el problema de los embarazos indeseados no se soluciona sencillamente por medio de legalizar el aborto. El aborto no es sencillamente otra forma de un anticoncepcional. Es una operación delicada que se efectúa en el cuerpo humano, que requiere camas de hospital, cirujanos experimentados, un equipo de enfermeras, tratamiento médico, instrumentos y, por supuesto, dinero. El aborto resulta en la muerte del feto, y también puede dañar a la madre tanto física como mentalmente.
Métodos de abortos
La dilatación y raspado (D y R) es un procedimiento que se usa en los abortos tempranos, cuando el feto no tiene más de doce semanas. Se anestesia a la paciente y se le dilata la cerviz del útero con instrumentos de metal. Entonces el cirujano “raspa” el interior del útero con un raspador, un instrumento en forma de cucharón, hasta que sale el feto. Las posibles complicaciones de esta operación incluyen gran pérdida de sangre, infección y perforación del útero. La operación también puede producir disturbios menstruales, esterilidad y complicaciones en los embarazos futuros.
La succión o aspiración al vacío reemplaza cada vez más a la dilatación y raspado en los abortos tempranos. Primero se dilata la cerviz. El cirujano entonces introduce un tubo plástico. Este tubo está conectado con una bomba de vacío, la cual, al ser puesta en marcha, aspira el feto, la placenta y las membranas. Esta operación puede completarse con un raspado hecho con un pequeño raspador para asegurarse de que se ha removido todo tejido del feto y de la placenta. Las complicaciones del método de succión, aunque menos graves, son similares a las de la dilatación y raspado.
El método de la inyección se usa después de la doceava semana del embarazo. En Dinamarca y la Gran Bretaña se inyectan jabones (utus paste) medicinales. En otros países se usa una inyección parecida de una solución salina al 20 por ciento hasta la decimosexta/decimoséptima semana del embarazo.
Después de esta etapa del embarazo por lo general se emplea otro método de inyección. El cirujano introduce una larga aguja hueca a través del abdomen por debajo del ombligo o a través de la vagina y la cerviz dentro de la cavidad uterina y extrae algo del líquido amniótico que rodea el feto. A continuación inyecta lentamente una cantidad correspondiente de solución salina. En vez de sal algunos médicos usan glucosa o formalina. La solución mata al feto y ocasiona las contracciones del parto, por lo general dentro de las doce a cuarenta y ocho horas después de la inyección. El feto es expedido de la misma manera que en un nacimiento normal.
La posibilidad de complicaciones en esta forma de aborto es mayor que en los que se realizan en las etapas anteriores del embarazo. Puede quedar tejido de la placenta. Hay posibilidades de infección. Con frecuencia estas complicaciones van acompañadas de fiebre y hemorragia. En algunos casos, parte de la solución salina pasa a la corriente sanguínea de la mujer. Esto puede producir convulsiones y problemas con coágulos de sangre.
El efectuar un aborto por medio de una operación cesárea, histerotomía, es similar a la operación que se efectúa cuando una mujer no puede dar a luz a un niño plenamente desarrollado de la manera normal. La paciente es anestesiada, y después el cirujano hace una incisión a través del vientre inferior hasta el útero. Después se extrae el feto y la placenta del útero.
Este medio de llevar a cabo un aborto tiene mayores riesgos que la inyección de la solución salina. Además, la cicatriz en el útero quizás se abra en un parto normal posterior. Es por eso que muchos médicos piensan que los partos futuros deberían efectuarse por medio de una operación cesárea.
Otros riesgos y efectos perjudiciales
Prescindiendo de la etapa del embarazo, en cada operación de aborto existe la posibilidad de una pérdida fatal de sangre. Por esta razón aun los abortos “legales” muy tempranos se llevan a cabo en hospitales bien equipados. Allí siempre se determina por adelantado el grupo sanguíneo de la mujer, y se mantienen botellas de sangre listas para usarse en transfusiones de emergencia.
Después de un aborto una mujer puede quedar estéril. Una de las muchas causas posibles de esto es la inflamación postoperativa de la trompa de Falopio.
Un aborto también acarrea cierto grado de sufrimiento mental, el cual es un efecto muy grave. Una mujer embarazada sabe que ella es responsable por la continuidad de la vida de otra criatura humana. Es solo natural el que ella piense acerca del hijo que se está desarrollando. Por lo tanto, si se ve obligada a recurrir a alguien para matar al feto, esto coloca una pesada carga mental sobre ella, puesto que eso es contrario al amor maternal. Quizás trate de persuadirse a sí misma de que un feto de seis, doce o dieciséis semanas todavía no es un verdadero niño y que ella siempre puede tener otro bebé. Sin embargo ella sabe que existe la posibilidad de que nunca pueda volver a tener un hijo, y sabe definitivamente que será imposible tener al mismo hijo otra vez.
