"Sheng nu", literalmente,
Las "mujeres de sobra"
Las "mujeres de sobra"
Término Chino discriminatorio hacia las mujeres solteras de más de 26 años
A veces posteamos cosas serias
Ser mujer en China y no estar casada o comprometida es un riesgo tan clamoroso que hasta tus padres podrían dejar de hablarte. Que hay que estudiar hasta los veintiséis y casarse prácticamente el día que recoges el diploma porque o si no la sociedad te señalara como una sobra, como una escoria. Lo hacen sus progenitores, sus amigos, sus compañeros de trabajo y los mismos afectados, que como los abducidos por una secta deciden joder sus vidas casándose con el primer idiota que les dice ‘te quiero’; que esa frase tan clamorosa suele decirse calzada a presión por ese afán del pueblo llano en interpretar a sus actores favoritos.
Desde el año 2007 los propios medios de comunicación estatales y el mismísimo gobierno usan el término ‘sobra’ para referirse a las mujeres de más de veintisiete años solteras y sin compromiso, habiéndose utilizado el insulto en encuestas, reportajes, columnas, dibujos animados y fotografías, recreándose con un problema que han creado simplemente ellos . La página web del gobierno chino ‘All-China Women’s Federation’ ha publicado artículos donde se ensaña con las mujeres de más de veintisiete años que no están casadas. Debe saberse que el Estado considera ilegal que una madre soltera pueda tener un hijo, situación que encajona aún más a las llamadas ‘sobras’ que se ven obligadas a casarse deprisa y corriendo con el primero que se les cruza para que al menos les den un hijo: la otra obligación de cada mujer ‘han’.
El porcentaje de mujeres solteras en China de entre 25 y 29 años roza el 20%. Los datos poco o nada tiene que ver con los países no sólo desarrollados económicamente sino en materia de libertades y cultura donde la libre elección permite otro tipo de porcentajes: Estados Unidos 48%, Japón 62% y Reino Unido con un 73% de mujeres que han decidido no pasar ni por el altar ni por el juzgado.
LOS PADRES, SIEMPRE ANSIOSOS
Un artículo de la asociación estatal ‘All-China Women’s Federation’ publicado recientemente termina por aportar más veneno al asunto: “Las mujeres bellas no necesitan demasiada educación para poder casarse con un hombre rico, pero el problema viene con las chicas corrientes o feas que encontrarán numerosas dificultades”. Y sigue: “Ese tipo de mujeres creen que invirtiendo en sus estudios sacarán partido a sus competitividades pero la tragedia es que a medida que envejecen ellas se hacen peores y peores. Así que mientras ellas recogen su máster ya son demasiado viejas, como perlas amarillas”.
Las nuevas solteras se convirtieron en una obsesión nacional. Para un gobierno que busca la estabilidad sobre todas las cosas y considera al matrimonio la base de una sociedad armoniosa, estas mujeres son un problema. La línea del régimen es clara. "La continua acumulación de hombres que no se casan aumenta el riesgo de inestabilidad social y la inseguridad", advirtió en un editorial el diario oficialista People's Daily.
Los programas de televisión también son otra manera para conocer a alguien.
"Los líderes del Partido Comunista están preocupados de que haya una crisis demográfica, de que los millones de «hombres sobrantes» ( sheng nan ) no puedan encontrar una mujer para casarse debido al desequilibrio que hay entre hombres y mujeres. Hay 118 hombres por cada 100 mujeres debido la preferencia de los padres por los hijos varones y al aborto selectivo de las hijas mujeres [prohibido desde 1995]. Que las mujeres no se casen no colabora con esta disparidad", dijo a LA NACION Leta Hong Fincher, experta en las sheng un de la Universidad Tsinghua de Pekín.
El aumento de las mujeres solteras, sobre todo entre las universitarias, es un nuevo fenómeno en China. El término sheng nu fue acuñado oficialmente en 2007 por el Ministerio de Educación chino, junto con otras 171 nuevas palabras para designar a las mujeres de más de 27 años, modernas, con un alto nivel de educación e ingresos que todavía no se casaron.
