A esta altura del partido, y con la declaración de inconstitucionalidad por parte de la suprema corte de justicia de la ley de Pluna tendríamos que tomar el análisis de la situación actual como si se tratara de una telenovela venezolana o brasileña que cuenta con un guionista con gran creatividad que nos lleva a casos que pensábamos podrían ocurrir solamente en la mente fantasiosa de un productor televisivo.
Pero no es así, el tema de Pluna es la estafa más grande que ha ocurrido en los últimos diez años en la política uruguaya.
Tanto Tabaré Vázquez como Danilo Astori son las cabezas más visibles de toda esta tramoya que le ha costado y le seguirá costando por mucho tiempo cientos de millones de dólares a las arcas públicas que se nutren principalmente del aporte que todos los uruguayos hacemos diariamente.
Toda una estafa armada y orquestada desde el inicio aceptada por Tabaré Vázquez que llegó a pagar inclusive US$900.000 a un intermediario en agradecimiento de haberle traído los inversionistas con Campiani a la cabeza.
Un fraude absoluto y total donde muchos se quedaron con mucho dinero y que participaron como cómplices gente como Raúl Sendic en ANCAP o el ministro Rossi y después el ministro Pintado diciendo cualquier tipo de disparates en los medios de comunicación intentando tapar el sol con la mano.
Después sacaron de pesado una ley para solucionar el lío en que se habían metido cuando fueron absolutamente cómplices de un remate trucho con un empleado López Mena rematando los aviones en más de 130 millones y después no apareciendo nunca más.
Aún recuerdo como se llenaban la boca el ministro Lorenzo y el ministro Pintado después del remate festejando y diciéndoles a los partidos tradicionales que ahí tienen la verdadera solución de Pluna con la compra de los aviones en ciento treinta y cinco o ciento treinta y ocho millones de dólares.
Después se andaban escondiendo y armaron toda una tramoya para que el presidente del Banco República que había otorgado un aval absolutamente fraudulento obligue a López Mena a que pague éste aval.
¿Qué tenía que ver López Mena si había declarado que él no tenía intervención ninguna en el remate? Eso mismo declaró hasta en un juzgado y terminó ofreciendo una forma de pago por los trece millones y medio de dólares del aval que tenían que pagar por no cumplir su palabra empeñada el día del remate por el caballero de la derecha.
Y todos quedamos asombrados que López Mena pusiera una fortuna de dinero si no tenía nada que ver. Sin embargo ese dinero nunca lo puso de su bolsillo ni de sus arcas, el propio Banco República le concedió un préstamo y lo iría pagando en cuotas. Pero resulta que ahora al ser inconstitucional la ley el Banco República le tiene que devolver el dinero a López Mena que puso por el aval.
Toda una gran mentira, una farsa, una estafa a todos los uruguayos honestos y trabajadores de nuestro país que se rompen el alma todos los días y todos los meses para poder llegar a fin de mes y vivir por lo menos con algo de dignidad.