No es baladí el aviso de no reutilización que encontramos en las etiquetas de las botellas de plástico de agua mineral o de otro tipo de bebidas, y lo mismo cabe decir de otros envases alimentarios. Aunque pudiera parecer algo inofensivo, someterlas a varios usos supone un importante riesgo para la salud.
Es más, incluso el primer uso de botellas de plástico fabricadas con PVC, BPA o bisfenol A u otras resinas o químicos inestables representa un cierto riesgo, pues estos materiales se disuelven en el agua en mayor o menor proporción, dependiendo de las condiciones ambientales y del tipo de plástico.
La razón de que su ingestión sea nociva es disruptores endocrinos, lo que significa que se trata de partículas que intervieren en nuestras hormonas, provocando un sinfín de problemas para la salud, de los que un buen número probablemente estén sin descubrir, señalan los expertos.
Altas temperaturas
El principal enemigo de estos materiales plásticos son la luz y las altas temperaturas, capaces de alterar y descomponer parte del plástico, con lo que se mezcla con el agua y acabamos bebiéndolo.
Esta degeneración del material es la que hace poco recomendable su reutilización. Cuanta menos vida útil tenga la botella, menos nocivo acabará siendo. Por lo tanto, siempre que podamos elijamos botellas de cristal o métodos de depuración del agua que nos evite el consumo cotidiano de agua u otras bebidas envasadas en materiales plásticos.
La ciencia no cesa de estudiar las consecuencias de su ingestión en cantidades ínfimas pero no por ello menos perjudiciales, con resultados inquietantes que disparan todas las alarmas y reclaman más investigación al respecto. Teniendo en cuenta lo que se ha descubierto (se ha asociado al cáncer, al alzheimer, a malformaciones en el feto, infertilidad, problemas metabólicos, autismo, sibilancias, etc.) y por lo que pueda averiguarse en el futuro, muchísimo mejor abstenerse.
Es más, incluso el primer uso de botellas de plástico fabricadas con PVC, BPA o bisfenol A u otras resinas o químicos inestables representa un cierto riesgo, pues estos materiales se disuelven en el agua en mayor o menor proporción, dependiendo de las condiciones ambientales y del tipo de plástico.
La razón de que su ingestión sea nociva es disruptores endocrinos, lo que significa que se trata de partículas que intervieren en nuestras hormonas, provocando un sinfín de problemas para la salud, de los que un buen número probablemente estén sin descubrir, señalan los expertos.
Altas temperaturas
El principal enemigo de estos materiales plásticos son la luz y las altas temperaturas, capaces de alterar y descomponer parte del plástico, con lo que se mezcla con el agua y acabamos bebiéndolo.
Esta degeneración del material es la que hace poco recomendable su reutilización. Cuanta menos vida útil tenga la botella, menos nocivo acabará siendo. Por lo tanto, siempre que podamos elijamos botellas de cristal o métodos de depuración del agua que nos evite el consumo cotidiano de agua u otras bebidas envasadas en materiales plásticos.
La ciencia no cesa de estudiar las consecuencias de su ingestión en cantidades ínfimas pero no por ello menos perjudiciales, con resultados inquietantes que disparan todas las alarmas y reclaman más investigación al respecto. Teniendo en cuenta lo que se ha descubierto (se ha asociado al cáncer, al alzheimer, a malformaciones en el feto, infertilidad, problemas metabólicos, autismo, sibilancias, etc.) y por lo que pueda averiguarse en el futuro, muchísimo mejor abstenerse.