Orfeo M. Angelucci, hombre autodidacta y muy nervioso como él mismo se describía, que padece de "debilidad constitucional", y para quien su vida cambió a partir del día 23 de mayo de 1952, cuando se produjo el hecho que de alguna forma decidió su vocación futura por los ovnis."
... "Dice Angelucci que alrededor de las once de la noche, se había sentido mal, y en la parte superior del cuerpo había experimentado una especie de comezón, como antes de una tormenta. Trabajaba por la noche y cuando, alrededor de las doce y treinta del mediodía siguiente volvía a su casa en automóvil, vio un objeto oval, rojo, resplandeciente, que flotaba a poca altura sobre el horizonte y que sólo él parecía observar. En un tramo solitario del camino que se elevaba un poco sobre el terreno, circundante observó, a corta, distancia y cerca del suelo, en una posición más baja que la del camino, el objeto rojo y redondo que "palpitaba". De pronto, el objeto se elevó en un ángulo de treinta o cuarenta grados y con gran velocidad se alejó hacia el oeste. Pero antes de desaparecer se desprendieron de él dos esferas de fuego verdes, de las cuales salió una voz masculina", que hablaba en perfecto "inglés".
"Todavía podía recordar las palabras: "No tengas miedo, Orfeo. Somos amigos." La voz le explicó que las luces eran "instruments of transmissions", (es decir, una especie de órganos sensoriales y, por lo tanto, transmisión) y que él se hallaba en comunicación directa con "amigos de otro mundo". Luego la voz le recordó lo que había visto el 4 de agosto, de 1946 (Orfeo había sido testigo del avistamiento de un ovni en esas fechas, al que no dio mayor importancia). Como de pronto se sintiera sediento, la voz le dijo: "Bebe de la copa de cristal que ves sobre el guardabarros". Orfeo bebió y comprobó que se trataba de la "bebida más exquisita que jamás había saboreado". Se sintió refrescado y fortalecido. Las dos luces estaban separadas entre sí por una distancia de alrededor de tres pies. Repentinamente palidecieron y entre ellas apareció una luminosidad "tridimensional". Luego aparecieron la cabeza y los hombros de dos personas, un hombre y una mujer "being the ultimate of perfection". Tenían ojos grandes, luminosos y, a pesar de toda su perfección sobrenatural, le resultaron figuras extrañamente conocidas y familiares. Lo contemplaron a él y toda la escena. A Orfeo le pareció que se hallaba en relación telepática con ellos. Con la misma rapidez con que había aparecido la visión, desapareció, y las bolas ígneas volvieron a adquirir su resplandor de antes. Oyó las palabras "La senda se abrirá, Orfeo", y la voz continuó diciendo: "Nosotros vemos a cada habitante de la Tierra tal como es y no como lo ven los sentidos limitados de los hombres. Los habitantes de tu planeta han estado bajo observación durante siglos, pero sólo ahora están sometidos a una revisión y reconsideración. Cada progreso que hace vuestra sociedad está registrado por nosotros. Os conocemos como vosotros mismos no os conocéis. Cada individuo está clasificado, hombre, mujer y niños, en nuestras estadísticas vitales, con la ayuda de nuestros cristalinos discos registradores. Cada uno de vosotros es infinitamente más importante para nosotros que para los habitantes de la Tierra porque no conocéis el ver sencillamente tus hermanos mayores."
Luego la voz informó al autor que los ovnis eran dirigidos mediante gobierno remoto, por una nave madre. En realidad, los ocupantes de los ovnis no tenían necesidad de estos aparatos. En su condición de seres "etéreos" sólo los necesitaban para manifestarse materialmente a los hombres. Los ovnis alcanzaban aproximadamente la velocidad de la luz. La velocidad de la luz es la misma que la ley de la verdad (rápida como pensamiento). Los visitantes llegados del cielo eran inofensivos y estaban animados de las mejores intenciones. La ley cósmica impedía aterrizajes espectaculares. La tierra se halla actualmente amenazada por peligros mayores de los que nos imaginarnos.
Después de estas revelaciones, Angelucci se sintió aliviado y fortalecido. "Era -según dijo como si se me hubiera elevado durante un instante por encima de la mortalidad y como si esos seres fueran afines a mí."
Cuando las luces desaparecieron, Angelucci tuvo la impresión de que su mundo cotidiano había perdido realidad y se había convertido en un refugio de sombras...
Posteriormente, Angelucci tuvo otra "visión" el 23 de julio de 1953, y también le fueron revelados infinidad de detalle de la procedencia de "Ellos". A partir de esta última vivencia, Angelucci comenzó -fiel a su estilo su predicación. Se hizo un testimonio, no del Verbo, sino del ovni, y sufrió desde entonces las burlas y la incredulidad que corresponden al mártir. El 2 agosto del mismo año, por la noche, junto a otros ocho testigos, vio en el cielo un ovni común, que al cabo de un rato desapareció. Se fue entonces a aquel lugar solitario que ya conocía, pero no encontró allí ningún ovni aunque sí una figura que exclamó: "Salud, Orfeo..."
