Hace una década había un millón de familias en la Argentina con déficit habitacional. Ese número hoy es dos millones”
El cálculo es correcto si se tienen en cuenta los hogares que comparten viviendas y que viven en casas en condiciones irrecuperables, durante el período 2001-2013.
“Hace una década había un millón de familias en la Argentina con déficit habitacional. Ese número hoy es dos millones”, expresó Federico Sturzenegger, presidente del Banco Ciudad de Buenos Aires y candidato a diputado por el PRO. Lo hizo en una entrevista en Radio Continental, en la que anunció nuevos créditos hipotecarios.
El cálculo es correcto si se tienen en cuenta los hogares que comparten viviendas y que viven en casas en condiciones irrecuperables, durante el período 2001-2013.
No hay una sola manera de calcular el déficit habitacional. Las formas de medirlo se focalizan en el déficit cuantitativo, que refiere a los hogares que hace falta construir, y el cualitativo, que incluye a los hogares que deben ser reparados. Esta forma la utiliza el Proyecto “Indicadores y Aplicación de Información sobre Vivienda en Argentina” (IAIVA) de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) junto con el Ministerio de Planificación de la Nación, y también el Instituto Gino Germani de la UBA.
“Se considera que el déficit cuantitativo incluye tanto a los hogares que comparten una vivienda, como a aquellos que ocupan viviendas de un carácter muy precario”, coincide un trabajo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El déficit cualitativo refiere a tres variables: la disponibilidad de servicios, la calidad y el estado de la construcción de la vivienda, y el hacinamiento.
El déficit cuantitativo, al cual refirió Sturzenegger, se obtiene tras considerar dos indicadores: las viviendas irreparables, por ejemplo cuando tienen techo de paja o muros sin revestir; y los hogares que cohabitan. Un hogar es un grupo de personas que comparten los gastos de alimentación y en general se trata de familias, mientras que la cohabitación se da cuando comparten una sola casa.
En 2001, había un 3% de hogares que compartía una vivienda. Ese número alcanzó el 10% en el último Censo de 2010. Considerando el aumento de los hogares desde entonces hasta hoy, de acuerdo con el crecimiento que hubo entre los dos Censos, para 2013 casi 1,3 millones de hogares comparte su vivienda.
A ese cálculo se le suman las viviendas con la calidad material en una situación irrecuperable, que eran 515 mil en el Censo de 2010, y siguiendo esa misma proyección son 550 mil en 2013. El resultado es un total de 1.850.000 hogares que necesitan una vivienda, cuando en 2001 eran 900 mil.
El cálculo presenta un doble conteo en hogares irrecuperables que además cohabitan en la vivienda. Sin embargo, quienes cohabitan y están en viviendas irrecuperables eran en 2010 sólo el 6% del total de hogares, de acuerdo con un informe de la investigadora del Centro de Investigación y Gestión de la Economía Solidaria (CIGES), Lorena Putero.
El cálculo es correcto si se tienen en cuenta los hogares que comparten viviendas y que viven en casas en condiciones irrecuperables, durante el período 2001-2013.
“Hace una década había un millón de familias en la Argentina con déficit habitacional. Ese número hoy es dos millones”, expresó Federico Sturzenegger, presidente del Banco Ciudad de Buenos Aires y candidato a diputado por el PRO. Lo hizo en una entrevista en Radio Continental, en la que anunció nuevos créditos hipotecarios.
El cálculo es correcto si se tienen en cuenta los hogares que comparten viviendas y que viven en casas en condiciones irrecuperables, durante el período 2001-2013.
No hay una sola manera de calcular el déficit habitacional. Las formas de medirlo se focalizan en el déficit cuantitativo, que refiere a los hogares que hace falta construir, y el cualitativo, que incluye a los hogares que deben ser reparados. Esta forma la utiliza el Proyecto “Indicadores y Aplicación de Información sobre Vivienda en Argentina” (IAIVA) de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) junto con el Ministerio de Planificación de la Nación, y también el Instituto Gino Germani de la UBA.
“Se considera que el déficit cuantitativo incluye tanto a los hogares que comparten una vivienda, como a aquellos que ocupan viviendas de un carácter muy precario”, coincide un trabajo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El déficit cualitativo refiere a tres variables: la disponibilidad de servicios, la calidad y el estado de la construcción de la vivienda, y el hacinamiento.
El déficit cuantitativo, al cual refirió Sturzenegger, se obtiene tras considerar dos indicadores: las viviendas irreparables, por ejemplo cuando tienen techo de paja o muros sin revestir; y los hogares que cohabitan. Un hogar es un grupo de personas que comparten los gastos de alimentación y en general se trata de familias, mientras que la cohabitación se da cuando comparten una sola casa.
En 2001, había un 3% de hogares que compartía una vivienda. Ese número alcanzó el 10% en el último Censo de 2010. Considerando el aumento de los hogares desde entonces hasta hoy, de acuerdo con el crecimiento que hubo entre los dos Censos, para 2013 casi 1,3 millones de hogares comparte su vivienda.
A ese cálculo se le suman las viviendas con la calidad material en una situación irrecuperable, que eran 515 mil en el Censo de 2010, y siguiendo esa misma proyección son 550 mil en 2013. El resultado es un total de 1.850.000 hogares que necesitan una vivienda, cuando en 2001 eran 900 mil.
El cálculo presenta un doble conteo en hogares irrecuperables que además cohabitan en la vivienda. Sin embargo, quienes cohabitan y están en viviendas irrecuperables eran en 2010 sólo el 6% del total de hogares, de acuerdo con un informe de la investigadora del Centro de Investigación y Gestión de la Economía Solidaria (CIGES), Lorena Putero.