La virginidad siempre ha sido un tema tabú en la sociedad, hay quienes la guardan como su mayor tesoro, hay quienes se pasan toda la vida repartiéndola y hay otros tantos que ni siquiera recuerdan haber sido vírgenes. En este caso vamos a hablar no solo de ESA virginidad, vamos a hablar también de algunas virginidades más que aunque ustedes no crean, también existen.
1. La virginidad que todos conocen pero pocos han preservado
Sí, la virginidad ha sido para muchos un mito, para pocos una realidad y para otros un cuento de hadas. Eso de llegar virgen al matrimonio hoy en día como que ya pasó de moda, porque puros y castos son pocos los que llegan al día del juicio final, digo, al matrimonio.
¿Pero realmente vale la pena cuidar esa vaina para perderla un día en el momento más esperado y que mínimo todo termine siendo un fiasco?
Si vamos al acto como tal, la virginidad se pierde en menos de un segundo, entonces eso de ‘guardarse’ tanto tiempo por una cuantas milésimas tal vez no sea un buen negocio. Es respetable que muchos quieran hacerlo por sus convicciones religiosas o sus tradiciones familiares, pero los que simplemente se están guardando como un regalo de bodas, les quiero decir que ese regalito se les puede convertir en sorpresa.
Llegar virgen al matrimonio es como apostar toda la plata que uno tiene a un solo billete de lotería, es probable que se lo gane, pero es aún más probable que no se gane nada, de hecho, puede salir perdiendo además de la virginidad todo el tiempito que duró guardándola. Nadie nunca le va a asegurar que la persona a la cual usted le piensa entregar ‘su pureza’ vaya a ser la indicada, ya sea porque no se entiendan en la cama o porque simplemente no era la indicada.
Ley Cangrejiana: para poder elegir el mejor plato uno antes debe observar y degustar el menú.
Con esto no les estoy diciendo que vayan y lo repartan a diestra y siniestra ni que se vuelvan unos o unas cualquiera, porque no es esa la intención, pero sí sería bueno que antes de meter las patas PARA SIEMPRE usted se dé cuenta que esa persona es la mejor opción, o por lo menos, que es de su gusto en aquello del coito. Esta aclaración la hago porque no quiero que ahora lleguen los mini procuradores a satanizarme el blog, aunque si lo quieren hacer igual me tiene sin cuidado.
2. La virginidad que le inculcan las abuelas
Si no saben a qué virginidad me refiero entonces les recuerdo una frase que predica: “Virgen ni por los oídos, porque por ahí le entró el cuento”. Yo no sé si este dicho sea muy paisa, o muy colombiano, o muy de las abuelas, en mi caso lo tengo muy presente porque mi abuela siempre lo decía, sobre todo cuando se refería a ciertos personajes que no se caracterizaban por ser precisamente unos(as) santos(as).
Si la virginidad también tiene otros niveles como lo son los oídos entonces estamos bien jodidos, porque a quién no le han echado el cuento. Eso de llevar la virginidad a niveles tan avanzados puede ser un arma de doble filo, pues una virginidad que ponen en un lugar tan fácil de acceder, es una virginidad también muy fácil de perder.
3. La virginidad visual
Hoy en día solo basta sentarse cinco minutos frente al televisor, ver un reality de seudo actores de un canal nacional y con eso ya tiene suficiente para que los ojos le queden totalmente prostituidos no solo por lo que le queda de vida sino por muchas vidas más. Sé que estoy siendo un poco mojigato, pero es que en serio con ese programita ya estamos llegando a los niveles más altos de putrefacción humana. Pero qué le vamos a hacer, con una sociedad que prefiere el amarillismo y la mala comedia a la televisión seria y de calidad.
4. La virginidad digital
Si hay una virginidad que quisiera jamás haber perdido es la virginidad digital, una virginidad que hoy en día pocos conservan y que más de uno extraña(mos). La virginidad digital es aquella que se pierde cuando uno conoce esos aparatos electrónicos como el computador o aún peor los teléfonos inteligentes. Todos estos aparatejos están acabando a diario con las relaciones humanas, basta ver a muchos que juran tener cientos y hasta miles de amigos, pero todos son virtuales. Cada día nos vemos más inmiscuidos en este mundillo de tecnología y específicamente el de las redes sociales. No es justo que hoy en día uno no pueda disfrutar de una cena o una reunión tranquilamente porque no faltan las siguientes escenas:
- El que le está tomando la foto al plato de comida para subirlo a Instagram, porque nunca habrán suficientes fotos de comida en esta red social.
- El que está haciendo check-in en Foursquare para que todo el mundo se dé cuenta dónde diablos anda, porque para todos es muy importante saber dónde está uno en todo momento.
- El que está enviando un tuit con un status súper inteligente como: “Tengo hambre” o “Tengo sueño”.
- El que está subiendo las fotos del evento a Facebook, porque para todos sus contactos es súper importante saber cómo va el evento que no tenían ni idea que estaba ocurriendo.
- El que está en WhatsApp chateando con una persona que jamás ha visto en persona, que jamás verá, que le cuenta intimidades que no comparte ni siquiera con sus allegados, pero que le tiene una gran confianza porque parece ser una gran persona por chat.
Moraleja Cangrejiana: uno no puede cuidar algo que no tiene certeza de que sea real, porque como dijo un gran filósofo de este país: esa tal virginidad NO EXISTE.