Era la figura de una de las visiones anteriores, que deseaba ser llamada "Neptuno". Era un hombre maravillosamente hermoso, alto, con ojos extraordinariamente bellos, grandes y expresivos. El contorno de la figura se hallaba en un continuo movimiento ondulatorio, como agua encrespada por el viento. Neptuno le dio otras informaciones Tierra, sobre los motivos de sus lamentables condiciones de vida, y sobre su próxima salvación. Luego desapareció.
A principios de septiembre de 1953, Angelucci cayó en un estado de sonambulismo que le duró alrededor de una semana. Cuando recobró su conciencia normal, recordaba todo lo que le había ocurrido en su absence: había estado en un pequeño "planetoide", en el cual, moraban Neptuno y su compañera Lyra, o mejor dicho, había estado en el cielo, como Angelucci podría representárselo, esto es, con muchas flores, balsámicos perfumes, colores, néctar y ambrosías, nobles seres etéreos y, casi ininterrumpidamente, música. Allí se enteró de que su amigo celeste no se llamaba "Neptuno" sino Orión y que "Neptuno" era su propio nombre, el de Angelucci, cuando todavía se encontraba en aquel mundo celestial. Lyra le mostró una atención particular, a la que él respondió, según su naturaleza terrestre, con sentimientos eróticos, que provocaron un gran horror en la sociedad celestial. Cuando, con algún esfuerzo, hubo superado esta reacción humana demasiado humana, se verificó una noche celeste una unión mística, análoga a la "coniunctio oppositorum" de la alquimia...
Carlos Gustavo Jung añade al relato lo siguiente:
"Sin el menor conocimiento de psicología, Angelucci tuvo la vivencia mística que se relaciona con la visión de los ovnis y la describió con todas las particularidades que pueden desearse. No necesitó agregar ningún comentario especial. La historia es tan ingenua y clara que el lector interesado en los problemas psicológicos puede comprobar, sin más ni más, como y en que medida confirma mis indicaciones sobre considerarlo un "documento" único sobre el nacimiento y la integración de la mitología de los ovnis.
Nota del Hansom: saquen uds. sus propias conclusiones...para mi, a este Orfeo se le habia subido el croto al molino.
Colección Paradigmas.
... "Dice Angelucci que alrededor de las once de la noche, se había sentido mal, y en la parte superior del cuerpo había experimentado una especie de comezón, como antes de una tormenta. Trabajaba por la noche y cuando, alrededor de las doce y treinta del mediodía siguiente volvía a su casa en automóvil, vio un objeto oval, rojo, resplandeciente, que flotaba a poca altura sobre el horizonte y que sólo él parecía observar. En un tramo solitario del camino que se elevaba un poco sobre el terreno, circundante observó, a corta, distancia y cerca del suelo, en una posición más baja que la del camino, el objeto rojo y redondo que "palpitaba". De pronto, el objeto se elevó en un ángulo de treinta o cuarenta grados y con gran velocidad se alejó hacia el oeste. Pero antes de desaparecer se desprendieron de él dos esferas de fuego verdes, de las cuales salió una voz masculina", que hablaba en perfecto "inglés".
"Todavía podía recordar las palabras: "No tengas miedo, Orfeo. Somos amigos." La voz le explicó que las luces eran "instruments of transmissions", (es decir, una especie de órganos sensoriales y, por lo tanto, transmisión) y que él se hallaba en comunicación directa con "amigos de otro mundo". Luego la voz le recordó lo que había visto el 4 de agosto, de 1946 (Orfeo había sido testigo del avistamiento de un ovni en esas fechas, al que no dio mayor importancia). Como de pronto se sintiera sediento, la voz le dijo: "Bebe de la copa de cristal que ves sobre el guardabarros". Orfeo bebió y comprobó que se trataba de la "bebida más exquisita que jamás había saboreado". Se sintió refrescado y fortalecido. Las dos luces estaban separadas entre sí por una distancia de alrededor de tres pies. Repentinamente palidecieron y entre ellas apareció una luminosidad "tridimensional". Luego aparecieron la cabeza y los hombros de dos personas, un hombre y una mujer "being the ultimate of perfection". Tenían ojos grandes, luminosos y, a pesar de toda su perfección sobrenatural, le resultaron figuras extrañamente conocidas y familiares. Lo contemplaron a él y toda la escena. A Orfeo le pareció que se hallaba en relación telepática con ellos. Con la misma rapidez con que había aparecido la visión, desapareció, y las bolas ígneas volvieron a adquirir su resplandor de antes. Oyó las palabras "La senda se abrirá, Orfeo", y la voz continuó diciendo: "Nosotros vemos a cada habitante de la Tierra tal como es y no como lo ven los sentidos limitados de los hombres. Los habitantes de tu planeta han estado bajo observación durante siglos, pero sólo ahora están sometidos a una revisión y reconsideración. Cada progreso que hace vuestra sociedad está registrado por nosotros. Os conocemos como vosotros mismos no os conocéis. Cada individuo está clasificado, hombre, mujer y niños, en nuestras estadísticas vitales, con la ayuda de nuestros cristalinos discos registradores. Cada uno de vosotros es infinitamente más importante para nosotros que para los habitantes de la Tierra porque no conocéis el ver sencillamente tus hermanos mayores."
