Este post va dedicado a todos los hinchas de laferrere,de banfield a la familia sanches y a la memoria de garrafa
"No fue campeón del mundo. No jugó en la selección Argentina. Tampoco viajó a Europa. Solo desplegó su fútbol en el ascenso y en la Primera División de Argentina por unos años.
Un poeta con la pelota bajo su suela, jugador de una baldoza con alma de potrero, un genio, un idolo, un grande, a veces para lograr eso no hace falta ganar nada sino ser simplemente diferente del resto.
Gracias Garrafa, una persona y un jugador para no olvidar nunca", como dijo Alejandro Dolina, "Garrafa es un jugador de culto".
Jose Luis nacio el 26 de mayo de 1974 en la villa La Jabonera, de la localidad bonaerense de La Tablada. De pibe se probo en San Lorenzo y Ferro, pero dejo esos clubes porque tenia que viajar mucho. Termino la primaria y largo los libros como tantos chicos de la villa.
A los 13 fué a vivir a una casita en Laferrere, su papa, repartia garrafas y Jose Luis lo ayudaba a enderezar el futuro. El apodo que resuena desde el sur bonaerense nacio de ese laburo y no -como cree la gilada- porque era gordito. Un amigo del barrio lo convencio para ir a probarse a Laferrere, el club del barrio que rugia a siete cuadras de su casa. Arranco al trotecito porque su carrera era de resistencia.
Debuto en un clasico contra Almirante Brown.
En octubre del 96, Lafe fue al Sindicato de Empleados de Comercio en Ezeiza a jugar un partido para entrenamiento de Boca. El domingo siguiente Boca gano y Bilardo quiso jugar otra vez con el verde por cabala. Le ofrecieron entrenar con aquel equipo que tenia al Diego como diez.
Las motos eran una pasión para Garrafa y así lo demuestra la anécdota. Iba con su CBR 600 a más de 200 kilómetros por hora por la Autopista rumbo al entrenamiento, cuando les pasó por al lado, Carlos Bilardo, entrenador de Boca, y su ayudante, Nery Pumpido sintieron que la 4×4 en la que viajaban era una carreta. Sánchez, en aquel momento, llevaba un mes entrenando con la Primera de Boca. La invitación se la había hecho el propio Bilardo después de verlo en una práctica en su club Laferrere. Cuando el técnico llegó al predio del Sindicato de Empleados de Comercio en Ezeiza, se encontró con la CBR 600 estacionada. Fue el último día de José Luis en Boca.
Asi volvio a Lafe, se compro un Fiat 600.
En 1997 paso a El Porvenir.En el 99 se fue a Bella Vista de Uruguay, pero todos los domingos volvia a Buenos Aires para estar con su padre que sufria de cancer de pulmones. Tras jugar una docena de partidos en el club uruguayo volvio al pais en el 2000. Volvio al Porve pero no llego a un arreglo, mas tarde vendria el ofrecimiento de Banfield. Desde el 2000 la piso en El Taladro y los hinchas de los sabados empezaron a descubrir al talentoso atorrante. El 4 de septiembre de ese ano, un domingo despues de la muerte de su padre, Banfield le gano a Chicago 6 a 1. Garrafa hizo un gol y la mitad de los otros cinco, festejo dentro del arco mirando el cielo.
Esto es lo que diran las frias enciclopedias futboleras el dia de mañana, pero para nosotros, ese tal Jose Luis Sanchez fue mucho, pero mucho mas que un "volante de creacion". Garrafa fue y sera un simbolo.
Para los hinchas de Banfield, amantes del buen futbol, pelota al piso, abrir la cancha, pisada y caño (sino que lo diga La Mouriño) Garrafa fue un icono desde su llegada al club, en su debut frente a Chicago alla en el Nacional B.
Ese jugador amado por los propios y odiado por los rivales, pero ese que todos quieren tener en su equipo. A ese lo tuvimos nosotros, lo disfrutamos en verde y blanco.
Como olvidarse del Garrafa en andas festejando el ascenso? Y cuando debuto en Primera Division con gol incluido frente a Gimansia y Esgrima La Plata? Ese dia sentimos que TODOS cumpliamos un sueño, que Garrafa juegue en primera era cumplir los sueños de todos, Garrafa representaba a Banfield, humilde, trabajador, de barrio al que un dia le toca llegar a Primera.