"El último censo de 2010 reveló que el 20% de las mujeres universitarias seguían solteras a los 30, y en las mujeres con maestrías o doctorados ese porcentaje ascendía a 30%. En contraste con la tendencia del pasado en China, esto es algo totalmente nuevo", explicó a LA NACION Wang Feng, director del Centro de Políticas Públicas Brookings-Tsinghua.
La pregunta es por qué existen las sheng nu si hay más hombres que mujeres en China. "Es el resultado del crecimiento del PBI -consideró Simon Gjeroe, un sociólogo danés experto en China que vive en Pekín-. Ahora las mujeres son más ricas ya no necesitan un hombre que las mantenga. Además, tienen más exigencias: quieren que los hombres tengan por lo menos un título, un departamento y un hukou [un permiso de residencia oficial con beneficios] en Pekín."
En la capital china hay un chiste que ilustra la situación de las nuevas solteras:
"Hay tres clases de géneros en el país: los hombres, las mujeres y las mujeres con PhD. Los hombres se casan con las mujeres, y las mujeres con PhD no se casan".
En China se publicaron libros que tratan el asunto, hay clubes exclusivos de ricos para que las sheng nu consigan marido y por lo menos diez programas de citas que se transmiten en el prime time y son furor, como Salimos juntos o Si sos la indicada . Y en Pekín, el parque Zhongshan, cerca de la Ciudad Prohibida, es el lugar que eligen cientos de padres y abuelos para tratar de arreglarles una cita a sus hijas o nietas.
La presión de los padres para que los hijos se casen es muy fuerte, como contó una ejecutiva de 30 años que vive en Pekín y que prefirió mantener el anonimato. "Soy una chica tranquila. Hace algunos años rechacé un par de citas a ciegas y ahora ya no me presentan a nadie. Los que más me dan pena son mis padres, que quieren que encuentre un novio, me case y luego tenga un hijo. Pero no me voy a casar sólo porque «tengo que casarme». Aunque mi deseo es tener un matrimonio feliz en el futuro", confesó.
Bai Yunyi, de 24 años, corresponsal de la Radio Internacional China en Buenos Aires, también contó que se siente presionada por su familia. La joven llegó al país en enero y planea quedarse tres años. Volvería a Pekín a los 27. Por eso su madre se opuso a que viajara a la Argentina. "A esa edad, ya será muy difícil que encuentres un novio «apropiado» para casarte", le advirtió. "Ahora que ya estoy acá, mi mamá me sigue preguntando: «¿Conociste a algún buen chico allá?»"
Bai contó que es imposible que la situación no la afecte. "Al ver que tantas chicas jóvenes se apuran para casarse para no convertirse en una sheng nu , una no puede ser indiferente", concluyó
ara asegurar el éxito, algunas solteras han buscado la ayuda de entrenadores profesionales de para salir de citas. Los precios de estas clases dependen de los servicios, que pueden incluir desde consultas personales, técnicas de maquillajes y moda. También hay "paseos", donde los entrenadores observan como interactúan sus alumnas cuando salen y socializan con el sexo opuesto. El objetivo final es ayudar a sus clientes a perfeccionar sus habilidades seductoras para tener éxito en el mundo de las citas.
Un grupo de chicas jóvenes en el puente Liede de Guangzhou, capital de la provincia de Guangdong
El taller ayuda a estas jóvenes a encontrar la pareja perfecta
Algunas alumnas del taller se esfuerzan por bajar de peso para conseguir novio.
Cada alumna tiene un libro de calificaciones de sus lecciones
La correcta utilización de cosméticos es una parte importante de la formación.
Recuerdo a una guapa señorita de Xiamen, de veintinueve, que incapaz de encontrar a su media naranja, se planteaba cruzarse, como los perros, con el primero que se lo planteara en serio. Que así es China y su (anti) cultura basada en tradiciones insultantes.
Uno de los mayores dramas de la sociedad china es acudir a sus discotecas, repletas de casadas veinteañeras que actúan de una manera despampanante ante el primero que se les acerca. “Me siento vacía”, me dijo Lena, una shangainesa que rozaba los treinta en pecado. O sea, casada por haber cumplido el sueño de sus padres, que ya sí podían salir a la escalera de vecinos con la cabeza bien alta.
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