Luego la voz informó al autor que los ovnis eran dirigidos mediante gobierno remoto, por una nave madre. En realidad, los ocupantes de los ovnis no tenían necesidad de estos aparatos. En su condición de seres "etéreos" sólo los necesitaban para manifestarse materialmente a los hombres. Los ovnis alcanzaban aproximadamente la velocidad de la luz. La velocidad de la luz es la misma que la ley de la verdad (rápida como pensamiento). Los visitantes llegados del cielo eran inofensivos y estaban animados de las mejores intenciones. La ley cósmica impedía aterrizajes espectaculares. La tierra se halla actualmente amenazada por peligros mayores de los que nos imaginarnos.
Después de estas revelaciones, Angelucci se sintió aliviado y fortalecido. "Era -según dijo como si se me hubiera elevado durante un instante por encima de la mortalidad y como si esos seres fueran afines a mí."
Cuando las luces desaparecieron, Angelucci tuvo la impresión de que su mundo cotidiano había perdido realidad y se había convertido en un refugio de sombras...
Posteriormente, Angelucci tuvo otra "visión" el 23 de julio de 1953, y también le fueron revelados infinidad de detalle de la procedencia de "Ellos". A partir de esta última vivencia, Angelucci comenzó -fiel a su estilo su predicación. Se hizo un testimonio, no del Verbo, sino del ovni, y sufrió desde entonces las burlas y la incredulidad que corresponden al mártir. El 2 agosto del mismo año, por la noche, junto a otros ocho testigos, vio en el cielo un ovni común, que al cabo de un rato desapareció. Se fue entonces a aquel lugar solitario que ya conocía, pero no encontró allí ningún ovni aunque sí una figura que exclamó: "Salud, Orfeo..."
Era la figura de una de las visiones anteriores, que deseaba ser llamada "Neptuno". Era un hombre maravillosamente hermoso, alto, con ojos extraordinariamente bellos, grandes y expresivos. El contorno de la figura se hallaba en un continuo movimiento ondulatorio, como agua encrespada por el viento. Neptuno le dio otras informaciones Tierra, sobre los motivos de sus lamentables condiciones de vida, y sobre su próxima salvación. Luego desapareció.
A principios de septiembre de 1953, Angelucci cayó en un estado de sonambulismo que le duró alrededor de una semana. Cuando recobró su conciencia normal, recordaba todo lo que le había ocurrido en su absence: había estado en un pequeño "planetoide", en el cual, moraban Neptuno y su compañera Lyra, o mejor dicho, había estado en el cielo, como Angelucci podría representárselo, esto es, con muchas flores, balsámicos perfumes, colores, néctar y ambrosías, nobles seres etéreos y, casi ininterrumpidamente, música. Allí se enteró de que su amigo celeste no se llamaba "Neptuno" sino Orión y que "Neptuno" era su propio nombre, el de Angelucci, cuando todavía se encontraba en aquel mundo celestial. Lyra le mostró una atención particular, a la que él respondió, según su naturaleza terrestre, con sentimientos eróticos, que provocaron un gran horror en la sociedad celestial. Cuando, con algún esfuerzo, hubo superado esta reacción humana demasiado humana, se verificó una noche celeste una unión mística, análoga a la "coniunctio oppositorum" de la alquimia...
Carlos Gustavo Jung añade al relato lo siguiente:
"Sin el menor conocimiento de psicología, Angelucci tuvo la vivencia mística que se relaciona con la visión de los ovnis y la describió con todas las particularidades que pueden desearse. No necesitó agregar ningún comentario especial. La historia es tan ingenua y clara que el lector interesado en los problemas psicológicos puede comprobar, sin más ni más, como y en que medida confirma mis indicaciones sobre considerarlo un "documento" único sobre el nacimiento y la integración de la mitología de los ovnis.
Nota del Hansom: saquen uds. sus propias conclusiones...para mi, a este Orfeo se le habia subido el croto al molino.
Colección Paradigmas.