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¿Qué es un glaciar y cómo se forma?

Info11/24/2008
¿Qué es un glaciar y cómo se forma?





1. ¿Qué es un glaciar y cómo se forma?

Los glaciares son masas de hielo que, bajo la acción de la gravedad, se mueven desde la zona de acumulación a la zona de ablación (donde el hielo abandona el sistema por fusión, evaporación o por formación de icebergs) y que pueden transportar derrubios tanto en la superficie como en su interior. Se forman en regiones donde la precipitación anual de nieve supera la cantidad que se funde y evapora en el verano. Se asocian con más frecuencia a las zonas cercanas a los polos, pero pueden encontrarse en muchas áreas montañosas, incluso próximas al Ecuador, como en las montañas de África y Sudamérica.

La nieve acumulada año tras año se transforma gradualmente en hielo. Los cristales de nieve caídos el año anterior recristalizan dando granos redondeados que se denominan neviza. Con el tiempo, la neviza queda enterrada por la nieve caída posteriormente y se hace cada vez más densa, a la vez que los huecos ocupados por el aire disminuyen. En unos pocos años se forma hielo blanco. Esta transformación, en zonas con poca fusión superficial, como Groenlandia y la Antártida, puede llevar cientos de años. Cuando la acumulación de hielo es importante, los cristales continúan creciendo y el aire es expulsado casi por completo, obteniéndose así el hielo azul característico de los glaciares. Sin embargo no siempre es posible apreciar este color azul, porque a menudo el hielo se encuentra bajo una capa de nieve o de neviza.



Glaciar Perito Moreno. Parque Nacional de Los Glaciares (Argentina).
Frente del glaciar en el que se aprecia el color azul del hielo y dos "niveles sucios" (en el extremo inferior derecho del hielo) ricos en detritos. Los materiales finos, transportados por el glaciar y liberados por la fusión del hielo, son los causantes del aspecto lechoso del agua del lago.



En la actualidad, los glaciares cubren aproximadamente un 10% de la superficie de la Tierra y almacenan unos 33 millones de kilómetros cúbicos de agua dulce, contribuyendo a regular el nivel medio de los océanos. En las épocas glaciares baja el nivel del mar, mientras que en los periodos más cálidos los hielos continentales se funden, subiendo el nivel del mar en todo el mundo (cambios eustáticos). Por otro lado, ejercen una influencia local y global sobre el clima, controlando los cambios de presión y las direcciones en las que sopla el viento. Podrían ser considerados como sistemas abiertos, con entradas y salidas, que interaccionan con otros sistemas como atmósfera, océanos, ríos, relieve y paisaje.




Glaciares en el Ruwenzori (República del Congo).
En este macizo, también conocido como las Montañas de la Luna, se alcanzan altitudes ligeramente superiores a los 5.000 m, lo que hace posible la existencia de glaciares en sus cumbres, como éstos que descienden hacia el oeste desde el Monte Stanley, a pesar de encontrarse situado tan sólo a 22'N del Ecuador.



2. Tipos de glaciares

La clasificación más general se hace atendiendo a su tamaño y a la relación con la topografía que cubren y que los rodea. Se distinguen cuatro tipos principales:

Grandes casquetes: son grandes masas de hielo que cubren por completo el relieve sobre el que se asientan, excepto en las zonas marginales. Existen dos grandes casquetes, el de Groenlandia y el de la Antártida. Este último alcanza espesores de más de 4.000 m y almacena el 85% del agua dulce de la Tierra.

Pequeños casquetes: también cubren grandes áreas, aunque inferiores a 50.000 kilómetros cuadrados. Los más conocidos son los de Svalbard y los de Islandia.

Glaciares de valle: en este caso el hielo no cubre por completo la topografía, sino que está canalizado por ella. Se encuentran en zonas de montaña, ocupando el fondo de algunos valles, por los que el hielo descarga hasta alcanzar zonas más cálidas.

