No importa cómo, cuándo ni porqué se ha producido un estado de situación anormal. Por un lado un Gobierno que trata de imponer por la fuerza sus convicciones, lo que ha provocado la reacción de fuerzas corporativas que defienden sus intereses utilizando todos los recursos propios y ajenos disponibles. Unos y otros luchan sin cuartel y sin medir el daño, utilizando – ambos - recursos que en última instancia son un costo para el ciudadano común que mediante sus impuestos provee los fondos para que la Corte Suprema tenga que dirimir enfrentamientos que la gente no ha provocado y pagando a las corporaciones sobreprecios para solventar su lucha. Como ejemplo todos los servicios del grupo Clarín entre los más caros del mundo, las empresas alimenticias y supermercados, las líneas aéreas, los combustibles, las exóticas cargas bancarias al público. Todos cobran un sobreprecio por los gastos en que ambas partes en pugna incurren: el Gobierno y las corporaciones privadas para atacar y defenderse mutuamente. En medio–inerte e incapaz de modificar la situación - ha quedado la gente común que no tiene injerencia ni capacidad de accionar y es afectada severamente en sus ingresos y en su calidad de vida por la mala praxis del sector público y del sector corporativo privado que no repara en nada más que sus intereses. Todo ello sazonado con medios de difusión divididos y muy agresivos en sus mutuos y cruzados ataques que tratan de convencer que unos y otros son…ineficientes y corruptos, con lo cual la población recibe diariamente un bombardeo confuso de acusaciones cruzadas, muchas de ellas inventadas o tergiversadas por ambas partes. No hay inocentes en estos enfrentamientos, no hay grupos poderosos desinteresados de sus intereses, hay víctimas afectadas por la influencia de un medio ambiente condicionante que se ha tornado asfixiante para todos. No es necesario ser un investigador para relevar fácilmente que 70 empresas alimenticias producen el 50% de los alimentos y productos de consumo de uso diario y de exportación que naturalmente son formadores de precios tomando siempre como piso el precio de exportación. Tampoco puede escapar al más desinformado que las utilidades de los Bancos en Argentina son exóticas por lo elevadas y que no resisten comparaciones con lo obtenido en otros países, porque el Gobierno requiere financiaciones indirectas para estrilizar fondos y también porque los Bancos cargan toda clase de costos reales y ficticios a sus clientes privados, esquivando controles sin ningún prurito. Ninguna de estas empresas puede girar sus utilidades, tienen que hacer un permanente hedge (cobertura de cambio) para que no se diluyan y eso impacta directamente en los precios y en el tipo de cambio, que a su vez alimenta expectativas inflacionarias. Una situación compleja, manejada por un Gobierno que parece tomar constantemente medidas desvinculadas entre sí como si fuera un conjunto de adolescentes manejando los destinos de todo un conjunto de ciudadanos mayores. El pueblo en general ha quedado atrapado entre dos oligopolios, donde los grandes jugadores deciden todo por ellos. Uno, el privado bien entrenado y sumamente egoísta. Otro con poca experiencia apela a medidas de prueba y error, que todos sabemos es la forma más costosa de investigación y que pueden hacerlo porque no deben pagarlas de su bolsillo. Con dos clics en la web se pueden obtener las cifras de fuentes oficiales que respaldan todo cuanto se está exponiendo en estas pocas líneas, algo que suele ser un ejercicio habitual impuesto a los alumnos del primer año de todas las carreras de economía en casi todas las universidades, incluyendo las financiadas en su totalidad por el Gobierno. Cada día una noticia impacta. La de hace 24 horas fue una embajadora insultando a un primer ministro en forma pública en una competencia desigual con Chávez, hombre algo más poderoso que una embajadora novata. La de hoy un intento desaforado por expulsar del país a LAN una empresa chilena, rentable y eficiente para favorecer la ineficiencia del monopolio local. Mañana tendremos otra sorpresa y el día subsiguiente algo peor generado por cualquiera de las dos partes que no reparan en hacerse daño mutuamente, sin tener en cuenta la enorme magnitud de los daños colaterales que es la calidad degradada diariamente de la gente común. Leer que La Cámpora se prepara para tomar el control en 2014 de todo el tráfico aéreo publicado por un diario on line de mucha lectura, sin miramientos y sin pensar en