Una cosa es que hombres y mujeres seamos diferentes. Somos diferentes. Muy diferentes. Otra cosa es que esas diferencias, fisiológicas, se trasladen a otros campos. Justicia, derechos, salarios… Que tengamos diferencias obvias, debidas a la reproducción, no debería salir de ese ámbito. Nunca. Para nada una diferencia fisiológica debiera constituirse en una diferencia ética.
Pero deberíamos reconocer tales distinciones fisiológicas y tenerlas en cuenta. Nos ayudarían a comprendernos.
Una de ellas es el baile. Mover las caderas o la pelvis como lo hace una mujer está vedado a la mayoría de los hombres. Sencillamente, nos es muy difícil o imposible. ¿Por qué?
Porque nuestros aparatos reproductores son diferentes y eso ha provocado cambios en cadena en otras partes del cuerpo. Eso es algo muy habitual. Que algo que sucede en un órgano tenga repercusiones en otros. Y el embarazo ha influido en la columna vertebral. Pero sólo de las mujeres. Sus vertebras lumbares tienen una forma ligeramente diferente, más acuñada, mientras que en la de los hombres es más cuadrada. Lo cual permite que esa región se curve más. Lordosis se llama esa situación de curvatura de la columna. ¿Y para qué? Porque así se puede desplazar el centro de gravedad hacia atrás para compensar los kilos extras acumulados. Y así el peso se reajusta, se realinea sobre rodillas, caderas y tobillos.
¿Tendrá el baile algo que ver con la elección de pareja? Porque el baile es una actividad muy antigua. Que puede haber tenido algo que ver con la demostración de la capacidad para curvar la columna, y por tanto para ser apta para quedar embarazada y poder seguir moviéndose con cierta agilidad.
O no, o lo mismo no tiene nada que ver. ¿Tú qué crees, tú que opinas?
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