Hola amigos taringueros, como sabemos el Mate es una bebida popular de la republica Argentina, todos o casi todos los taringueros tomamos o hemos tomado algún mate en nuestra vida, pero.. Te pusiste a pensar como es proceso de elaboración ?
Entrá y segui leyendo..
ALGO DE HISTORIA DE LA YERBA MATE
La yerba mate (ilex paraguayensi - caá mata en guaraní) es una planta que crece sólo en el extremo nordeste argentino (Provincia de Misiones y Norte de la Provincia de Corrientes), sur de Paraguay y sudoeste de Brasil.
Cuando los primeros monjes jesuitas llegaron a la región, ya era un hábito entre los nativos el consumo de sus hojas en infusión.
Tan energizante resultaba el brebaje que los jesuitas decidieron cultivar este arbusto que, hasta entonces, crecía salvaje.
Pero, por más que se esmeraban en tratar y mejorar sus semillas para las plantaciones, menos podìan hacerlas crecer.
Tanto fue así que se hablaba de "una maldición" que lo impedìa. Hasta que un día (bendita contemplación) descubrieron que las plantas que seguían creciendo salvajemente lo hacían a lo largo de los cercos perimetrales de las reducciones, lugar en el que se posaban cotidianamente los pájaros.
Claro: los pájaros se alimentaban de los frutos de la yerba mate, su sistema digestivo asimilaba su carnosidad y se deshacía del "hueso" bien peladito. Así, libre de su tegumento, las semillas germinaban y se convertían en generosas plantas.
De ahí en adelante, sólo fue desarrollar su cultivo para mejorar el sabor de este producto de la tierra colorada tan tradicional y simbólico de nuestro territorio. Su popularidad y sus virtudes atraparon a los inmigrantes que fueron componiendo la región al punto de dedicarse de lleno a su producción.
LEYENDA
Según el credo y la nacionalidad de quien las narra, diferentes leyendas cuentan que es la luna, Jesucristo, o Santo Tomé quién creó la Yerba Mate, en agradecimiento a la hospitalidad de los hombres buenos, que siempre están representados por una familia de guaraníes. Sea quien fuere el artífice de tan bondadosa planta, todos coinciden en señalarla como una bendición del cielo y un símbolo de amistad. Esta es la versión guaraní más difundida sobre el origen de la Yerba Mate:
La Caá Yarí
Yasí, la luna, miraba con curiosidad las tierras que Tupá, el poderoso díos de los guaraníes, había recubierto con extensos y profundos bosques. Tanta belleza la llenaba de deseos de bajar a recorrerlos, descansar bajo su sombra, sentir el sonido del viento que jugaba con sus hojas. Tan imperiosa se volvió ésta necesidad, que una madrugada llamó a su amiga Araí, la nube rosada del crepúsculo, y la convenció para que bajaran juntas. Y así lo hicieron, bajo la apariencia de jóvenes y hermosas doncellas.
Durante todo un día pasearon por el bosque, y cuando el cansancio las comenzó a invadir, decidieron buscar reposo en una choza que habían visto. Hacia allí se dirigían cuando las sorprendió en el camino un yaguareté. Sin darles tiempo a abandonar su forma humana, el animal se abalanzó sobre ellas pero, antes de alcanzarlas, una flecha disparada desde la espesura del bosque lo hirió en el costado. El animal, enfurecido, se lanzó en busca de su nueva presa, un viejo indio quien disparó una segunda flecha que le atravesó corazón. Terminada la lucha, el indio, al notar la fatiga de las doncellas, les ofreció hospitalidad y así fue como Yasí y Araí fueron conducidas hasta su choza.
El hombre vivía junto a su mujer y su hija, Yarí, una muchacha dotada de una belleza excepcional. Los tres, fieles a los deseos de Tupá, se brindaron generosamente a sus huéspedes atendiéndolas con gran afecto y dándoles todo lo que su humildad les permitía.
Al día siguiente Yasí anunció que había llegado el momento de regresar. Sus amigas, las nubes, habían cubierto la noche, colocándose bien juntas para tapar el cielo y disimular su ausencia, pero ya no podía seguir de vacaciones por la tierra mientras otros trabajaban por ella.
Así las dos aventureras doncellas emprendieron el camino acompañadas del viejo. Este les confió el motivo de su vida aislada: al nacer Yarí, tan llena de virtudes, el temor de que en un futuro alguien o algo pudiera corromperla lo llevó a alejarse de la comunidad en que vivía para mantener intactos los dones con que Tupá había embellecido a su hija.
Cuando Araí y Yasí estuvieron solas, abandonaron su forma humana y subieron a ocupar su lugar en el cielo. Tan agradecidas se sentían por la hospitalidad del viejo indio y sus mujeres que decidieron premiarlos por tanta bondad y se pusieron a pensar en cuál sería el mejor regalo.
