Luego de que los cuatro delincuentes de la toma de Tortuguitas se entregaran, el periodista Eduardo Feinmann dio al aire una clase de todo lo que no se debe hacer siendo un comunicador social.
Habría que volver a debatir el deber público que recae en un periodista a la hora de informar y, sobre todo, si éste lo hace desde un masivo canal de televisión. La compostura y la objetividad no son moneda corriente en el mundo de los medios pero hay personajes que ya se pasan de la línea permitida. El periodista Eduardo Feinmann dio hoy un máster de lo que no se debe hacer siendo comunicador.
Luego de la entrega de los cuatro delincuentes que tuvieron seis horas de rehén a una familia en Tortuguitas, al conductor de "El diario", se le salió la chaveta y, en medio de muchos insultos, sostuvo algo bastante peligroso. "Estos hijos de puta después piden Derechos Humanos", lanzó en el medio de sus balbuceos.
Desde la redacción de Diario Registrado escribimos esta nota en pos de informar que eso no es periodismo. Feinmann, con tal de mediatizar y llevar al sentido común todas las notas polémicas, toca extremos no tan sutiles pero sí bastante agresivos. Por otro lado, cabe destacar que todos y cada uno de los seres humanos necesitan, merecen y tienen Derechos Humanos.
Habría que volver a debatir el deber público que recae en un periodista a la hora de informar y, sobre todo, si éste lo hace desde un masivo canal de televisión. La compostura y la objetividad no son moneda corriente en el mundo de los medios pero hay personajes que ya se pasan de la línea permitida. El periodista Eduardo Feinmann dio hoy un máster de lo que no se debe hacer siendo comunicador.
Luego de la entrega de los cuatro delincuentes que tuvieron seis horas de rehén a una familia en Tortuguitas, al conductor de "El diario", se le salió la chaveta y, en medio de muchos insultos, sostuvo algo bastante peligroso. "Estos hijos de puta después piden Derechos Humanos", lanzó en el medio de sus balbuceos.
Desde la redacción de Diario Registrado escribimos esta nota en pos de informar que eso no es periodismo. Feinmann, con tal de mediatizar y llevar al sentido común todas las notas polémicas, toca extremos no tan sutiles pero sí bastante agresivos. Por otro lado, cabe destacar que todos y cada uno de los seres humanos necesitan, merecen y tienen Derechos Humanos.