#5: Simo Häyhä.
Durante la Segunda Guerra mundial se empleó por primera vez a los francotiradores, quienes comúnmente eran conocidos como: “mensajeros de la muerte”. Estos soldados de alta precisión abatían las filas enemigas, escondidos con una gran cantidad de municiones y provisiones para permanecer lejos de sus camaradas. Fueron muchos los francotiradores celebrados por estas proezas, por ejemplo, dentro del régimen estalinista se destacaron Vasili Zaitzev o Yakovlevich; del imperio Nazi, dos alemanes, Erwin Koning y Heinz Thorvald. Pero sólo uno podría ser el mejor en esta categoría: el finlandés Simo Häyhä.
Simo Häyhä nació el 17 de diciembre de 1905 en la región de Rautjärvi, ubicada entre la frontera de Finlandia y Rusia. Simo provenía de una humilde familia de granjeros, y tras cumplir los 17 años se alistó en el servicio militar en 1925. Durante su entrenamiento Häyhä demostró buena técnica en las prácticas de tiro. Una vez que terminó su tiempo de servicio, regresó a su tierra natal para dedicarse a la vida del campo. Agricultura, ganadería y caza fueron lo suyo hasta el invierno de 1939, periodo en el cual estalló la llamada Guerra de Invierno, la Unión Soviética atacó a Finlandia, 3 meses después del inicio de la Segunda Guerra Mundial.
El plan del líder ruso Stalin era ocupar todo el país por la fuerza, valiéndose de su superioridad en fuerzas, pero la imbatible resistencia finlandesa lo impidió.
Aunque después de un arduo combate el Ejército Rojo perdió su credibilidad, esto influyó en la decisión de Hitler de emprender un plan militar conocido como la Operación Barbarroja. La Guerra del Invierno se produjo entre 1939 y 1940.
Simo Häyhä peleó contra los soldados del Ejercito Rojo en temperaturas oscilantes entre -20 y -40 °C. El letal francotirador era un hobre más bien bajito, con una altura de 1´60, su camuflaje de combate era completamente blanco, sus técnicas de supervivencia fueron simples, aunque arriesgadas:
- Prefería usar las miras de acero del propio rifle en vez miras telescópicas, para así no revelar su posición, puesto que un francotirador debe alzar su cabeza para usar la mira telescópica, además la luz del sol se puede reflejar en el lente y revelar su posición.
- Otra táctica que empleaba era congelar nieve frente a él para que sus disparos no alcen la nieve, creando frente a él bloques de hielo.
- Ponía nieve en su boca para no delatarse por el vaho de su respiración.
Finlandia resistió los ataques hasta marzo de 1940, fecha en que se elaboró un tratado de paz, el cual cedía 10% del territorio finés y 20% de su capacidad industrial a la Unión Soviética, pero el país nórdico mantuvo su soberanía, despertando simpatías alrededor de todo el mundo.
Cuando el conflicto bélico término Simo Häyhä, quien había entrado a las filas del ejército finés como un simple soldado de infantería posteriormente ascendido a cabo, recibió el rango de Teniente segundo durante la campaña en el río Kollaa y también fue condecorado por el oficial Carl Gustaf Emil Mannerheim con la “Cruz de Kollaa” además de la “Cruz de Plata”.
El ejército finlandés se destacó por rechazar a los rusos, esta hazaña se recuerda en la historia como “El milagro de Kollaa”. Ningún soldado en la historia militar de Finlandia ha progresado en rango tan rápido como Simo Häyhä.
Cuando la fama de Simo creció entre las filas del Ejército Rojo y se empezó a convertir en una figura que atormentaba y desmoralizaba a las tropas, le pusieron el apodo de “Belaya smert” (La muerte blanca). Montaron operaciones de ataque para acabar con este francotirador finlandés que sin ayuda de ningún otro hombre estaba repeliendo los continuos avances del Ejército Rojo.
En primera instancia enviaron escuadrones para encontrar y matar a Häyhä, pero el pequeño finlandés los mató a todos. Después formaron un escuadrón de contra snipers, que básicamente es un grupo de francotiradores para matar a otros francotiradores, pero cuando fueron tras Häyhä, también murieron. Esto demostró la superioridad técnica de Simo Häyhä frente a enemigos de su mismo calibre.
Los repetidos intentos soviéticos por liquidarlo estuvieron cerca de lograrlo durante un ataque de artillería cuyos fragmentos rasgaron la espalda de su abrigo blanco revelando su posición. Pero Simo resultó ileso después del ataque.