Glaciares de circo: son pequeñas masas de hielo que se localizan en las cabeceras de los valles de zonas montañosas y ocupan depresiones denominadas circos. (este tipo y el anterior se conocen conjuntamente como glaciares alpinos)
Existe otra clasificación basada en la temperatura interior del glaciar:

Glaciares templados: cuando la temperatura en la base está próxima al punto de fusión; pequeños aumentos de presión podrían provocar la fusión (el agua líquida ocupa un volumen menor que el hielo).

Glaciares fríos: la temperatura en todo el glaciar está muy por debajo del punto de fusión.

Los estudios científicos muestran que los glaciares responden rápidamente a los cambios climáticos, pudiendo ser utilizados como indicadores locales o globales.




Monte Rainier. Washington (Estados Unidos).
Casquete glaciar con una superficie aproximada de 93 kilómetros cuadrados. Se asienta sobre el cono de un volcán de 4.394 m de altura que tiene dos cráteres en su cumbre. Este casquete alimenta 25 glaciares que descienden por las laderas dando en planta una disposición radial.




Mapa del Monte Rainier




3. Dinámica y relieve glaciar

Los glaciares son agentes geomorfológicos muy importantes. El hielo se desplaza lentamente sobre el relieve, comportándose como un material plástico, erosionando en unas zonas y transportando y abandonando materiales (sedimentos) en otras.

El hielo se mueve por dos procesos diferentes:

Flujo interno: tiene lugar por deformación de la estructura de los cristales. En las partes superficiales el hielo es más frágil, produciéndose grietas que pueden ser muy peligrosas para los excursionistas. Pero en el interior el comportamiento es más plástico y los cristales de hielo se deslizan unos sobre otros.

Deslizamiento basal: La masa de hielo, en bloque, se desplaza sobre el fondo. En la base del glaciar puede existir una película de agua líquida que reduce el rozamiento facilitando el movimiento del hielo sobre el sustrato rocoso. Esto sucede con frecuencia en los glaciares templados.

La erosión glaciar comprende diferentes mecanismos: 1. arranque de fragmentos y 2. desgaste y abrasión. Los materiales, una vez incorporados al hielo, pueden ser transportados grandes distancias hasta que son abandonados en la zona de ablación. Si se encuentran en la superficie o en el interior del glaciar no experimentan grandes cambios durante el transporte. Pero los materiales que viajan en el contacto hielo-roca se van desgastando y redondeado, adquiriendo formas características, como los bloques "en plancha" (clastos con formas pentagonales, que tienen la superficie pulida y estriada). En esta zona, el desgaste tanto de los detritos en transporte como del sustrato sobre el que se deslizan produce gran cantidad de materiales finos (arcillas) que se denominan harina glaciar.

En la zona de ablación, cuando el hielo se funde, es donde los glaciares depositan la mayor parte de su carga. Estos materiales, en general con formas angulosas, tamaños variados y sin clasificar, se denominan till. En ocasiones el till se presenta dando formas de relieve características que se conocen con el nombre de morrena. Dependiendo de la posición que ocupen, se distinguen: morrenas laterales, centrales, de fondo y frontales.




Glaciar Drung Drung. Cordillera del Himalaya (India).
Glaciar de valle con morrenas laterales bien desarrolladas. No se alcanza a ver la zona de alimentación, que quedaría en la cabecera del valle. En la parte frontal se aprecian numerosas grietas transversales originadas por las tensiones provocadas en el hielo al desplazarse sobre las irregularidades del sustrato.



Bloque en plancha. Depósitos de Valdeprao (Cordillera Cantábrica, Asturias).
La morfología de este bloque indica un transporte subglaciar en un antiguo glaciar pleistoceno. El extremo más agudo estaría orientado hacia la zona de cabecera para oponer la mínima resistencia al desplazamiento del hielo, que se movería más rápidamente que el bloque, ya que éste estaría retrasado por el rozamiento con el sustrato. La superficie pulida y estriada se adquiere gradualmente con el desplazamiento del bloque sobre el sustrato; la mayoría de las estrías son subparalelas al eje largo.



