Por qué a las nutrias marinas les gusta dormir agarradas de la mano
¿Recuerdan a la simpática nutria “Milo”? Era una nutria marina que se convirtió en la estrella de un acuario de Vancouver (Canadá) cuando saltó a la fama hace cuatro años en YouTube, después de que un visitante publicara un vídeo suyo echando una siesta placidamente agarrada de la mano de otra nutria, mientras flotaban de espaldas en el agua.
Milo, según anuncian los cuidadores del acuario, ha muerto a los 12 años de vida después de someterse a quimioterapia para tratarle un linfoma cancerígeno. El entrañable vídeo que le catapultó a la fama animal fue publicado en 2007 y desde entonces ha registrado casi 17 millones de visitas.
Pero al parecer, el verano pasado ya encontraron a Milo un poco aletargado y fue diagnosticado con cáncer. Los veterinarios del acuario lanzaron entonces un llamamiento a especialistas de todo el mundo para crear un tratamiento único de quimioterapia para Milo, la primera nutria marina diagnosticados con un linfoma.
Los veterinarios habían trabajado con una gran cantidad de personas de varios países para probar nuevos tratamientos, pero no han podido salvarle la vida finalmente.
Sin embargo, siempre nos quedará la explicación del gesto natural que hizo grande a este animal, o por qué las nutrias marinas gustan de dormir agarradas de la mano, también en su habitat natural. La explicación es tan sencilla como la que nos hace a los seres humanos agarrarnos a nuestra pareja como lapas: no quieren que nada ni nadie les separe.
Las nutrias marinas del pacífico, Enhydra lutris, y el resto de lutrinos (nutrias) son unos animales sorprendentemente inteligentes, tanto que se les atribuye incluso el uso de herramientas, pues es común que tomen una piedra del fondo del mar y, nadando boca arriba, la colocan sobre su pecho y golpean los mejillones o moluscos hasta partirlos. Junto con los primates, los delfines y los humanos, son los únicos mamíferos capaces de utilizar algún tipo de “herramienta” para lograr sus objetivos.
Cuando no están comiendo o aseándose (son animales a los que les gusta mucho acicalarse con sus patas), las nutrias de mar duermen. A veces se envuelven en algas como si fueran mantas para estar más calentitas; o, incluso, se dan “la mano”, simplemente para evitar que el grupo se desintegre y la corriente les lleve demasiado lejos de sus congéneres. Se sienten así más seguras a la hora de cerrar los ojos.
Tan lejos como ahora se ha ido Milo. Y tan lejos como también se fue su compañero de vídeo, la nutria NYAC, de 20 años de edad, que también sucumbió en 2008 a la leucemia linfática crónica que está diezmando esta especie.
Esta enfermedad se ha documentado antes en las nutrias salvajes cuyos cuerpos se han recuperado después de su muerte, pero Milo fue el primero de su especie en vivir para ser tratado de ella. Ahora ya descansa definitivamente en paz, junto con el que siempre fue compañero de sueños, NYAC.
¿Recuerdan a la simpática nutria “Milo”? Era una nutria marina que se convirtió en la estrella de un acuario de Vancouver (Canadá) cuando saltó a la fama hace cuatro años en YouTube, después de que un visitante publicara un vídeo suyo echando una siesta placidamente agarrada de la mano de otra nutria, mientras flotaban de espaldas en el agua.
Milo, según anuncian los cuidadores del acuario, ha muerto a los 12 años de vida después de someterse a quimioterapia para tratarle un linfoma cancerígeno. El entrañable vídeo que le catapultó a la fama animal fue publicado en 2007 y desde entonces ha registrado casi 17 millones de visitas.
Pero al parecer, el verano pasado ya encontraron a Milo un poco aletargado y fue diagnosticado con cáncer. Los veterinarios del acuario lanzaron entonces un llamamiento a especialistas de todo el mundo para crear un tratamiento único de quimioterapia para Milo, la primera nutria marina diagnosticados con un linfoma.
Los veterinarios habían trabajado con una gran cantidad de personas de varios países para probar nuevos tratamientos, pero no han podido salvarle la vida finalmente.
Sin embargo, siempre nos quedará la explicación del gesto natural que hizo grande a este animal, o por qué las nutrias marinas gustan de dormir agarradas de la mano, también en su habitat natural. La explicación es tan sencilla como la que nos hace a los seres humanos agarrarnos a nuestra pareja como lapas: no quieren que nada ni nadie les separe.
Las nutrias marinas del pacífico, Enhydra lutris, y el resto de lutrinos (nutrias) son unos animales sorprendentemente inteligentes, tanto que se les atribuye incluso el uso de herramientas, pues es común que tomen una piedra del fondo del mar y, nadando boca arriba, la colocan sobre su pecho y golpean los mejillones o moluscos hasta partirlos. Junto con los primates, los delfines y los humanos, son los únicos mamíferos capaces de utilizar algún tipo de “herramienta” para lograr sus objetivos.
Cuando no están comiendo o aseándose (son animales a los que les gusta mucho acicalarse con sus patas), las nutrias de mar duermen. A veces se envuelven en algas como si fueran mantas para estar más calentitas; o, incluso, se dan “la mano”, simplemente para evitar que el grupo se desintegre y la corriente les lleve demasiado lejos de sus congéneres. Se sienten así más seguras a la hora de cerrar los ojos.
Tan lejos como ahora se ha ido Milo. Y tan lejos como también se fue su compañero de vídeo, la nutria NYAC, de 20 años de edad, que también sucumbió en 2008 a la leucemia linfática crónica que está diezmando esta especie.
Esta enfermedad se ha documentado antes en las nutrias salvajes cuyos cuerpos se han recuperado después de su muerte, pero Milo fue el primero de su especie en vivir para ser tratado de ella. Ahora ya descansa definitivamente en paz, junto con el que siempre fue compañero de sueños, NYAC.