Sin embargo el 6 de marzo de 1940 Häyhä recibió un disparo, una bala expansiva impactó en su barbilla durante un enfrentamiento de corto rango. Sus compañeros lo recogieron y decían que le faltaba la mitad de su cabeza. Simo Häyhä recuperó conciencia el 13 de marzo, el mismo día que se declaró la paz. A pesar de sus heridas Häyhä pudo todavía apuntar y eliminar a sus adversarios hasta caer inconsciente.
El francotirador finlandés Simo Häyhä empleó sólo 2 armas para eliminar a cientos de soldados del Ejército Rojo. Su principal rifle M/28 era una variación finés del rifle soviético Mosin-Nagant, con el que oficialmente liquidó a 505 soldados rusos. Como arma de soporte usaba un Suomi M-31 SMG, un subfusil de más corto alcance con el que mató a 150 uniformados soviéticos. Es así que su registro de víctimas llegó por lo menos a 705 muertos. La misión de Simo Häyhä duró 100 días, matando a más de cinco soldados cada día, es por esto que los rusos lo llamaban imparable.
Tras ser herido en el rostro a Simo le tomó varios años recuperarse, ya que la bala expansiva había quebrado su mandíbula y extirpado su mejilla izquierda. Sin embargo tuvo una completa recuperación, después de la guerra se convirtió en un exitoso cazador de alces y criador de perros. Cuando se le preguntó en 1998 como se había convertido en tan buen tirador, el anciano francotirador respondió “Práctica”, cuando se le inquirió si lamentaba haber matado a tantas personas él repuso:
“Yo sólo hice lo que me dijeron que hiciera lo mejor que pueda”.
Simo Häyhä pasó sus últimos años en una villa llamada Ruokolahti, ubicada al sur este de Finlandia cerca de la frontera con Rusia. Häyhä falleció el 1 de abril del 2002, tenía 97 años.
#4: Yogendra Singh Yadav.
Yogendra Singh Yadav fue un miembro de un batallón indio de granaderos durante un conflicto con Pakistán en 1999. Su misión era escalar la "Colina del Tigre" (en realidad una grandísima montaña), y neutralizar 3 bunkers enemigos en la cima. Desafortunadamente, esto significaba escalar una escarpada pared de 100 pies de hielo sólido. Ya que no querían escalar todos a la vez con hachas para hielo, decidieron enviar a un chico arriba, y que colgase cuerdas de un peñasco, para que todos los demás pudieran escalar del modo afeminado. Yadav, siendo un badass, se ofreció como voluntario.
A la mitad de helado peñasco de la muerte, enemigos apostados en una montaña adyacente abrieron fuego, disparándoles con una RPG, después rociando al peñasco con fuego de rifles de asalto. La mitad de su escuadrón fue asesinado, incluyendo el comandante, y el resto estaban dispersos y desorganizados. Yadav, a pesar de que le dispararon 3 veces, siguió escalando.
Cuando alcanzó la cima, uno de los bunkers objetivo abrió fuego sobre él con ametralladoras. Yadav corrió hacia la ventisca de balas, lanzó una granada en la ventana y mató a todos dentro. En este punto el segundo bunker tenía una buena vista y abrió fuego, así que corrió hacia ellos, recibiendo balas mientras lo hizo, y mató a los 4 hombres fuertemente armados dentro sólo con sus manos.
Mientras tanto, el resto de su escuadrón estaba parado en la cima del peñasco mirándolo y diciendo "¡mierda!" Entonces todos fueron y tomaron el tercer bunker con pocos problemas.
Por su heroísmo y enormes bolas, fue premiado con el Param Vir Chakra, el más alto honor militar de la India. A diferencia de la Medalla de Honor, el Param Vir Chakra sólo es dado a "el heroísmo más raro entre los raros que está más allá de la llamada del deber y que en la vida normal es considerado imposible de hacer". Es correcto, tienes que romper las leyes de la realidad sólo para ser elegible.
Sólo ha sido entregado 21 veces, y 2/3 de las personas que lo ganaron murieron en el proceso. Inicialmente fue reportado que Yadav también, pero resultó que sólo había sido confundido por alguien menos badass. O sólo imaginaron que ningún ser humano real podría sobrevivir a una pierna rota, un brazo destrozado y 10-15 heridas de bala abiertas al mismo tiempo.
