
Jurassic Park (Sega MegaDrive)
A finales de los 80 cualquier cosa pasaba automáticamente a ser mejor si le metíamos dinosaurios. Los Transformers incorporaron a los Dinobots a sus filas, los Dino-Riders triunfaban en las jugueterías y hasta He-Man y Skeletor tuvieron sus propias monturas antediluvianas, pero realmente el fenómeno que desató la DinoMania a nivel mundial fue el estreno de Parque Jurásico.

Uno de los mayores éxitos taquilleros de Steven Spielberg no podía quedarse sin su correspondiente adaptación al videojuego, disponible para la práctica totalidad de consolas en el mercado del año 1993.
Como la mayoría de los juegos de hace 20 años, la versión para la 16 bits de SEGA de Jurassic Park era un juego de acción/plataformas de vista lateral creado por BlueSky Software y distribuido por Sega. El manual y la caja venían traducidos al castellano, pero el juego estaba solamente localizado al inglés. Contaba a su favor con apartado visual alucinante con los entonces apreciadísimos “gráficos digitalizados”, de moda gracias al éxito del primer Mortal Kombat, para representar algunos de los dinosaurios y las imágenes entre fases.

Pero ver un Tiranosaurio Rex rugiendo SEGA!! nada más encender la consola auguraba algo más espectacular. Entonces, al apretar el botón de start y empezar la partida, se nos ofrecían dos opciones. La primera, revivir las aventuras del Doctor Alan Grant, el paleontólogo que ve como su sueño se transforma en pesadilla e intentar huir sano y salvo de una isla llenita hasta arriba de dinosaurios con un desmedido apetito por la carne humana. La segunda: ser un Velocirraptor…
La primera reacción de cualquier persona normal debería ser “que le den por culo al Dr. Grant… ¡Yo quiero ser un puto dinosaurio!”. Sin desmerecer la parte del paleontólogo, controlar un reptil asesino era (y sigue siendo) algo demasiado tentador como para resistirse. Ser el malo normalmente ya es más divertido, pero demostrar a la raza humana que el cerebro del tamaño de una aceituna era suficiente para desarrollar un excepcional instinto carnicero era mucho más de lo que esperábamos para un juego inspirado en una peli, por muy de Spielberg que fuera.

Con esto teníamos dos juegos muy distintos en el mismo cartucho. Tanto el Dr. Grant como el Velocirraptor compartían tanto su motivación para salir de la isla como el temor por el T-Rex, la verdadera cúspide de la pirámide alimentaria. Cada personaje se controlaba de una forma distinta y contaba con fases distintas, a pesar de compartir una ambientación similar.

Pues bien, al estar basado en la película, el argumento es mas o menos el mismo: un huracán destroza la isla liberando a los dinosaurios, etc, etc. Para completar el juego, al inicio nos da la opción de elegir personaje. Podemos optar entre ponernos en la piel de Alan Grant, o también podemos elegir controlar a un Velociraptor. Si elegimos al primero, obviamente tendremos que matar dinosaurios por el camino, utilizando varias armas de que dispone el personaje, a saber: pistolas de dardos, que son de dos tipos dependiendo de sus efectos, lanzacohetes, y granadas también de dos tipos, de humo e incendiarias.
Los enemigos a los que nos podemos enfrentar con Alan Grant son dinosaurios que podemos ver en las películas, tales como Dilophosaurus, Velociraptores, Procompsognathus, incluso el Tyrannosaurus (con la diferencia de que a este último no podemos matarle, pero él si que puede matarnos a nosotros).