En relación con el aborto muchas mujeres experimentan ansiedad mental. La espera entre la inyección de sal y el consiguiente malparto es muy penosa para muchas mujeres. La mujer primero debe experimentar la muerte del feto y entonces tiene que tomar parte activa en el estrenuo proceso de dar a luz.
En un hospital de Suecia se estudiaron las reacciones de las mujeres que se sometieron al aborto mediante la solución salina. Algunas se expresaron de la siguiente manera: “Cuando inyectaron la solución salina, supe que no había modo de volverse atrás.” “Fui al lavatorio y llegó el malparto. Yo misma tuve que encargarme del feto.” “Sentí que algo salió de mí y cuando me quité la manta pude ver el feto.” “Fue terrible.” “Es mucho más doloroso que dar a luz un niño.”
Aun años después de haber tenido un aborto, la mujer todavía siente el impacto emocional. Escribe la instructora clínica Naomi Leiter: “En realidad ella nunca olvida el embarazo, el pánico, y el aborto. A menudo, se siente deprimida, a veces culpable.” Naomi Leiter también declara: “He visto a varias mujeres que quince años después de su aborto tenían sentimientos de pesar y remordimientos, porque ahora estaban en la menopausia y no tenían hijos.”—New York State Journal of Medicine.
Si para muchas mujeres es penoso, un aborto también es penoso para muchos cirujanos, enfermeras y otros miembros del personal médico. Algunos abortos ocurren en etapas muy avanzadas y los fetos están sanos y fuertes cuando salen. Ha habido casos de bebés abortados que han revivido por sí solos en las bolsas de desperdicios al lado de los incineradores de hospital. Especialmente el deshacerse de los fetos vivos produce conflictos de conciencia. Algunas enfermeras han renunciado para no sufrir un colapso total. En algunos casos se han sentido tentadas a dar a fetos grandes, vivos, una oportunidad de sobrevivir cuidándolos en privado
Diario de una criatura no nacida
5 DE OCTUBRE:
Hoy empezó mi vida. Mis padres no lo saben todavía, pero ya yo soy. Y voy a ser una muchacha. Tendré cabello rubio y ojos azul celeste. Casi todo ya está decidido, hasta que me gustarán las flores.
19 DE OCTUBRE:
Algunos dicen que todavía no soy una verdadera persona, que solamente mi madre existe. Pero yo soy una verdadera persona, de la misma manera que una miguita de pan todavía es verdaderamente pan. Mi madre existe. Y yo existo.
23 DE OCTUBRE:
Apenas está empezando a abrírseme la boca ahora. Fíjese, dentro de un año más o menos estaré riendo y luego hablando. Sé cual será mi primera palabra: MAMÁ.
25 DE OCTUBRE:
Hoy empezó a latirme el corazón de por sí. ¡Desde ahora latirá suavemente durante el resto de mi vida sin jamás detenerse para descansar! Y después de muchos años se cansará. Se detendrá, y entonces moriré.
2 DE NOVIEMBRE:
Estoy creciendo un poquito cada día. Ya han empezado a formárseme los brazos y las piernas. Pero tendré que esperar largo tiempo todavía antes de poder saltar con estas piernitas a los brazos de mamá, y antes que estos bracitos puedan recoger flores y abrazar a papá.
12 DE NOVIEMBRE:
Están empezando a formárseme deditos en las manos. ¡Es curioso ver lo pequeñitos que son! Con ellos podré acariciar los cabellos de mamá.
20 DE NOVIEMBRE:
No fue sino hasta hoy que el médico le dijo a mamá que yo estoy viviendo aquí debajo de su corazón. ¡Ay, qué feliz tiene que estar ella! ¿Estás feliz, mamá?
25 DE NOVIEMBRE:
De seguro mamá y papá están pensando en el nombre que me van a dar. Pero ellos ni siquiera saben que soy una muchachita. Quisiera que me llamaran Juanita. ¡Si vieran lo mucho que estoy creciendo!
10 DE DICIEMBRE:
Me está creciendo el cabello. Es liso y brilloso. ¿Cómo será el cabello de mamá?
13 DE DICIEMBRE:
Casi puedo ver. Está oscuro alrededor de mí. Cuando mamá me dé a luz, el mundo será soleado y estará lleno de flores. Pero lo que más quiero es ver a mamá. ¿Cómo eres, mamá?
24 DE DICIEMBRE:
Me pregunto si mamá podrá oír el suave latido de mi corazón. Algunos niñitos salen al mundo un poquito enfermos. Pero mi corazón es fuerte y saludable. Late con regularidad: tup-tup, tup-tup. ¡Tendrás una hijita saludable, mamá!
28 DE DICIEMBRE:
Hoy mi mamá me mató.
—Anónimo
fuente metodos del aborto: http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/metodos-sin.html (editado)
fuente Diario de una criatura no nacida: http://www.poesiaerestu.com/modules.php?name=News&file=article&sid=8093