¿Se nos está olvidando mencionar algo? ¡Ah, sí!: Yadav sólo tenía 19 años en el momento.
#3: Jack Churchill.
#2: Alvin York.
Nacido en una familia de granjeros de Tennessee, Alvin York pasó mucho de su juventud emborrachándose en bares y metiéndose en locas peleas de bares. Cuando su amigo fue asesinado en una de las ya mencionadas peleas de bares, dejó el licor, y se convirtió en pacifista. Cuando recibió su notificación de reclutamiento en 1917, York la llenó con una "objeción de consciencia" pero se le fue negada. Embarcaron su trasero para el entrenamiento básico.
Alrededor de un año después, fue uno de los 17 hombres designados para meterse a escondidas y tomar un campamento de ametralladoras fortificado que protegía un ferrocarril alemán. Cuando estaban aproximándose, los artilleros los vieron y abrieron fuego, haciendo pedacitos a 9 de los hombres.
Los pocos sobrevivientes que no tenían enormes bolas de acero huyeron, dejando a York parado allí recibiendo fuego de 32 artilleros. Como dijo en su diario:
"No tuve tiempo para esconderme tras un árbol o meterme en la maleza, ni siquiera tuve tiempo de arrodillarme o echarme. No tuve ni cómo hacer nada excepto mirarlos-los artilleros alemanes y darles lo mejor que tenía. Cada vez que veía a un alemán sólo le descargaba. Al principio estaba disparando desde una posición boca abajo; que es yaciendo en el suelo; justo como a menudo le disparábamos a los blancos en las competencias de tiro en las montañas de Tennessee; y era desde alrededor de la misma distancia. Pero los blancos aquí eran más grandes. Simplemente no podía fallarle a una cabeza o cuerpo de alemán a esa distancia. Y no lo hice."
Después que mató a los primeros 20 hombres o algo así, un teniente alemán reunió a 5 muchachos y trató de sorprender a este tipo desde el flanco. York sacó su Colt .45 (que sólo tenía 8 balas) y mató a todos ellos con esta, una práctica que comparó con "dispararle a pavos salvajes en casa".
En este punto el teniente Paul Jurgen Vollmer gritó sobre el ruido preguntando si York era inglés. Veamos, en la Primera Guerra Mundial, nadie realmente tomaba a los americanos muy en serio, y todos pensaban en ellos como novatos. Vollmer imaginó que este loco/asombroso/badass debía ser algún tipo de superhombre inglés que le estaba mostrando a estos afeminados americanos como se hacía. Cuando York dijo que era americano, Vollmer replicó "¡Santo Dios! Si no nos disparas más haré que nos rindamos".
10 minutos después, 133 hombres vinieron caminando hacia los restos del batallón de York. El teniente Woods, superior de York, al principio pensó que era un contraataque alemán hasta que vio a York, quien lo saludó y dijo "Cabo York se reporta con prisioneros, señor". Cuando el atónito oficial le preguntó cuántos, York replicó "Honestamente, Teniente, no lo sé".
Audie Murphy.
Cuando Audie Murphy aplicó para los Marines en 1942 a la tierna edad de 16, tenía 5'5'' y pesaba 110 libras. Se rieron en su cara. Así que aplicó para la Fuerza Aérea, y también se rieron en su cara. Entonces aplicó para el Ejército, e imaginaron que nunca podían tener demasiada carne de cañón, y lo dejaron entrar. No fue particularmente bueno en esto, y en realidad trataron de transferirlo a cocinero después que pasó la mitad del entrenamiento. Insistió en que quería luchar, y lo enviaron a la acción.
Durante la invasión a Italia fue promovido a cabo por sus asombrosas habilidades para disparar, y al mismo tiempo contrajo malaria, que tuvo por casi la guerra entera. Traten de recordar eso.
Fue enviado al sur de Francia en 1944. Encontró a unas ametralladoras alemanas que pretendían que se estaban rindiendo, y entonces le dispararon a su mejor amigo. Murphy se volvió completamente loco, mató a todos en el nido del arma, entonces usó su armamento para matar a cada chico malo en un radio de 100 yardas, incluyendo 2 nidos de ametralladora más y un montón de francotiradores. Le dieron una Cruz del Servicio Distinguido, y lo hicieron comandante de pelotón mientras todos se disculpaban profusamente por llamarlo "Bajito".