En su afán por sobrevivir el buen Doctor se verá forzado a realizar actividades tan singulares como enfrentarse a las criaturas del jurásico con unos muy escasos recursos, embarcarse por caudalosos ríos, restaurar el flujo eléctrico de la isla o resistir al ataque de peligrosos Raptors, unas de las criaturas más agresivas e inteligentes de cuantas pueblan Jurassic Park.
El de la inteligencia es otro factor a tener en cuenta, pues gracias al uso magistral del Dynamic Play Adjustement la conducta de los distintos saurios se verá ensalzada conforme avance el desarrollo, convirtiéndolos en unos asesinos más eficaces y mejor adaptados al medio, pudiendo llegar incluso a resguardarse de las armas empleadas por el intrépido Doctor.
Por otro lado, si elegimos al Velociraptor, obviamente es al contrario, tenemos el objetivo de matar humanos a medida que avanzamos, como Bender. Nos enfrentaremos, también, a otros dinosaurios y a las fuerzas especiales del parque, las cuales nos atacarán con todo tipo de armas. Únicamente utilizando nuestro cuerpo, porque como es lógico, un dinosaurio no puede llevar armas, eso lo complica bastante al tratarse de lucha cuerpo a cuerpo.
A su favor cuenta con unas afiladas garras, mortales de necesitad, su incisiva dentadura de la que dará buena cuenta para morder a sus víctimas, y una portentosa capacidad de salto de la que carecen el resto de saurios. Este personaje cuenta con 4 ataques diferentes y muchísima más velocidad y agilidad que el personaje humano.
Los gráficos son soberbios, así como lo es su perfecta ambientación recreada con gran esmero.
Las animaciones de los personajes lucen al más alto nivel, y su repertorio de gestos y movimientos es sobresaliente.
Completan este apartado hasta siete especies de dinosaurios bien distinguidas, escenarios variados y ricos en detalles, y un scroll que es sinónimo de suavidad.

Tanto las melodías como los sonidos se adaptan de forma magistral a la acción mediante una serie de composiciones que consiguen transmitir ese ambiente selvático e inquietante, salpicadas de graznidos guturales que os sobrecogerán en cualquier momento.
Como pueden ver en las imágenes, los escenarios son bastante buenos, en su mayoría nos permiten trepar e interactúar bastante con el entorno.
El apartado que atañe a la jugabilidad resulta ser todo un claro ejemplo a seguir, plagado de situaciones de lo más variadas donde la continua necesidad de enfrentarse a arriesgadas decisiones en breves momentos de tiempo, secciones de una dificultad probada y la posibilidad de superar la aventura con dos personajes diferenciados en su manejo, habilidades y objetivos son una constante.

En cuanto a los niveles, contamos con siete, incluyendo el Centro de Visitantes (que es la última misión). Incluso nos da la clásica opción de acceder a todos los niveles del juego introduciendo un password. Cosa bastante útil porque nos permite jugar los niveles que más nos gustan sin necesidad de volver a completar el juego, aunque no tenga gracia.
La lista de niveles es la siguiente:
• La Jungla.
• Planta de energía.
• El Río ( Solo si jugamos con Grant ).
• Estación de bombeo.
• El Cañón.
• El Volcán ( Solo si jugamos con Grant ).
• Centro de visitantes.
En la fase final, dependiendo del personaje que manejemos tendremos que atrapar al Dr. Grant o destruir la base de un esqueleto de Tiranosaurio para que caiga encima de los Raptores y así matarlos.

Por cierto, este final era el primero que eligió Spielberg para su película, pero luego decidió que fuera el Rex el que salvara a los protagonistas.

Jurassic Park es un buen juego con grandes detalles como las animaciones, los efectos de sonido y la posibilidad de manejar a diferentes personajes. El juego flojea en la jugabilidad, siendo esta bastante alta por culpa del difícil manejo de los personajes. Un cartucho ineludible para los aficionados al género de la acción con grandes dosis de plataformas.
Por último, se puede decir que este videojuego, pese a su antigüedad, puede considerarse mejor que un videojuego que sacaron para Play Station de la secuela de la película, The Lost World, en el que al comienzo del juego te pones en la piel de un Procompsognathus.
Resumiendo, para los nostálgicos de esta clase de videojuegos, tienen que probarlo, no los decepcionará. Es puro entretenimiento.