Con eso estabamos satisfechos, pero no, luego llego el tiempo de las copas, del esquema tactido de Falcioni donde Garrafa no encastraba en el engranaje de la pelota parada, donde parecia que no iba a poder jugar la copa ni 2 minutos, pero si, llego el dia y Garrafa jugo la copa. De algo estamos seguros, si Garrafa no jugaba la Copa era como no haberla jugado. Al menos eso, jugarla 5 minutos, 10, un ratito, el sueño del pibe que todos tenemos y que se reflejaba en el. Y jugo, y llego como a tantas otras metas en su carrera.
El tipo gambeteo la miseria tirandoles paredes con la dignidad y la esperanza que baja desde las populares.
Hinchas rivales sienten un profundo odio por ese pelado, pero lo aplaudirian si lo vieran con la camiseta de ellos. Los habitantes del tablon se identifican con esos mañeros que como ellos salen a jugar por la vida cuerpeandola, enganchando como se pueda, aguantando y haciendo tiempo cuando le dan pelota, haciendo calesitas y pisandola para frenar el aluvion del rival, haciendo pases que son precisos regalos para sus compañeros. La popular espera la revancha de los picaros del campito que con caños, gambetas y taquitos pueden aun hacer explotar la parsimonia que domestico al futbol gerenciado.
Hace ya dos años, de su accidente y su muerte, fue en su ley, sobre una moto, Garrafa hizo su última pirueta, le salió mal. La pelota está triste, como todo el fútbol argentino.
Ya pasaron dos años y no hay forma de olvidarlo.
Tanta magia desplegada, tanta humildad, tanta alegria.
Un tipo mas que sencillo que con solo ser él adentro de la cancha era capaz de recibir cariño de su gente y repudio de sus adversarios.
No fue campeón del mundo. No jugó en la selección Argentina. Tampoco viajó a Europa. Solo desplegó su fútbol en el ascenso y en la Primera División de Argentina por unos años.
Un poeta con la pelota bajo su suela, jugador de una baldoza con alma de potrero, un genio, un idolo, un grande, a veces para lograr eso no hace falta ganar nada sino ser simplemente diferente del resto.
Gracias Garrafa, una persona y un jugador para no olvidar nunca, como dijo Alejandro Dolina, "Garrafa es un jugador de culto".
Alejandro Dolina. Escritor y compositor.El futbolista que admiraba
La muerte de José Luis me golpeó profundamente, me dolió. Fue un domingo muy triste de verdad para mí. Tanto mis hijos como yo lo admirábamos mucho a Garrafita, sentíamos cariño por él, por su forma de ser, jugar y sentir al fútbol. Lo conocí a través de la tarea periodística, pero a pesar de la mínima relación que tuvimos, lo quería. Era un chico especial, distinto del resto. Tomamos algunos cafés juntos y me regaló un par de camisetas. Se podría decir que José Luis era el jugador que mis hijos y yo habíamos elegido para querer. Nos caía muy simpático siendo como era: un futbolista extraordinario, postergado por la forma en que se maneja al fútbol. El no seguía las reglas. Juro que estoy desolado, como si le hubiera pasado a un familiar mío. Era el jugador por el que más afecto sentía, el que me generaba un cariño distinto. Como persona era despierto, muy inteligente, sin necesidad de que esa inteligencia tenga un título universitario. Y aparte se mantenía lejos del cassette habitual de los demás, era un pibe muy genuino. En este momento, siento una especie de sensación vulgar difícil de describir. Me pongo a pensar: "¿Por qué no le pasó a uno de los tantos ingratos que hay por ahí?". Pero bueno, son sólo sensaciones, cosas que uno siente. Lamentablemente, el destino es así, no sigue ninguna ética, no tiene normas. Sólo ocurre. A Garrafita lo adoraba. Este es un momento muy duro.
Ricardo Calabria. Lo dirigió en El Porvenir.