Alrededor de medio año después, a su compañía se le dio el trabajo de defender Colmar Pocket, una región crítica en Francia, aunque todo lo que habían dejado eran 19 chicos (de los 128 originales) y un par de Destructores de Tanques M-10.
Los alemanes se mostraron con un montón de tipos y media docena de tanques. Ya que los refuerzos no iban a venir por un rato, Murphy y sus hombres se escondieron en una trinchera y enviaron los M-10 a hacer el trabajo pesado. Fueron despedazados.
Entonces, este chico de 5'5'' de alto con malaria corrió a uno de los M-10 estropeados, saltó tras la ametralladora calibre .50, y comenzó a matar todo a la vista. Comprendan que el M-10 estaba en llamas, tenía un tanque lleno de gasolina y básicamente era una trampa mortal.
Continuó así por casi una hora hasta que se le acabaron las balas, entonces volvió hacia sus desconcertados hombres mientras el M-10 explotaba en el fondo al estilo de Mad Max. Le dieron literalmente cada medalla que podían darle (33 en total, aunque tenía unas pocas repetidas, más 5 de Francia y una de Bélgica), incluyendo la Medalla de Honor.
Después de la guerra, contrajo trauma de batalla, y fue prescrito con el antidepresivo placidyl. Cuando se convirtió en adicto a la droga, en lugar de entrar a rehabilitación como algún tipo de afeminado, lo dejó abruptamente, se encerró en un cuarto de motel por una semana y lo superó. Escribió una autobiografía titulada To Hell and Back, y después se convirtió en actor.
Cuando un productor de Hollywood quiso hacer una película basada en la autobiografía de Murphy, estaba determinado a hacer que Murphy se interpretara a sí mismo. Murphy estaba asustado que la gente viera la grandiosidad de la historia que tenía para ofrecer y pensara que la estaba embelleciendo o se estaba lucrando de ella, así hubo parte de esta que tuvieron que ser removidas para hacerla creíble para la audiencia de Hollywood. En serio.
La película fue el filme más taquillero que la Universal hizo, un record que tuvo por 20 años hasta que se estrenó Jaws. Es correcto, se necesitó una película sobre un tiburón come-hombres gigante para sobrepasar al badasserío de Murphy.
Durante la Segunda Guerra mundial se empleó por primera vez a los francotiradores, quienes comúnmente eran conocidos como: “mensajeros de la muerte”. Estos soldados de alta precisión abatían las filas enemigas, escondidos con una gran cantidad de municiones y provisiones para permanecer lejos de sus camaradas. Fueron muchos los francotiradores celebrados por estas proezas, por ejemplo, dentro del régimen estalinista se destacaron Vasili Zaitzev o Yakovlevich; del imperio Nazi, dos alemanes, Erwin Koning y Heinz Thorvald. Pero sólo uno podría ser el mejor en esta categoría: el finlandés Simo Häyhä.
Simo Häyhä nació el 17 de diciembre de 1905 en la región de Rautjärvi, ubicada entre la frontera de Finlandia y Rusia. Simo provenía de una humilde familia de granjeros, y tras cumplir los 17 años se alistó en el servicio militar en 1925. Durante su entrenamiento Häyhä demostró buena técnica en las prácticas de tiro. Una vez que terminó su tiempo de servicio, regresó a su tierra natal para dedicarse a la vida del campo. Agricultura, ganadería y caza fueron lo suyo hasta el invierno de 1939, periodo en el cual estalló la llamada Guerra de Invierno, la Unión Soviética atacó a Finlandia, 3 meses después del inicio de la Segunda Guerra Mundial.
El plan del líder ruso Stalin era ocupar todo el país por la fuerza, valiéndose de su superioridad en fuerzas, pero la imbatible resistencia finlandesa lo impidió.
Aunque después de un arduo combate el Ejército Rojo perdió su credibilidad, esto influyó en la decisión de Hitler de emprender un plan militar conocido como la Operación Barbarroja. La Guerra del Invierno se produjo entre 1939 y 1940.
Simo Häyhä peleó contra los soldados del Ejercito Rojo en temperaturas oscilantes entre -20 y -40 °C. El letal francotirador era un hobre más bien bajito, con una altura de 1´60, su camuflaje de combate era completamente blanco, sus técnicas de supervivencia fueron simples, aunque arriesgadas:
- Prefería usar las miras de acero del propio rifle en vez miras telescópicas, para así no revelar su posición, puesto que un francotirador debe alzar su cabeza para usar la mira telescópica, además la luz del sol se puede reflejar en el lente y revelar su posición.
