El "relato" por un lado, el dólar por otro: devaluación le gana a la inflación y es récord en 10 años
Parecería que el billete verde oficial se ha contagiado de los precios. Es que en los últimos meses ha subido a tasas chinas. Si se anualiza el alza de julio, trepó a un ritmo del 30%; en agosto, un 40%. El Gobierno lo acelera y, paradójicamente, se queja de los "conspiradores devalutas"
La presidenta Cristina Kirchner mencionó en reiteradas oportunidades que la palabra "devaluación" no formaba parte de su plan de Gobierno.
Alineada con este discurso, la ministra de Industria, Débora Giorgi, advirtió el viernes pasado que hay corporaciones que impulsaban un "proyecto económico alternativo" y que "en el fondo lo que buscan es la devaluta", en referencia a las presiones para que avance más fuertemente la depreciación de la moneda nacional, algo que, a entender de la funcionaria, "exterminaría" el poder adquisitivo y a las pequeñas empresas.
Sin embargo, la realidad parece ir en sentido contrario de aquello que promulga el relato oficial, en particular por lo "movidito" que ha estado el dólar en los últimos meses, una dinámica que claramente marcó un punto de inflexión en la política cambiaria.
Cabe recordar que, durante un largo período, la estrategia del Ejecutivo fue la de utilizar al billete verde -junto con los subsidios- como un "ancla" inflacionaria.
En buen romance, el Gobierno, para evitar una mayor disparada del índice de precios, fue conteniendo la suba del billete verde.
La consecuencia lógica de esta estrategia fue que la divisa estadounidense comenzó a atrasarse frente a la inflación. Y los "efectos colaterales" fueron de los más variados.
Entre ellos se puede mencionar que los productos nacionales no pararon de perder atractivo en el exterior y que más argentinos se vieron tentados a hacer turismo fronteras afuera -con una consecuente mayor demanda de divisas-.
En este contexto, el Gobierno avanzó en un notorio cambio de timón: con el objetivo de revertir el atraso cambiario, comenzó a acelerar el ritmo devaluatorio para así intentar acercar el alza del billete verde al índice inflacionario.
Para Rodrigo Alvarez, director de Analytica, "han cambiado las anclas nominales de la economía". Bajo su óptica, el Gobierno intenta que la función que antes cumplía el tipo de cambio, ahora recaiga sobre los salarios y los controles de precios, pese a los magros resultados obtenidos hasta ahora con el congelamiento.
En este escenario, la divisa estadounidense en lo que va de 2013 ya avanzó más que en todo 2012, cuando se incrementó un 13%.
Así las cosas, este viernes el valor oficial llegó a los $5,60, muy lejos de los $4,93 que cotizaba a comienzos de año. Es decir, ya escaló un 13,6 por ciento.
Las cifras resultan más sorprendentes si se observa lo sucedido en los últimos meses: en abril, el ritmo anualizado era del 15%; en julio se elevó al doble, mientras que en agosto la devaluación acumula una tasa del 40 por ciento extrapolado a 12 meses, el mayor nivel en toda la era K.

Parecería que el billete verde oficial se ha contagiado de los precios. Es que en los últimos meses ha subido a tasas chinas. Si se anualiza el alza de julio, trepó a un ritmo del 30%; en agosto, un 40%. El Gobierno lo acelera y, paradójicamente, se queja de los "conspiradores devalutas"
La presidenta Cristina Kirchner mencionó en reiteradas oportunidades que la palabra "devaluación" no formaba parte de su plan de Gobierno.
Alineada con este discurso, la ministra de Industria, Débora Giorgi, advirtió el viernes pasado que hay corporaciones que impulsaban un "proyecto económico alternativo" y que "en el fondo lo que buscan es la devaluta", en referencia a las presiones para que avance más fuertemente la depreciación de la moneda nacional, algo que, a entender de la funcionaria, "exterminaría" el poder adquisitivo y a las pequeñas empresas.
Sin embargo, la realidad parece ir en sentido contrario de aquello que promulga el relato oficial, en particular por lo "movidito" que ha estado el dólar en los últimos meses, una dinámica que claramente marcó un punto de inflexión en la política cambiaria.
Cabe recordar que, durante un largo período, la estrategia del Ejecutivo fue la de utilizar al billete verde -junto con los subsidios- como un "ancla" inflacionaria.
En buen romance, el Gobierno, para evitar una mayor disparada del índice de precios, fue conteniendo la suba del billete verde.
La consecuencia lógica de esta estrategia fue que la divisa estadounidense comenzó a atrasarse frente a la inflación. Y los "efectos colaterales" fueron de los más variados.
Entre ellos se puede mencionar que los productos nacionales no pararon de perder atractivo en el exterior y que más argentinos se vieron tentados a hacer turismo fronteras afuera -con una consecuente mayor demanda de divisas-.
En este contexto, el Gobierno avanzó en un notorio cambio de timón: con el objetivo de revertir el atraso cambiario, comenzó a acelerar el ritmo devaluatorio para así intentar acercar el alza del billete verde al índice inflacionario.
Para Rodrigo Alvarez, director de Analytica, "han cambiado las anclas nominales de la economía". Bajo su óptica, el Gobierno intenta que la función que antes cumplía el tipo de cambio, ahora recaiga sobre los salarios y los controles de precios, pese a los magros resultados obtenidos hasta ahora con el congelamiento.
En este escenario, la divisa estadounidense en lo que va de 2013 ya avanzó más que en todo 2012, cuando se incrementó un 13%.
Así las cosas, este viernes el valor oficial llegó a los $5,60, muy lejos de los $4,93 que cotizaba a comienzos de año. Es decir, ya escaló un 13,6 por ciento.
Las cifras resultan más sorprendentes si se observa lo sucedido en los últimos meses: en abril, el ritmo anualizado era del 15%; en julio se elevó al doble, mientras que en agosto la devaluación acumula una tasa del 40 por ciento extrapolado a 12 meses, el mayor nivel en toda la era K.