Un atorrante, pero bueno
A Garrafa lo apreciaba muchísimo. Lo saqué de Laferrere para llevarlo a El Porvenir. Ahí me di cuenta de que era un pibe difícil pero fácil para sacarle lo mejor. Una vez, sin que él supiera, lo filmé durante un partido. Después, lo senté para que mirara el video y le dije: "Con lo bien que jugás, mirá lo que hacés". Perdía una pelota en el área y era gol del rival, o podía descargar y seguía gambeteando, o le quitaba ritmo al equipo... Así, se fue puliendo como jugador y llegó a ser lo que fue. Personalmente, tuve la suerte de disfrutar de su afecto. En una cena de fin de año, en El Porve, todos lo cargaban porque vino a sentarse al lado mío. Era un pibe que necesitaba contención y también, la palabra justa. En esa época, yo tenía una ZX 11, una Kawasaki con 1.100 cm. de cilindrada, era pistera. Me la pidió prestada y no quise. Entonces, me dijo que era un tacaño. Ah, sí, "llevate la cupé Honda, la moto no te la doy, porque ni a mis hijos los dejo andar en moto", le respondí. Y es así. Mi hijo el más chico corre en motocross, pero no lo dejo andar por la calle. Esta es la tercera pérdida que sufro por esto: ya se murieron el Patito Sueiro, Alejandro Bernuncio y José Luis. Me hubiera gustado dirigir ahora. Garrafa hubiera estado conmigo y esto no hubiera pasado. Me duele, porque ni loco lo dejaba andar en moto. José era el atorrante bueno. Pero reitero lo que pienso de las motos: yo no dejo que anden ni mis hijos.
En estos momentos de tanto dolor, de no entender que pasó, no quiero dejar pasar por alto el agradecimiento a toda la gente de Banfield por el amor incondicional que SIEMPRE le dieron a Garrafa, les aseguro que era recíproco, él amaba a esa hinchada, gracias por los aplausos, por las banderas, por los mensajes de aliento, por el respeto ,por estar esperándolo siempre, y por no olvidarlo nunca ...
Simplemente por todo esto gracias, gracias por tanto amor, nunca lo vamos a olvidar. Flia Sánchez
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link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=VASNCnmxX_w
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=TtjZHuNpQUU

"No fue campeón del mundo. No jugó en la selección Argentina. Tampoco viajó a Europa. Solo desplegó su fútbol en el ascenso y en la Primera División de Argentina por unos años.
Un poeta con la pelota bajo su suela, jugador de una baldoza con alma de potrero, un genio, un idolo, un grande, a veces para lograr eso no hace falta ganar nada sino ser simplemente diferente del resto.
Gracias Garrafa, una persona y un jugador para no olvidar nunca", como dijo Alejandro Dolina, "Garrafa es un jugador de culto".

Jose Luis nacio el 26 de mayo de 1974 en la villa La Jabonera, de la localidad bonaerense de La Tablada. De pibe se probo en San Lorenzo y Ferro, pero dejo esos clubes porque tenia que viajar mucho. Termino la primaria y largo los libros como tantos chicos de la villa.
A los 13 fué a vivir a una casita en Laferrere, su papa, repartia garrafas y Jose Luis lo ayudaba a enderezar el futuro. El apodo que resuena desde el sur bonaerense nacio de ese laburo y no -como cree la gilada- porque era gordito. Un amigo del barrio lo convencio para ir a probarse a Laferrere, el club del barrio que rugia a siete cuadras de su casa. Arranco al trotecito porque su carrera era de resistencia.
Debuto en un clasico contra Almirante Brown.
En octubre del 96, Lafe fue al Sindicato de Empleados de Comercio en Ezeiza a jugar un partido para entrenamiento de Boca. El domingo siguiente Boca gano y Bilardo quiso jugar otra vez con el verde por cabala. Le ofrecieron entrenar con aquel equipo que tenia al Diego como diez.

Las motos eran una pasión para Garrafa y así lo demuestra la anécdota. Iba con su CBR 600 a más de 200 kilómetros por hora por la Autopista rumbo al entrenamiento, cuando les pasó por al lado, Carlos Bilardo, entrenador de Boca, y su ayudante, Nery Pumpido sintieron que la 4×4 en la que viajaban era una carreta. Sánchez, en aquel momento, llevaba un mes entrenando con la Primera de Boca. La invitación se la había hecho el propio Bilardo después de verlo en una práctica en su club Laferrere. Cuando el técnico llegó al predio del Sindicato de Empleados de Comercio en Ezeiza, se encontró con la CBR 600 estacionada. Fue el último día de José Luis en Boca.