- Otra táctica que empleaba era congelar nieve frente a él para que sus disparos no alcen la nieve, creando frente a él bloques de hielo.
- Ponía nieve en su boca para no delatarse por el vaho de su respiración.
Finlandia resistió los ataques hasta marzo de 1940, fecha en que se elaboró un tratado de paz, el cual cedía 10% del territorio finés y 20% de su capacidad industrial a la Unión Soviética, pero el país nórdico mantuvo su soberanía, despertando simpatías alrededor de todo el mundo.
Cuando el conflicto bélico término Simo Häyhä, quien había entrado a las filas del ejército finés como un simple soldado de infantería posteriormente ascendido a cabo, recibió el rango de Teniente segundo durante la campaña en el río Kollaa y también fue condecorado por el oficial Carl Gustaf Emil Mannerheim con la “Cruz de Kollaa” además de la “Cruz de Plata”.
El ejército finlandés se destacó por rechazar a los rusos, esta hazaña se recuerda en la historia como “El milagro de Kollaa”. Ningún soldado en la historia militar de Finlandia ha progresado en rango tan rápido como Simo Häyhä.
Cuando la fama de Simo creció entre las filas del Ejército Rojo y se empezó a convertir en una figura que atormentaba y desmoralizaba a las tropas, le pusieron el apodo de “Belaya smert” (La muerte blanca). Montaron operaciones de ataque para acabar con este francotirador finlandés que sin ayuda de ningún otro hombre estaba repeliendo los continuos avances del Ejército Rojo.
En primera instancia enviaron escuadrones para encontrar y matar a Häyhä, pero el pequeño finlandés los mató a todos. Después formaron un escuadrón de contra snipers, que básicamente es un grupo de francotiradores para matar a otros francotiradores, pero cuando fueron tras Häyhä, también murieron. Esto demostró la superioridad técnica de Simo Häyhä frente a enemigos de su mismo calibre.
Los repetidos intentos soviéticos por liquidarlo estuvieron cerca de lograrlo durante un ataque de artillería cuyos fragmentos rasgaron la espalda de su abrigo blanco revelando su posición. Pero Simo resultó ileso después del ataque.
Sin embargo el 6 de marzo de 1940 Häyhä recibió un disparo, una bala expansiva impactó en su barbilla durante un enfrentamiento de corto rango. Sus compañeros lo recogieron y decían que le faltaba la mitad de su cabeza. Simo Häyhä recuperó conciencia el 13 de marzo, el mismo día que se declaró la paz. A pesar de sus heridas Häyhä pudo todavía apuntar y eliminar a sus adversarios hasta caer inconsciente.
El francotirador finlandés Simo Häyhä empleó sólo 2 armas para eliminar a cientos de soldados del Ejército Rojo. Su principal rifle M/28 era una variación finés del rifle soviético Mosin-Nagant, con el que oficialmente liquidó a 505 soldados rusos. Como arma de soporte usaba un Suomi M-31 SMG, un subfusil de más corto alcance con el que mató a 150 uniformados soviéticos. Es así que su registro de víctimas llegó por lo menos a 705 muertos. La misión de Simo Häyhä duró 100 días, matando a más de cinco soldados cada día, es por esto que los rusos lo llamaban imparable.
Tras ser herido en el rostro a Simo le tomó varios años recuperarse, ya que la bala expansiva había quebrado su mandíbula y extirpado su mejilla izquierda. Sin embargo tuvo una completa recuperación, después de la guerra se convirtió en un exitoso cazador de alces y criador de perros. Cuando se le preguntó en 1998 como se había convertido en tan buen tirador, el anciano francotirador respondió “Práctica”, cuando se le inquirió si lamentaba haber matado a tantas personas él repuso:
“Yo sólo hice lo que me dijeron que hiciera lo mejor que pueda”.
Simo Häyhä pasó sus últimos años en una villa llamada Ruokolahti, ubicada al sur este de Finlandia cerca de la frontera con Rusia. Häyhä falleció el 1 de abril del 2002, tenía 97 años.
#4: Yogendra Singh Yadav.