Así fue como una noche, mientras los tres aborígenes dormían profundamente, Yasí esparció frente a su choza semillas celestes; desde el cielo iluminó fuertemente donde las había sembrado mientras Araí empapaba la tierra con una dulce y suave lluvia.
Al llegar la mañana, ante la choza habían brotado unos árboles desconocidos hasta entonces, cubiertos de blancas flores y oscuras hojas. Al despertarse con semejante sorpresa, el viejo indio, su mujer y su hija quedaron maravillados, sin encontrar explicación a lo que sus ojos veían. Y entonces apareció Yasí, en forma de la doncella que ellos habían conocido, y les habló así:
- No tengáis ningún temor - les dijo -. Yo soy Yasí, la diosa que habita en la luna, y vengo a premiaros vuestra bondad. Esta nueva planta que veis es la yerba mate, y desde ahora para siempre constituirá para vosotros y para todos los hombres de esta región el símbolo de la amistad. Vuestra hija vivirá eternamente y jamás perderá ni la inocencia ni la bondad de su corazón y ella será la dueña de la yerba.
Luego de éstas palabras, Yasí regresó al cielo, no sin antes enseñarles cómo tostar la yerba, preparar y tomar el mate.
Pasó el tiempo, el matrimonio envejeció hasta que sus almas abandonaron sus cuerpos. Luego, cuando Yarí hubo cumplido sus deberes rituales, también desapareció de la tierra. Pero aún suele vérsela cada tanto por los yerbales: joven, hermosa y rubia, conservando aún la inocencia y el candor de su alma, se pasea entre esas plantas que fueran un regalo de la luna en agradecimiento a la hospitalidad de los hombres; en sus palabras: un símbolo de amistad.
PROCESO Y ELABORACION
CULTIVO:
La yerba mate es un cultivo que se ha desarrollado exclusivamente en la zona comprendida por el sur de Paraguay, de Brasil y la provincia de Misiones y el noreste de la provincia de Corrientes en la Argentina. Para los habitantes de la región es el equivalente al café en los Estados Unidos o al té en Inglaterra.
Luego de una cuidadosa selección, se siembran las semillas. Las pequeñas plantas crecen en viveros y seis meses después son trasladadas al campo. Las plantas de yerba mate comienzan a producir a los 5 años y llegan a plena producción a los 9 años.
COSECHA:
Tradicionalmente, la yerba mate se cosecha por recolección manual, lo que permite seleccionar las hojas maduras y requiere de mucha pericia para no dañar la planta. Esta tarea se denomina "tarefa". En la actualidad, algunos establecimientos yerbateros ya están implementando cosechadoras automatizadas.
ELABORACION:
Una vez cosechada, las hojas se trasladan al secadero, en donde comienzan los procesos de:
Zapecado: Las hojas de yerba son expuestas a la acción directa del fuego vivo durante unos segundos para detener los procesos enzimáticos, preservando así su característico color verde.
Secado: En primer término, las hojas pasan por un tubo por donde circula aire caliente con la finalidad de quitarles la mayor cantidad de humedad posible sin llegar a tostarlas. A este proceso se lo conoce como "presecado". Posteriormente las hojas son transferidas al secadero propiamente dicho y distribuidas sobre cintas móviles con circulación de aire caliente donde su contenido de humedad se reduce al 3%. Este proceso tiene una duración de tres o cuatro horas.
Canchado: Las hojas secas son sometidas a un triturado grueso para facilitar su transporte y estacionamiento.
Estacionamiento: La yerba secada y canchada llega a esta etapa con un color verde y un sabor particulares, pero aún no es apta para el consumo. Recién después de haber descansado aproximadamente 6 meses en depósitos o cámaras de maduración, la yerba adquiere el característico sabor, aroma y color de una yerba bien estacionada. Cuando se aproxima el punto óptimo de madurez, la yerba canchada es sometida a rigurosos controles de clasificación.
Molienda: Diferentes lotes de yerba estacionada son mezclados en distintas proporciones con el objeto de determinar y mantener constante las características de los productos terminados. Luego, los componentes de este blend son separados en hojas y tallos para seguir diferentes procesos de molienda y clasificación. De esta manera se obtienen las distintas fracciones de hoja: flor gruesa, flor fina y flor impalpable que junto con el tallo, quebrado y clasificado, se mezclarán en su debida proporción para obtener la "yerba mate molida" que todos conocemos.
Envasado: El envasado es de fundamental importancia, ya que, a más hermético, mejor conservadas las propiedades del producto. Tradicionalmente, se la comercializaba en bolsas de tela, de 1 y 5 kilos, después se popularizó el envase de papel, luego el de papel encerado y hoy, los nuevos desarrollos tecnológicos proveen envases que permiten la inalterabilidad de la yerba por mucho más tiempo.