Asi volvio a Lafe, se compro un Fiat 600.
En 1997 paso a El Porvenir.En el 99 se fue a Bella Vista de Uruguay, pero todos los domingos volvia a Buenos Aires para estar con su padre que sufria de cancer de pulmones. Tras jugar una docena de partidos en el club uruguayo volvio al pais en el 2000. Volvio al Porve pero no llego a un arreglo, mas tarde vendria el ofrecimiento de Banfield. Desde el 2000 la piso en El Taladro y los hinchas de los sabados empezaron a descubrir al talentoso atorrante. El 4 de septiembre de ese ano, un domingo despues de la muerte de su padre, Banfield le gano a Chicago 6 a 1. Garrafa hizo un gol y la mitad de los otros cinco, festejo dentro del arco mirando el cielo.
Esto es lo que diran las frias enciclopedias futboleras el dia de mañana, pero para nosotros, ese tal Jose Luis Sanchez fue mucho, pero mucho mas que un "volante de creacion". Garrafa fue y sera un simbolo.
Para los hinchas de Banfield, amantes del buen futbol, pelota al piso, abrir la cancha, pisada y caño (sino que lo diga La Mouriño) Garrafa fue un icono desde su llegada al club, en su debut frente a Chicago alla en el Nacional B.
Ese jugador amado por los propios y odiado por los rivales, pero ese que todos quieren tener en su equipo. A ese lo tuvimos nosotros, lo disfrutamos en verde y blanco.
Como olvidarse del Garrafa en andas festejando el ascenso? Y cuando debuto en Primera Division con gol incluido frente a Gimansia y Esgrima La Plata? Ese dia sentimos que TODOS cumpliamos un sueño, que Garrafa juegue en primera era cumplir los sueños de todos, Garrafa representaba a Banfield, humilde, trabajador, de barrio al que un dia le toca llegar a Primera.
Con eso estabamos satisfechos, pero no, luego llego el tiempo de las copas, del esquema tactido de Falcioni donde Garrafa no encastraba en el engranaje de la pelota parada, donde parecia que no iba a poder jugar la copa ni 2 minutos, pero si, llego el dia y Garrafa jugo la copa. De algo estamos seguros, si Garrafa no jugaba la Copa era como no haberla jugado. Al menos eso, jugarla 5 minutos, 10, un ratito, el sueño del pibe que todos tenemos y que se reflejaba en el. Y jugo, y llego como a tantas otras metas en su carrera.

El tipo gambeteo la miseria tirandoles paredes con la dignidad y la esperanza que baja desde las populares.
Hinchas rivales sienten un profundo odio por ese pelado, pero lo aplaudirian si lo vieran con la camiseta de ellos. Los habitantes del tablon se identifican con esos mañeros que como ellos salen a jugar por la vida cuerpeandola, enganchando como se pueda, aguantando y haciendo tiempo cuando le dan pelota, haciendo calesitas y pisandola para frenar el aluvion del rival, haciendo pases que son precisos regalos para sus compañeros. La popular espera la revancha de los picaros del campito que con caños, gambetas y taquitos pueden aun hacer explotar la parsimonia que domestico al futbol gerenciado.
Hace ya dos años, de su accidente y su muerte, fue en su ley, sobre una moto, Garrafa hizo su última pirueta, le salió mal. La pelota está triste, como todo el fútbol argentino.

Ya pasaron dos años y no hay forma de olvidarlo.
Tanta magia desplegada, tanta humildad, tanta alegria.
Un tipo mas que sencillo que con solo ser él adentro de la cancha era capaz de recibir cariño de su gente y repudio de sus adversarios.
No fue campeón del mundo. No jugó en la selección Argentina. Tampoco viajó a Europa. Solo desplegó su fútbol en el ascenso y en la Primera División de Argentina por unos años.