Yogendra Singh Yadav fue un miembro de un batallón indio de granaderos durante un conflicto con Pakistán en 1999. Su misión era escalar la "Colina del Tigre" (en realidad una grandísima montaña), y neutralizar 3 bunkers enemigos en la cima. Desafortunadamente, esto significaba escalar una escarpada pared de 100 pies de hielo sólido. Ya que no querían escalar todos a la vez con hachas para hielo, decidieron enviar a un chico arriba, y que colgase cuerdas de un peñasco, para que todos los demás pudieran escalar del modo afeminado. Yadav, siendo un badass, se ofreció como voluntario.
A la mitad de helado peñasco de la muerte, enemigos apostados en una montaña adyacente abrieron fuego, disparándoles con una RPG, después rociando al peñasco con fuego de rifles de asalto. La mitad de su escuadrón fue asesinado, incluyendo el comandante, y el resto estaban dispersos y desorganizados. Yadav, a pesar de que le dispararon 3 veces, siguió escalando.
Cuando alcanzó la cima, uno de los bunkers objetivo abrió fuego sobre él con ametralladoras. Yadav corrió hacia la ventisca de balas, lanzó una granada en la ventana y mató a todos dentro. En este punto el segundo bunker tenía una buena vista y abrió fuego, así que corrió hacia ellos, recibiendo balas mientras lo hizo, y mató a los 4 hombres fuertemente armados dentro sólo con sus manos.
Mientras tanto, el resto de su escuadrón estaba parado en la cima del peñasco mirándolo y diciendo "¡mierda!" Entonces todos fueron y tomaron el tercer bunker con pocos problemas.
Por su heroísmo y enormes bolas, fue premiado con el Param Vir Chakra, el más alto honor militar de la India. A diferencia de la Medalla de Honor, el Param Vir Chakra sólo es dado a "el heroísmo más raro entre los raros que está más allá de la llamada del deber y que en la vida normal es considerado imposible de hacer". Es correcto, tienes que romper las leyes de la realidad sólo para ser elegible.
Sólo ha sido entregado 21 veces, y 2/3 de las personas que lo ganaron murieron en el proceso. Inicialmente fue reportado que Yadav también, pero resultó que sólo había sido confundido por alguien menos badass. O sólo imaginaron que ningún ser humano real podría sobrevivir a una pierna rota, un brazo destrozado y 10-15 heridas de bala abiertas al mismo tiempo.
¿Se nos está olvidando mencionar algo? ¡Ah, sí!: Yadav sólo tenía 19 años en el momento.
#3: Jack Churchill.
#2: Alvin York.
Nacido en una familia de granjeros de Tennessee, Alvin York pasó mucho de su juventud emborrachándose en bares y metiéndose en locas peleas de bares. Cuando su amigo fue asesinado en una de las ya mencionadas peleas de bares, dejó el licor, y se convirtió en pacifista. Cuando recibió su notificación de reclutamiento en 1917, York la llenó con una "objeción de consciencia" pero se le fue negada. Embarcaron su trasero para el entrenamiento básico.
Alrededor de un año después, fue uno de los 17 hombres designados para meterse a escondidas y tomar un campamento de ametralladoras fortificado que protegía un ferrocarril alemán. Cuando estaban aproximándose, los artilleros los vieron y abrieron fuego, haciendo pedacitos a 9 de los hombres.
Los pocos sobrevivientes que no tenían enormes bolas de acero huyeron, dejando a York parado allí recibiendo fuego de 32 artilleros. Como dijo en su diario:
"No tuve tiempo para esconderme tras un árbol o meterme en la maleza, ni siquiera tuve tiempo de arrodillarme o echarme. No tuve ni cómo hacer nada excepto mirarlos-los artilleros alemanes y darles lo mejor que tenía. Cada vez que veía a un alemán sólo le descargaba. Al principio estaba disparando desde una posición boca abajo; que es yaciendo en el suelo; justo como a menudo le disparábamos a los blancos en las competencias de tiro en las montañas de Tennessee; y era desde alrededor de la misma distancia. Pero los blancos aquí eran más grandes. Simplemente no podía fallarle a una cabeza o cuerpo de alemán a esa distancia. Y no lo hice."
Después que mató a los primeros 20 hombres o algo así, un teniente alemán reunió a 5 muchachos y trató de sorprender a este tipo desde el flanco. York sacó su Colt .45 (que sólo tenía 8 balas) y mató a todos ellos con esta, una práctica que comparó con "dispararle a pavos salvajes en casa".
