La brigada “Jipi”, un muro colectivo contra las llamas
Son 30 vecinos de La Granja que viven en armonía con la naturaleza. Ayudaron acombatir los incendios de la zona y trabajaron integrando distintos sectores de la comunidad.
“Los Jipis”. Son un grupo que hace muchos años eligió La Granja para vivir en armonía con el ambiente, y les preocupa mucho preservarlo (José Gabriel Hernández).
La Granja. Los graves incendios que afectaron esta semana a Córdoba desnudaron una crisis en la coordinación de los sistemas de combate del fuego, pero también dieron lugar a oportunidades para integrar a sectores sociales que no eran considerados y resultaron de gran importancia en estos casos. En el sector de La Granja, Ascochinga y La Pampa, los incendios desbordaron cualquier pronóstico.
Así, se pudo observar un redoblar de esfuerzo de los cuarteles de bomberos, cuadrillas de defensa civil e infraestructura de los municipios, que llegó a compensarse con el aporte de organizaciones no gubernamentales y esfuerzos particulares de los vecinos, en donde las instituciones no podían llegar.
En el caso de La Granja, un grupo de vecinos que se autodenomina “los Jipis” –porque así los conocen en la población–, conformaron una agrupación de más de 30 integrantes que desde el primer día pusieron a disposición de las autoridades su esfuerzo, medios y conocimientos para ayudar a combatir los distintos focos de incendios que se registraron en Ascochinga y Tres cascadas, el cerro La Cruz, Los Molles, Las Vertientes y villa Ani Mí.
“Hace muchos años elegimos este lugar para vivir en armonía con el ambiente, y nos preocupa mucho preservarlo. Con nuestras manos hacemos nuestras casas y cuidamos el agua, las plantas y los animales con la misma preocupación con que lo hacemos con nuestra familia; por eso nunca dudamos en prestar nuestro apoyo cuando algo de ello está peligro”, cuentan en diálogo con La Voz del Interior .
Descansan en una de las casas que funcionó como base operativa de las acciones que desarrollaron estos días. Cuentan con chicotes, machetes, rastrillos, palas, mangueras, mochilas, gorras, reservorios de agua que ya tienen de incendios anteriores, y otros elementos que fueron incorporando en otros siniestros, además de ayuda de otras personas que contribuyen con dinero, tarjetas telefónicas o donaciones para la compra de equipamiento. Reconocen y valoran el apoyo del municipio de La Granja, que durante estos días les prestó toda la colaboración que necesitaban.
“Los vecinos también acompañaron porque cuando sabían que llegábamos nos acercaban baldes de agua para que lleváramos en los autos y las camionetas o llenáramos las mochilas para subir a las montañas”, cuentan. También fueron determinantes en las guardias de ceniza en aquellos lugares donde no permanecían los bomberos ni gendarmes, ni empleados del municipio.
“Es importante que las autoridades comprendan que cuanto mayor desmonte permitan, habrá más sectores secos y se elevará el riesgo de incendios. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo en nuestra región, por eso sufrimos tanto”, expresan, mientras planean extender este modelo de brigadas de vecinos a las diferentes localidades que integran el corredor de las Sierras Chicas, y padecen el mismo problema.
En ese aprendizaje de enfrentar las amenazas de los incendios, “los Jipis” reconocen que es necesario mejorar la coordinación entre bomberos, municipios y organizaciones vecinales. “Esta experiencia nos enseñó que estamos frente a una oportunidad de custodiar la riqueza de nuestro ambiente; pero fundamentalmente relacionarnos con otros vecinos”, cuentan estos singulares personajes.
Son 30 vecinos de La Granja que viven en armonía con la naturaleza. Ayudaron acombatir los incendios de la zona y trabajaron integrando distintos sectores de la comunidad.
“Los Jipis”. Son un grupo que hace muchos años eligió La Granja para vivir en armonía con el ambiente, y les preocupa mucho preservarlo (José Gabriel Hernández).
La Granja. Los graves incendios que afectaron esta semana a Córdoba desnudaron una crisis en la coordinación de los sistemas de combate del fuego, pero también dieron lugar a oportunidades para integrar a sectores sociales que no eran considerados y resultaron de gran importancia en estos casos. En el sector de La Granja, Ascochinga y La Pampa, los incendios desbordaron cualquier pronóstico.
Así, se pudo observar un redoblar de esfuerzo de los cuarteles de bomberos, cuadrillas de defensa civil e infraestructura de los municipios, que llegó a compensarse con el aporte de organizaciones no gubernamentales y esfuerzos particulares de los vecinos, en donde las instituciones no podían llegar.
En el caso de La Granja, un grupo de vecinos que se autodenomina “los Jipis” –porque así los conocen en la población–, conformaron una agrupación de más de 30 integrantes que desde el primer día pusieron a disposición de las autoridades su esfuerzo, medios y conocimientos para ayudar a combatir los distintos focos de incendios que se registraron en Ascochinga y Tres cascadas, el cerro La Cruz, Los Molles, Las Vertientes y villa Ani Mí.
“Hace muchos años elegimos este lugar para vivir en armonía con el ambiente, y nos preocupa mucho preservarlo. Con nuestras manos hacemos nuestras casas y cuidamos el agua, las plantas y los animales con la misma preocupación con que lo hacemos con nuestra familia; por eso nunca dudamos en prestar nuestro apoyo cuando algo de ello está peligro”, cuentan en diálogo con La Voz del Interior .
Descansan en una de las casas que funcionó como base operativa de las acciones que desarrollaron estos días. Cuentan con chicotes, machetes, rastrillos, palas, mangueras, mochilas, gorras, reservorios de agua que ya tienen de incendios anteriores, y otros elementos que fueron incorporando en otros siniestros, además de ayuda de otras personas que contribuyen con dinero, tarjetas telefónicas o donaciones para la compra de equipamiento. Reconocen y valoran el apoyo del municipio de La Granja, que durante estos días les prestó toda la colaboración que necesitaban.
“Los vecinos también acompañaron porque cuando sabían que llegábamos nos acercaban baldes de agua para que lleváramos en los autos y las camionetas o llenáramos las mochilas para subir a las montañas”, cuentan. También fueron determinantes en las guardias de ceniza en aquellos lugares donde no permanecían los bomberos ni gendarmes, ni empleados del municipio.
“Es importante que las autoridades comprendan que cuanto mayor desmonte permitan, habrá más sectores secos y se elevará el riesgo de incendios. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo en nuestra región, por eso sufrimos tanto”, expresan, mientras planean extender este modelo de brigadas de vecinos a las diferentes localidades que integran el corredor de las Sierras Chicas, y padecen el mismo problema.
En ese aprendizaje de enfrentar las amenazas de los incendios, “los Jipis” reconocen que es necesario mejorar la coordinación entre bomberos, municipios y organizaciones vecinales. “Esta experiencia nos enseñó que estamos frente a una oportunidad de custodiar la riqueza de nuestro ambiente; pero fundamentalmente relacionarnos con otros vecinos”, cuentan estos singulares personajes.