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Einstein para tontos La teletransportacion

Info11/14/2008
Einstein para tontos LA TELEPORTACIÓN






Vamos a seguir con la serie Einstein para tontos, avanzando un poco más.

En los post anteriores






LA TELEPORTACIÓN







Es bien sabido que la nave espacial Enterprise (de la serie Viaje a las estrellas) cuenta con una cabina de teleportación que permite a sus pasajeros desintegrarse y materializarse en algún lugar distante. Indudablemente es un medio de transporte muy cómodo, pero ¿qué tan factible es de realizarse alguna vez?



Por desgracia, la teleportación se topa con una ley fundamental de la naturaleza: la conservación del número de las partículas que componen la materia. El cuerpo de un ser humano (o vulcano) contiene del orden de unos 10 000 cuatrillones de electrones, protones y neutrones, los que a su vez forman sus átomos. Estas partículas se pueden transformar unas en otras, pero su número total es inmutable.



Lo que se puede transmitir sobre grandes distancias es la radiación electromagnética: luz visible, ondas de radio, microondas, etc. Pero un protón sólo puede transformarse en otro tipo de partícula, de materia, no en radiación. Para, teleportar un cuerpo sólido sería necesario "desarmar" quintillones de átomos, dispararlos a algún lugar y volverlos a juntar. Los átomos tendrían que cruzar las paredes del Enterprise y todo lo demás que encuentren en su camino, por lo que se dispersarían irremediablemente por el espacio, sin posibilidad de reconstruir ni siquiera una oreja del señor Spock.



Otra posibilidad podría ser transportar la materia sin separar los átomos, por algún "atajo" en el espacio. En este caso se puede recurrir a la teoría de la relatividad general de Einstein, según la cual la gravitación se debe a una curvatura del espacio-tiempo: un cuerpo masivo, como el Sol, deforma ese espaciotiempo a su alrededor. Curiosamente, la teoría no excluye la posibilidad de que, en una situación extrema, el espacio-tiempo se curve a tal grado que se forme un túnel que desemboque en punto muy lejano del Universo. En ese caso, sería posible entrar al túnel y salir casi inmediatamente en otra parte, sin tener que desintegrarse. Quizás ése el método que utilizan en el Enterprise, pero la generación de un túnel así implica otros problemas que no parecen solubles.



Queda una última posibilidad para la teleportación, en una versión más modesta pero, eso sí, más factible. Se trataría de teleportar no materia sino información, utilizando ciertas peculiaridades de la mecánica cuántica, la física que rige los fenómenos del mundo atómico.



En los años treinta Albert Einstein y dos de sus colaboradores, Boris Podolsky y Nathan Rosen, propusieron una paradoja que pone en evidencia las aparentes contradicciones de la mecánica cuántica. La paradoja EPR (Einstein, Podolsky y Rosen) considera dos sistemas que interaccionan entre sí por un breve tiempo y luego se separan (por ejemplo, dos partículas atómicas emitidas por una misma fuente). La mecánica cuántica predice que debe existir cierta correlación estadística entre las propiedades de las dos partículas aun después de la separación, en el sentido de que la medición de una afecta a la otra. Pero esto es cierto independientemente de la distancia que separa a las partículas, como hicieron notar los tres científicos, por lo que la medición de las propiedades de una partícula afecta a la otra, incluso si ésta ya se transportó al planeta Marte. Esto parece absurdo, máxime si se toma en cuenta que la interacción instantánea no existe, pues una ley fundamental de la física moderna es que nada puede viajar más rápido que la luz.



Sin embargo, experimentos recientes parecen indicar que sí existen interacciones del tipo EPR en el mundo cuántico, aunque no sirven para transportar información a mayor velocidad que la luz. Es sólo después de hacer las mediciones sobre dos sistemas separados que se encuentra una correlación estadística, y no antes.



Algunos físicos han sugerido utilizar las correlaciones cuánticas para un sistema de comunicación más eficiente. El método consistiría en transportar por medios convencionales una parte de la información (por ejemplo, la mitad de los bytes necesarios para reconstruir una imagen o un texto) y el resto por interacción EPR. De esta forma se podría recuperar toda la información ahorrando canales de comunicación. El proceso no contradice el principio de la velocidad de la luz como límite, porque parte de la información tiene que viajar por algún medio convencional (ondas de radio, impulsos eléctricos, etc.) y es sólo después de recibirla que se puede reconstruir el material original. Quizás se pueda aplicar esa técnica en un futuro que no sea tan lejano como el de Viaje a las estrellas.





fuente
http://omega.ilce.edu.mx:3000/sites/ciencia/volumen3/ciencia3/160/htm/sec_8.htm









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