Un Maestro graduado en el ‘34 que aún sigue creando Por Guillermo Quinteros El arquitecto Oscar Niemeyer cumple hoy nada menos que ciento un años. Después de graduarse en 1934 por la Escuela Nacional de Bellas Artes de su ciudad natal de Río de Janeiro, comenzó a trabajar con Lúcio Costa, una de las principales figuras de la vanguardia en Latinoamérica. Ambos acometieron las obras del Ministerio de Educación de Río (1936) junto al gran maestro del movimiento moderno, el arquitecto franco-suizo Le Corbusier, que dejaría una profunda huella en ambos. En la década de 1950 el presidente Kubitschek de Oliveira le nombró asesor de Nova Cap, organización encargada de fundar la nueva capital, Brasilia. Bajo su consejo se decidió convocar un concurso nacional para las trazas urbanísticas del proyecto que ganó Lúcio Costa. El propio Niemeyer es autor de varios edificios entre los que cabe reseñar el Supremo Tribunal Federal, el palacio de la Alvorada, la capilla presidencial y la famosa catedral metropolitana, de planta circular, que posee una imagen muy expresiva marcada por una serie de nervios de hormigón que ascienden hacia el centro. También es obra de Niemeyer el centro neurálgico de la ciudad de Brasilia, la plaza de los Tres Poderes, un amplio espacio urbano rodeado por los edificios del Parlamento. Hace pocas semanas se presentó en Rosario el proyecto del arquitecto Niemeyer “Puerto de la Música”. La futura obra que mirará al Paraná y estará emplazada en un terreno de casi sesenta mil metros cuadrados, paralelo a la avenida Belgrano, entre avenida Pellegrini y aproximadamente la calle Cerrito. La sala principal tendrá capacidad para dos mil quinientos espectadores divididos en plateas baja y alta. El escenario -que contará con foso para orquesta- tendrá un portón en su sector posterior que al levantarse permitirá que entre treinta y cuarenta mil personas puedan apreciar los espectáculos que allí se desarrollen, para lo cual se contempla la construcción de una gran plaza. Habrá también en el edificio principal una sala de ensayo, camarines y depósitos. Habrá un sector destinado a una escuela de música y salas auxiliares. El edificio principal contará con más de dieciocho mil metros cuadrados. En el extremo más cercano a avenida Pellegrini se levantará otro edificio que contará con una gran sala para exposiciones, con un bar y restaurante con vistas al Paraná y con una espectacular terraza. Un tercer edificio lo ocuparán los sanitarios para que utilicen quienes concurran a la explanada, áreas administrativas y de seguridad y las boleterías. Por otra parte, se contempla un sector de estacionamiento para mil vehículos. Como sugerencias plantea una amplia zona verde desde el parque Nacional a la Bandera hasta el futuro Puerto de la Música y un espigón de piedra en las proximidades de los clubes náuticos que están ubicados luego de la Estación Fluvial. Igualmente propicia un par de puentes para unir el parque Urquiza con el futuro emprendimiento. Se proyectó un video con un activo Oscar Niemeyer, ¡con casi ciento un años!, explicando la relación entre las curvas del futuro teatro, la altura y la acústica. La Universidad de Buenos Aires, con motivo de cumplirse en el 2001 su 180º aniversario y en el marco de Programa de Diálogo Intercultural, invitó a sus Doctores “Honoris Causa” a ejercer su doctorado trasmitiendo sus enseñanzas en algún tema relacionado con el espíritu de la institución. El registro de los doctorados se inicio en 1906 y sumaban a esa fecha 310 doctorados, de los cuales aún vivían aproximadamente 150. A cada uno se le envió una nota invitándolo a participar de la iniciativa, formulando tres preguntas a contestar por escrito. 1.- Desde su ámbito de actividad, ¿qué reflexión le sugieren los propósitos de este programa cuyo eje es la valoración de la vida y la existencia de todas las personas? 2.- En su opinión, ¿cuál sería el aporte que se podría hacer a fin de construir vínculos en la sociedad, más allá de las diferencias culturales? 3.- ¿Cuál es su propuesta para el futuro de la educación, en especial de la Universidad, en la transmisión de valores? Esto contestó Oscar Niemeyer, quien había recibido el doctorado en 1989 LA BELLEZA QUE PREVALECE Para mí, lo importante es sentir los problemas que existen, la vida, este mundo injusto que es necesario transformar. En este sentido, la propuesta que hice para la enseñanza de Arquitectura de la Universidad de Argelia, me parece relevante: incluir en la carrera una serie de conferencias paralelas (sobre Cosmogonía. Filosofía, Literatura, Política, Historia, Artes Plásticas, etc.) Es, en verdad, lo que siempre digo a los estudiantes: No basta con salir de la Universidad como un óptimo profesional, sino también consiente de las injusticias que existen en este extraño mundo, preparado para manifestarse contra ellas. La vida, les digo siempre, es más importante que la arquitectura. Esta idea, según mi parecer, debería formar parte de toda la enseñanza superior. Sería la base para una sociedad mejor, más humana y realista, y que considero que atiende las preocupaciones que el cuestionario enviado revela. Oscar Niemeyer, La Causa de los Doctores, pág.326, Eudeba 2001 ALGUNAS OBRAS: Iglesia de la Pampulha, Belo Horizonte. Palacio de Planalto. Edificio COPAN, Sao Paulo. Catedral de Brasilia. Congreso Nacional, Brasilia, D.F.. Cuartel del Partido Comunista Francés. LINKS: http://www.soloarquitectura.com/arquitectos/oscar_niemeyer.html http://www.niemeyer.org.br/ http://www.pritzkerprize.com/ http://sketchup.google.com/3dwarehouse/details?mid=b6debfb92b2859df41a991b3e3f28d09
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