En este punto el teniente Paul Jurgen Vollmer gritó sobre el ruido preguntando si York era inglés. Veamos, en la Primera Guerra Mundial, nadie realmente tomaba a los americanos muy en serio, y todos pensaban en ellos como novatos. Vollmer imaginó que este loco/asombroso/badass debía ser algún tipo de superhombre inglés que le estaba mostrando a estos afeminados americanos como se hacía. Cuando York dijo que era americano, Vollmer replicó "¡Santo Dios! Si no nos disparas más haré que nos rindamos".
10 minutos después, 133 hombres vinieron caminando hacia los restos del batallón de York. El teniente Woods, superior de York, al principio pensó que era un contraataque alemán hasta que vio a York, quien lo saludó y dijo "Cabo York se reporta con prisioneros, señor". Cuando el atónito oficial le preguntó cuántos, York replicó "Honestamente, Teniente, no lo sé".
Audie Murphy.
Cuando Audie Murphy aplicó para los Marines en 1942 a la tierna edad de 16, tenía 5'5'' y pesaba 110 libras. Se rieron en su cara. Así que aplicó para la Fuerza Aérea, y también se rieron en su cara. Entonces aplicó para el Ejército, e imaginaron que nunca podían tener demasiada carne de cañón, y lo dejaron entrar. No fue particularmente bueno en esto, y en realidad trataron de transferirlo a cocinero después que pasó la mitad del entrenamiento. Insistió en que quería luchar, y lo enviaron a la acción.
Durante la invasión a Italia fue promovido a cabo por sus asombrosas habilidades para disparar, y al mismo tiempo contrajo malaria, que tuvo por casi la guerra entera. Traten de recordar eso.
Fue enviado al sur de Francia en 1944. Encontró a unas ametralladoras alemanas que pretendían que se estaban rindiendo, y entonces le dispararon a su mejor amigo. Murphy se volvió completamente loco, mató a todos en el nido del arma, entonces usó su armamento para matar a cada chico malo en un radio de 100 yardas, incluyendo 2 nidos de ametralladora más y un montón de francotiradores. Le dieron una Cruz del Servicio Distinguido, y lo hicieron comandante de pelotón mientras todos se disculpaban profusamente por llamarlo "Bajito".
Alrededor de medio año después, a su compañía se le dio el trabajo de defender Colmar Pocket, una región crítica en Francia, aunque todo lo que habían dejado eran 19 chicos (de los 128 originales) y un par de Destructores de Tanques M-10.
Los alemanes se mostraron con un montón de tipos y media docena de tanques. Ya que los refuerzos no iban a venir por un rato, Murphy y sus hombres se escondieron en una trinchera y enviaron los M-10 a hacer el trabajo pesado. Fueron despedazados.
Entonces, este chico de 5'5'' de alto con malaria corrió a uno de los M-10 estropeados, saltó tras la ametralladora calibre .50, y comenzó a matar todo a la vista. Comprendan que el M-10 estaba en llamas, tenía un tanque lleno de gasolina y básicamente era una trampa mortal.
Continuó así por casi una hora hasta que se le acabaron las balas, entonces volvió hacia sus desconcertados hombres mientras el M-10 explotaba en el fondo al estilo de Mad Max. Le dieron literalmente cada medalla que podían darle (33 en total, aunque tenía unas pocas repetidas, más 5 de Francia y una de Bélgica), incluyendo la Medalla de Honor.
Después de la guerra, contrajo trauma de batalla, y fue prescrito con el antidepresivo placidyl. Cuando se convirtió en adicto a la droga, en lugar de entrar a rehabilitación como algún tipo de afeminado, lo dejó abruptamente, se encerró en un cuarto de motel por una semana y lo superó. Escribió una autobiografía titulada To Hell and Back, y después se convirtió en actor.
Cuando un productor de Hollywood quiso hacer una película basada en la autobiografía de Murphy, estaba determinado a hacer que Murphy se interpretara a sí mismo. Murphy estaba asustado que la gente viera la grandiosidad de la historia que tenía para ofrecer y pensara que la estaba embelleciendo o se estaba lucrando de ella, así hubo parte de esta que tuvieron que ser removidas para hacerla creíble para la audiencia de Hollywood. En serio.
La película fue el filme más taquillero que la Universal hizo, un record que tuvo por 20 años hasta que se estrenó Jaws. Es correcto, se necesitó una película sobre un tiburón come-hombres gigante para sobrepasar al badasserío de Murphy.