Entrá y segui leyendo..
ALGO DE HISTORIA DE LA YERBA MATE
La yerba mate (ilex paraguayensi - caá mata en guaraní) es una planta que crece sólo en el extremo nordeste argentino (Provincia de Misiones y Norte de la Provincia de Corrientes), sur de Paraguay y sudoeste de Brasil.
Cuando los primeros monjes jesuitas llegaron a la región, ya era un hábito entre los nativos el consumo de sus hojas en infusión.
Tan energizante resultaba el brebaje que los jesuitas decidieron cultivar este arbusto que, hasta entonces, crecía salvaje.
Pero, por más que se esmeraban en tratar y mejorar sus semillas para las plantaciones, menos podìan hacerlas crecer.
Tanto fue así que se hablaba de "una maldición" que lo impedìa. Hasta que un día (bendita contemplación) descubrieron que las plantas que seguían creciendo salvajemente lo hacían a lo largo de los cercos perimetrales de las reducciones, lugar en el que se posaban cotidianamente los pájaros.
Claro: los pájaros se alimentaban de los frutos de la yerba mate, su sistema digestivo asimilaba su carnosidad y se deshacía del "hueso" bien peladito. Así, libre de su tegumento, las semillas germinaban y se convertían en generosas plantas.
De ahí en adelante, sólo fue desarrollar su cultivo para mejorar el sabor de este producto de la tierra colorada tan tradicional y simbólico de nuestro territorio. Su popularidad y sus virtudes atraparon a los inmigrantes que fueron componiendo la región al punto de dedicarse de lleno a su producción.
LEYENDA
Según el credo y la nacionalidad de quien las narra, diferentes leyendas cuentan que es la luna, Jesucristo, o Santo Tomé quién creó la Yerba Mate, en agradecimiento a la hospitalidad de los hombres buenos, que siempre están representados por una familia de guaraníes. Sea quien fuere el artífice de tan bondadosa planta, todos coinciden en señalarla como una bendición del cielo y un símbolo de amistad. Esta es la versión guaraní más difundida sobre el origen de la Yerba Mate:
La Caá Yarí
Yasí, la luna, miraba con curiosidad las tierras que Tupá, el poderoso díos de los guaraníes, había recubierto con extensos y profundos bosques. Tanta belleza la llenaba de deseos de bajar a recorrerlos, descansar bajo su sombra, sentir el sonido del viento que jugaba con sus hojas. Tan imperiosa se volvió ésta necesidad, que una madrugada llamó a su amiga Araí, la nube rosada del crepúsculo, y la convenció para que bajaran juntas. Y así lo hicieron, bajo la apariencia de jóvenes y hermosas doncellas.
Durante todo un día pasearon por el bosque, y cuando el cansancio las comenzó a invadir, decidieron buscar reposo en una choza que habían visto. Hacia allí se dirigían cuando las sorprendió en el camino un yaguareté. Sin darles tiempo a abandonar su forma humana, el animal se abalanzó sobre ellas pero, antes de alcanzarlas, una flecha disparada desde la espesura del bosque lo hirió en el costado. El animal, enfurecido, se lanzó en busca de su nueva presa, un viejo indio quien disparó una segunda flecha que le atravesó corazón. Terminada la lucha, el indio, al notar la fatiga de las doncellas, les ofreció hospitalidad y así fue como Yasí y Araí fueron conducidas hasta su choza.
El hombre vivía junto a su mujer y su hija, Yarí, una muchacha dotada de una belleza excepcional. Los tres, fieles a los deseos de Tupá, se brindaron generosamente a sus huéspedes atendiéndolas con gran afecto y dándoles todo lo que su humildad les permitía.
Al día siguiente Yasí anunció que había llegado el momento de regresar. Sus amigas, las nubes, habían cubierto la noche, colocándose bien juntas para tapar el cielo y disimular su ausencia, pero ya no podía seguir de vacaciones por la tierra mientras otros trabajaban por ella.
Así las dos aventureras doncellas emprendieron el camino acompañadas del viejo. Este les confió el motivo de su vida aislada: al nacer Yarí, tan llena de virtudes, el temor de que en un futuro alguien o algo pudiera corromperla lo llevó a alejarse de la comunidad en que vivía para mantener intactos los dones con que Tupá había embellecido a su hija.
Cuando Araí y Yasí estuvieron solas, abandonaron su forma humana y subieron a ocupar su lugar en el cielo. Tan agradecidas se sentían por la hospitalidad del viejo indio y sus mujeres que decidieron premiarlos por tanta bondad y se pusieron a pensar en cuál sería el mejor regalo.