el daño que hacen es pavoroso. Publicar sin comprobarlo y sin anestesia que "La "gran idea" es dejar el mismo para uso exclusivo de Aerolíneas y Austral y evitar así la competencia en esa terminal. El proyecto se conoce internamente como 'Plan Aeroparque' y está bajo estudio de Mariano Recalde". Las líneas pertenecen a una nota publicada el 17 octubre de 2012 (día simbólico si los hay) en Urgente24. El plan ya está en acción y será "una estatización de hecho", que concluiría en los primeros meses de 2014, con la gestión estatal de Aerolíneas Argentinas -La Cámpora. "Les faltaba el Aeroparque. Y lo van a tener gratis", aseguran. ¿Se imagina al Aeroparque Metropolitano gestionado por La Cámpora? No hace falta. Pronto lo verá con sus propios ojos. Dicen que la operación ya está terminada y que mientras Eduardo Eurnekian se sentaba en la mesa de diálogo convocada por Cristina Fernández en Río Gallegos, sus ejecutivos terminaban de discutir el plan de entrega de la estación de cabotaje más importante del país a los jefes de la La Cámpora que controlan Aerolíneas y Austral. Según publica 'La Nación', pudo confirmar de 3 fuentes que la estación aérea dejará de estar operada y administrada por la empresa Aeropuertos Argentina 2000, del grupo Eurnekian, y será una "estatización de hecho". En efecto, hace casi un año se conoció el proyecto 'Plan Aeroparque' que analizaba entonces la agrupación a como la "gran idea" para dejar la estación para uso exclusivo de Aerolíneas y Austral y evitar así la competencia en esa terminal (ver nota relacionada). Pero ahí no terminaría el plan. Establecería, además, la mudanza de todas las oficinas corporativas de la línea aérea estatizada a los terrenos que lindan con el Río de la Plata y con la pista de aterrizaje. En enero, dependerá del avance de la obra, la empresa aérea dejaría las localizaciones que tiene en el centro y los empleados empezarán a viajar al norte de la Ciudad. "La toma de Aeroparque", como llaman a la operación varios de los negociadores, incluyó la exigencia a Eurnekian de deponer los planes de mudanza que el empresario tenía para sus propias oficinas, consigna el matutino. Sucede que desde hace meses, en los terrenos de la zona Sur de la estación y muy cerca de la base militar donde embarcan los funcionarios, Eurnekian construye la sede corporativa de Aeropuertos Argentina 2000. Pero las urgencias, las exigencias y la billetera de la deficitaria compañía estatal lo obligaron a cambiar de opinión aun antes de que la obra esté terminada. En estos días, los ejecutivos militantes de Aerolíneas Argentinas firmaron un desembolso de $600 millones que se destinarán a AA2000 para que la empresa concesionaria de Aeroparque -en rigor, alguna de las constructoras del grupo- termine a velocidad de rayo el edificio. Según explicaron fuentes cercanas al Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (Orsna), AA2000 devolverá el crédito con servicios que prestará a Aerolíneas y a Austral en otras terminales. Así las cosas, y según los planes del presidente de la compañía, Mariano Recalde, para los primeros meses de 2014, el Aeropuerto Jorge Newbery estará operado, administrado y gestionado por su gente, y se convertirá en prácticamente exclusivo para los despegues y aterrizajes de Aerolíneas. El edificio, además, contará con auditorios y aulas para entrenar a empleados y, por qué no, a "cuadros políticos". Viejo anhelo de La Cámpora hecho realidad. Con esta medida, Recalde y sus gerentes aspiran a eliminar la competencia en el cabotaje o, en su caso, imponer su conveniencia a las otras empresas aéreas que vuelen dentro del país. Además, explotar comercialmente la ventaja competitiva que le da volar desde un punto más cercano al centro de la ciudad. "La medida implica un control total del sistema de cabotaje del país. Manejan el Orsna, la ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil) y le tienen prohibido a Randazzo (Florencio, el ministro del Interior y Transporte) siquiera opinar de un avión. Les faltaba el Aeroparque. Y lo van a tener gratis", dijo una fuente que transita a diario los pasillos de todas estas reparticiones. Recalde, que ha tenido un subsidio de alrededor de US$2 millones diarios desde que asumió, cree que la medida le generará algún tipo de ahorro ya que no pagará muchos costos que genera despegar, aterrizar o tener aviones en tierra en una terminal aérea.
Estamos viviendo una situación anormal y peligrosa
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