4. Glaciaciones

Mediante el estudio de las rocas, se puede reconocer que hubo glaciaciones desde finales del Precámbrico, aunque parece que los periodos cálidos (interglaciares) han sido más importantes que los periodos fríos (glaciares).

Se cree que esta alternancia de periodos glaciares e interglaciares está provocada por cambios en la cantidad de radiación solar que alcanza la Tierra:

relacionados con factores astronómicos: variaciones en la excentricidad de la órbita terrestre, en la oblicuidad del eje de rotación o en la dirección de la oblicuidad de este eje (ciclos de Milankovitch).
relacionados con factores atmosféricos: variaciones en la proporción de los gases de efecto invernadero, provocadas o no por la actividad humana.
Además de estos cambios climáticos a escala global, existen otros que pueden afectar a una masa continental de forma individual: el desplazamiento de las placas litosféricas hace que las posiciones de los continentes cambien con el tiempo. Por ejemplo, la India, que en el Pérmico se encontraba próxima al Polo Sur, al moverse hacia el norte, alcanzó una posición ecuatorial en el Paleógeno.
También debe considerarse la relación entre el clima y la topografía a escala regional, ya que la forma del relieve puede determinar la formación y morfología de los glaciares. Así, la elevación tectónica de los Andes durante el Neógeno hizo que algunas montañas alcanzaran su altura actual a finales de este periodo, por lo que sólo fueron afectadas por las últimas glaciaciones del Pleistoceno, cuando las cumbres sobrepasaron el "nivel de glaciación" para esa zona.

El último máximo glaciar se calcula que tuvo lugar entre hace 22.000 y 10.000 años (estas edades pueden variar ligeramente, e incluso presentar un marcado diacronismo, de unos lugares a otros), aunque ya desde principios del Neógeno se sucedieron varios periodos glaciares e integlaciares. Recientemente, del s. XV al s. XIX, se produjo un enfriamiento que provocó un avance importante de los glaciares. Los efectos de este periodo, en el que las temperaturas en la superficie fueron de 0,6º a 1º C inferiores a las actuales y que se conoce como Pequeña Edad del Hielo, fueron observados directamente por muchos habitantes de Europa. Durante la PEH la actividad solar fue menor, conincidiendo con los mínimos de Dalton, Maunder y Sporer. Sin embargo, la correlación entre estos mínimos y la PEH aún resulta problemática.

Sobre la evolución de los glaciares, resulta difícil hacer predicciones futuras. Los cambios en los parámetros orbitales de la Tierra conducen a un enfriamiento gradual que alcanzará el máximo dentro de unos 100.000 años. Pero a esta tendencia natural se deben superponer los efectos antropogénicos. Así, en la actualidad se observa un retroceso de los frentes en la mayor parte de la Tierra, lo que indica un calentamiento para el planeta que, de seguir como hasta ahora, podría tener consecuencias catastróficas. La fusión completa de los casquetes de Groenlandia y de la Antártida provocaría un ascenso en el nivel del mar de unos 70 m y la desaparición de muchas ciudades costeras. Otro aspecto a tener en cuenta es la importancia de las corrientes proglaciares en el abastecimiento de algunas áreas, como por ejemplo los Andes tropicales. La fusión de los glaciares haría que estas corrientes dependieran únicamente de las precipitaciones anuales, con la consiguiente pérdida de volumen de agua y regulación de los caudales.
Pero cada glaciar da una respuesta particular a los cambios climáticos. Según algunos autores, aún con un calentamiento global generalizado, los glaciares de zonas próximas a los polos en medios áridos podrían avanzar debido a un aumento de las precipitaciones totales en un escenario más cálido. También algunos glaciares del Himalaya, situados en zonas de influencia del monzón, avanzarían al hacerse su balance de masas más positivo por aumento de las precipitaciones. De momento, lo que sabemos con seguridad es que nos encontramos en un periodo interglaciar en el que los glaciares aún no han llegado a retroceder tanto como lo hicieron en interglaciares anteriores.




