arrancaban a las 6 de la tarde, y cerraban a eso de las 11 de la noche, mientras que los fines de semana a partir de Viernes lo hacían desde las 6 de la tarde hasta las 2, y los Sábados hasta las 3 de la mañana.
El local abría todos los días y era solo para parejas. Los días de semana arrancaban a las 6 de la tarde, y cerraban a eso de las 11 de la noche, mientras que los fines de semana a partir de Viernes lo hacían desde las 6 de la tarde hasta las 2, y los Sábados hasta las 3 de la mañana.
Claro vos te preguntarás porque abrían a las 6 de la tarde durante toda la semana, y era algo que aprendí cuando un día les hice la misma pregunta.
-Sabés que pasa Horacio (me dijo un mozo), que cuando un tipo casado tiene un “fato” raro con alguna minita y se la quiere tumbar, primero busca la intimidad de algún lugar para hacerle el “ablande", vienen por una horita, se toman unos copetines, se bailan unos lentos de Roberto Carlos, el tipo la secuestra, y ahí se la lleva al telo por 2 horas - (me dijo).
-Sabés que pasa Horacio (me dijo un mozo), que cuando un tipo casado tiene un “fato” raro con alguna minita y se la quiere tumbar, primero busca la intimidad de algún lugar para hacerle el “ablande", vienen por una horita, se toman unos copetines, se bailan unos lentos de Roberto Carlos, el tipo la secuestra, y ahí se la lleva al telo por 2 horas - (me dijo).
Claro bien pensada no ?. En 3 horas el tipo se mandaba la jodita y regresaba a su casa a eso de las 9 de la noche como un caballero inglés, con la cena que le había preparada su mujer lista y esperando. Porque antes, las mujeres, casi muy pocas laburaban sabés ?. La mujer cuidando a los hijos en casa y haciendo las tareas domésticas.
El hombre, tempranito al laburo, y a traer la platita para bancar los gastos. Era así nomas viejo. Sigo. Un día de semana me mando para el boliche dispuesto a charlar con el encargado. - José María (así se llamaba él), le hago una propuesta, yo le vengo a pasar discos Viernes, Sábados y Domingo, le cobro unos pesos menos que el pasadiscos que tiene ahora (que siempre le pega el faltazo), y lo que consuma no me lo cobra - . Qué le parece José ?. – Dejame hasta mañana o pasado que lo voy a hablar con el dueño, y si el me dice que si no hay problemas pibe - respondió -.
Esto había sido un Martes creo, así que casi para el fin de semana quizá tenía la respuesta.
Iba a ir el Jueves, pero como andaba un poco resfriado, lo dejaría para el Viernes.
Ese Viernes a primera hora llego al boliche, y que pasó ?. BINGOOOOO !!, el pasadiscos le había avisado a José María que no podía ir ese día ni el Sábado, así que yo le había venido de “perilla”. Si querés empezar hoy mismo dale nomás que yo me hago responsable ante el dueño – dijo -. Y así nomás fue la cosa, ese Viernes comencé a pasar discos (porque antes, y al ser de vinilo, nosotros le decíamos discos viste), y fue mi primer noche de Disc Jockey oficial.
Inclusive, yo andaba dando vueltas con una pibita que también la dejaban entrar gratis. Ella me hacía compañía un par de horas, y cuando metía los lentos ponía un reproductor a cinta que tenían, y me daba el lujo de mandarme a la pista con ella.
Ahí, comenzando con la musiquita, ví y me dí cuenta de muchas cosas que antes como cliente no le había prestado atención. Porque un boliche solo para parejas me preguntaba ?. Claro, cuando van en pareja, y al no ser un boliche que tenga una barra (como ahora), nunca hay peleas.
Ahora es muy común que un tipo, o un grupo jodiendo en la barra te “escrache” a tu pendeja, y de ahí los quilombos. En este lugar la cosa era distinta. Cada parejita se sentaba en su mesa , apretaban a lo loco, nadie miraba lo que estaba haciendo el otro, y a vos tampoco te preocupa que minga estaban haciendo ellos. Cada uno estaba muy “metido” en lo suyo tejiendo su telaraña, y entonces en plena armonía, todo funciona de 10. Nadie se metía con nadie.
Es más, tampoco había portero ni Patos Vica como los llaman ahora que te cortan el acceso cuando se le cantan las bolas. Ahí cada uno sabía al lugar que iba, como tenía que ir vestido, y de la manera que se tenía que comportar.
Si alguno de los mozos veía que te estabas yendo de mambo, te llamaba aparte, y sin ningún tipo de agresión te pedía por favor salieses del local. Todo de buena manera y respetuosamente, porque generalmente el tipo no quería pasar vergüenza delante de su pareja y de los demás concurrentes, quizá había tomado una copa demás y por eso se había puesto pesado, pero era solo eso nada más.
Pero no solo en este lugar la cosa se manejaba así. Había (y creo que hoy también andan algunos por ahí) varios similares que ofrecían la misma propuesta. Sin ir más lejos a pocas cuadras de ahí, en la calle Anchorena, desde M.T de Alvear hasta Santa Fe (solo en una cuadra) encontrabas más de media docena. Pero bueno, eso quedará para la próxima si es que la hay.
Bien mis guerreros, hasta aquí la primera parte de mi experiencia que recién acaba de comenzar. Por los comentarios veré si les ha interesado la propuesta, y de ser así continuaré con la segunda entrega que falta mucho para terminarla. La música, los lugares, el levante, la ropa, los tragos, etc., etc. Saluttis a todos !!.
PD: Exceptuando la fotografía original de la entrada al local bailable, las otras publicadas solo grafican las distintas situaciones.
Editado Después de 2 Horas
Aunque veo que han entrado pocos hasta ahora, de todas maneras bien vale seguirlo la próxima semana por el interés que han tenido y los gratificantes comentarios que me han otorgado. Eso para mí no tiene precio. El Sábado que viene a las 14 Hs. (hora Argentina) meto el otro.