Los vikingos tenían tres deidades principales: Odín, Thor y Freyr
Odín, jefe de todos los dioses, que gobierna en Asgard (residencia de los aesir), dios de la sabiduría, de la poesía, de la música, de los muertos en combate, es el más poderoso de los dioses vikingos. Su representación más habitual es la de un guerrero equipado para el combate, con una lanza (de nombre Gungnir) como arma. Odín también posee un corcel de batalla, llamado Sleipnir, el cual tiene ocho patas. Ayudantes de Odín y las portadoras de la victoria son las valkirias, quienes cabalgan con Odín en la batalla y recogen a los valerosos guerreros que cayeron con honor en combate y los llevan a Valhalla, el salón de los guerreros
Thor es el dios del trueno, el hijo de Odín. Si los caudillos y los guerreros honran a Odín, a Thor le adoran los campesinos y la gente llana, que depende del trueno y de las lluvias y de que los temporales se apiaden de sus cosechas. Thor es un dios impetuoso, de naturaleza violenta y raramente reflexivo. es representado por un martillo
Freyr es el dios de la fertilidad y de la naturaleza. Pese a ser el tercer dios en importancia de los vikingos, no es de la familia de los Aesir, sino de otra familia de dioses, los Vanir. Freyr y su hermana Freyja son gemelos y todas las cosas que crecen lo hacen gracias a ellos.