Glaciares Onelli y Bolado (1990). Parque Nacional de Los Glaciares (Argentina).
Glaciar tributario y valle colgados. El retroceso generalizado experimentado por los glaciares en los últimos años hace que algunos tributarios queden desconectados del glaciar principal. En la lengua del Bolado, se puede observar el perfil transversal en U característico de los valles glaciares. La ausencia de vegetación en las laderas marca un nivel anterior alcanzado por el hielo del glaciar Onelli.



Glaciares Onelli y Bolado (2005).
Comparando con la situación de 1990:
-El frente del glaciar Bolado se encuentra a mayor altitud. Y su base está a más distancia de la superficie del Onelli.
-La superficie del Onelli ha descendido y la franja desprovista de vegetación es ahora más ancha.
-Las dos pequeñas lenguas en la ladera, que alimentan al Bolado por avalancha, están más desconectadas de la parte superior de esta lengua.
-La lengua del glaciar Agassiz, que anteriormente se unia a la del Onelli, ha retrocedido y se encuentra fuera de la fotografía.







Fotos:




Glaciar en retroceso. Andes centrales
Cerro Tolosa (5.400 m). Los frentes se sitúan más altos de lo que cabría esperar por la latitud a la que se encuentran, 33º S, debido a la continentalidad del clima de la zona.
El retroceso de este pequeño glaciar muestra la zona pulida por el hielo que aún no ha sido meteorizada (área pulida marginal).





Lengua glaciar del macizo del Kagmara, en las proximidades del Kagmarala (5.115 m), Himalaya. Nepal
Esta lengua glaciar no presenta morrenas laterales ni frontal, aunque sí se distinguen acumulaciones de derrubios en su superficie que forman dos morrenas centrales.





Glaciar Gigjökull, del casquete Eyjafjallajökull. Islandia
En Islandia existen varios casquetes glaciares que descargan el hielo por lenguas laterales.
En el frente de algunas lenguas se forman pequeños lagos proglaciares. Del lago nace un río que transporta los materiales abandonados por el hielo. Estos depósitos, por la proximidad al frente del glaciar, se denominan fluvioglaciares.




Morrena lateral. Glaciar Upsala (Argentina). Febrero, 1990
El retroceso del glaciar Upsala provoca una disminución en el espesor del hielo, a la vez que el frente del glaciar se retira hacia la zona de acumulación.
Cuando las morrenas laterales, formadas por materiales sin consolidar (denominados till), quedan al descubierto son fácilmente erosionadas. También pueden producirse deslizamientos. En este caso, entre el till aflora parte del sustrato.
La potencia de esta morrena lateral indica el nivel mínimo alcanzado por el hielo en épocas pasadas, aunque muy recientes.




Glaciar Upsala. Febrero, 2005
En los últimos años, este glaciar es el que ha experimentado uno de los retroceso más espectaculares del Campo de Hielo Patagónico Sur.
Como referencia, se ha señalado el afloramiento rocoso en la morrena lateral.




Glaciares de circo y glaciares de valle. Tierra del Fuego (Argentina)
En Tierra del Fuego, zona próxima a la Antártida, aún se encuentran algunos glaciares de circo y pequeños glaciares de valle, éstos con lenguas poco desarrolladas.
Se observan las zonas pulidas por el hielo, que han sido puestas al descubierto recientemente.




