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Un dirigente trotskista argentino, que se autodefine como revolucionario, tal vez podría permitirse tomar champagne. Incluso, podría hacerlo con un periodista para festejar un resultado electoral. Sin embargo, sus compañeros de ruta entienden que la situación se complica cuando ese periodista está querellado por haber sido parte de una campaña a favor de la dictadura.
Es que el candidato a presidente del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), Jorge Altamira, del PO, brindó con Dom Perignon con el conductor Chiche Gelblung al finalizar una entrevista por radio, y, según sus aliados del PTS, recibieron “cientos de ‘tweets’ y mails de compañeros, amigos y votantes del FIT criticando ese acto público de nuestro principal candidato”.
Luego del brindis entre Altamira y Gelblung, al finalizar su programa del lunes por Radio Mitre, la dirección del PTS le entregó a la del PO una carta en la que afirmaron:
Consideramos un importante error político la participación de Jorge Altamira no en un reportaje sino en una celebración con un personaje siniestro como Gelblung porque no tenemos nada que celebrar con un reconocido colaborador de la dictadura genocida”.
En su respuesta, publicada en el último número de Prensa Obrera, el dirigente del PO Marcelo Ramal lamentó que no le haya pedido explicaciones previas a Altamira antes de “abalanzarse sobre ‘la red’ para contribuir a la liquidación política del FIT, atacando a su cabeza”. Aunque el futuro político del FIT no parece correr peligro, las burbujas del Dom Perignon cayeron mal, además, porque una botella cosecha 1995, como la que se tomó Altamira, cuesta más que la actual jubilación mínima.
Un dirigente trotskista argentino, que se autodefine como revolucionario, tal vez podría permitirse tomar champagne. Incluso, podría hacerlo con un periodista para festejar un resultado electoral. Sin embargo, sus compañeros de ruta entienden que la situación se complica cuando ese periodista está querellado por haber sido parte de una campaña a favor de la dictadura.
Es que el candidato a presidente del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), Jorge Altamira, del PO, brindó con Dom Perignon con el conductor Chiche Gelblung al finalizar una entrevista por radio, y, según sus aliados del PTS, recibieron “cientos de ‘tweets’ y mails de compañeros, amigos y votantes del FIT criticando ese acto público de nuestro principal candidato”.
Luego del brindis entre Altamira y Gelblung, al finalizar su programa del lunes por Radio Mitre, la dirección del PTS le entregó a la del PO una carta en la que afirmaron:
Consideramos un importante error político la participación de Jorge Altamira no en un reportaje sino en una celebración con un personaje siniestro como Gelblung porque no tenemos nada que celebrar con un reconocido colaborador de la dictadura genocida”.
En su respuesta, publicada en el último número de Prensa Obrera, el dirigente del PO Marcelo Ramal lamentó que no le haya pedido explicaciones previas a Altamira antes de “abalanzarse sobre ‘la red’ para contribuir a la liquidación política del FIT, atacando a su cabeza”. Aunque el futuro político del FIT no parece correr peligro, las burbujas del Dom Perignon cayeron mal, además, porque una botella cosecha 1995, como la que se tomó Altamira, cuesta más que la actual jubilación mínima.