Un poeta con la pelota bajo su suela, jugador de una baldoza con alma de potrero, un genio, un idolo, un grande, a veces para lograr eso no hace falta ganar nada sino ser simplemente diferente del resto.
Gracias Garrafa, una persona y un jugador para no olvidar nunca, como dijo Alejandro Dolina, "Garrafa es un jugador de culto".
recordado con mucho cariño
Alejandro Dolina. Escritor y compositor.El futbolista que admiraba
La muerte de José Luis me golpeó profundamente, me dolió. Fue un domingo muy triste de verdad para mí. Tanto mis hijos como yo lo admirábamos mucho a Garrafita, sentíamos cariño por él, por su forma de ser, jugar y sentir al fútbol. Lo conocí a través de la tarea periodística, pero a pesar de la mínima relación que tuvimos, lo quería. Era un chico especial, distinto del resto. Tomamos algunos cafés juntos y me regaló un par de camisetas. Se podría decir que José Luis era el jugador que mis hijos y yo habíamos elegido para querer. Nos caía muy simpático siendo como era: un futbolista extraordinario, postergado por la forma en que se maneja al fútbol. El no seguía las reglas. Juro que estoy desolado, como si le hubiera pasado a un familiar mío. Era el jugador por el que más afecto sentía, el que me generaba un cariño distinto. Como persona era despierto, muy inteligente, sin necesidad de que esa inteligencia tenga un título universitario. Y aparte se mantenía lejos del cassette habitual de los demás, era un pibe muy genuino. En este momento, siento una especie de sensación vulgar difícil de describir. Me pongo a pensar: "¿Por qué no le pasó a uno de los tantos ingratos que hay por ahí?". Pero bueno, son sólo sensaciones, cosas que uno siente. Lamentablemente, el destino es así, no sigue ninguna ética, no tiene normas. Sólo ocurre. A Garrafita lo adoraba. Este es un momento muy duro.
Ricardo Calabria. Lo dirigió en El Porvenir.
Un atorrante, pero bueno
A Garrafa lo apreciaba muchísimo. Lo saqué de Laferrere para llevarlo a El Porvenir. Ahí me di cuenta de que era un pibe difícil pero fácil para sacarle lo mejor. Una vez, sin que él supiera, lo filmé durante un partido. Después, lo senté para que mirara el video y le dije: "Con lo bien que jugás, mirá lo que hacés". Perdía una pelota en el área y era gol del rival, o podía descargar y seguía gambeteando, o le quitaba ritmo al equipo... Así, se fue puliendo como jugador y llegó a ser lo que fue. Personalmente, tuve la suerte de disfrutar de su afecto. En una cena de fin de año, en El Porve, todos lo cargaban porque vino a sentarse al lado mío. Era un pibe que necesitaba contención y también, la palabra justa. En esa época, yo tenía una ZX 11, una Kawasaki con 1.100 cm. de cilindrada, era pistera. Me la pidió prestada y no quise. Entonces, me dijo que era un tacaño. Ah, sí, "llevate la cupé Honda, la moto no te la doy, porque ni a mis hijos los dejo andar en moto", le respondí. Y es así. Mi hijo el más chico corre en motocross, pero no lo dejo andar por la calle. Esta es la tercera pérdida que sufro por esto: ya se murieron el Patito Sueiro, Alejandro Bernuncio y José Luis. Me hubiera gustado dirigir ahora. Garrafa hubiera estado conmigo y esto no hubiera pasado. Me duele, porque ni loco lo dejaba andar en moto. José era el atorrante bueno. Pero reitero lo que pienso de las motos: yo no dejo que anden ni mis hijos.

Carta de la familia de Garrafa
a la gente de Banfield
a la gente de Banfield
En estos momentos de tanto dolor, de no entender que pasó, no quiero dejar pasar por alto el agradecimiento a toda la gente de Banfield por el amor incondicional que SIEMPRE le dieron a Garrafa, les aseguro que era recíproco, él amaba a esa hinchada, gracias por los aplausos, por las banderas, por los mensajes de aliento, por el respeto ,por estar esperándolo siempre, y por no olvidarlo nunca ...
Simplemente por todo esto gracias, gracias por tanto amor, nunca lo vamos a olvidar. Flia Sánchez
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