Brazo Rico, glaciar Perito Moreno. Argentina
El frente del glaciar Perito Moreno se encuentra en el Lago Argentino. En su extremo occidental, este lago presenta una red de canales excavados por la erosión glaciar. Uno de estos canales, el brazo Rico, puede quedar aislado del resto del lago al avanzar el frente del Perito Moreno.
El represamiento provoca un ascenso en el nivel del agua del brazo Rico (en la foto, tomada en febrero de 1990, se puede observar el nivel que llega a alcanzar el agua). Cuando la presión del brazo Rico es suficientemente grande, el hielo se resquebraja y acaba cayendo al lago produciéndose el conocido "rompimiento" del Perito Moreno.
Este fenómeno, que hace un tiempo tenía lugar, aproximadamente, cada cuatro años, se produjo el 12 de marzo de 2004. Sin embargo, el rompimiento anterior se había producido el 17 de febrero de 1988, transcurriendo 16 años entre los dos.





Frente del glaciar Perito Moreno. Argentina
Frente del glaciar Perito Moreno, en febrero de 1991, en el que se observa la zona donde el hielo cierra la salida del agua del brazo Rico, situado a la izquierda de la foto.





Hielo azul: iceberg y glaciar Bertran
El color del hielo glaciar se debe a que, al estar constituido prácticamente sólo por agua, refleja el color azul.
La capa de nieve y/o neviza que cubre los glaciares hace que en éstos no se aprecie el tono azul del hielo que está por debajo.




Glaciar Drung-drung, Himalaya (India)
Lengua de un glaciar de valle. La zona de alimentación se encontraría más atrás, fuera de la foto, aunque al fondo a la izquierda se puede observar como una lengua lateral alcanza el fondo del valle principal.
Una de las características de los glaciares del Himalaya es la gran cantidad de materiales que transportan como morrenas laterales, lo que hace que la masa de hielo no se encuentre en contacto con las paredes del valle.
Las grietas transversales en la lengua de hielo son el resultado de tensiones producidas al moverse sobre un sustrato con irregularidades.





Glaciares de circo. Martial, Ushuaia. Argentina. Febrero, 1990



Glaciares de circo. Martial, Ushuaia. Argentina. Marzo, 2005





Plateau Stanley, Macizo del Ruwenzori. África central
Glaciares entre los picos Alexandra y Moebius, Macizo del Ruwenzori.

El Ruwenzori, también conocido como las Montañas de la Luna, se encuentra muy próximo al Ecuador (entre 0º20´ y 0º25´N). Situado en una zona muy húmeda, sus cumbres están frecuentemente ocultas por nieblas persistentes. El Monte Stanley, donde se encuentran los picos más altos del macizo, con altitudes en torno a los 5.000 m, es una de las áreas glaciadas en la actualidad.




Valle glaciar en el paso Khunjerab (Pamir, China)
Valle glaciar con perfil transversal en U.
En la actualidad, la erosión fluvial está retocando la morfología de este valle, aunque lentamente.




Montes Kungur, Pamir (China)
Los Montes Kungur (7719 m), al fondo, muestran un conjunto de glaciares de valle, con una zona de alimentación común, en un entorno árido.
Los materiales que forman el abanico que se encuentra en primer plano proceden, probablemente, del desmantelamiento de las morrenas abandonadas por el hielo en retroceso.




Bloque gelivado. Depósito fluvioglaciar. Islandia
El agua que se encuentra dentro de las rocas, en las diaclasas y en otras superficies de discontinuidad, al bajar la temperatura, se congela. El hielo ocupa un volumen mayor que el agua líquida. Como la congelación avanza desde las partes más externas a las más internas del bloque, el aumento de volumen produce una presión sobre las paredes de la diaclasa, agrandándola. La repetición del proceso hace que el bloque acabe rompiendo.
En este depósito, denominado reg, los materiales más finos de la superficie han sido llevados por el viento (deflacción).




Conos de derrubios. Ushuaia (Argentina)
No existen procesos de ladera exclusivos del medio periglaciar, pero muchos tipos de denudación presentan una mayor intensidad en este medio.
Así, los conos de derrubios, que pueden encontrarse en diferentes medios, alcanzan un gran desarrollo en las laderas de zonas frías.





