En la era de las redes sociales como Facebook y Google+, de Google Inc., compañías que se dedican a catalogar las actividades de los usuarios habitualmente comparten, almacenan y publican detalles de las vidas de las personas. Esto representa un desafío para la gente que navega la economía de la información personal: cómo mantener algo privado en tiempos en los que es difícil predecir dónde irá a parar su información.
En 2009 en Canadá, Nathalie Blanchard perdió sus prestaciones de seguro de discapacidad por depresión cuando publicó en Facebook fotografías donde se le veía divirtiéndose en la playa y en una discoteca.
Luego de ver las fotos, su seguro, Manulife Financial, contrató a un investigador privado y le pidió a un doctor que reevaluara su diagnóstico, según el abogado de Blanchard.
La joven no se había dado cuenta de que sus fotos estaban abiertas al público, según su abogado, quien agregó que las personas depresivas usualmente tratan de ocultar su enfermedad a la familia y amigos. El caso se resolvió de manera extrajudicial. Una vocera de Manulife declinó referirse al caso y se limitó a decir que la empresa “no deniega ni cancela” prestaciones “basándose únicamente en información publicada en sitios web como Facebook” .
Perder el control de su actividad en línea es más que un problema tecnológico; es un punto de quiebre sociológico. Durante la mayor parte de la historia humana, la información personal se propagaba lentamente, de persona a persona.
Sin embargo ahora, Facebook permite revelar asuntos privados a audiencias más amplias, de manera intencional o no. Círculos que antes podían mantenerse separados -trabajo, familia, amistades, temas de sexualidad- se volvieron más difíciles de diferenciar. Una solución, borrarse de Facebook, se ha hecho más difícil porque llega a 1.000 millones de personas en todo el mundo.
Facebook defiende el principio de una identidad única para sus usuarios. Ha cerrado cuentas de personas que utilizan pseudónimos y múltiples páginas, incluso de disidentes y manifestantes en China y Egipto.
La empresa dice que su compromiso con los “nombres reales” hace que el sitio sea más seguro. También es consecuente con el servicio que vende a los anunciantes, que compran el acceso al verdadero “yo”.
Defensores de la privacidad como la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) dicen que Facebook ha cambiado las configuraciones de privacidad en su sitio para que por defecto más información de sus usuarios esté abierta al público y a los socios corporativos de la red social.
“Los usuarios a menudo no saben hasta qué punto su información es pública“, señala Chris Conley, abogado especialista en tecnología y derechos civiles de ACLU. “Y cuando información sensible es revelada, es casi imposible volverla a esconder”.
Facebook asegura que ha añadido más controles de privacidad porque eso ayuda a las personas a compartir. “Se trata de facilitar el proceso de compartir exactamente con quien uno quiere y evitar que sea una sorpresa cuando alguien ve algo”, dijo Chris Cox, subdirector de productos de la compañía en una entrevista en agosto de 2011, cuando el sitio web lanzó nuevos controles de privacidad.
De todos modos, los defensores de la privacidad aseguran que siguen habiendo lagunas de control, en que los amigos pueden revelar información sobre otros usuarios. Los miembros de Facebook, por ejemplo, no pueden eliminar fotos compartidas por otros. Todavía más preocupante, dicen, es el hecho de que muchas personas no saben cómo usar los controles de privacidad de la red social.
Los investigadores señalan que los mayores ajustes de privacidad pueden provocar lo que denominan una “ilusión de control” en los usuarios de las redes sociales. Tras una serie de experimentos realizados en 2010, Alessandro Acquisti, profesor asociado de la Universidad Carnegie Mellon, encontró que ofrecerles a las personas más opciones de privacidad generaba “cierto tipo de exceso de confianza que, paradójicamente, hacían que compartieran demasiado”, dijo.
Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, siempre ha insistido en que la capacidad de compartir información cambiará la manera en cómo construimos nuestras identidades. “Los días en que uno tenía una imagen distinta para los amigos del trabajo o compañeros y para sus conocidos muy probablemente acabarán pronto“, dijo en una entrevista para el libro , de David Kirkpatrick. Los usuarios de Facebook tienen “una sola identidad”, sostuvo.