Así fue como una noche, mientras los tres aborígenes dormían profundamente, Yasí esparció frente a su choza semillas celestes; desde el cielo iluminó fuertemente donde las había sembrado mientras Araí empapaba la tierra con una dulce y suave lluvia.
Al llegar la mañana, ante la choza habían brotado unos árboles desconocidos hasta entonces, cubiertos de blancas flores y oscuras hojas. Al despertarse con semejante sorpresa, el viejo indio, su mujer y su hija quedaron maravillados, sin encontrar explicación a lo que sus ojos veían. Y entonces apareció Yasí, en forma de la doncella que ellos habían conocido, y les habló así:
- No tengáis ningún temor - les dijo -. Yo soy Yasí, la diosa que habita en la luna, y vengo a premiaros vuestra bondad. Esta nueva planta que veis es la yerba mate, y desde ahora para siempre constituirá para vosotros y para todos los hombres de esta región el símbolo de la amistad. Vuestra hija vivirá eternamente y jamás perderá ni la inocencia ni la bondad de su corazón y ella será la dueña de la yerba.
Luego de éstas palabras, Yasí regresó al cielo, no sin antes enseñarles cómo tostar la yerba, preparar y tomar el mate.
Pasó el tiempo, el matrimonio envejeció hasta que sus almas abandonaron sus cuerpos. Luego, cuando Yarí hubo cumplido sus deberes rituales, también desapareció de la tierra. Pero aún suele vérsela cada tanto por los yerbales: joven, hermosa y rubia, conservando aún la inocencia y el candor de su alma, se pasea entre esas plantas que fueran un regalo de la luna en agradecimiento a la hospitalidad de los hombres; en sus palabras: un símbolo de amistad.
PROCESO Y ELABORACION
CULTIVO:
La yerba mate es un cultivo que se ha desarrollado exclusivamente en la zona comprendida por el sur de Paraguay, de Brasil y la provincia de Misiones y el noreste de la provincia de Corrientes en la Argentina. Para los habitantes de la región es el equivalente al café en los Estados Unidos o al té en Inglaterra.
Luego de una cuidadosa selección, se siembran las semillas. Las pequeñas plantas crecen en viveros y seis meses después son trasladadas al campo. Las plantas de yerba mate comienzan a producir a los 5 años y llegan a plena producción a los 9 años.
COSECHA:
Tradicionalmente, la yerba mate se cosecha por recolección manual, lo que permite seleccionar las hojas maduras y requiere de mucha pericia para no dañar la planta. Esta tarea se denomina "tarefa". En la actualidad, algunos establecimientos yerbateros ya están implementando cosechadoras automatizadas.
ELABORACION:
Una vez cosechada, las hojas se trasladan al secadero, en donde comienzan los procesos de:
Zapecado: Las hojas de yerba son expuestas a la acción directa del fuego vivo durante unos segundos para detener los procesos enzimáticos, preservando así su característico color verde.
Secado: En primer término, las hojas pasan por un tubo por donde circula aire caliente con la finalidad de quitarles la mayor cantidad de humedad posible sin llegar a tostarlas. A este proceso se lo conoce como "presecado". Posteriormente las hojas son transferidas al secadero propiamente dicho y distribuidas sobre cintas móviles con circulación de aire caliente donde su contenido de humedad se reduce al 3%. Este proceso tiene una duración de tres o cuatro horas.
Canchado: Las hojas secas son sometidas a un triturado grueso para facilitar su transporte y estacionamiento.
Estacionamiento: La yerba secada y canchada llega a esta etapa con un color verde y un sabor particulares, pero aún no es apta para el consumo. Recién después de haber descansado aproximadamente 6 meses en depósitos o cámaras de maduración, la yerba adquiere el característico sabor, aroma y color de una yerba bien estacionada. Cuando se aproxima el punto óptimo de madurez, la yerba canchada es sometida a rigurosos controles de clasificación.
Molienda: Diferentes lotes de yerba estacionada son mezclados en distintas proporciones con el objeto de determinar y mantener constante las características de los productos terminados. Luego, los componentes de este blend son separados en hojas y tallos para seguir diferentes procesos de molienda y clasificación. De esta manera se obtienen las distintas fracciones de hoja: flor gruesa, flor fina y flor impalpable que junto con el tallo, quebrado y clasificado, se mezclarán en su debida proporción para obtener la "yerba mate molida" que todos conocemos.
Envasado: El envasado es de fundamental importancia, ya que, a más hermético, mejor conservadas las propiedades del producto. Tradicionalmente, se la comercializaba en bolsas de tela, de 1 y 5 kilos, después se popularizó el envase de papel, luego el de papel encerado y hoy, los nuevos desarrollos tecnológicos proveen envases que permiten la inalterabilidad de la yerba por mucho más tiempo.