Conos de derrubios. Yunam, Himalaya (India)
En esta zona, con un clima seco y frío, las laderas producen gran cantidad de derrubios, por la acción de la helada, que se acumulan formando conos al pie de las mismas.
Las condiciones climáticas, la ausencia de suelo y la inestablidad de las laderas favorecen la ausencia de vegetación que contribuiría a su estabilización.




Roca aborregada
Cuando el hielo en movimiento se encuentra con un obstáculo, se pueden originar formas asimétricas que presentan un lado pulido (por el que el hielo ascendía) y otro mas irregular, hacia el frente, del que fueron arrancados fragmentos del sustrato.
Estas formas, denominadas rocas aborregadas, pueden tener dimensiones muy variadas. En el Lago Argentino (Patagonia argentina), se pueden encontrar formas de hasta algunos centenares de metros de longitud. En su superficie, se distinguen otras formas aborregadas a menor escala.




Roca pulida y estriada
El retroceso generalizado que están experimentando los glaciares en los últimos años deja al descubierto afloramientos rocosos que muestran la acción del paso del hielo sobre el sustrato.
En este afloramiento del Lago Argentino (Patagonia argentina), se puede observar el sustrato pulido y las estrias ligeramente inclinadas con respecto a la horizontal, resultado de la fricción producida por los materiales transportados en la zona de contacto hielo-roca.




Volcán Avachinsky, Península de Kamchatka. Rusia.
Debido a su altura,2751 m, este volcán, como otros muchos de la Penínsua de Kamchatka, contiene glaciares que muestran signos de rectrocesos recientes.
En la actualidad presenta fumarolas activas en diferentes puntos.




Volcán Avachinsky, Península de Kamchatka. Rusia
A 300 m de la cumbre, el suelo del volcán se encuentra permanentemente congelado. Sobre la superficie, debido a las bajas temperaturas, se forma hielo de origen periglaciar.





Volcán Koryaksky, Península de Kamchatka, Rusia
En las partes bajas del volcán, a unos 1.100 m s.n.m., la congelación del suelo en la superficie es estacional.
La acción de la helada y la pendiente de la ladera hacen que la parte más superficial del suelo se desplace lentamente por solifluxión. La vegetación retiene parcialmente el suelo, dando lóbulos escalonados o terracitas.




Volcán Mutnovsky, Península de Kamchatka. Rusia
Volcán compuesto con 2.323 m de altitud. Los glaciares se intercalan con numerosos campos de fumarolas y depósitos termales, dando lugar a una mezcla inusual de colores.
Es uno de los volcanes más espectaculares de la zona sur de la península y de acceso sencillo.




Región al N de Petroplavlovsk-Kamchatsky, Península de Kamchatka. Rusia
En zonas frías, los taludes de derrubios pueden presentar diferentes formas originadas por procesos periglaciares.
Inicialmente, la reptación de los derrubios da lugar a pequeñas crestas denominadas protalus, como las que se pueden ver en primer plano.
En un estadio posterior, se formarían glaciares rocosos, produciéndose un avance del permafrost sobre el suelo situado por delante de los protalus.




Costa occidental de la Isla de Olhon, Lago Baikal. Rusia
Con una edad de más de 25 millones de años, el lago Baikal es el más profundo del mundo (1.637 m) y contiene el 20% del agua dulce de la Tierra.
Alberga una gran divesidad de plantas y animales: más de 3.500 especies, de las que 2.600 son endémicas.




Costa oriental de la Isla de Olhon, lago Baikal. Rusia
El lago Baikal ocupa una gran fosa tectónica, limitada por fallas, una de las cuales coincide con el borde oriental de la isla de Olhon. Enfrente de la costa oriental de esta isla se encuentra la zona más profunda, 1.637 m.
En invierno, la capa más superficial del lago se congela permitiendo la circulación de vehículos, circunstancia que aprovechan los habitantes de las orillas para realizar transportes pesados.










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