
Llegó el 14 de febrero, día de San Valentín, te llueven los mensajes con corazoncitos rojos,los peluches,

un regalo envuelto en un paquete cursi, bombones, un viaje a la cuidad del amor o seguro tenés una cena romántica esta noche.
Ehm ok no, esto es virgolandia, es el día en que todo el universo conspira para que te sientas más desgraciado que de costumbre.
Mensajes, únicamente spam o esos shouts suicidas que seguro hoy aumentan exponencialmente; peluches mmm, los ponys tal vez.
Bombones algo rico, alguno de mis posts de recetas y el viaje hasta la PC para taringuear
.
Y un regalo, podría ser una medallita


#VirgoSanValentinTaringa2017
Te propongo un plan alternativo!. La virgo cena, que consta de una pasta con una salsa sabrosa pero que tiene el ingrediente matapasiones número uno, el ajo. Acompañada con un elixir de amor (manaos no cuenta) y un postre tan fácil que hasta un taringuero lvl 5 lo puede hacer.
Para los fideos:
200 gr. harina
2 huevos
2 huevos
Para la salsa:
3 ramitas de albahaca
2 dientes de ajo
1/2 tz aceite de oliva
sal
pimienta
1 puñado de nuces
3 cdas. queso rallado
2 dientes de ajo
1/2 tz aceite de oliva
sal
pimienta
1 puñado de nuces
3 cdas. queso rallado
Preparación:
Poner en un recipiente la harina con los huevos, mezclar. Amasar un rato hasta formar un bollo, dejar descansar unos 15 minutos la masa, cortarla en porciones y estirar bien finita.
Enrollarla y cortar.
Pelar los ajos y picarlos o procesarlos con un poquito de aceite. Agregar las hojas de albahaca, las nueces y procesar hasta que se forme una pasta, agregar el aceite de a poco.
Salpimentar y agregar el queso rallado.
Cuece los fideos en bastante agua con un poco de sal, ya cocidos, colarlos. En un recipiente agregarle la salsa, mezclar y servir.
Decorar con albahaca y nueces si gustan.



Para el helado de bananas:
3 o 4 bananas
Cortar en rodajas no muy finas, llevar a congelar un par de horas. Luego las procesan y listo, servir con dulce de leche o lo que gusten.
Si te vas a morir solo, feo... y muerto, al menos que sea con la panza llena